Vancouver: atardecer en la bahía al final de la primavera. (Fotografía de Jules Etienne).

lunes, 31 de julio de 2023

Tampico: MORIR EN EL GOLFO, de Héctor Aguilar Camín

"La entrevista con él se hizo en el kiosko de heleados de la plaza de Tampico..."

(
Fragmentos)

Nadie habló, salvo Pizarro con su Cielito, y Roibal, para dar instrucciones a las cocineras. No habíamos llegado al mole, cuando Pizarro dijo que tenía asuntos que despachar y fue a su oficina. Roibal lo siguió. Cielito y yo nos ofrecimos picadas y seguimos comiendo durante media hora.

- Yo cantaba en Tampico -dijo de pronto Cielito-. ¿Usted conoce el bar del hotel Inglaterra?

- Lo conozco -dije.
(...)

- Tengo que mejorar mi relación con los petroleros. Voy a hacerle una larga serie de entrevistas a sus dirigentes.

- ¿Entonces vienes conmigo?

- Sí.

- Compré boletos para el avión a Tampico. Mañana a las siete. Ahí rentamos un coche y nos ponemos en Poza Rica a las once.

- Conozco el camino -le dije.

Lo conocía.

Me dormí pensando en los "motivos de precisión" que había argumentado mi contacto para llamar a Anabela invariablemente la "viuda de Rojano". Conocía también el accidentado camino de esa pertenencia que parecía, nuevamente, llegar a su fin.

(...)

La entrevista con él se hizo en el kiosko de helados de la plaza de Tampico, frente al hotel Inglaterra, a unos metros de donde había sostenido con Pizarro la conversación sobre el poder como la metáfora de un río.

- ¿De qué murió Lázaro Pizarro? -pregunté a Loya, a mitad de su helado de guanába- na.

- Cáncer de páncreas -respondió sin pensarlo, mecánicamente. Roibal estaba a su lado, con el parche sobre el ojo y un vaso de agua enfrente.

Héctor Aguilar Camín (México, 1946).

domingo, 30 de julio de 2023

TAMPICO, CUNA DE SUEÑOS HUASTECOS, de Juan Jesús Aguilar


(
Fragmento)

Tampico, es mil y un latidos del trópico de cáncer, situado como está justo en el finisterre del Estado es un puerto con la caricia y el castigo de las aguas atlánticas del Golfo de México, de las aguas arrebatadas de los ríos Pánuco y Tamesí, y las límpidas aguas lagunarias, esto es: agua viva, fuente de renacimientos.

Juan Jesús Aguilar (México, 1945-2018).

sábado, 29 de julio de 2023

Tampico: MALCOLM LOWRY LLEGA EN BARCO A TAMPICO, de Benito Gámez


La proa del carguero remonta un río sucio y turbulento
donde la vida desangra con furia su desgano
Esa noche será el alcohol un torrente aún más tenebroso
que lo arrastrará a un mercado viejo rodeado de prostíbulos
de mujeres cansadas y soeces
Un pescador hará brillar entonces la puntilla
y tú comprenderás quién es quien te saluda
en esa forma de aceptación violenta
que sabrás declinar con otro trago
con tu español ganado de pinche en la cocina
No pasa nada
Por vez primera has comprendido que verás volcanes
y morirás en las cantinas


Benito Gámez González (México, 1945-2020).

viernes, 28 de julio de 2023

Tampico: EL REINO VENCIDO, de René Avilés Fabila

"Nos vamos a vivir al norte, a Tampico, allí tengo un ofrecimiento de trabajo y amigos..."

(
Fragmento)

- No hay mayor problema -concluyó con aires de resignación-, el que me preocupaba era usted. Nos vamos a vivir al norte, a Tampico, allí tengo un ofrecimiento de trabajo y amigos, es probable que Laura cambie, deje de beber, de engañarme y se concen- tre en nuestros hijos.

- Ojalá.

La historia parece acabarse allí. No volví a verla. Por rumores y vagas informaciones me enteré de que Laura y Enrique habían rehecho en lo posible su matrimonio. Ella publicó dos o tres libros de poesía y formó un taller literario. Un día en una plática con amigos que venían de aquella época, alquien comentó la muerte de Laura. ¿Laura Botello? Sí, ella. Ataque al corazón, una muerte fulminante. Cambiamos de tema, ya pocos recordaban sus hazañas y su belleza de mujer gorda.

René Avilés Fabila (México, 1940-2016).

jueves, 27 de julio de 2023

Tampico: LA PRINCESA DEL PALACIO DE HIERRO, de Gustavo Sáinz

"... gringa, muy rubia y de ojos amarillos. Su cara aparecía en todas las cajas de jabón ¿no te acuerdas?"

(
Fragmento)

O hablábamos de Alexis ¿no? Él había vivido mucho tiempo con una artista famosa, pero muy, muy famosa, gringa, muy rubia y de ojos amarillos. Su cara aparecía en todas las cajas de jabón ¿no te acuerdas? Pero un día terminó con ella y para Alexis fue un golpazo, porque la quería muchísimo, pero muchísimo. Entonces fíjate que él nunca había andado con una chica de Acapulco. En realidad él nunca había andado con una muchacha mexicana, ni de Acapulco ni de Tampico ni de ninguna otra parte ¿no? Y un día decidió casarse para complacer a sus papás y ver si se tranquilizaba, porque estaba destrampadísimo, él. Para esto me contó de una época padre, pero se me olvidó... Estuvo en una correccional, en algo así, y se me olvidó totalmente, fíjate. Porque me contaba lo que pasaba, lo que había... ¡Qué lástima! Eso no te lo puedo platicar. Se me olvidó...

Gustavo Sáinz (Mexicano fallecido en Estados Unidos, 1940-2015).

miércoles, 26 de julio de 2023

Tampico: MEMORIA DEL FUEGO III, de Eduardo Galeano


1923
Tampico

Traven*

Un barco fantasma, viejo navío destinado al naufragio, llega a las costas de México. Entre sus marineros, vagabundos sin nombre ni nación, viene un sobreviviente de la revolución aniquilada en Alemania.

Este camarada de Rosa Luxemburgo, fugitivo del hambre y de la policía, escribe en Tampico su primera novela. La firma Bruno (sic) Traven. Con ese nombre se hará famoso, pero nadie conocerá nunca su rostro, ni su voz, ni su huella. Traven decide ser un misterio, para que la burocracia no lo etiquete y para mejor burlarse de un mundo donde el contrato de matrimonio y el testamento importan más que el amor y la muerte.

Eduardo Galeano (Uruguay, 1940-2015).

* Este breve texto de Galeano contiene varias imprecisiones. La más grave es referirse a él como Bruno Traven. Su seudónimo literario era B. Traven, así lo asegura Karl Guthke, su biógrafo más prolijo y Gabriel Figueroa en su Recuerdo de B. Traven, publicado en el diario La Jornada el 3 de febrero de 2008, lo define con estas palabras: "B. Traven. Escritor. Autor de todos los libros publicados en el mundo con el nombre de B. Traven". De tal manera que es incorrecto referirse a él con el nombre de Bruno, cuyo origen es apócrifo. Por otra parte, en el referido artículo, Figueroa describe varios encuentros, incluido el abrazo mutuo al enterarse de la muerte de Esperanza López Mateos, cuñada de Figueroa y primera traductora al español de la obra de Traven. Siempre tuvo un espacio propio con Figueroa: "Cuando estaba en la ciudad de México, se hospedaba en nuestra casa de Coyoacán, donde le teníamos un departamento permanente." Este es el vínculo de acceso con el artículo mencio- nado de La Jornada: Recuerdo de B. Traven, en el que se pueden confirmar sus relaciones personales y su matrimonio con Rosa Elena Luján. Ya para concluir, cabría añadir que Traven era padrino de Gabriel Figueroa Flores, por lo tanto, compadre de Figueroa. De manera que la aseveración de que "nadie conocerá nunca su rostro ni su voz, ni su huella", no es más que pura fantasía de Galeano. El único hecho confirmado es que se trataba, en efecto, de un personaje muy elusivo que llegó como exiliado a Tampico, donde escribió su primera novela, y la misma ciudad apareció más tarde como escenario en sus trabajos literarios posteriores El tesoro de la Sierra Madre y La rosa blanca.

Jules Etienne 

martes, 25 de julio de 2023

Tampico: EL POETA NIÑO, de Homero Aridjis

"... ella se publicaba joven y bella, virgen y culta, desamparada y triste, en la revista Confidencias..."

(
Fragmento)

Para tener éxito en sus anuncios ella se publicaba joven y bella, virgen y culta, desamparada y triste, en la revista Confidencias, canjeando con sus pretendientes retratos tomados quince años atrás, historias íntimas y promesas de matrimonio. Y si no se anunciaba en un número, conseguía la revista con urgencia, para ser una de las primeras en contestar solicitudes.

En un cajón con candado guardaba su correspondencia, para que no fuera a caer en manos de mis tíos o mis primos, y la leyeran.
 
Ella sacaba algún dinero de sus pretendientes, quienes ansiosos de conocerla, y fatigados y excitados por tantas cartas, pedían a como diera lugar un encuentro, mandándole un giro postal para el viaje a Tampico. Sitio al que mi tía no iba a última hora, a causa de mala salud o por enfermedad de un hermano, posponiendo la partida para el año próximo.

Y ocupada en sus cartas y sorda iba por la calle entre los camiones ruidosos. Y leyendo junto a la ventana, acercaba cada vez más el libro a sus ojos, y fruncía el ceño si pasaba algún conocido, teniendo trabajo en distinguir sus rasgos.

Un olor a polvo, a animales y a plantas parecía haberse instalado en el corral de su casa. Heredando de mi abuela macetas con geranios, rosas y pensamientos; y un burro, un chivo y una docena de gallinas, que ponían huevos en la cocina y en las recámaras, sobre las camas.

Homero Aridjis (México, 1940).

lunes, 24 de julio de 2023

Tampico: EL TORTURADOR, de José Emilio Pacheco

"... recordó la noche en que llegó a Tampico el acorazado General Grant. Los tripulantes irrumpieron ya ebriós en el Salón Tahití,"

Capítulo 2

Donata abrió los ojos en la barraca de la comadrona. Observó al niño que la mujer le presentaba en silencio. Hizo un esfuerzo y recordó la noche en que llegó a Tampico el acorazado General Grant. Los tripulantes irrumpieron ya ebrios en el Salón Tahití. Nadie sacó a bailar a Donata. Hasta que al fin, impulsado por voces que ella no entendía, se levantó de una mesa el cocinero del barco. No la invitó a la pista. Dejó en sus manos unos cuantos dólares y la siguió por el pasillo poblado de macetas hasta el cuarto húmedo y opaco, lleno de espejos y mantas floreadas.

Isaiah Murrow, from Texarkana -dijo por toda presentación cuando ya estaban desnudos en la cama-. What’s your name?…

Jenny -mintió Donata al sentir el cuerpo sudoroso, las manos metálicas que se aferraban a sus caderas, la boca jadeante pegada a sus senos.

El hombre la penetró con urgencia. Donata fingió placer y sintió extrañeza cuando él la besó en los labios y le dijo algo para ella incomprensible. A los pocos minutos Isaiah Murrow eyaculó, se puso de pie, se lavó en la palangana, le dio las gracias y un dólar de plata y fue a reunirse con los otros marinos. Había sido el séptimo cliente de esa noche. Donata estaba muy fatigada y no acudió en busca del irrigador como siempre. Se quedó inmóvil en el lecho y se durmió pensando en aquel nombre, Texarkana.

A los diecisiete años Donata Morales quedó embarazada. Se negó a abortar porque no tenía a nadie en el mundo y un hijo le daba seguridad y la justificaba. Perdió su empleo en el Salón Tahití. Con sus ahorros pagó un alumbramiento que le costó mucho dolor y mullía sangre. Dio a luz un niño idéntico a su padre, Isaiah Murrow, el de Texarkana.

Donata jamás recuperó la esbeltez adolescente que le había ganado tanta clientela en el Salón Tahití. Se hizo alcohólica y descendió a prostituirse en las calles. A los veintidós años un ebrio le cortó la garganta en un cuarto de hotel sólo para ver qué se sentía. Macrina, la mujer a quien Donata lo confiaba, le explicó a José Morales que su madre se había ido a Francia en un barco y pronto iba a regresar y a traerle muchos regalos. Poco después Macrina abandonó a José en la fonda en donde trabajaba de mesera y huyó para no cargar con la responsabilidad.

José Emilio Pacheco (México, 1939-2014).

domingo, 23 de julio de 2023

Tampico: EVIDENCIA IRREFUTA- BLE, UNA HISTORIA DE LA CIENCIA FORENSE, de Michael Kurland

"... cuando pudo comprobarse que la cuerda de trece pulgadas hecha con fibra de Tampico..."

(
Fragmentos del capítulo 8: Las huellas de un sabueso gigante)

Dos objetos de posible interés forénsico fueron cuidadosamente examinados. El primero fue un tramo de soga bajo el cuerpo de la víctima. Se encontró que contenía como base fibra de Tampico*, un producto mexicano hecho de agave rígida, una planta tan rara que resultaba fácil de rastrear.

(...)

Theodore Kruger, dueño de la tapicería, le dijo a Lyons que Fiorenza, su asistente, había estado con él cuando recogieron el sofá tres día antes del asesinato, y que no se había presentado a trabajar sino hasta casi el mediodía del día del crimen. Cuando Lyons obtuvo los antecedentes de Fiorenza se encontró con que a sus veinticuatro años, Fiorenza había sido arrestado cuatro veces por robo y tuvo que cumplir una sentencia de dos años en prisión. También había un reporte siquiátrico, fechado en 1934, donde se le diagnosticaba proclive al delirio y fantasías descabelladas.

El empleado de la tapicería era ahora el principal sospechoso, pero no se contaba con pruebas suficientes para someterlo a juicio. La evidencia requerida llegó el 17 de abril, cuando pudo comprobarse que la cuerda de trece pulgadas hecha con fibra de Tampico encontrada junto a la víctima, había sido elaborada por una compañía fabricante de cuerdas ubicada en Pennsylvania. Sus vendedores colocaron varios pedidos en el área de Nueva York, uno de los cuales fue a dar a la tapicería de Kruger.

Michael Kurland (Estados Unidos, 1938).

(Traducido del inglés por Jules Etienne).

* La fibra de Tampico (Tampico fiber, como se le conoce en inglés), es el llamado Ixtle, elaborado con agave originalmente de Tula y Jaumave, en Tamaulipas, por lo que durante muchos años su importación por la vía marítima a los Estados Unidos procedía exclusivamente del puerto de Tampico, de donde surgió su nombre.

Manuel Payno refiere a Jaumave en El fistol del diablo.

sábado, 22 de julio de 2023

Tampico: HIJOS DEL ÁGUILA, de Gerardo de la Torre

"... hay que darse cuenta de que todos somos petroleros, aquí y en Nanchital, aquí y en Tampico..."

(
Fragmento del capítulo I: A orillas del Mixtán, 1936)

Dos años atrás se habían ido a la huelga. El Sindicato de Trabajadores Petroleros de Minatitlán mantuvo un mes el paro de labores. Y habían ganado. Ahora las condicio- nes eran más propicias, razonaba Víctor, tenían un sindicato nacional, eran más fuertes.

- Pero yo no entiendo para qué sirve el sindicato nacional -decía Palemón-, nuestro pleito es aquí con los del Águila, a ver cuántos centavitos más les sacamos, a ver qué prestaciones.

Víctor no aceptaba ese lado mezquino de los compañeros. Explicaba vehemente, con brío que le nacía en las tripas, la nueva situación del gremio, hay que darse cuenta de que todos somos petroleros, aquí y en Nanchital, aquí y en Tampico, en México, en Mata Redonda, ahora podemos dar la pelea juntos y ya verán, compañeros, cómo nos va a ir mejor.

- No te digo que yo estoy contento, pero estoy bien, Víctor, no quiero buscarme dificultades -remataba Palemón y tomaba el martillo y dejando asomar una sonrisa triste le preguntaba a Memo qué quería.

Gerardo de la Torre (México, 1938-2022).

viernes, 21 de julio de 2023

Tampico: CONTRA EL DÍA (Contraluz)*, de Thomas Pynchon

"Frank se encontraba en los muelles del Pánuco, el duro flanco de acero de un vapor ascendiendo detrás de él."

(
Fragmentos de la parte cuatro: Contra el día)

- Tu nombre surgió a colación hoy, en un contexto en el que apenas acabo de comen- zar mi propia investigación.

- He tenido algunos tratos con la colonia alemana. En Tampico es difícil no tenerlos.

- Esto tiene que ver con cierta entrega en Tampico para transbordarla a Chiapas.

- Maquinaria para la recolección de café -sugirió Frank.

- Tan tranquilo -Gretchen reapareció vagando entre las ventanas francesas a lo largo de la galería, con una mirada vidriosa en sus ojos, que podía distinguirse incluso a la distancia-. Cuando tienes un momento... lo mismo que yo...

Distraido, se retiró de prisa en busca de la inquieta valkiria.

El cargamento en cuestión se comprobó que era una buena cantidad de semiautomá- ticas Mondragón, destinadas al ejército mexicano.

(...)

Frank se encontraba en los muelles del Pánuco, el duro flanco de acero de un vapor ascendiendo detrás de él.

- Estoy aceptando mi comisión en mercancía, en lugar de dinero -explicó Eusebio-. En teoría esos Mondragones me permitirían superar los períodos sin dinero mejor que lo contrario, como cualquiera que haya intentado dispararle a algo con un hidalgo te lo podrá decir.

- Debo decirte que hablas un buen inglés, Eusebio -asintió Frank.

- En Tampico todos hablan norteamericano, es por eso que aquí lo llamamos Gringo- landia.

Thomas Pynchon (Estados Unidos, 1937).

(Traducido al español por Jules Etienne).

* El título en su idioma original es Against the Day, la edición en español de editorial Tusquets se llama Contraluz. Los párrafos aquí incluidos son una traducción directa del inglés de mi autoría.

jueves, 20 de julio de 2023

Tampico: SONES DE MAR, de Margarita Peña

"El mar: sus ventiscas que azotaban puertas y ventanas durante «el norte»..."

(
Fragmentos de Andrés I)

Nací en el puerto de Tampico, frente al mar. Bueno, en Ciudad Madero, pueblo que por entonces, a principios del siglo XX, se llamaba Árbol Grande. Las olas, las olas altísimas de Miramar cobijaron mi infancia… o estuvieron a punto de acabar con ella cuando, en las comidas en la playa improvisadas por Mina, Elena y mi prima Consuelo, las retaba arrojándome a sus crestas, a espaldas de la familia que indolentemente pelaba camarones y devoraba la carne de las jaibas sin escuchar, al parecer, mis gritos de excitación o de miedo ante las olas. El mar me salvaba del tedio durante las vacaciones de verano.

(...)

En mi infancia, el puerto se llenaba de barcos venidos de todas partes: Inglaterra, España, Galveston, en Estados Unidos… hasta Rusia y Suecia, mucho antes de la Segunda Guerra Mundial. Las compañías petroleras inglesas hacían su agosto con el petróleo del Golfo. Se oía inglés por todas partes. Los letreros de las tiendas de categoría estaban escritos en inglés. Los hombres usaban sombreros panamá y las mujeres abrían sombrillas de seda floreada. Y había también chinos, muchos chinos. ¿Por qué tantos chinos? Nunca lo supe, ni me molesté en averiguarlo. Después de bañarme en Miramar, lo que más me gustaba era irme a ver los barcos anclados, con sus banderines flotando en la brisa marítima; al salir de la escuela me dirigía al muelle, y me pasaba horas apoyado en grandes cajas recién descargadas, o en toneles que amenazaban con echarse a rodar, repletos de licor o de aceite.

(...)


El mar, para mí, fue siempre telón de fondo de venturas y desventuras, con su ir y venir inacabable, su engañosa calma, sus olas gigantescas bordeadas de encaje, su olor inconfundible que llegaba hasta el quiosco del zócalo de Tampico y se metía por la nariz y por los pasillos de los grandes hoteles a los que nunca me atreví a entrar, menos aun cuando me convertí en solamente un niño sin padre. El Hotel Inglaterra, el Imperial, que fueron surgiendo un poco después del auge del petróleo. El mar: escenario de amores maternos y desencuentros; de voces incomprensibles y silencios inexpugnables; de presencia paterna y ausencias repentinas. El mar: sus ventiscas que azotaban puertas y ventanas durante “el norte”; su intenso cielo azul que hacía juego con el cobalto del agua con el que se fundía en el horizonte inmisericorde, que me cobijaba un día tras otro.

(...)


El mar, en la noche, era otra cosa. Como que se callaba, se amansaba, como que las olas nada más suspiraban. La luna, tan solapada, escondiéndose entre las nubes o desvergonzada a veces, perturbadora, mostrándose blanca en toda su redondez, como el vientre desnudo de una mujer. Luna lejana y, a la vez, cercana: atrayente, aviesa, cómplice. No como el mar enorme y bueno que me despertaba cada mañana con su rumor suave, oloroso, familiar, grato. Inocente.

Eso era para mí el mar: la inocencia, la infancia pura.

Margarita Peña (México, 1937-2018).

La fotografía nocturna de la playa de Miramar es de Nico González.

miércoles, 19 de julio de 2023

TAMPICO, de Toby Olson

"Bares y oficinas habían invadido los edificios históricos..."

Libro primero: La mansión

(Fragmento de John)

Y así fue, tan sólo cuatro días después de que llegué a Tampico, conocí a Chepa y me enamoré de ella, Era una madre para mí, y una hermana y una amante perfecta para un joven de escasa experiencia como lo era yo. Mi madre había muerto cuando yo tenía apenas quince años. Nunca tuve un padre al que conociera y había permanecido solo desde entonces, como buscador de empleos eventuales y, finalmente, con la ayuda de un hombre con espíritu paternal de la Texas Oil, me convertí en piloto. Al poco tiempo también él murió. No tuve una vida social de la cual pueda hablar, algunas prostitutas amigables y ron con coca cola al otro lado de la frontera, en Matamoros, y una vez una mujer madura me había llevado bajo las estrellas a la isla del Padre en una noche de placer ocasional. Todo había tenido siempre un carácter mecánico, hasta Chepa, y aunque la nuestra no es una historia que me haya propuesto contar, de todos modos algo voy a decir.

Al principio era claro que se trataba del dinero y a que yo era un hombre joven e inocente. Regresé a la Lluvia del oro, le compré el jarabe de granadina y el agua que acostumbraba a beber para mantenerse sobria en ese lugar. Le pregunté sobre Calaca y por qué el general no intervino. Parecía encantada y al mismo tiempo molesta por la pregunta, pero no la respondió. Pasamos la noche juntos en mi habitación del hotel, y a la mañana siguiente Chepa insistió en mostrarme los lugares de interés en la ciudad, aunque eran unos cuantos. Bares y oficinas habían invadido los edificios históricos y antiguas haciendas. La contaminación de la refinería había corroído las fachadas y las estatuas. Pero había un museo y unas cuantas iglesias, lagunas y parques, algunos lugares a orillas del Pánuco todavía inmaculadas de terminales petroleras y almacenes de tanques. Pasamos el día juntos y por la noche cenamos en el Luisiana. La noche siguiente, después de haber pasado el día pescando sábalos en el Pánuco, cenamos en el Ciudad de Pekín, en lo que fue mi primer contacto con la comida china. Luego dormí en sus brazos en mi habitación, nuestros cuerpos adheridos por el sudor bajo las blancas sábanas, a través de las cuales nos aguijoneaban esporádicos mosquitos.

Toby Olson (Estados Unidos, 1937).

(Traducido al español por Jules Etienne).

La ilustración corresponde al antiguo hotel Palacio, donde alguna vez pernoctó el entonces presidente Porfirio Díaz, se distinguen el bar Salón Palacio y los letreros de las oficinas ubicadas en el tercer piso del edificio..

martes, 18 de julio de 2023

Tampico: SEGÚN PASAN LOS AÑOS, de Poli Délano

"... y el primer día después de probar unos tragos bastante sofisticados en Las Glorias de Baco..."

Gershwin bajo la luna

(Fragmento)

- Salud -dijo el Rayo-. Salud Seco, salud Marcelo. Echémonos este trago rápido y pidamos de una vez el segundo para brindar por el Cónsul. Rían, cabrones, disfruten, tomen y rían, que no hay ale­gría legítima que no provenga del alcohol.

Y me quieres hablar, yo no sé para qué, si me vas a dejar, sigue gimiendo el bolerista de la Mierdola y al Rayo se le dibuja una sonrisa diabólica bajo el bigote zapatista cuyas puntas a ratos retuerce entre los dedos índice y pulgar de ambas manos y mirando lejos, quién sabe hacia qué región de sus nostalgias, gran tipo el Rayo, ¿eh, Seco? Una vez él y yo viajamos juntos a Tampico para cumplir una misión medio burocrática, y el primer día, después de probar unos tragos bastante sofisticados en Las Glorias de Baco, regresamos al hotel a descansar un rato para luego zambullir- nos en la alberca antes del cóctel con el alcalde.

Poli DélanoEnrique Délano Falcón
(Chileno nacido en España, 1936-2017).

lunes, 17 de julio de 2023

Tampico: PALINURO DE MÉXICO, de Fernando del Paso

"Una tarde fondeó en Nueva Orlénas un barco mexicano, El Tabasco, que llegaba siempre cargado (...) y regresaba a Tampico..."

Primera parte

(Fragmento del capítulo 1: La gran ilusión)

Pero si no se encontraron en Nueva Orleáns, no cupo duda que el tío Esteban se acercaba cada vez más a su destino, y se esmeraba en hacerlo lo mejor posible: porque fue allí donde no sólo aprendió a tomar leche con sal como algunos cubanos -cosa que siempre le hizo mucha gracia al abuelo Francisco-, sino lo que era más importante, se adiestró en las artes y las fanfarronerías del pókar, el juego favorito del Presidente Municipal de San Angel.

Una tarde fondeó en Nueva Orleáns un barco mexicano, El Tabasco, que llegaba siempre cargado de plátano roatán y plátano cientoemboca y regresaba a Tampico y a la bella Veracruz -las otras dos ciudades que el abuelo visitaba con frecuencia-, reventando de contrabando: whiskies, coñacs, cachemiras, perfumes franceses y camafeos florentinos. El capitán del barco -que por pura coincidencia era primo lejano del abuelo Francisco-, después de ganarle al tío Esteban en el pókar veinte dólares y un speculum vaginal de Ricord, lo invitó a viajar a México. Y el tío Esteban se agregó al contrabando de El Tabasco y entró a México, junto con una bocanada de vientos alisios, por el mismo lugar donde veintiséis años había llegado Jean Paul, el botánico francés con el que nunca se casó la tía Luisa, hermana única del abuelo. Al despedirse, el capitán le devolvió el speculum y le dio la dirección que tenía en la ciudad de México su primo, que según le dijo era senador y en cualquier momento, el día menos pensado, podía subir de sopetón a la gubernatura de un Estado.

Pero al tío Esteban ya no le tocó la época dorada del abuelo Francisco, el cual efectivamente llegó a la jefatura de un Estado, pero por unos cuantos meses porque su nombramiento era de gobernador interino. Y los cuantos meses se redujeron a unas pocas semanas, porque el abuelo tuvo un accidente que lo obligó a retirarse para siempre de la política y de la buena vida: estaba en una cantina de Tampico comentando el asesinato de Obregón en La Bombilla, cuando un camión sin frenos abatió la pared y fue a estrellarse contra el mostrador. El abuelo apenas tuvo tiempo de hacerse a un lado, y arrojarse al suelo como si esperara la explosión de una bomba. Pero una enorme máquina registradora le cayó en una pierna, en la pierna que ya desde antes lo había hecho sufrir, cuando le metieron una bala en la Revolución, y que después en más de una ocasión estuvieron a punto de cortársela. El contenido de la registradora se derramó sobre él, así que cuando llegó la ambulancia, el abuelo -que en ningún momento perdió su buen humor-, arrojaba al aire billetes y centenarios de oro, gritando: «¡Soy rico, soy rico!» Pero desde entonces, y porque tampoco su destino perdió jamás el sentido de la ironía, la fortuna del abuelo comenzó a mermar y al fin se hundió en forma súbita y aparatosa -como se hunden los barcos y los transatlánticos: como se hundió el Titanic y se hundió el Lusitania-, y sus últimos resplandores coincidieron -años más, años menos-, con el apocalíptico incendio de los pozos Meriwether y Morrison que alguna vez, precisamente por la primera guerra, hicieron de Tampico el emporio petrolero más grande del orbe. Llegó el Año Nuevo.

Fernando del Paso (México, 1935-2018).

domingo, 16 de julio de 2023

Tampico: NOSOTROS NO NECESITAMOS INSIGNIAS APESTOSAS*, de Peter S. Fischer

"Bogart está sentado en una celda de Tampico, tras haber destrozado una cantina local..."

(
Fragmentos del primer capítulo)

De acuerdo con Charlie Berger, el encargado de relaciones públicas y mi jefe inmediato, Bogart está sentado en una celda de Tampico tras haber destrozado una cantina local después de la medianoche. Charlie no conoce la suma exacta de lo que se reclama ni la cantidad de los daños pero yo fui elegido para eso. Me proporcionó el nombre de Carlos Martínez, quien es el director de la comisión nacional para el cine en México. Carlos me apoyaría en todo lo posible. Según mi experiencia eso siginifica casi ninguna ayuda en absoluto, pero tal vez en esta ocasión pudiera estar equivocado. Esas cosas suceden cuando eres el recién llegado y yo había sido empleado por la Warner Brothers hacía exactamente veintisiete días. No se puede ser más nuevo que eso.

(...)

En mi regazo descansa el guión de El tesoro de la Sierra Madre. la película que se encuentra en rodaje con locaciones en Tampico. De hecho, se supone que la película deberá filmarse completamente en México, tiene exteriores programados en el estado de Durango, al otro lado del país. Recuerdo haber leído el libro de B. Traven cuando estaba acantonado en Alemania, durante los días subsecuentes al de la Victoria y recuerdo que se trata de un material muy amargo. Bien escrito pero deprimente y me pregunto por qué habrán decidido filmarlo. ¿Estarán esperando un gran éxito en taquilla? Yo simplemente no lo veo. Los chismes que corren por el estudio dicen que la película se encuentra en problemas. Jack Warner odió el proyecto desde el primer momento. Ha visto los avances de lo filmado que le envían por la noche a través de mensajería y ahora la odia aún más. Ya sobrepasó el presupuesto y amenaza con salirse de control. Si fuera cualquier otra película la habrían detenido hace una semana, pero el impulso detrás del proyecto es el escritor y director John Huston quien posee el suficiente músculo como para hacer lo que quiera y es capaz de confrontar a Jack Warner, lo que le confiere más poder. En cualquier caso, la familiaridad con el guión sólo me podría ayudar si comienzo a sostener conversa- ciones extensas con el reparto y los técnicos.
(...)

Entonces procedió a decirme todo lo relativo a Tampico, los mejores restaurantes, los bares más exclusivos, la zona roja, los casinos clandestinos, y el sujeto al que hay que buscar para obtener el mejor tipo de cambio. Estuve asintiendo todo el rato, con mis párpados cayéndose de sueño, cuando de repente se me ocurrió que podría darle un buen uso a todo ese compendio de información trivial.

Peter S. Fischer (Estados Unidos, 1935).

* El título proviene de la frase con la que Alfonso Indio Bedoya les responde al grupo de gambusinos (Bogart, Walter Huston y Tim Holt): We don't need no stinking badges

(Traducido del inglés por Jules Etienne).
La ilustración corresponde a una estatua de bronce de Humphrey Bogart en el exterior de lo que en su época fuera el Salón Palacio donde, se dice, solía embriagarse durante los descansos del rodaje de la película en Tampico.

sábado, 15 de julio de 2023

Tampico: AL OESTE DEL EDÉN, de Jean Stein

"... presidente Porfirio Díaz, quien le garantizó en exclusiva el derecho a perforar una zona próxima a Tampico."

(
Fragmento del capítulo I. Los Doheny, Loma Vista Drive, 905, Beverly Hills)

Richard Rayner: La historia de Doheny en México es extraordinaria, asombrosa. Es al mismo tiempo una de esas aventuras empresariales maravillosas, arriesgadas y pintorescas, y un robo manifiesto y una flagrante manipulación imperialista. Doheny fue ascendiendo por el escalafón del gobierno mexicano, sobornando a todos los funcionarios, hasta hacerse amigo del presidente Porfirio Díaz, quien le garantizó en exclusiva el derecho a perforar en una zona próxima a Tampico, donde en aquella época se encontraban los mayores yacimientos del mundo. Y luego, tras la Revolución y la caída de su amigo el presidente, adaptándose siempre a los cambios políticos y a las pequeñas revoluciones posteriores, conservó sus pozos.

Patrick Doheny, Ned: En lo referente a todo ese asunto del petróleo de México, ¡Dios mío, si había países enteros detrás de aquellos yacimientos! Gran Bretaña... Alemania... De ahí provienen las canciones mexicanas, las rancheras, que son, básicamente, un «chunda chunda» de origen alemán. Y de ahí la razón de que la cerveza mexicana sea tan buena. Todo el mundo se esforzaba por respaldar al tiranuelo de turno, para meter mano a los recursos naturales de México.

Jean Stein (Estados Unidos, 1934-1917).

La ilustración corresponde a las instalaciones de la Huasteca Petroleum Company, propiedad de Edward L. Doheny, en Ébano, a unos cuantos kilómetros de Tampico, en 1907. En la colina llamada el Cerro de la Dicha, se aprecia la Casa Grande, que albergaba las oficinas y viviendas de los ejecutivos de la compañía, incluido el propio Doheny.

viernes, 14 de julio de 2023

Tampico: CUERPO PRESENTE, de Sergio Pitol

"Lo último que vie de México, unas horas después de haber partido de Tampico..."

(Fragmento)

Y ella, Eloísa Martínez, con una voz vibrante había despuntado:

- Lo último que vi de México, unas horas después de haber partido de Tampico, fue un horizonte de montañas. Una línea lejanísima, donde las cimas se veían clara, nítidamente dibujadas, y, sin embargo, había algo tan irreal en aquella presencia que se tenía la sensación de contemplar un telón de teatro. Usted lo ha sabido advertir, tienen aquellas montañas, como dice la canción yucateca, el sabor del ensueño. Un camarero alemán, un muchachito apenas, descubrió mi emoción y me dijo que era lo último que vería de México, que unos minutos más tarde la nave abandonaría el litoral. Yo apenas resistía las lágrimas. Acababa de suceder la derrota. Venía tras las huellas del maestro. Me juraba ante aquella última vislumbre de la patria que había de volver únicamente para limpiarla, para combatir a quienes nos pisoteaban.

Sergio Pitol (México, 1933-2018).

jueves, 13 de julio de 2023

Tampico: GRINGOS, de Charles Portis

"... pero el camino estaba roto por el golpeteo de los remolques petroleros y los camiones..."

(
Fragmento)

Después de una semana o dos, anhelaban volver a casa, pero no tenían el estómago para conducir aquella cosa de regreso. Me contrataron para que hiciera ese trabajo. Insistieron en tomar la ruta costera que pensaron sería una línea recta y simple, pero el camino estaba roto por el golpeteo de los remolques petroleros y los camiones que transportaban caña de azúcar y productos agrícolas. En Tampico hubo una tormenta y tuvimos que esperar cinco horas el chalán para atravesar el Pánuco. El agua corría a un pie de profundidad por las calles de la ciudad. El Yamato las atravesó. Teníamos que parar cada pocas horas para dejar que el perro gordo hiciera sus necesidades al borde de la carretera. O no hacerlas, según fuera su capricho, porque no sería obliga- do ni apresurado.

Charles Portis (Estados Unidos, 1933-2020).

(Traducido al español por Jules Etienne).

miércoles, 12 de julio de 2023

Tampico: LA IRA DE DIOS, de James Graham (Jack Higgins)

"Voy a tomar el tren de las dos y media para Tampico."

(
Fragmento del primer capítulo: México)

- Para un hombre inteligente tal vez no, pero estos campesinos -se encogió de hombros-. Son incapaces de aprender nada más allá de las tareas más simples. Yo mismo tengo un camión. El único en Bonito. Es lo más importante de mi negocio. Traje un chofer y mecánico especialmente de Tampico, pero el desgraciado se tuvo que ir cuando le dio por meterse a la política.

- Algo peligroso en este país.

Se limpió una capa de sudor de su cara regordeta.

- Estaba en el primer grupo al que ejecutaron esta mañana. Muy desafortunado.

Obviamente se refería a sí mismo. Le dije:

- Así es la vida, señor Jennings. No debería haberse ido.

Una forma bastante difícil de verlo, pero la mayor parte del sentimiento más humano se había quemado en mi interior desde hace mucho tiempo, particularmente en lo que respecta a ese tipo de situaciones. No era asunto mío y estaba cansado de la conversación que, por alguna razón, tenía un extraño aire de irrealidad. Tenía calor y estaba cansado y no quería nada más que un baño y tal vez un par de horas en mi cama antes de que partiera el tren.

Me puse de pie y Jennings dijo:

- Tengo un envío bastante importante para ir a Huila. ¿Conoce el lugar, tal vez?

Entonces adiviné lo que él quería, pero no había ninguna razón por la que debería ponérselo fácil.

- No, no le puedo decir que sí.

Doscientas millas al norte de aquí hacia la frontera americana. Carreteras de tierra, pero no demasiado malas en la estación seca.

Para entonces, ya había tenido suficiente. Dije:

- Voy a tomar el tren de las dos y media para Tampico.

Podría estar de vuelta mañana por la noche y tomar el tren al día siguiente.

- En ese caso perdería el barco para La Habana mañana por la noche -dije-. Y ese pasaje no tiene reembolso.

¿Cuánto era? ¿Cuarenta y dos dólares americanos? Se encogió de hombros.

- Le pagaré quinientos, señor Keogh. Quinientos buenos dólares americanos y muy fáciles de ganar. Tiene que admitirlo.

Lo cual me hizo enojar bastante porque después de pagar mi pasaje no me quedaban más de veinte o treinta dólares.

- Eso es mucho dinero sólo por llevar unos suministros al interior del país -repliqué con cautela.

Así que decidió ser honesto conmigo, el gran rostro brillante se arrugó en una jovial sonrisa de hombre a hombre. Seré franco con usted, señor Keogh. Las cajas de mi camión contienen buen whisky escocés. Un bien escaso en México, solo Dios lo sabe, pero al otro lado de la frontera tienen lo que se conoce como Prohibición. Allí valdrá mucho más.

- Incluyendo una sentencia de cinco años en prisión si te agarran transportando esas cosas -señalé-.

- Un riesgo que otra persona asume -dijo-. El hombre que se hace cargo del envío en el Huila. Usted, amigo mío, no violará ninguna ley que yo conozca. No, mientras permanezca en México. Comerciar con alcohol aquí es perfectamente legítimo.

Lo cual era bastante cierto y la perspectiva era tentadora, incluso si perdía el boleto del barco, aun así estaría bastante/considerablemente mejor.

(...)

- ¿Había mucho de importancia en la cartera?

- Veinte o treinta dólares, un boleto de tren, el pasaje para un vapor y mi pasaporte.

Levantó las cejas.

- ¿Entonces? Ahora eso es serio. Más de lo que supuse en un principio.

Volvió a mirar el expediente.

- Veo por sus papeles que estaba registrado como ciudadano  británico. ¿Es eso correcto?

Respondí con calma:

- Así es.

- Extraño, pensé que ustedes, los irlandeses, tenían ahora un estado libre, desde que ganaron su revolución.

- Algunas personas podrían cuestionarlo -le dije.

Parecía desconcertado, luego asintió alegremente:

- ¡Ah!, pero claro, ahora tienen su guerra civil. Los irlandeses que lucharon juntos contra los ingleses, ahora se matan unos a otros. Aquí en México hemos sufrido el mismo problema -volvió a mirar en el archivo-. Para que pueda obtener un pasaporte nuevo requiere solicitarlo al cónsul británico en Tampico.

- Supongo que sí.

Henry Harry Patterson (Inglaterra, 1929-2022).
solía utilizar el seudónimo literario de Jack Higgins,
aunque esta novela la firmó como James Graham.

(Traducida del inglés por Jules Etienne).

martes, 11 de julio de 2023

Tampico: CRISTÓBAL NONATO y LA SILLA DEL ÁGUILA, de Carlos Fuentes

"... en buques-tanque mexicanos, cargueros holandeses, tocando regularmente el puerto de Tampico..."

Cristóbal Nonato

(Párrafos del capitulo 2: Patria, tu mutilado territorio)

Y no quiso distinguir más allá de aquel cúmulo de nubes la media luna asediada de Veracruz, de Tampico a Coatzacoalcos y del puerto jarocho a las faldas de la Malinche, tierras enajenadas a una guerra incomprensible: revolucion agraria según unos, invasión norteamericana según otros: depende, señores, del canal de televisión que miren ustedes de noche.
(...)

Vio una angosta nación esquelética y decapitada, el pecho en los desiertos del norte, el corazón infartado en la salida del Golfo en Tampico, el vientre en la ciudad de México, el ano supurante y venéreo en Acapulco, las rodillas recortadas en Guerrero y Oaxaca...
La silla del águila

Carta 9, de María del Rosario Galván a Bernal Herrera

(Fragmento)

¿Qué fue de su vida entre los quince y los veinticinco años? Le he pedido información al ahora secretario de la Defensa, Von Bertrab. Sonrió. ¿Quién conoce en realidad la vida de un adolescente huérfano obligado a ganarse la vida?

Von Bertrab me tranquilizó. Habla con él si quieres rubricar lo dicho. Nicolás vivió una vida andariega, en buques–tanque mexicanos, cargueros holandeses, tocando regu- larmente el puerto de Tampico, leyendo mucho, estudiando a tropezones, presentan- do materias a título de suficiencia, hasta lograr el ingreso a la ENA gracias a una solicitud del general con la documentación que comprueba la difícil educación de Valdivia, su empeño, su desvelo. Vaya, una juventud a la Jack London o Ernest Hemingway...

Carta 27, del General Cícero Arruza al general Mondragón von Bertrab

(Fragmento)

Y vámonos al eje Tampico–Matamoros, mi general, donde el tráfico de droga entra como la Adelita de la canción, si por mar en un buque de guerra, si por tierra en un tren militar... ¿Quién manda ahí, el Presidente, usted, el secretario Herrera? No, el mero mero de los narcos, don Silvestre Pardo, así como el cacicuelo a sus órdenes, José de la Paz Quintero. Controla el tráfico de blancas en la franja Tijuana–Mexicali y el estado de Baja California entero el cacique don Narciso "Chicho' Delgado, posando como defensor de ballenas y viviendo como explotador de monos, si me hago enten- der y perdone el albur, mi general.

Carlos Fuentes
(Mexicano nacido en Panamá, 1928-2012).

lunes, 10 de julio de 2023

Tampico: ¿SUEÑAN LOS ANDROI- DES CON OVEJAS ELÉCTRICAS? (Blade Runner), de Philip K. Dick

"... lo habían encontrado a flote en una balsa inflable salvavidas (...) ¿O había sido en México, cerca del puerto de Tampico?"

(Fragmento del capítulo 2)

Una vez, recordó, había sido diferente. Antes de la maldición, en alguna parte de la vida anterior y más feliz.

Ellos, sus padres adoptivos, Frank y Cora Mercer, lo habían encontrado a flote en una balsa inflable salvavidas, cerca de la costa de Nueva Inglaterra... ¿O había sido en México, cerca del puerto de Tampico? No recordaba las circunstancias. La infancia había sido maravillosa. Amaba todas las cosas vivas y sobre todo a los animales; y en cierta época había sido capaz de traer de vuelta, tal como habían sido, animales muertos. Vivía rodeado dé bichos y conejos, dondequiera que fuese, en la Tierra o en un mundo colonia; pero hasta eso había olvidado. Recordaba a los asesinos, porque lo habían arrestado por anormal, por ser más especial que todos los demás especia- les. Y debido a eso todo había cambiado.

Philip Kindred Dick (Estados Unidos, 1928-1982).