Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne).
martes, 23 de abril de 2024
Mirándolas dormir: LA CASA DE LAS BELLAS DURMIENTES, de Yasunari Kawabata
martes, 2 de enero de 2024
Año nuevo: HAIKÚ, de Yasunari Kawabata
sábado, 7 de enero de 2023
Enero: EL MAESTRO DE GO, de Yasunari Kawabata
(Fragmento del capítulo 41)
jueves, 22 de septiembre de 2022
Equinoccio: PRIMERA NIEVE EN EL MONTE FUJI, de Yasunari Kawabata
(Fragmento inicial)
jueves, 7 de enero de 2021
Año nuevo: LO BELLO Y LO TRISTE, de Yasunari Kawabata
(Fragmento del capítulo Primavera temprana)
Al día siguiente, cuando estaba por subir al tren, mientras se repetía que era inútil esperar que Otoko lo despidiera en la estación, apareció su discípula Sakami Keiko.
- ¡Feliz Año Nuevo! La señorita Ueno tenía intenciones de venir a despedirlo, pero tuvo que hacer algunas llamadas de Año Nuevo que le ocuparán toda la mañana y por la tarde recibirá visitas. Por eso he venido en su lugar.
- Muy amable de su parte –replicó Oki.
La belleza de la muchacha atraía la atención de las pocas personas que viajaban aquel día de fiesta.
- Es la segunda vez que usted se incomoda por mí.
- Es un placer. Keiko llevaba el mismo quimono de la noche anterior: una prenda de satén estampado en el que predominaban los tonos de azul, con un motivo de pájaros que revoloteaban entre copos de nieve. Los pájaros ponían una nota de color, pero el conjunto era bastante sombrío para ser la vestimenta festiva de una muchacha tan joven.
- Muy elegante su quimono. ¿El estampado es obra de la señorita Ueno?- No –dijo Keiko y se ruborizó un poco–. Es obra mía, pero no resultó como esperaba.
Pero lo cierto era que ese quimono oscuro hacía resaltar la perturbadora belleza de Keiko. Además había algo juvenil en la decorativa armonía de colores y en las variadas formas de los pájaros. Hasta los copos de nieve parecían estar danzando.
La muchacha le entregó varias cajas de bocadillos típicos de Kyoto para que comiera en el tren y le señaló que se las enviaba Otoko. Durante los minutos que el tren permaneció en la estación, Keiko estuvo de pie junto a la ventanilla. Al verla así, enmarcada por la ventanilla, Oki pensó que quizás aquel fuera el período en que la belleza de aquella mujer había llegado a su esplendor. Él no había visto a Otoko en el apogeo de su belleza juvenil. Tenía dieciséis años cuando se separaron.
Oki comió temprano; alrededor de las cuatro y media. En las cajas encontró una variedad de comidas de Año Nuevo, entre las que figuraban algunas bolitas de arroz de forma perfecta. Parecían expresar las emociones de una mujer. Sin duda la propia Otoko las había preparado para el hombre que, mucho tiempo atrás, había destruido su tierna juventud.
Al masticar aquellos bocadillos de arroz, sintió el perdón de la mujer en su lengua y en sus dientes. No, no era perdón, era amor. Estaba seguro de que era amor, un amor que aún ardía en lo más hondo de su ser. Todo lo que él sabía de la vida de Otoko en Kyoto era que ella se había abierto camino como pintora sin ninguna ayuda. Quizás hubieran existido en su vida otros amores, otras historias sentimentales. Pero sabía que ella sentía por él el desesperado amor de la adolescencia. Él, por su parte, había tenido relaciones con otras mujeres; pero nunca había vuelto a amar con la misma intensidad.
Yasunari Kawabata (Japón, 1899-1972). Obtuvo el premio Nobel en 1968.
(Traducido al español por Nélida M. de Machain).
domingo, 15 de marzo de 2020
Marzo: PRIMERA NIEVE EN EL MONTE FUJI, de Yasunari Kawabata
viernes, 14 de febrero de 2020
Febrero: PAÍS DE NIEVE, de Yasunari Kawabata
jueves, 12 de septiembre de 2019
Tu boca: LO BELLO Y LO TRISTE, de Yasunari Kawabata
viernes, 19 de octubre de 2018
Otoño: PAÍS DE NIEVE, de Yasunari Kawabata
(Fragmento de la segunda parte)
miércoles, 7 de marzo de 2018
Nieve: PAÍS DE NIEVE, Yasunari Kawabata
sábado, 2 de agosto de 2014
Espejos (93): PAÍS DE NIEVE, de Yasunari Kawabata
jueves, 1 de mayo de 2014
Escribiendo sobre el espejo: la literatura especular
Stéphane Mallarmé, en Herodías lo describía así: "¡Oh espejo! Agua fría que el tedio logró ver congelada..." Lo cual me remite a una frase de Yasunari Kawabata que proviene de su espléndida novela País de nieve, en la que el espejo adquiere un papel preponderante a lo largo de la misma: "Aquella blancura que habitaba en las profundidades del espejo era la nieve".
Ambrose Bierce, en su Diccionario del Diablo, definía de esta manera a los espejos: “Cristal plano sobre el que aparece un espectáculo efímero que produce desilusión al hombre”. Jorge Luis Borges, en un poema que le dedicó a María Kodama, decía que la luna, colmada por el llanto de largos siglos de vigilia humana, es nuestro espejo.
El primer espejo fue un obsequio de la naturaleza, en el momento en que el ser humano pudo ver el reflejo de su propia imagen sobre la superficie del agua. Los primeros espejos eran de metal brillante como la plata y el bronce. La historia ubica la invención del espejo en Sidón. Se cuenta que el sabio Arquímedes, cuando tenía 73 años de edad, utilizando unos espejos ustorios para provocar el fuego en las naves romanas, logró evitar la invasión de Siracusa. Antes de que eso ocurriera, la mitología griega le asignaba a Perseo la leyenda de haber vencido a la Medusa utilizando su escudo como un espejo en el que ella vio reflejado su rostro, lo que ocasionó su destrucción.
En Mesoamérica, los espejos se hacían con pirita -un mineral metálico de color amarillo- y se les concedían cualidades adivinatorias ya que les permitían comunicarse con los dioses y sus ancestros, por lo que poseían un valor de oráculos llenos de presagios y conocimientos ocultos, además de que se les consideraba una puerta de acceso a otro mundo.
Los espejos fueron objeto del primer caso de espionaje industrial de que se tenga memoria y de ese modo el rey Luis XIV, de Francia, pudo llenar con espejos el Palacio de Versalles, robando a unos venecianos de la isla de Murano la fórmula que amalgama el metal con mercurio. El proceso de fabricar espejos con plata fue descubierta en el siglo XIX y se le atribuye su invención al alemán Justus von Liebig, en 1835.
Según Bertolt Brecht, el arte refleja la vida con espejos especiales, y Karl Marx afirmaba: "El espejo era defectuoso porque el hombre es una parte interesada de la realidad que observa. No existe ojo ideal posible en una sociedad dividida por la lucha de clases."
Imposible pasar por alto que don Quijote venció al caballero de los espejos, ni tampoco que después de visitar el país de las maravillas la nueva aventura de Alicia era: "Juguemos a que existe alguna manera de atravesar el espejo; juguemos a que el cristal se hace blando como si fuera una gasa, de manera que pudiéramos pasar a través de él", en A través del espejo, de Lewis Carroll. "Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento... Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas", diría Max Estrella, el personaje teatral de la obra Luces de Bohemia, de Ramón del Valle Inclán, y que después refiere José Hierro en su poema Lear King en los claustros: "... reflejo mío en los espejos cóncavos y convexos que inventó Valle-Inclán."
Julio Cortázar describe en un texto titulado El otro Narciso, la manera como una minúscula ave tropical, más pequeña que un gorrión, se encuentra con su propia imagen en el espejo retrovisor de un automóvil estacionado "enfrentando el espejo y viéndose, reconociendo al otro pájaro idéntico a él, y entonces salta agitado en el aire frente a su imagen, se precipita contra el espejo, y otra vez rechazado tiene que subir hasta posarse perplejo en el borde". Continúa observándolo y reflexiona: "Bruscamente vuela hacia los árboles y se pierde en el follaje; es nuestro turno de comentar enternecidos esa ilusión, ese diminuto teatro del artificio donde hemos visto representarse una vez más el drama de Narciso." En contraste con "el adolescente enamorado que se buscará hasta la muerte en el cruel espejo engañoso del estanque, el pajarito habrá olvidado ya su ansiedad y su deseo, sin duda porque en el no hay ansiedad ni deseo y mucho menos memoria."
porque al mirarla sienta















