Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne).
Mostrando las entradas con la etiqueta Abril rojo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Abril rojo. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de marzo de 2017

Carnaval: ABRIL ROJO, de Santiago Roncagliolo

"... afirmando que a las doce horas sorprendió abandonando el pajar a la joven Teófila Centeno de Páucar."

(Fragmento inicial)

Jueves 9 de marzo

Con fecha miércoles 8 de marzo de 2000, en circunstancias en que transitaba por las inmediaciones de su domicilio en la localidad de Quinua, Justino Mayta Carazo (31) encontró un cadáver.
 
Según ha manifestado ante las autoridades competentes, el declarante llevaba tres días en el carnaval del referido asentamiento, donde había participado en el baile del pueblo. Debido a esa contingencia, afirma no recordar dónde se hallaba la noche anterior ni ninguna de las dos precedentes, en las que refirió haber libado grandes cantidades de bebidas espirituosas. Esa versión no ha podido ser ratificada por ninguno de los 1,576 vecinos del pueblo, que dan fe de haberse encontrado asimismo en el referido estado etílico durante las anteriores 72 horas con ocasión de dicha festividad.
 
Durante el amanecer del 8, el susodicho Justino Mayta Carazo (31) declara haberse apersonado a la plaza del pueblo conjuntamente con Manuelcha Pachas Ispijuy (28) y Deolindo Páucar Quispe (32), quienes no lo han podido corroborar. A continuación, según manifiesta el declarante, tomó conciencia de sus obligaciones laborales para con la bodega Mi Perú en la que cumple funciones de vendedor. Se levantó y se dirigió al citado emplazamiento, con el inconveniente de que a mitad de camino fue víctima de un repentino ataque de agotamiento y volvió a su domicilio a gozar de un merecido reposo.
 
Antes de llegar a su puerta, el ataque se agravó, ingresando el susodicho en el domicilio de su vecino Nemesio Limanta Huamán (41) para descansar antes de retomar los quince metros faltantes hasta la puerta de su domicilio. Según afirma, al ingresar al inmueble, no notó nada sospechoso ni encontró a nadie y se dirigió a través del patio directamente al pajar, donde se recostó. Manifiesta haber pasado ahí las siguientes seis horas solo. Nemesio Limanta Huamán (41) ha refutado su versión afirmando que a las doce horas sorprendió abandonando el pajar a la joven Teófila Centeno de Páucar (23), esposa de Deolindo Pácuar Quispe (32) y dotada, según testigos, de unas considerables postrimerías y un apetito carnal muy despierto, lo cual ha sido prácticamente desmentido tanto por su cónyuge como por el susodicho declarante Justino Mayta Carazo (31).
 
Una hora después, a las trece horas, en circunstancias en que estiraba los brazos para despertarse, el declarante manifiesta haber tocado un cuerpo áspero y rígido oculto a medias entre la paja. En la creencia de que podría tratarse de una caja de dinero oculta propiedad del propietario del inmueble, el declarante decidió proceder a su exhumación. La Fiscalía Distrital Adjunta ha procedido oportunamente a amonestar al declarante por sus manifiestas malas intenciones, a lo que Justino Mayta Carazo (31) ha respondido con muestras de genuino arrepentimiento declarando que procedería a confesarse con el sacerdote Julián González Casquignán (65), párroco de la citada localidad.
 
Aproximadamente a las trece horas con diez minutos, el susodicho declarante consideró que el objeto era demasiado grande para constituir una caja, asemejando más bien un tronco quemado, negro y pegajoso. Procedió a retirar las últimas briznas de paja que lo cubrían, encontrando una superficie irregular perforada por diversos agujeros. Descubrió, según refiere, que uno de esos agujeros constituía una boca llena de dientes negros, y que en la prolongación del cuerpo quedaban aún retazos de la tela de una camisa, igualmente calcinada y confundida con la piel y las cenizas de un cuerpo deformado por el fuego.
 
Aproximadamente a las trece horas con quince minutos, los gritos de terror de Justino Mayta Carazo (31) despertaron a los otros 1,575 vecinos de la localidad.
 
Y para que así conste en acta, lo firma, a 9 de marzo de 2000, en la provincia de Huamanga,

Félix Chacaltana Saldívar
Fiscal Distrital Adjunto

Santiago Roncagliolo (Perú, 1975) 

La lectura de las primeras páginas de la novela Abril Rojo
es posible en el sitio de Editorial Alfaguara (buscar en la columna a la izquierda):

miércoles, 8 de marzo de 2017

Aconteció durante la cuaresma: ABRIL ROJO, de Santiago Roncagliolo


Esta obra de Santiago Roncagliolo, escritor peruano radicado en España, corresponde al género de la novela negra y acontece precisamente durante el período de la cuaresma que estamos viviendo. Comienza cuando el carnaval está terminando para dar paso al miércoles de ceniza y culmina durante la semana santa. Abril rojo recibió el premio Alfaguara en 2006.

La narración nos introduce en el primero de los crímenes cometidos con el inconfundible lenguaje de la burocracia judicial, como un informe del fiscal Félix Chacaltana -quien será el protagonista de la historia-, y que es posible leer en otra de las entradas en este mismo blog.

Recurriendo a los elementos más característicos del género, el texto presenta varias innovaciones. Por ejemplo, el personaje no es ya un detective sino un fiscal adjunto, es decir, un hombre que forma parte del sistema y que en determinado momento recibe como respuesta: "En este país no hay terrorismo, por orden superior". Chacaltana que parece un hombre sumiso a los dictados del aparato político (Abrió la boca y dijo con toda la convicción de la que fue capaz: "Sí, señor") decide proseguir por su propia cuenta la investigación de un caso oficialmente cerrado para descubrir la verdad. Y es en este punto donde radica, en esencia, su naturaleza genérica.

También recurre al humor negro, como el lenguaje empleado para redactar los informes del protagonista: "... para incrementar la colaboración del detenido, se le practicó una técnica de investigación consistente en atar sus manos a la espalda y dejarlo colgar suspendido del techo por las muñecas, hasta que el dolor le permita proceder a confesar sus actos delictivos."

La lucha entre la milicia y los terroristas de Sendero Luminoso es el tema que le permite a Roncagliolo elaborar su propia lectura de la realidad peruana a través de una intriga que trasciende las fronteras del mero policíaco. La acción tiene lugar en la provincia de Huamanga, donde se encuentra ubicada la ciudad de Ayacucho -cuyo carnaval es una tradición autóctona, considerado "patrimonio de la nación", y su celebración de la semana santa es una de las más notables en el mundo cristiano-. Por cierto, su nombre en lengua quechua significa "morada del alma" o "rincón de los muertos", lo cual no dejaría de encerrar un cierto simbolismo implícito respecto al tema que aborda.

 
Santiago Roncagliolo (Perú, 1975)

La ilustración corresponde a una fotografía del carnaval de Ayacucho.

domingo, 24 de abril de 2011

Páginas ajenas: ABRIL ROJO, de Santiago Roncagliolo



Almorzó un pan con pollo en un puesto callejero y luego fue a la fiscalía. En la iglesia de Santo Domingo, los fieles formaban colas con algodones en la mano para limpiar las heridas de la imagen del Señor del Santo Sepulcro. El fiscal imaginó todas esas manos, una tras otra, tocando las llagas de Cristo. (Página 248)

Secándose las lágrimas en los ojos, el fiscal salió a la calle. En cada esquina de la plaza atestada se quemaba la retama del domingo anterior. En la catedral, la imponente pirámide blanca de la Resurrección empezaba a asomar por la puerta, entre los fuegos artificiales. Sobre cada una de sus gradillas llevaba cirios encendidos. El fiscal se confundió entre la gente. Lentamente, desde el interior de la pirámide, fue emergiendo Cristo resucitado entre aplausos del pueblo. Más de trescientas personas empezaron a pasar el anda de hombro en hombro alrededor de la plaza. Cuando el anda llegó a sus hombros, Chacaltana se persignó y dijo mentalmente una oración. Al fondo entre los cerros secos, el sol insinuaba las primeras luces de un tiempo nuevo. (Página 284)



La ilustración corresponde a una fotografía del domingo de resurrección en Ayacucho, Perú.