Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne).
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martes, 20 de febrero de 2024

Mirándolas dormir: LAS CANCIONES DE BILITIS, de Pierre Louÿs

"Duerme con su cabello despeinado..."

La durmiente

Duerme con su cabello despeinado y las manos entrelazadas bajo la nuca. ¿Sueña? Su boca está entreabierta y respira suavemente.

Con un poco de cisne blanco enjugo, sin despertarla, el sudor de sus brazos, la fiebre de sus mejillas. Sus párpados cerrados son dos flores azules.

Muy suavemente me levantaré; iré a traer agua, ordeñaré la vaca y pediré fuego a los vecinos. Quiero estar rizada y vestida cuando abra los ojos.

Duerme, permanece un largo rato entre sus bellas pestañas curvadas y continúa dichosa la noche con un sueño de buen augurio.

(Elle dort dans ses cheveux défaits, les mains mêlées derrière la nuque. Rêve-t-elle? Sa bouche est ouverte; elle respire doucement.
Avec un peu de cygne blanc, j'essuie, mais sans l'éveiller, la sueur de ses bras, la fièvre de ses joues. Ses paupières fermées sont deux fleurs bleues.
Tout doucement je vais me lever; j'irai puiser l'eau, traire la vache et demander du feu aux voisins. Je veux être frisée et vêtue quand elle ouvrira les yeux.
Sommeil, demeure encore longtemps entre ses beaux cils recourbés et continue la nuit heureuse par un songe de bon augure.)

"Y repite una vez tras otra mi nombre: Bilitis... Bilitis... Y me roza con la punta de sus dedos temblorosos."

Palabras en la noche

Reposamos con los ojos cerrados; el silencio es un gran alrededor en torno a nuestra cama.¡Inefables noches de estío! Pero ella, que me cree dormida, posa su cálida mano sobre mi brazo.

Murmura: «Bilitis ¿duermes? Mi corazón late, pero, sin responder, respiro como una mujer entregada a sus sueños». Entonces, comienza a hablar:

«Ya que no me escuchas, dice, ¡cómo te quiero! Y repite una vez tras otra mi nombre: “Bilitis… Bilitis…”. Y me roza con la punta de sus dedos temblorosos».

«¡Esta boca es mía! ¡Sólo mía! ¿Existe otra más hermosa en el mundo? ¡Ay, mi felicidad, mi felicidad! Son míos estos brazos desnudos, este cuello y esta  cabellera…».

(Nous reposons, les yeux fermés; le silence est grand autour de notre couche. Nuits ineffables de l'été! Mais elle, qui me croit endormie, pose sa main chaude sur mon bras.
Elle murmure: « Bilitis, tu dors? » Le cœur me bat, mais sans répondre, je respire régulièrement comme une femme couchée dans les rêves. Alors elle commence à parler:
«Puisque tu ne m'entends pas, dit-elle, ah! que je t'aime! » Et elle répète mon nom. « Bilitis... Bilitis... » Et elle m'effleure du bout de ses doigts tremblants:
«C'est à moi, cette bouche! à moi seule! Y en a-t-il une plus belle au monde? Ah! mon bonheur, mon bonheur! C'est à moi ces bras nus, cette nuque et ces cheveux... »)

Pierre Louÿs
(Francés nacido en Bélgica, 1870-1925).

(Traducido del francés por Jules Etienne).

jueves, 25 de julio de 2019

Tu boca: LAS CANCIONES DE BILITIS, de Pierre Louÿs


El antro de las ninfas

Tus pies son más delicados que los de la argentina Thetis. Entre tus brazos cruzados reúnes tus senos o los acunas blandamente como dos bellos cuerpos de palomas.
 
Bajo tus cabellos disimulas tus ojos húmedos, tu boca temblorosa y las flores rojas de tus orejas; pero nada detendrá mi mirada ni el cálido hálito del beso.
 
Porque en el secreto de tu cuerpo estás tú, Mnasidika amada, que recelas del antro de aquellas ninfas de que habla Homero, el lugar donde las náyades tejen paños de púrpura.
 
El lugar de donde fluyen, gota a gota, unas fuentes inagotables y donde la puerta del Norte deja descender a los hombres, y donde la puerta del Sur deja entrar a los Inmortales.
  
Pierre Louÿs (Francés nacido en Bélgica, 1870-1925).

(Traducido al español por Ramón Hervás).

martes, 23 de abril de 2019

Tu boca: EL BESO (Las canciones de Bilitis), de Pierre Louÿs

"¡Besaré de un extremo a otro las largas alas negras de tu nuca, ¡Oh dulce avecilla...!"

El beso

¡Besaré de un extremo a otro las largas alas negras de tu nuca, ¡Oh dulce avecilla, paloma presa cuyo corazón salta bajo mi mano!

Tomaré tu boca con mi boca, como un niño toma el seno de su madre. ¡Estremécete!... Que el beso penetra profundamente y bastará el amor.

Pasearé mi lengua ligera sobre tus brazos, en torno a tu cuello, y haré rodar sobre tus costados nerviosos la tensa caricia de mis uñas.

Escucha susurrar en tu oído todo el rumor del mar... ¡Mnasidika! Tu mirada me hace daño. Encerraré en mi beso tus párpados ardientes como labios.


Pierre Louÿs (Francés nacido en Bélgica, 1870-1925).

domingo, 23 de abril de 2017

Carnaval: LA MUJER Y EL PELELE, de Pierre Louÿs


(Fragmento del primer capítulo)
 
De cómo una palabra escrita en una cáscara
de huevo dio lugar a dos esquelas sucesivas

A diferencia del nuestro, el carnaval español no se acaba a las ocho de la mañana del miércoles de Ceniza. En la maravillosa alegría de Sevilla, el memento quia pulvis es expande solamente durante cuatro días su olor a sepultura; y, llegado el primer domingo de Cuaresma, el carnaval vuelve a resurgir.
 
Es el Domingo de Piñatas, la Fiesta Mayor. Toda la gente se ha cambiado de vestimenta y se ven desfilar por las calles colgajos rojos, verdes, amarillos o rosas sacados de retales que antes han servido de mosquiteros, de cortinas o de faldas de mujer y que flotan al sol sobre los cuerpecillos morenos de una chillona y multicolor chiquillería. Los niños se agrupan por todas partes en tumultuosos grupos enarbolando un trapo en la punta de una vara y con gran vocerío invaden las callejuelas con las caras tapadas con un antifaz de aquellas telas por cuyos dos agujeros se escapa la alegría. “¡Eh, que no me conoce!”, gritan continuamente, mientras la marea de personas mayores se aparta ante esta terrible invasión enmascarada.
 
Ventanas y miradores se ven abarrotados por una multitud de cabezas morenas. Todas las jóvenes de la región han venido ese día a Sevilla, mostrando bajo la luz del sol sus cabezas cargadas de rizados cabellos. Los confetis caen como copos de nieve. La sombra de los abanicos tiñe de azul pálido las pequeñas y empolvadas mejillas. Gritos, llamadas y risas zumban y resuenan por las estrechas calles. Ese día de carnaval, los pocos millares de habitantes arman más ruido que los de todo París juntos.
 
 
 Pierre Louÿs (Francés nacido en Bélgica, 1870-1925)
 
(Traducido al español por Juan Victorio)