Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne).
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domingo, 29 de octubre de 2023

Eclipse solar: ANALECTAS, de Novalis

"Soñamos con viajes por el universo (...) pero qué distinto nos parecerá, cuando el eclipse haya pasado..."
 
17

La fantasía ubica el mundo futuro colocándolo, o bien en la altura, o bien en la profundidad, respecto a nosotros, o lo hace en la metempsicosis. Soñamos con viajes por el universo. ¿Es que no está el universo en nosotros? No conocemos las profundidades de nuestro espíritu. Hacia adentro va el camino misterioso. En nosotros, o en ninguna parte, está la eternidad con sus mundos, el pasado y futuro. El mundo exterior es el mundo de las sombras, arroja sus sombras al reino de la luz. Por cierto ahora el interior nos parece tan oscuro, solitario, amorfo, pero qué distinto nos parecerá, cuando el eclipse haya pasado y el cuerpo sombrío se haya retirado. Gozaremos más que nunca, pues nuestro espíritu ha crecido.

Novalis:
Georg Philipp Friedrich von Hardenberg (Alemania, 1772-1801).

sábado, 11 de febrero de 2023

Conejos: FRAGMENTOS, de Novalis

"... una liebre que pasa por el camino anuncia desgracia."

(
Fragmento recogido por Ludwig Tieck y Ed. von Bulow)

IV

Una peculiaridad notable de Goethe es su habilidad para relacionar accidentes insignificantes con eventos serios. Parece que no tiene otro propósito en esto que ocupar poéticamente nuestra imaginación con un juego misterioso. Aquí también el hombre extraordinario ha seguido los pasos de la naturaleza y le ha robado un gracioso artificio. La vida ordinaria está llena de esas cosas. Las cosas forman un juego que, como todos los juegos, resulta en sorpresa y decepción. Varias creencias de la vida ordinaria se basan en la observación de esta conexión invertida. Así es como, por ejemplo, los malos sueños presagiar felicidad; que el encuentro con los muertos presagia una larga vida; que una liebre que pasa por el camino anuncia desgracia. Casi todas las supersticiones populares se basan en interpretaciones de este juego.

Novalis:
Georg Philipp Friedrich von Hardenberg (Alermania, 1772-1801).

domingo, 19 de julio de 2020

Epidemias: LA INDIA (un viaje iniciático), de Mircea Eliade

"Aquí, la contemplación del cielo provoca extrañas interrogantes y meditaciones."

(Fragmento)

No sé lo que harán los otros, como se enfrentarán a esa dulce tristeza que desciende de un cielo tan cercano. Yo me llevé la silla y la cama a la azotea. Descubrí que tenía unas debilidades y nostalgias insospechadas. Comprendí que la noche entrañaba un cierto peligro que no procedía ni de la oscuridad ni del pecado. Hay una serie de tentaciones que turban sólo en una noche de cuento de hadas como ésa. El silencio pétreo de los bosques de Madrás, las sombras que nacen y mueren junto con la luna, inoculan en el alma desconfianza en los dioses del día, incitan y estimulan el culto a los ídolos telúricos que desde hace mucho creíamos extirpado.

La noche de la India meridional no es la noche de Dobrogea, no es la noche de nuestras montañas, no es la noche de Italia. Entre ésta y las otras noches se extiende Arabia. Aquí, la contemplación del cielo inevitablemente provoca extrañas interro- gantes y meditaciones. La noche en todas partes ha sido signo de misterio. Pero existe una noche de los poetas latinos, una noche de los románticos franceses, una noche de Novalis. Podríamos intentar hacer una clasificación según la compañía que nos imponga la noche: Dios, la mujer, el alma. Aquí, en la India, el acompañante es siempre el mismo: el alma. Por ello, los poetas y pensadores de la India parecen tan extraños; han pasado demasiado tiempo con ellos mismos.
Diciembre, 1928.

110° Fahrenheit, ciclón dirección SO

 Abril... Azota la epidemia: se anuncia el hambre. Muertos y más muertos. Día tras día el miedo se extiende, se esconde, amenaza más de cerca.

La gente de aquí ha renunciado a luchar. En primavera pagan el tributo de la pobreza; solamente en Calcuta hay cien muertos por semana, y sólo de cólera. En las ciudades, el cólera y la viruela; en las aldeas, la malaria y el hambre. ¿Se habrá visto alguna vez  a gente que durante diez meses al año se vaya a dormir en ayunas?

De Bombay los trenes traen cada vez menos «turistas». En vagones con doble venti- lador, los americanos se hacen lenguas de las ventajas de su país y de las reformas de la civilización en una tierra bárbara. Estaciones espaciosas, servicio rápido, hielo y alcohol.

Mircea Eliade (Rumano fallecido en Estados Unidos, 1907-1986).

jueves, 5 de septiembre de 2013

Páginas ajenas: EL LOBO ESTEPARIO, de Hermann Hesse


(Fragmento que refiere a Goethe)

Allá pertenecemos nosotros, allí está nuestra patria, hacia ella tiende nuestro corazón, lobo estepario, y por eso anhelamos la muerte. Allí volverás a encontrar a tu Goethe y a tu Novalis y a Mozart, y yo a mis santos, a San Cristóbal, a Felipe Neri y a todos. Hay muchos santos que en un principio fueron graves pecadores; también el pecado puede ser un camino para la santidad, el pecado y el vicio, Te vas a reír, pero yo me imagino con frecuencia que acaso también mi amigo Pablo pudiera ser un santo. ¡Ah, Harry, nos vemos precisados a taconear por tanta basura y por tanta idiotez para poder llegar a nuestra casa! Y no tenemos a nadie que nos lleve; nuestro único guía es nuestro anhelo nostálgico.
 
Sus últimas palabras las pronunció otra vez en voz muy queda, y luego hubo un silencio apacible en la estancia; el sol estaba en el ocaso y hacía brillar las letras doradas en el lomo de los muchos libros de mi biblioteca. Cogí en mis manos la cabeza de Armanda, la besé en la frente y puse fraternal su mejilla junto a la mía; así nos quedamos un momento. Así hubiera deseado quedarme y no salir aquel día a la calle. Pero para esta noche, la última antes del gran baile, se me había prometido María.
 
Pero en el camino no iba pensando en María, sino en lo que Armanda había dicho. Me pareció que todos estos no eran tal vez sus propios pensamientos, sino los míos, que la clarividente había leído y aspirado y me devolvía, haciendo que ahora se concretaran y surgieran nuevos ante mí. Por haber expresado la idea de la eternidad le estaba especial y profundamente agradecido. La necesitaba; sin esa idea no podía vivir, ni morir tampoco. El sagrado más allá, lo que está fuera del tiempo, el mundo del valor imperecedero, de la sustancia divina me había sido regalado hoy por mi amiga y profesora de baile. Hube de pensar en mi sueño de Goethe, en la imagen del viejo sabio, que se había reído de un modo tan sobrehumano y me había hecho objeto de su broma inmortal. Ahora es cuando comprendí la risa de Goethe, la risa de los inmortales. No tenía objetivo esta risa, no era más que luz y claridad; era lo que queda cuando un hombre verdadero ha atravesado 105 sufrimientos, los vicios, los errores, las pasiones y las equivocaciones del género humano y penetra en lo eterno, en el espacio universal. Y la «eternidad» no era otra cosa que la liberación del tiempo, era en cierto modo su vuelta a la inocencia, su retransformación en espacio.


Hermann Hesse
(Alemán nacionalizado suizo, 1877-1962). Obtuvo el premio Nobel en 1946.