Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne).
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miércoles, 15 de febrero de 2023

Conejos: DON JUAN, de Lord Byron

"Que hay mese en los que la naturaleza se alegra más: marzo tiene sus liebres..."

(
Fragmento del Canto I)

CII
Era un día, un día de verano.
El verano es, en verdad, una estación muy peligrosa,
y también lo es la primavera a fines de mayo;
El sol, sin duda, es la razón imperante;
Pero cualquiera que sea la causa, uno puede decir,
y ser condenado por más verdad que traición,
Que hay meses en los que la naturaleza se alegra más:
marzo tiene sus liebres y mayo debe tener su heroína.

CIII
Fue en un día de verano, el seis de junio:
Me gusta ser cuidadoso con las fechas,
no solo de la edad y el año, sino también de la luna;
Son una especie de casa de correos, donde los Destinos
Cambian de caballo, haciendo que la historia cambie de tono,
 Luego espolean imperios y estados,
Dejando al final poco más que cronología,
Excepto los obituarios posteriores de la teología.

Lord Byron:
George Gordon Byron (Inglés fallecido en Grecia, 1788-1824).

(Traducido al español por F. Villalva).

domingo, 2 de enero de 2022

Año nuevo y Venecia: DÉBIL ES LA CARNE, de Lord Byron

"El Carnaval está empezando y hay mucho jolgorio por todas partes..."

(Débil es la carne. Correspondencia veneciana 1816-1819, de Lord Byron)

A John Murray.
Venecia, 2 de enero de 1817.
 
Estimado señor. Muchas gracias por sus noticias y por el optimismo de su carta. Venecia y yo nos avenimos mucho, pero no tengo nada que agregar, salvo lo referen- te a la última Ópera, a lo que ya le conté en mi última carta. El Carnaval está empe- zando y hay mucho jolgorio por todas partes, y también muchas componendas porque todo el mundo está urdiendo sus intrigas para la temporada que empieza -mudándose o prorrogando sus arriendos-. Yo estoy muy bien con Marianna, que no es en absoluto persona que me canse, en primer lugar porque yo no me canso de una mujer por mi propia inclinación, sino porque ellas suelen ser de natural aburridas; en segundo lugar, porque es afable y tiene un tacto poco común entre la parte más bella de la creación, y 3º, porque es muy guapa, y 4º… pero no es momento de entrar en detalles. Desde que llegué a Venecia he pasado con ella buena parte de mi tiempo, y nunca veinticuatro horas sin dar y recibir de una a tres (y a veces más) pruebas ine- quívocas de nuestro mutuo agrado. Hasta el momento nos hemos llevado muy bien, y en cuanto al futuro, yo nunca hago vaticinios. "Carpe Diem", al menos el pasado es nuestro -lo que es una buena razón para asegurarse el presente-. Y basta ya de mis propias relaciones.
 
Por lo que hace al estado de las costumbres aquí, poco difiere del tiempo de los Dux: se considera virtuosa (según el código) a la mujer que se limita a un marido y un amante -la que tiene dos, tres o más, es un poco "alocada"-, pero sólo se considera que faltan al decoro del matrimonio las que son indiscriminadamente difusas y establecen relaciones de bajo rango, como la Princesa de Gales con su Recadero (a quien, por cierto, han hecho Caballero de Malta). En Venecia, la Nobleza es proclive a casarse con bailarinas y cantantes, y, a decir verdad, las mujeres de su propia clase no son guapas. En cambio la raza común, las mujeres de segundo orden y los siguientes, las esposas de los abogados, comerciantes y propietarios, y las clases sin título, son por lo general "bel' sangue", y con éstas es con las que se suelen establecer lazos amatorios. También se dan casos de admirable constancia. Conozco a una mujer de cincuenta años que sólo tuvo un amante, que murió pronto, tras o cual se volvió devota y renunció a todo salvo a su marido. Como cabe suponer, se vanagloria de su milagrosa fidelidad, refiriéndose a ella en un tono de moralidad fuera de lugar que resulta bastante divertido. Aquí no hay forma de convencer a una mujer de que se desvía un ápice de la norma o de la conveniencia de las cosas si tiene un "Amoroso". El mayor pecado parece ser mentir para ocultarlo, o tener más de uno, a menos, claro está, que esta extensión de la prerrogativa sea entendida y aprobada por el anterior causahabiente. En mi caso, no sé si hubo algún predecesor, y estoy seguro de que no hay un copartícipe. Me inclino a pensarlo debido a la juventud de la otra parte, y a la forma franca y sin disimulo con que todos lo admiten todo en esta parte del mundo cuando hay algo que admitir, así como por otras circunstancias, a saber, que el matrimonio es reciente, etcétera, etcétera. Que esta ocasión sea el "premier pas" no significa gran cosa.

Queda suyo afectísimo
Byron

Lord Byron 
George Gordon Byron (Inglés fallecido en Grecia, 1788-1824)

(Traducido al español por Eduardo Mendoza).

miércoles, 14 de julio de 2021

Venecia: LAS MEMORIAS DE LORD BYRON, de Robert Nye

"... son verdaderas ratas de agua y se encuentran tan a sus anchas en el agua como en los puentes o las callejas."

(Fragmento inicial del capítulo II: Pierdo otro poco más de mi virginidad)

Acabo de presenciar desde mi balcón una aventurilla en medio del ir y venir del Gran Canal. Tendido en una góndola había un joven envuelto en una capa amarilla y arrastrando una mano por las cenagosas aguas verdes ha permanecido así durante una hora sin gondolero que lo condujera dorándose al sol de la mañana como un lagarto mareado. Encima en el puente una docena de niños se gruñían, se escupían y se tiraban conchas y naranjas unos a otros enzarzados en una contienda mutuamente destructiva. Luego, uno de los niños se ha caído de cabeza al agua. Ninguno de sus enemigos ni de sus compañeros le ha hecho el menor caso. Ni tampoco el hombre de la capa amarilla. Pero mi pequeña hija bastarda Allegra, que estaba asomada desde otra ventana del palazzo, ha visto al chico revolviéndose y se ha puesto a dar voces, pensando que seguramente se ahogaría, aunque la mayor parte de estos golfillos son verdaderas ratas de agua y se encuentran tan a sus anchas en el agua como en los puentes o en las callejas,

Robert Nye (Inglés fallecido en Irlanda, 1939-2016).

La ilustración corresponde a un detalle de Figuras en un canal veneciano (1893), de Ludwig Passini.

martes, 13 de julio de 2021

Venecia: EL MISTERIO DE LA CREACIÓN ARTÍSTICA, de Stefan Zweig

 "... cuando los ingleses vsitaban Venecia, sobornaban a los gondoleros para oír hablar de sus orgías y francachelas."

(Fragmento del capítulo Lord Byron: El drama de una gran existencia)

Lord Byron es hoy más efigie que poeta; su vida, esa vida ruidosa, dramática, a menudo hasta espectacular, es más aventurera que su palabra poética, leyenda he- roica, imagen patética del poeta más que el poeta mismo.

Tenía todo el hechizo del porte; fue totalmente el poeta que sueña una juventud: aristócrata de nacimiento y de apostura, juvenilmente hermoso, atrevido y orgulloso, hirviente en aventuras, endiosado por las mujeres, rebelde ante la ley, poseía el ro- manticismo del levantisco contra la época; desterrado principesco, vivió en las zonas paradisíacas de Italia y Suiza y murió con un pueblo esclavizado en una guerra por la libertad. Alrededor de él se oscurecieron y brillaron negras leyendas: cuando los ingle- ses visitaban Venecia, sobornaban a los gondoleros para oír hablar de sus orgías y francachelas. Hasta Goethe y Grillparzer, seres sin aventuras que envejecían en la soledad, hablan tímidamente y con secreta envidia del tremendo mito de la vida. Y dondequiera que aparezca, su figura, grande y solemne, resulta al mismo tiempo renacentista o antigua en el breve marco de la época; en el Lido todas las mañanas pasa volando montado en un potro árabe cubierto de espuma; atraviesa a nado, el primero entre los ingleses, el Helesponto; en la playa de Liorna ¡magnífico símbolo de su paganismo!, enciende la pira en que yace el cadáver de Shelley y retira de su cora- zón intacto la ceniza que cae.

Stefan Zweig (Austríaco fallecido en Brasil, 1881-1942).

lunes, 12 de julio de 2021

Venecia: DE MADRID A NÁPOLES..., de Pedro Antonio de Alarcón

"Cuando tus palacios de mármol estén ya al nivel de tus olas..."

(Fragmento del Libro Quinto)

Lord Byron es para Venecia lo que nuestro Zorrilla para Granada: el gran panegirista de su hermosura, el cantor infatigable de su peregrina historia, el que creó en todas las imaginaciones un mágico ideal de su belleza; el que dijo al mundo, olvidado ya de una ciudad que había cumplido su destino histórico: «Venecia existe todavía: sus encantos no han desaparecido con su poder: sus palacios no se han hundido con sus guerreros y navegantes: la poesía y la tradición levantan aquí su voz entre las ruinas. ¡Venid a verla!» 
 
El canto cuarto de La peregrinación de Childe-Harold, que principia: «Estaba yo en Venecia, sobre el Puente de los Suspiros, entre un palacio y una prisión...» fue la primera señal de aquel entusiasmo por la ciudad de los Dux que le llevó á escribir después sus dos famosas tragedias Marino Faliero y Los dos Foscari, y por último, la sublime Oda a Venecia: «¡Oh Venecia, Venecia! Cuando tus palacios de mármol estén ya al nivel de tus olas, se oirá el grito de las naciones sobre tus ruinas, y un largo lamento resonará en las orillas del agitado mar. -Si yo, peregrino del Norte, lloro sobre tus escombros, ¿qué no te deberán tus hijos? -¡Todo, menos estériles lágrimas! -Y sin embargo, ellos se contentan con murmurar en medio de su sueño!- ¡Qué contraste con sus mayores! ¡Ah! ellos son a sus padres lo que el verdoso fango, desechado por la mar, es a la potente ola que separa al marinero de su nave!» Estos enérgicos acentos pusieron de moda a Venecia en ambos mundos. Desde entonces, la poesía, la música y la novela hicieron de la hija de las lagunas la Isla de Délos del romanticismo, y los poetas y los artistas fueron en peregrinación a saludarla.


Pedro Antonio de Alarcón (España, 1833-1891).

domingo, 11 de julio de 2021

Venecia: LAS PEREGRINACIONES DE CHILDE HAROLD, de Lord Byron

"... un lugar placentero para todos los festejos, ¡La alegría de la tierra, la máscara de Italia!"

(Primeras estrofas del Canto Cuarto)

I

Me detuve en Venecia sobre el puente de los Suspiros
Un palacio en una mano, una prisión en la otra.
Vi cómo desde las olas sus estructuras surgían
Como por el encanto de una varita mágica:
Mil años extienden sus nubladas alas
A mi alrededor, y una Gloria moribunda sonríe
A los tiempos lejanos, cuando muchas tierras sometidas
Miraban las columnas de mármol del León alado,
¡Donde Venecia era un estado, entronizado en sus cien islas!

II

Ella parece un mar de Cibeles, recién salido del océano,
Erguida con su tiara de orgullosas torres
A una distancia aireada, con majestuoso movimiento,
Gobernando las aguas y sus poderes:
Y así era ella; - sus hijas tenían sus dotes
de los botines de otras naciones, y del inagotable Oriente
Vertió en su regazo todas las gemas en lluvias chispeantes.
De púrpura estaba vestida, y de su festín
Los monarcas participaron, y sintieron crecer su dignidad.

III

En Venecia los ecos de Tasso ya no existen,
Y en silencio rema el gondolero sin canto;
Sus palacios se están derrumbando sobre la orilla,
Y la música no siempre encuentra al oído;
Esos días se han ido - pero la belleza todavía está aquí.
Los Estados caen, las artes se desvanecen - pero la naturaleza no muere,
Ni ha olvidado todavía cómo Venecia fue una vez querida,
un lugar placentero para todos los festejos,
¡La alegría de la tierra, la máscara de Italia!

Lord Byron
George Gordon Byron (Inglés fallecido en Grecia, 1788-1824).

(Traducido del inglés por Jules Etienne).

martes, 19 de marzo de 2019

Tu boca: LA NOVIA DE ABYDOS (Leyenda turca), de Lord Byron

"Porque te juro por Alá que creo que tu boca debe ser de fuego."

(Fragmento del Canto primero)

XIII

Tú no eres amargado como estás ahora, Selim, sino que has cambiado tristemente. Por la mañana te vi gentil y enamorado, pero ahora te has alejado de ti mismo. Mi amor, que ya con seguridad presentías de tiempo atrás, no ha disminuido ni puede hacerse más grande. Te vi, te oí, te tuve junto a mí, y no sabiendo por qué, odié la noche, quizá porque nos veíamos durante el día. Deseo vivir y morir contigo, y no abandono la esperanza de tener tus mejillas, tus labios y tus ojos para besarlos. Así, así y nada más que así. Porque te juro por Alá que creo que tu boca debe ser de fuego. Dime qué fiebre se enciende en tus venas, porque también se ha encendido en las mías: lo advierto en la forma que se enrojecen mis mejillas. Quiero cuidarte en tus enfermedades, velarte en tu salud, compartirlo todo contigo; y jamás derrocharé tus riquezas, ni olvidaré dedicarte las más amables sonrisas. Pondrá alivio a la mitad de tus penurias, y por ti haré todo lo que pueda hacer hasta casi cerrar tus ojos moribundos. ¿Es que acaso no debo aspirar a vivir sólo por eso a que aspiran mis pensamientos? ¿Puedo hacer más, o tú puedes pedir más? Selim: deseo saber por qué andas con tantos misterios. No puedo decir ni alcanzo a comprender a qué se debe que yo hable así; pero tú, Selim, con seguridad que lo entiendes bien.


Lord Byron: George Gordon Byron (Inglés fallecido en Grecia, 1788-1824).

La ilustración corresponde a La novia de Abydos (The Bride of Abydos),
pintada por William Allan en 1836 e inspirada por la obra de Lord Byron.

lunes, 17 de julio de 2017

Carnaval: LAS MEMORIAS DE LORD BYRON, de Robert Nye

"Qué agradable es hacer el amor dentro de una góndola encortinada..."
 
(Fragmento del capítulo XII)

Vuelve a ser época de carnaval en Venecia y durante los últimos días no me he acostado hasta las siete i las ocho de la mañana. Sólo para sumarlo al resto de mis problemas y aflicciones, permítaseme anotar aquí que, además, estoy infamemente enamorado de la mujer más estrambótica que jamás he conocido, una condesa de Ravena de diecinueve años, llamada Teresa Guiccioli, que está casada con un individuo de más de cincuenta. Qué agradable es hacer el amor dentro de una góndola encortinada a una muchacha de la ciudad donde está enterrado Dante. Shelley, nada más al conocerla, se ha pronunciado sobre ella diciendo que, en su opinión, constituye una clara mejora, no sólo con respecto a Margarita sino también en comparación con las ragazza de alquiler que ocuparon el lugar de Margarita. Mi ardiente condesita, dice el autor de La reina Mab, es «sentimental, inocente y superficial». De modo y manera que es lo que me conviene.

Robert Nye (Inglaterra, 1939-2016).

miércoles, 7 de junio de 2017

Carnaval: LAS PEREGRINACIONES DE CHILDE HAROLD, de Lord Byron

"Y subir a ese tren que imita el feliz carnaval."
 
LXXVIII
 
Sin embargo marca su alegría - antes de la cuaresma taciturna,
Aquella penitencia que prepara su sagrado ritual
Para que el hombre confiese el peso de su pecado mortal,
Por la abstinencia diaria y la oración nocturna;
Pero porta el tosco traje de arpillera del arrepentido,
Días en que la euforia ha sido para todos decretada,
Al tomar placer cada quien en secreto compartido,
Con abigarrada túnica para bailar en la mascarada,
Y subir a ese tren que imita el feliz carnaval.

(Yet mark their mirth -- ere lenten days begin,
That penance which their holy rites prepare
To shrive from man his weight of mortal sin,
By daily abstinence and nightly prayer;
But ere his sackcloth garb Repentance wear,
Some days of joyaunce are decreed to all,
To take of pleasaunce each his secret share,
In motley robe to dance at masking ball,
And join the mimic train of merry Carnival
.)


 
Lord Byron: George Gordon Byron (Inglaterra, 1788-1824).
 
(Traducido al español por Jules Etienne)

viernes, 14 de abril de 2017

Carnaval: DON JUAN, de Lord Byron

"La mujer del tenor carece de voz, pero es muy bonita. En el último carnaval llamó la atención en Bolonia..."

(Fragmento de la segunda parte)

Vio y conoció entonces a otros cautivos como él, italianos de nacimiento, y la triste suerte común los hizo a todos casi amigos. Supo por su propia voz sus aventuras, que eran bien singulares. Se trataba de una compañía de cantantes, que en un viaje a la isla de Sicilia, donde debían actuar, habían sido atacados por el pirata Lambro en la travesía de Liorno y vendidos después por su empresario a bajo precio. El bufo de la compañía fue el que relató a Juan la curiosa historia. A pesar de saber que estaba destinado a ser tenido por simple mercancía humana en el mercado turco, conservaba este hombre la alegría de su ingenio, o, al menos, la de su papel. Aunque muy pequeño de estatura, tenía el aire resuelto y arrogante, y soportaba con bastante gracia su mala fortuna, en lo que se mostraba muy diferente de la prima-donna o el tenor. He aquí su relato, en pocas palabras:

Nuestro maquiavélico empresario, al ver el bergantín del pirata, en vez de huir, se acercó a él, y trató por las buenas con su capitán. La venta fue acordada y fuimos transportados a su barco, en desorden, sin señalar siquiera nuestro salario, lo que es manifiestamente una mala costumbre. No nos importa demasiado, ya que, si el sultán tiene gusto por la música, muy pronto restablecerá nuestra fortuna.

La prima-donna no deja de tener talento, aunque esté algo vieja, agotada por una vida de disipación intensa, y se halle siempre muy propicia a constiparse las noches que el teatro tiene poca entrada. La mujer del tenor carece de voz, pero es muy bonita. En el último carnaval llamó la atención en Bolonia, privando a más de una novia y de una señora de la dulce compañía de su novio y esposo. Tenemos también nuestras amables bailarinas: Niní, que ejerciendo más de una profesión, nada pierde en ninguna; la Zumbona y la Pelegrini, que también fueron felices en dicho carnaval, reuniendo, por lo menos, 500 buenos cequíes, pero ambas gastan tanto, que ya no les queda ni una moneda. Tenemos también la Grotesca, ¡qué bailarina!, que tendrá que responder un día del cuerpo y el alma de muchos hombres. En cuanto a las figurantas, son como todas las de su calaña. Hay entre ellas alguna que otra que es bonita y que puede seducir, pero las demás, apenas son dignas de un teatro de feria.
 
Lord Byron: George Gordon Byron (Inglaterra, 1788-1824).

sábado, 7 de marzo de 2015

Tu boca: MANFREDO (poema dramático), de Lord Byron

"Hada: No la conozco; anúnciela tu boca."

(Fragmento)

Hada: ¡Hijo de tierra!
Te conozco y también a los poderes
Que tu poder te dan; yo te conozco
Como un hombre de muchos pensamientos
Y actos de bien y mal, extremo en ambos,
Fatal y destinado en tus dolores.
Te esperaba. ¿De mí qué es lo que quieres?
Manfredo: Contemplar tu belleza, esto tan solo.
De la tierra el aspecto me ha causado
La locura; me acojo a sus misterios,
Penetro en las moradas de los seres
Que la gobiernan; pero en nada ayuda
Pueden darme. Ya entre ellos he buscado
Lo que lograr no pueden, y así ahora
Ya no investigo más.
Hada: ¿Cuál la demanda
Puede ser, que no esté ni en la potencia
De los más poderosos gobernantes
De lo invisible?
Manfredo: Es una gracia; pero,
¿Para qué repetirla si es en vano?
Hada: No la conozco; anúnciela tu boca.
Manfredo. Bien, aunque me atormente, me es lo mismo;
Voces encontrará mi cruel tormento.
Desde mi juventud no andaba nunca
El espíritu mío con el alma
De los hombres; tampoco con humanos
Ojos veía yo sobre la tierra.


Lord Byron: George Gordon Byron (1788-1824).

(Traducido del inglés por José Alcalá Galiano y Fernández de las Peñas).
La ilustración corresponde a una edición ilustrada de 1879.