Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne).
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martes, 28 de mayo de 2024

Mirándolas dormir: LOS PÁJAROS, de Daphne du Maurier

"Entonces vio el batir de las alas de algo que desaparecía tras el tejado. Era un pájaro,,,"

(
Fragmento)

El granjero tenía razón: esa noche cambió el tiempo. La habitación de Nat daba al este. Se despertó justo pasadas las dos y oyó el viento por la chimenea, no era ni la tormenta ni las ráfagas violentas de un vendaval del sudoeste portador de lluvia, sino el viento del este, frío y seco. La chimenea sonaba a hueco y se oyó una teja de pizarra suelta en el tejado. Nat escuchó y pudo oír el mar atronador en la bahía. Incluso el aire de la pequeña habitación se había vuelto frío: sintió desde la cama una corriente de aire que entraba por debajo de la puerta. Nat tiró de la manta que lo envolvía, se acercó más a la espalda de su mujer dormida y permaneció  despierto, vigilante, consciente de un recelo infundado.

Entonces escuchó el golpeteo en la ventana. No había ninguna enredadera en las paredes de la casa que se desprendiera y arañara el cristal. Escuchó. El golpeteo continuó hasta que, irritado por el sonido, Nat se levantó de la cama y se dirigió a la ventana. Al abrirla algo le rozó la mano, picándole en los nudillos, arañándole la piel. Entonces vio el batir de las alas de algo que desaparecía tras el tejado. Era un pájaro; no podía decir de qué clase. El viento debía haberlo llevado a refugiarse en el alféizar.

Cerró la ventana y volvió a la cama, pero, al sentir los nudillos húmedos, se los llevó a la boca. El pájaro le había hecho sangre. Supuso que, asustado y desconcertado, el pájaro, en busca de refugio, le había clavado el pico en la oscuridad. Una vez más se dispuso a dormir.

El golpeteo comenzó de nuevo, esta vez con más fuerza, más insistencia, y el sonido despertó a su mujer que, dándose la vuelta en la cama, le dijo:

- Mira qué pasa con la ventana, Nat, algo está golpeando.

- Ya lo he comprobado -le respondió-. Hay un pájaro que está intentando colarse. ¿No oyes el viento? Sopla del este, está empujando a los pájaros a buscar refugio.

Échalos -le dijo-. No puedo dormir con ese ruido.

Se dirigió a la ventana por segunda vez y, ahora, cuando la abrió, no había un pájaro en el alféizar sino una docena. Volaron directos hacia su cara, atacándolo.

Nat gritó, golpeándolos con los brazos, ahuyentándolos; y, como el primero, volaron sobre el tejado y desaparecieron. Rápidamente cerró la ventana y echó el pestillo.


Daphne du Maurier (Inglaterra, 1907-1989).

lunes, 28 de marzo de 2022

Día de reyes: CAMINO DE LA CRUZ, de Daphne du Maurier

"Pusieron en escena un encantadora Natividad, el año pasado -dijo-. Robin era uno de los tres Reyes Magos."

(Fragmento)

De pronto se le ocurrió una idea estupenda, y se volvió encantado hacia el reverendo Babcock.

- En vista de que ésta es la noche del decimotercer día de Nisan -dijo-, ¿no debe- ríamos bajar todos la colina, basta el Huerto de Getsemaní? No está muy lejos. Se lo pregunté al guía. Jesús y sus discípulos cruzaron el valle, pero nosotros no necesitamos hacerlo. Podemos imaginar que hemos retrocedido dos mil años en el tiempo, y que vamos a encontrarlos allí.

Incluso su abuela, que generalmente aprobaba cuanto él hacía, pareció un poco molesta.

- Realmente, Robin -exclamó- no creo que ninguno de nosotros se sienta muy dispuesto, después de cenar, a salir a dar tropezones en la oscuridad. Recuerda que esto no es la representación teatral de final de curso.

Se dirigió a Babcock.

- Pusieron en escena una encantadora Natividad, el año pasado -dijo-. Robin era uno de los tres Reyes Magos.

- Oh, ya -contestó Babcock-. Mis chicos de Huddersfield también hicieron una en el club. Tomando Vietnam como escenario. Resultó impresionante.

Robin le miraba con más intensidad de lo usual, y tuvo que hacer un esfuerzo para sostener el desafío.

Daphne du Maurier (Inglaterra, 1907-1989).

lunes, 20 de julio de 2020

Epidemias: PERDIDO EN EL TIEMPO, de Daphne du Maurier

"Entiérrame al borde el acantilado, Robbie, en donde mis huesos puedan oler el mar."

(Fragmentos del capítulo XXIV)

Robbie volvió con una jarra de agua. Poniendo su brazo detrás de la cabeza de su hermano, le ayudó a beber. Pero después de dos sorbos, Roger tosió y se dejó caer de nuevo sobre el lecho, abriendo la boca en busca de aire.

- No hay remedio -dijo-. La hinchazón ha ganado la garganta e impide pasar el líquido. Humedece los labios solamente, ya es suficiente alivio.

- ¿Cuánto tiempo has permanecido aquí?

- No puedo decirlo. Cuatro o cinco días, quizá. Poco después de tu partida, supe que había contraído la peste. Entonces traje mi lecho aquí a fin de que pudieras reposar tranquilamente arriba cuando regresaras. ¿Cómo está sir William?

- Se ha recobrado, gracias a Dios, lo mismo que la pequeña Katherine. Elizabeth ha escapado al contagio, todavía, lo mismo que la servidumbre. Más de sesenta han muerto esta semana en Tywardreath. La abadía está cerrada, como sabes, el prior y los hermanos han partido para Minster.

- No es ninguna pérdida. Podemos arreglárnoslas sin ellos. ¿Has visitado la capilla?

- Sí, y he recitado la oración de costumbre.

Robbie humedeció de nuevo los labios de su hermano. De una manera ruda y tierna a la vez, trató de aliviar la hinchazón detrás de las orejas.

- Ya te lo he dicho, no hay remedio. Es el fin. No hay ningún sacerdote que pueda asistirme espiritualmente, ni una tumba en el cementerio con los otros. Entiérrame al borde del acantilado, Robbie, en donde mis huesos puedan oler el mar.

()

Me levanté del sitio junto a la ventana y fui al estante de libros. Tomé uno de los volúmenes de la Enciclopedia Británica.

- ¿Qué busca usted?

Volví las páginas hasta encontrar lo que quería.

- La fecha de la Peste Negra -dije-. Fue en 1348. Trece años después de la muerte de Isolda.

Volví a colocar el libro en el estante.

- La peste bubónica -comentó el doctor-. Es endémica en el Lejano Oriente. Hay algunos casos en Vietnam. Es una enfermedad horrible que causa una muerte muy dolorosa.

- Lo sé. Acabo de ver justamente a Roger Kylmerth morir de ella en la antigua lavandería convertida en laboratorio por Magnus.

Volví al asiento junto a la ventana y tomé el bastón de Magnus.

- Usted debe haberse preguntado como me las arreglé para hacer mi último «viaje». Esta es la explicación.

Desenrosqué el pomo del bastón y le mostré el pequeño recipiente interior. Lo tomó en sus manos y lo invirtió. Estaba completamente vacío.

- Lo siento -dije-, pero cuando le vi a usted sentado abajo de Gratten, sabía que tenía que hacerlo. Era mi última oportunidad. Y estoy contento de haberlo hecho, pues ahora todo ha terminado definitivamente. No habrá más tentaciones. No más deseos de escaparme hacia otro mundo. Le he dicho a usted que Roger estaba libre. Pues bien, yo también lo estoy ahora.

No me contestó. Continuaba mirando el interior del bastón.


Daphne du Maurier (Inglaterra, 1907-1989).

(Traducido al español por Jaime Pérez).
La novela íntegra puede leerse en Momento digital.