Vancouver: atardecer en la bahía al final de la primavera. (Fotografía de Jules Etienne).

domingo, 30 de abril de 2023

Tampico: TOLUCA, de Manuel Gutiérrez Nájera


(Fragmento)

Tampico parece la amada de los peces, la del hermoso río, la de las náyades desnudas…

Manuel Gutiérrez Nájera (México, 1859-1895).

sábado, 29 de abril de 2023

Tampico: CARTA A SU ESPOSA JOSEFA, de Manuel José Othón

"... y arreglarlo rodo para que vengamos en diciembre a Tampico, al muelle."

En  el año de 1906, cuando el poeta potosino Manuel José Othón tenía cuarenta y ocho años, enfermó de un grave padecimiento pulmonar. El 10 de octubre de ese año le escribió a su esposa Josefa, quien se encontraba en la ciudad de Lerdo, Durango. Al final de su carta le informa:

"Tengo pensado, por prescripción médica y porque hay la seguridad de que me alivie radicalmente de mi mal del pulmón, pasar unos treinta o cuarenta días en Tampico, para lo cual tengo ya conseguido el dinero. Pero esto ha de ser en el invierno, de manera que ya sólo espero irme para terminar los asuntos pendientes que será en un mes (ya lo estarían si no hubiera venido) y arreglarlo todo para que nos vengamos en diciembre a Tampico, al muelle. La permanencia de los tres en mes y medio nos cuesta doscientos pesos y ciento cincuenta el viaje de ida y vuelta. Agregando otros ciento cincuenta, resulta que gastaremos quinientos pesos, con que ya cuento.

Mañana terminaré, porque ya es tarde y escribo muy incómodo y me canso."

El poeta nunca llegaría a realizar el anhelado viaje a Tampico en diciembre, puesto que falleció el miércoles 28 de noviembre, a tan sólo unos días de llevar a cabo su cometido.

Jules Etienne

Manuel José Othón (México, 1858-1906).

viernes, 28 de abril de 2023

Tampico: APUNTES SOBRE EL TEATRO EN MÉXICO, de José Martí

"... hacerlas representar por la compañía que dirige en Tampico y (...) venir con ellas a México..."

Un proyecto del actor mexicano Zerecero

Este estudioso actor intenta reunir todas las obras dadas a la escena por escritores mexicanos, hacerlas representar por la Compañía que dirige en Tampico, y una vez acostumbrados los actores a interpretar las creaciones escénicas de los escritores patrios, venir con ellas a México y dar aquí al público cuanto para el teatro han producido nuestros poetas y literatos notables.

Este proyecto responde a una necesidad que ha tardado mucho en hacerse sensible. Un pueblo nuevo necesita una nueva literatura. Esta vida exuberante debe manifestarse de una manera propia. Estos caracteres nuevos necesitan un teatro especial. ... México necesita una literatura mexicana. Si anda México escaso en actores propios, consecuencia justa es ésta de la escasez y apartamiento de propios autores. La independencia del teatro es un paso más en el camino de la indepen- dencia de la nación. El teatro derrama su influencia en los que, necesitados de esparcimiento, acuden a él. ¿Cómo quiere tener vida propia y altiva, el pueblo que paga y sufre la influencia de los decaimientos y desnudeces repugnantes de la gastada vida ajena? ... La literatura es la bella forma de los pueblos. En pueblos nuevos, ley es esencial que una literatura nueva surja. ... Las manos que han surgido de una tierra virgen, no han debido ser hechas para aplaudir las postrimerías de una tierra cansada y moribunda. El teatro es copia y consecuencia del pueblo. Un pueblo que quiere ser nuevo, necesita producir un teatro original.

José Martí (Cuba, 1853-1895).

Esta crónica apareció publicada el 11 de mayo de 1875 en la Revista Universal
bajo la firma de Orestes, el seudónimo utilizado por José Martí en ese tipo de artículos.

jueves, 27 de abril de 2023

Tampico: EPÍLOGO, de Rafael Delgado

"¡Si la vieras!... No conserva nada de aquella espléndida belleza, a la cual te rendiste a los pocos días."

(
Fragmento)

- Era allá en nuestra tierra, hace treinta años, cuando no cumplía yo los veinte, ¡qué digo! cuando aún no tenía los dieciocho. ¡Felices años! ¡Felices días aquellos! ¡Cómo aleteaba entonces en mi alma la mariposa azul de las esperanzas juveniles, de que hablas en uno de tus libros! Tú andabas a la sazón prendado de cierta amiga mía, linda doncella de esbelto talle, de rubia cabellera y de ojos lánguidos, húmedos como una violeta en cuya corola tiembla vacilante y límpida una gota de rocío. ¿Te acuerdas de ella? Esa mujer decidió tu vida, despertó en ti sueños de gloria, y te hizo retraído y melancólico y… a propósito de Matilde, debo decirte que la vi el año pasado en Tampico. ¡Si la vieras!… No conserva nada de aquella espléndida belleza, a la cual te rendiste a los pocos días.

Rafael Delgado (México, 1853-1914).

miércoles, 26 de abril de 2023

Tampico: DOS VERSIONES DE PORFIRIO DÍAZ EN TAMPICO, de Federico Gamboa y José López Portillo y Rojas

"... preguntarle al Presidente sus impresiones cuando se arrojó al mar, frente a Tampico..."

Mi diario

(Fragmento)

2 de abril de 1910.

Disuelto el desfile, suben los delegados de grupos, corporaciones, etc., a felicitar al Presidente y al Vice. En el salón frontero a la biblioteca se bebe una copa de champagne y el general González Cosío incia su brindis:

- ¡Señores, por el doble motivo...!

Yo aprovecho un buen momento para preguntarle al Presidente sus impresiones cuando se arrojó al mar, frente a Tampico: creyó perecer ante la encarnizada persecución del bote que lo salvaba: después de haberse sostenido ¡cinco días mortales! sólo bebiendo agua, no pudo pasar el pollo que  le sirivieron ya en tierra; y al encontrarse victorioso dentro de Puebla, después del asedio memorable, se imaginó que era presa de una pesadilla, amanecía...

Federico Gamboa (México, 1864-1939).

"... desde que Porfirio se embarcó en el City of Havana..."

Elevación y caída de Porfirio Díaz

(Fragmento)

Menos violento que todo eso, es dar por sentado, como ya lo dijimos, que, desde que Porfirio se embarcó en el City of Havana, estaba ya en connivencia con el capitán y el contador del barco, por gestiones de Juan de la Luz Enríquez, y que así pudo hacer la travesía con seguridad y confianza; que los oficiales lerdistas, si lo reconocieron, no pudieron tomar medida alguna en su contra para asegurarle durante el viaje, o para aprehenderle al ir a tierra en Veracruz; y que el salto al agua en Tampico y el milagro de haberse salvado de los tiburones, es obra de pura imaginación, destinada a amenizar el relato y a hacer de Porfirio un héroe sobrehumano.

La dificultad verdadera y no fantaseada, estaba en desembarcar impunemente en Veracruz.

Para mí, las cosas pasaron de la siguiente manera: Díaz, de acuerdo con el capitán y con el contador del buque, pasó en el cuarto de Coney toda la travesía, oculto, a ratos en el fondo de un sofá de cajón, como lo dice Bancroft, o en el interior de una alacena, como lo refiere Quevedo y Zubieta, o bien (y es lo más probable) simplemente, en algún amplo closet de los que suele haber en los barcos, contiguo al despacho de Coney. Allí pudo pasar cómodamente las horas de mayor trajín y movimimiento, para salir después al cuarto del amigo a charlar con éste y dormir en buena cama. Es posible que desde su escondite haya presenciado las escenas de juego de cartas que los cronistas describen: pero preparadas por Coney con los incautos lerdistas para despistarlos y es posible también, que haya oído las conversa- ciones y las invectivas de éstos contra el pretendiente.

Ya para llegar a Veracruz, se representó el segundo acto de la comedia, y Coney o Díaz, arrojaron al agua un salvavidas desde la cubierta para hacer creer que el último (de quien se sospechaba estuviese en el barco) se había arrojado a las olas. A fin de que la maniobra saliese mejor lograda, se había escogido con anticipación un salvavidas manchado con el color rojo de la herrumbre de algún fierro que hubiese estado en contacto con aquel utensilio, y Coney y el capitán, y acaso la misma tripulación, lanzaron exclamaciones bien estudiadas de espanto, diciendo que Porfirio había dado este segundo salto mortal a los dominios de Neptuno. Difundida la especie, el resto de la leyenda se formó por sí sola, pues el hallazgo del salvavidas amanchado de color sangriento cerca de la playa, juntamente con la afirmación de Coney y del capitán de que Díaz era hombre al agua, dio margen a la noticia de que el pretendiente había perecido víctima de su desesperado anhelo de escapar a su captura.

José López Portillo y Rojas (México, 1850-1923).

martes, 25 de abril de 2023

Tampico: LA HEROÍNA DE TAMPICO, de Harry Halyard

"... en una gran habitación de una de las casas más grandes ubicadas en la ciudad mexicana de Tampico."

La heroína de Tampico o
Fuego al vagabundo: Un relato de la guerra con México

(Párrafo inicial del capítulo III)

Unos cuantos días antes de los acontecimientos relatados en los capítulos preceden- tes, un hombre podía haber estado sentado en actitud meditativa y profunda sobre un espléndido sillón otomano que formaba parte del mobiliario en una gran habitación de una de las casas más grandes ubicadas en la ciudad mexicana de Tampico, El hombre en cuestión era de baja estatura, con el cabello gris y rasgos secos, duros, cuya expresión denotaba a la vez que la avaricia más mezquina y la astucia más baja eran dos de los atributos más notorios de su carácter.

(Fragmento del capítulo IX)

No tuvo tiempo para pronunciar otra palabra, porque mientras continuaba avanzando con imprudencia, la pistola de Avaline parpadeó fuego y de inmediato don Vicente de Almonte mordió el polvo, cayendo muy cerca del cuerpo herido de Charles Walling- ford.

Entonces el sonoro crujido de una docena de mosquetes retumbó en el aire, por una descarga al azar de una docena de soldados mexicanos tan pronto advirtieron la caída de su jefe. Aún así, la heroína de Tampico mantuvo su posición ilesa, mientras permanecía de pie entre los cuerpos heridos de sus dos amantes.

Harry Halyard (Estados Unidos, fechas desconocidas).

Según Joseph Flibbert, es el seudónimo del desconocido autor de doce novelas publicadas a mediados del siglo XIX. Cinco de ellas estaban destinadas a explotar el interés público en la Guerra contra México, comenzando precisamente con La heroína de Tampico (The Heroine of Tampico,1847), a la que siguieron El cacique de Churubusco (The Chieftain of Churubusco, 1948), El espía mexicano (The Mexican Spy, 1848), El monarca del océano (The Ocean Monarch, 1848) y La reina guerrera (The Warrior Queen,1848). Otras tienen una vaga asociación con eventos históricos sensacionales como los juicios de brujas de Salem de 1692: La novia embrujada (The Haunted Bride), o la guerra por la independencia estadounidense, El vagabundo del arrecife (The Rover of the Reef), o la revolución francesa, La heroína de París (The Heroine of Paris), todas publicadas en el mismo año de 1848.
(Traducido del inglés por Jules Etienne).

lunes, 24 de abril de 2023

Tampico: LA VENGANZA DE WINNETOU, de Karl May


El Ku-Klux-Klan

(Fragmento del capítulo IV: La taberna)

- Eso será imposible, pues no es tan fácil apoderarse en Texas de un individuo para llevárselo a Nueva York. Ya me daría yo por contento con poder arrancar a Ohlert de manos del criminal, y salvar a lo menos parte de las cantidades que se ha apropiado. Además me daría una gran satisfacción escuchar de labios de usted que no tiene ya a los alemanes por bárbaros sin sentimientos nobles, pues me ha dolido ver que mis compatriotas y yo somos despreciados por una señora tan digna y tan atenta.

La contestación a mis palabras consistió en una serie de disculpas y protestas de que había vuelto de su error; de manera que nos separamos del modo más afectuoso. Al salir despedí a los agentes de la policía con una buena propina y eché a correr a un despacho de consignación de buques para procurarme un pasaje para Quintana. La ocasión no me era favorable; el barco que estaba de salida iba a Tampico y hacía escalas, en tanto que los directos para Quintana no salían sino hasta algunos días después. Por fin encontré un velero rápido que transportaba carga a Galveston y salía aquella misma tarde, por lo que de inmediato contraté un camarote. En Galveston hallaría fácilmente medios para continuar el viaje. Arreglé todos mis asuntos y me embarqué.

Pero mis esperanzas resultaron fallidas. De Galveston salía un buque para Matagorda, en la desembocadura del Colorado occidental, el cual pasaba por Quintana pero sin detenerse; sin embargo, me aseguraron que entre dichos puntos había frecuentes comunicaciones, y esto me decidió a aprovechar la ocasión, de que más tarde no habría de arrepentirme.

El hombre del tótem

(Fragmento)

Ahora inervino el capitán. Para su deleite, Forster había encontrado en él a un compañero de estudios y, por lo tanto, le había informado el motivo de su viaje y su propósito.

- ¿Cuánto tiempo más tenemos que navegar, Williams?

- En dos horas más estaremos en el puerto. Aquí tienes la pipa. Ayer cortamos por el trópico y luego doblamos a la altura de Tampico. La franja que tenemos enfrente es la costa de Veracruz.

De hecho, Forster reconoció un rayo oscuro cerrándose en el horizonte.

- ¿Conoces el horario de la oficina de correos?

- No. En cualquier caso, no tendrás que esperar mucho. ¿De veras crees que puedes encontrar al tipo en Morelia?

Probablemente. Pero no puedo reclamarlo.

- Me gustaría asumir que está en Texas. Debe ser muy conocido allí, de lo contrario no habría hablado tanto del país, que es tan extenso y allí puede iniciar sus especulaciones a pesar de los temores de una posible persecución. Solo recuerde que ese no es un territorio de los Estados Unidos sino una provincia mexicana y su extradición requeriría largas negociaciones durante las cuales podría escaparse diez veces.

Karl May (Alemania, 1842-1912).

domingo, 23 de abril de 2023

Tampico: GIL GÓMEZ EL INSURGENTE, de Juan Díaz Covarrubias


(Fragmento del capítulo IV: Donde se da a conocer el pasado de Gil Gómez)

Antes de pasar adelante, es necesario que el lector haga un conocimiento más perfecto que el que ahora tiene con el joven Gil Gómez.

Una tarde en que don Esteban volvía a la hacienda, que hacía poco tiempo había arrendado, después de haber faltado de ella quince días empleados en un viaje a Veracruz, para el arreglo de la exportación a Tampico* de un poco de tabaco, lo primero con que lo recibieron sus criados, fue con la nueva de que esa mañana se había encontrado debajo de uno de los árboles de la huerta, una cuna que contenía un niño de un año poco más o menos y un papel que nadie había leído aún, esperando la vuelta del hacendado.

Don Esteban se hizo conducir al lugar donde provisoriamente se había colocado la cuna y encontró en ella un niño de la edad designada, pero lo que más conmovió el corazón del honrado arrendatario, fue el ver que su hijo Fernando, entonces de la edad de dos años y medio solamente, hacía caricias y sonreía al recién llegado, que con esa dulce ignorancia del presente y confianza de la niñez se había dormido profundamente.

Juan Díaz Covarrubias (México, 1837-1859).

* Aun cuando el autor no proporciona el año preciso en que tuvo lugar ese hallazgo, poco más adelante a través de la narración nos vamos a enterar de que en 1810, cuando da principio la guerra por la independencia de México, Gil se ha enamorado de la dieciseisañera Manuela y la repoblación de Tampico tuvo lugar hasta 1823.

sábado, 22 de abril de 2023

Tampico: EL CERRO DE LAS CAMPANAS (Memorias de un guerrillero), de Juan A. Mateos


(
Fragmento final del capítulo II)

Salió el sol y las armas formaban un cambiante de luz hermosísimo. Todos los amigos se reconocían, se abrazaban, preguntaban por los compañeros. Para dar idea de estas conversaciones, haremos que el lector conozca algunos diálogos.

- Querido, vienes muy triste.

- Un poco, la familia, la…

- La novia, ya no pasarás tanto por los arbolitos, chico, ya estabas secándolos con tanto reclinarte, debías pagar la contribución de paseos.

- Iba yo por refrescarme.

- Ya entiendo, la sangre; eres más feliz que yo, a mí siempre me la han quemado.

- ¿Quién es aquella muchacha que va con el teniente Ibáñez?

- Hombre, su hermanita.

- ¡Ya!, la hermana de su hermano. A propósito de hermanos, ¿dónde van los tuyos?

- Por el camino del interior hasta San Luis Potosí.

- ¿Y tú por qué no los sigues?

- Yo estoy con el general Garza, marcho hasta Tampico.

- Querido, viajas mucho para proporcionarte las intermitentes.

- La intervención me ha salvado; figúrate que el maldito viejo quería atraparme, y entre el matrimonio y la fiebre amarilla no hay disyuntiva.

- Ése es mi programa.

- ¡Bravo!, gritó con acento alegre el capitán Martínez, estos jóvenes son de mi escuela, ¡ah de los solteros! Yo llevo la bandera y pienso ponérmela de sudario; ¿pero qué es este pueblo inmediato?, ¡rayo!, esto es un aduar por donde han pasado los comanches.

Juan Antonio Mateos (México, 1831-1913).

La ilustración corresponde a una antigua fotografía de la capilla en el Cerro de las Campanas, estado de Querétaro.

viernes, 21 de abril de 2023

Tampico: CUYO NEGOCIO ES VIVIR, de Jack London

"... la vengativa turba mexicana se apoderó de las calles de Tampico para manifestar su rechazo..."

(Fragmentos)

Era la noche del veintiuno de abril. Por la mañana, los infantes de marina y los chaquetas azules estadounidenses habían desembarcado en Veracruz y tomado la aduana y la ciudad. De Inmediato se telegrafió la noticia, la vengativa turba mexicana se apoderó de las calles de Tampico para manifestar su rechazo ante esa acción de los Estados Unidos derribando banderas americanas y gritando muerte a los america- nos.

No había nada salvo su propia falta de valor para disuadir a la multitud de llevar a cabo su amenaza. De haber derribado las puertas del Hotel Sur, o de otros hoteles, o de residencias como la de Wemple, se habría desatado una lucha en la que los miles de soldados federales en Tampico se habrían unido a sus compatriotas civiles en la loable tarea de disminuir la población gringa en esa región de México. Debería haber buques de guerra estadounidenses para actuar como elementos disuasorios; pero en un inexplicable exceso de delicadeza, o por estrategia, o Dios sabe qué, los Estados Unidos, cuando dieron la orden de tomar Veracruz, habían retirado con mucho cuidado sus buques de guerra de Tampico al golfo abierto a una docena de millas de distancia. Esta orden había llegado al almirante Mayo por telegrama desde Washington, y tres veces había exigido que se repitiera la orden, con lágrimas en los ojos, les daba la espalda a sus paisanos y paisanas* para navegar en el mar.

(...)

Se encontraban en el campo petrolero holandés y frente al comienzo de sus verdaderos problemas. El barco de vapor con los refugiados había partido río abajo desde el campamento de Asphodel; Chill II había desaparecido, el superintendente no sabía cómo, junto con el cuerpo de Peter Tonsburg; y dudaba que pudieran permane- cer allí.

"Tengo que considerar a los propietarios" -les dijo-. “Este es el pozo más grande de México, y ustedes lo saben, ciento ochenta y cinco mil barriles de flujo diario. No tengo derecho a arriesgarme. Nosotros no tenemos problemas con los mexica- nos. Son ustedes los americanos. Si se quedan aquí, tendré que proteger- los. Y no puedo hacerlo. Todos perderemos la vida y ellos destruirán el pozo en ese trance. Si disparan, significa todo el campo petrolero de Ébano. Los estratos están demasiado rotos. Estamos fluyendo veinte mil barriles ahora, y es imposible pellizcar más. Tal como están las cosas, el aceite se está saliendo de la tubería. Y no podemos tener una pelea. Debemos mantener el petróleo en movimiento”.

Los hombres asintieron. Era una lógica a sangre fría; pero no había culpa en ello.

La expresión de ansiedad se suavizó en el rostro del superintendente, y casi les sonrió por estar de acuerdo con él.

“Tienen una buena máquina allí” -continuó-. El transbordador está en la orilla de Pánuco, y una vez que atraviesen, los rebeldes no abundan en la costa norte. Pueden ganarle por varias horas al barco de vapor en su regreso a Tampico. Y hace días que no llueve. El camino no será nada malo.


Jack London: John Griffith Chaney (Estados Unidos, 1876-1916).

* En su idioma original dice: he had turned his back on his countrymen and countrywomen,
por lo que al traducirlo de manera literal resulta congruente con el llamado lenguaje inclusivo hoy en boga.
(Traducido del inglés por Jules Etienne).

jueves, 20 de abril de 2023

Tampico: DON JACOBO BACA, de José Tomás de Cuéllar

"Lo único que me falta es caballo y armas."

(Fragmento)

Don Jacobo tenía un compadre.

- He pensado una cosa -le dijo un día.

- ¿Cuál? -le preguntó el compadre, sorprendido de que don Jacobo pensara algo.

- Lanzarme a la revolución.

- ¡Pero compadre!...

Hubo un momento de silencio, durante el cual don Jacobo escupió por un colmillo.

- ¿Lo ha pensado usted bien?

- No me queda otro recurso; ya usted lo ve, no hay destinos, nadie presta, y luego mi mujer...

- Pero compadre -repitió don José de la Luz, que así se llamaba el interlocutor.

- Lo único que me falta es caballo y armas.

- Es decir, todo.

- Casi.

- Para pelear se necesitan armas.

- Cabal.

- ¿Y contra quién va usted a pelear?

- Pues contra cualquiera, yo lo que necesito es la revolución.

- Pero usted ¿no tiene principios políticos?

- Pues vea usted, compadre; en cuanto a eso, usted sabe que al hombre lo hacen las circunstancias.

- Pero usted puede elegir. Diga usted.

Don Jacobo meditó profundamente con la vista fija en tierra, y luego preguntó:

- Ahora ¿quiénes están mejor?

- ¿Cómo mejor?

- Quiero decir, ganando.

- Pues los liberales siempre ganarán, compadre, a la larga o a la corta. Por mi parte yo voy a los liberales a ojos vistos, es albur que sale; porque mire, aquí no pega lo de los extranjeros ni lo de las coronas.

- Sí, eso ya lo sé, compadre.

- ¿Se acuerda de lo de Tampico?

- ¡Pues no!

- Y ya usted sabe que van los mochos, que vienen los mochos, pero siempre la libertad triunfa. Éste es país libre, compadre.

- Pues con los liberales, compadre, dijo don Jacobo iluminado.


José Tomás de Cuéllar (México, 1830-1894).

miércoles, 19 de abril de 2023

Tampico: DE LA TIERRA A LA LUNA, de Jules Verne

"...llegaron a Nueva Orléans, donde se embarcaron de inmediato en el Tampico..."

(Fragmento del capítulo XIII: Stone's Hill)

Al día siguiente, los cuatro compañeros de viaje llegaron a Nueva Orléans, donde se embarcaron de inmediato en el Tampico, buque de la marina federal que el gobierno ponía a su disposición, y, calentadas las calderas, las orillas de la Luisiana desapare- cieron pronto de su vista.

La travesía no fue larga. Dos días después de partir el Tampico, que había recorrido 480 millas, distinguióse la costa floridense. Al acercarse a ésta, Barbicane se halló en presencia de una tierra baja, llana, de aspecto bastante árido. Después de haber costeado una cadena de ensenadas materialmente cubiertas de ostras y cangrejos, el Tampico entró en la bahía del Espíritu Santo.

Dicha bahía se divide en dos radas prolongadas: la rada de Tampa y la rada de Hillisboro, por cuya boca penetró el buque. Poco tiempo después, el fuerte Broke descubrió sus baterías rasantes por encima de las olas, y apareció la ciudad de Tampa, negligentemente echada en el fondo de un puertecillo natural formado por la desembocadura del río Hillisboro. Allí fondeó el Tampico el 22 de octubre, a las siete de la tarde, y los cuatro pasajeros desembarcaron inmediatamente.

Jules Verne (Francia, 1828-1905).

martes, 18 de abril de 2023

Tampico: EL CAPITÁN ROSSI, de Niceto de Zamacois


Tomo II

(Fragmento del capítulo XII: La flota española)

- Nosotros no venimos como enemigos, venimos como hermanos a tenderles una mano amiga, para que dejando sus revoluciones, vuelvan a ser felices bajo el amparo de la España.

El mexicano hizo con la cabeza una señal de asentimiento, con la cual ni contrariaba a su interlocutor, ni se exponía a decir tal vez lo que no sentía.

- ¿Y se observa -continuó Barradas- algún movimiento hostil, en la clase militar?

- Ayer se dio parte a la autoridad de Tampico, de la aparición de la flota. Pero por ahora no deben ustedes tener ningún temor, pues hay muy poca tropa por estas costas.

(Fragmento del capítulo XIII: La laguna de Chapala)

- ¿Tienes tú alguna esperanza?

- Sí.

- ¡Cómo! habla.

- Dentro de unos días debe salir don Fernando hacia Tampico, a reunirse con las tropas que se disponen a rechazar a los españoles, y entonces, una noche, con cualquier pretexto, yo haré de modo que entre usted sin que los criados adviertan la más mínima cosa.

(Fragmentos del capítulo XV: Una emboscada a la expedición)

Al brillar la luz primera del día 27 de julio, y al toque animado de diana, la entusiasta división española, se formó en tres secciones, haciendo sus evoluciones, con precisión y exactitud, fijando la dirección hacia el puerto de Tampico.

(...)

El día. por él tan deseado, brilló por fin, y la pequeña columna, después de tomar algún alimento, volvió a continuar su marcha con dirección a Tampico, dispuesta en el mismo orden del día anterior.

(...)

Después del pequeño respiro concedido a la tropa, y aplacada del todo la sed del soldado con el agua traida por la tempestad, se continuó la marcha hasta la caída del sol, haciendo igual número de leguas que el día anterior.

Pasada la noche entre un enjambre de incómodos mosquitos, el ejército emprendió su penúltima jornada hacia Tampico. El espíritu del soldado empezó a reanimarse, descubriendo a un lado, a medida que se levantaba hacia la anhelada ciudad, alguna vegetación que indicaba iba a tener fin el inmenso arenal que atravesaban.

(...)

El general español pasó de Tampico el Alto a Tampico de Tamaulipas, donde trató de formar inmediatamente un nuevo ayuntamiento, para lo cual, viendo que ningún mexicano había quedado en la ciudad, ofreció la vara de alcalde a algunos extranje- ros, únicos que no se alejaron de la población.

(...)

Tan pronto como Santa Anna, cuya actividad y arrojo le harán siempre uno de los primeros generales mexicanos, supo la ocupación de Tampico por las tropas españolas, desplegando su natural energía, e impulsado de un laudable amor patrio, hizo préstamos forzosos, reunió dos mil hombres, echó mano de todos los buques mercantes y de guerra que en Veracruz había, y embarcando en ellos su tropa, marchó a situarse cerca del enemigo.

(...)

Entretanto, la nación mexicana se puso toda en movimiento, y de todas partes corrían los jóvenes al sitio del peligro. El general mexicano son Manuel Mier y Terán, también obraba con actividad y con prudencia, al frente del enemigo, fortificando todos los puntos cercanos a Tampico, como Altamira, la hacienda del Cojo, Paso de Doña Cecilia, y algunas otras que juzgó de importancia, como en efecto lo eran.

(Fragmento del capítulo XVI: Llegar tarde)

- ¿Y piensas reunirte al ejército muy pronto?

- Mañana mismo: no he venido sino a poner a salvo todo lo que tengo, no sea que si emprendemos algún ataque contra esta población, se les antoje a los gachupines apoderarse de todo lo que encuentren para vengarse.

- ¿Y es mucha la fuerza mexicana que se está reuniendo alrededor de Tampico?

- Muchísima, y dentro de dos o tres días podremos contar con más de trece mil hombres.

- De suerte que a la expedición de Barradas se la lleva Barrabás.

- De seguro; ¿qué va a hacer con cuatro gatos enfermos de calenturas?

En aquel momento penetró en el cuarto la joven que había entrado con Rossi.

- ¿Qué hay?

Preguntó éste al verla.

- Ya están dispuestos los baúles, y los mozos esperando para llevarlos a la casa de ese amigo inglés que se ha ofrecido a servirte.

- Vamos allá -dijo Rossi guardando en los bolsillos el dinero que estaba sobre la mesa-. Los momentos son preciosos y es preciso aprovecharlos.

Poco después la puerta de la calle se abría dando paso a varios mozos cargados con baúles, tras los cuales salieron Picaluga, Rossi y la joven.

- Si alguno preguntase por nosotros -dijo el primero dirigiéndose al portero-, conteste usted que hemos salido, pero sin decir a dónde.

- Esta muy bien, señor amo.

Y el portero cerró la puerta en cuanto se alejaron.

Niceto de Zamacois
(Español fallecido en México, 1820-1885).

lunes, 17 de abril de 2023

Tampico: RECUERDOS DEL TIEMPO VIEJO, de José Zorrilla


(
Fragmento del Apéndice I)

Quedámonos, pues, todos a bordo del Méjico aquella noche, y a las cuatro de la tarde del siguiente día, vimos jinetear por la playa los exploradores de la vanguardia de Miramón, mandados por un oficial superior que inmediatamente cambió señales de correspondencia con los generales que de la Habana volvían.

Al cerrar la noche, me dijo Rómulo Vega:

- Dispóngase usted a desembarcar; Miramón va a enviarnos una canoa.

- No puedo -le respondí-; sería un acto de adhesión a un partido, y no puedo mezclarme en la política de este país; yo nada significo en él.

- ¿Vuelve usted, pues, a la Habana?

- No; estoy obligado a subir a Méjico.

- ¿Va usted a desembarcar en Tampico?

- Tampoco; me quedaré en uno de los buques de guerra españoles aquí estacionados hasta que pueda tomar tierra por Boca del Río; y flanqueando por detrás del campamento de Miramón, tomaré a caballo el camino de Orizaba.

- Es una mala idea, mi querido poeta -exclamó el general, después de un momento de reflexión-; o cae usted en manos de los mañosos antes de pasar el Chiquitruite, si Miramón toma a Veracruz, o cae usted en las de los jarochos si levanta el sitio; y los jarochos le traerán otra vez ante Juárez, que no olvidará su promesa.

- Yo me las compondré para llegar a Méjico, general.

Insistió y resistí; adhiriéronse a su opinión Wolf, Castillo y su compañero; pero en la oscuridad de las primeras horas nocturnas desembarcaron sin mí, y Aynslie y yo pasamos con nuestro equipaje a bordo de la Berenguela, cuyo comandante, don Juan Topete, nos recibió en su fragata, en la cual mantenía la más rigurosa disciplina, alejándome a mí en su cámara, tan coquetamente amueblada como el tocador de una duquesa, sólo que sus alfileres y sus horquillas eran bayonetas, sables y hachas de abordaje. El Méjico levó anclas y zarpó para Tampico a la media noche, y al día siguiente nos preparamos a presenciar el bombardeo de Veracruz. Pero pasó aquel día, y trascurrió el segundo, y amaneció el tercero, y no podíamos explicarnos la inmovilidad del campamento y el silencio de los cañones de Miramón, cuya inmo- vilidad y silencio veían los juaristas tan asombrados como nosotros, pero recelosos ellos de alguna estratagema que no podían adivinar.

José Zorrilla (España, 1817-1893).

domingo, 16 de abril de 2023

Tampico: ASTUCIA, de Luis G. Inclán

"... de un contrabando de fusiles que introdujo por el puerto de Tampico..."

(
Fragmento inicial del capítulo XXV)

En la noche se reunió con la junta menor; dio cuenta de lo ocurrido, sujetó a su aprobación el presupuesto; separó su importe para remitirlo a los intere- sados, cubriendo la data con un recibo suyo como apoderado reconocido por el gobierno; entregó el resto y se dispuso a proceder a la compra de armamento que proporcionó un sujeto de México, de un contrabando de fusiles que introdujo por el puerto de Tampico, contratando ochocientos a quince pesos con su respectiva dotación del calibre de quince adarmes, y cápsulas de refacción, recibiendo de tres a cuatro mil pesos mensuales de abono hasta cubrirle la cantidad, bajo la responsiva de un individuo de la junta menor que prestó su firma, y aquel mismo mes los fueron recibiendo en varias partidas, con distintos disfraces y en diversos puntos, de modo que sólo los interesados estaban al tanto del negocio.

Luis G. Inclán (México, 1816-1875).

sábado, 15 de abril de 2023

Tampico: EL RÍO BRAVO DEL NORTE, de Manuel Payno

"Tampico es la Venecia de México, porque casi por todas partes está rodeada de agua."

(Fragmento de Un asesinato)

Siguiendo toda la costa, va uno a encontrarse con Tampico. Eso es otra cosa: Tampico era en el año de 29 un rancho despoblado; pero hoy, como por encanto ha brotado una ciudad, moderna, linda, por la construcción de sus edificios, por un río ancho, hermoso y no tan solitario como el Bravo. Tampico es la Venecia de México, porque casi por todas partes está rodeada de agua; porque multitud de barcos la visitan, y porque no es extraño oir al pie de una ventana con cortinajes de seda y tisú, los conciertos de una orquesta. Estos alemanes aun retirados de las orillas de su caudaloso Rhin, han de tocar las armonías de Mayerbeer y Mozart. Digo esto, para que se cercioren los lectores que estos conciertos de que hablo, no son obra de genios invisibles, sino de alemanes rollizos y colorados, que tan bien tocan unas variaciones en el violín, como apuran una botella de southern o champaña. Tampico, pues, es un puerto visitado por los hermosos paquetes franceses, por los correos mensuales ingleses, por los vapores de la línea, y por buques de casi todos los puertos de la Europa. La aduana, bien o mal administrada, según las épocas y personas, nunca ha dejado de dar al gobierno general un año con otro, dos millones y medio de pesos.

Manuel Payno (México, 1810-1894).

La ilustración corresponde al embarcadero del río Tamesí en el antiguo Tampico.

jueves, 13 de abril de 2023

Tampico: LA VIDA EN MÉXICO, de Madame Calderón de la Barca

"... ordenados «palacios de tejas» con plazas y columnas; nada español, y sobre el conjunto, un aire de limpieza..."

Carta LIII

"Salida del Tyrian"- Norte a la altura de Tampico - La Barra - El río Pánuco - El Piloto - La playa - Cocodrilo - Paso de doña Cecilia - Tampico - La casa del cónsul español - Sociedad - Navegación - Riberas del Pánuco - Inoculación extraordinaria - La Glorieta - Salida de Tampico - Norte furioso - Viaje - Llegada a La Habana.

(Fragmentos)

Al aproximarse a Tampico las primeras casas que aparecen a simple vista semejan cajas para sombreros de diversos colores; algunas azules, otras blancas, que unos sombrereros cansados podrían haber arrojado con descuido. Al bajar del barco y caminar por la ciudad, aunque hay algunas viviendas de piedra sólida, bien me habría imaginado en un pueblo de Nueva Inglaterra. Ordenados "palacios de tejas", con plazas y columnas; nada español, y sobre el conjunto, un aire de limpieza y alegría que no dejó de sorprenderme a mí, que había imaginado a Tampico como un purga- torio terrenal. Después nos enteramos que esas casas habían sido armadas en los Estados Unidos para enviarse aquí. Hay algunas tiendas atractivas; y si bien se advierte poca uniformidad en la arquitectura de las casas, no se puede dejar de reconocer que la ciudad fue construida hace sólo dieciséis años. Considero que este lugar ha sido calumiado. En 1825 no había más que unas cuantas chozas de indios, y el escaso comercio se concentraba en Pueblo Viejo, que se encuentra a orillas de un lago a unas millas de distancia. Nos llevaron a la casa del cónsul español, un buen edificio, de piedra y aireado con una alegre vista desde las ventanas; fue la primera casa que se construyó en esta población.

(...)

Tampico se ha convertido en un puerto floreciente. Además de que la profundidad del agua permite que los buques de carga anclen cerca de la ciudad, hay navegación hacia el interior del país por más de cuarenta leguas.

Las orillas del río se describen como muy hermosas, lo que es posible creer fácilmente por lo que ya hemos visto; pero es por sus bellezas luego de pasar Tampico; sus costas boscosas salpicadas de ranchos blancos, sus grandes granjas ganaderas y su pintoresco casco antiguo del pueblo indio de Pánuco, debemos confiar en los rumores.

Madame Calderón de la Barca:
Francis Erskine Inglis Marquesa de Calderón de la Barca
(Española nacida en Escocia y fallecida en España, 1804-1882).

(Traducido del inglés por Jules Etienne).

miércoles, 12 de abril de 2023

Tampico celebra su cumpleaños

"... repartiendo alegre la canción (...) por sus calles y en plena plaza de la Libertad."

Aunque la historia de sus orígenes se enreda con una villa fundada por Fray Andrés de Olmos en plena época de la conquista, en 1554, al sur del río Pánuco, por lo tanto en el estado de Veracruz, así como entre los nombres de Villa de San Luis y Pueblo Viejo de Tampico -en la actualidad todavía existe un lugar que mantiene el nombre de Pueblo Viejo-. En su ensayo histórico El reino de los piratas, el experto en historia de la piratería Benerson Little menciona que en el año de 1683, durante la primavera: "El capitán Du Chesne saqueó Tampico", y después refiere otro que tuvo lugar en el año de 1684:

"El capitán Phips, al comando de La rosa de Argelia, acudió al naufragio del Maravi- llas. Bucaneros y ladrones saquearon Tampico tras su frustrada búsqueda de un posible tesoro tras el hundimiento del Maravillas, pero los españoles capturaron a 104 de ellos." (Página 186).

Vicente Riva Palacio en el tomo segundo de su prolija obra histórica México a través de los siglos, correspondiente a la etapa del virreinato, describe el incidente (he respetado la ortografía original de la época):

"El puerto de Tampico había sido también visitado por los piratas; constantemente se presentaban á la vista velas enemigas, y en 1684 la invasión fué tan seria, que los piratas se apoderaron de la villa, haciendo prisioneros á muchos de sus habitantes; felizmente para éstos, la armada de Barlovento pudo prestar auxilio; derrotó en el mar al enemigo, quitóle esclavos y botín y rescató los prisioneros, hazaña que como extraordinaria puede señalarse en la historia de esa armada, que tan pocos servicios prestó á la marina mercante y á los habitantes de las costas..."

Durante esa época, el temible pirata Lorencillo, de origen holandés y cuyo verdadero nombre ere Laurent Graff, asolaba los puertos en la costa del Golfo de México, desde Campeche y Veracruz al sur hasta Tampico al norte. Finalmente, los habitantes de esta localidad, hartos de padecer un saqueo tras otro, decidieron abandonarla. 
 
Fue hasta 1823, cuando Antonio López de Santa Anna, a quien todavía le faltaban unos años para convertirse en su alteza serenísima, autorizó a un grupo de familias de la villa de Altamira, para que poblaran de nuevo  la ribera norte del río Pánuco, con lo cual nació Tampico.

Por lo tanto, en este 2023 se cumplen dos siglos de dicha repoblación. Cuando Tampico alcanzaba sus primeros noventa y nueve años, en 1922, se escuchó por primera vez la famosa canción que hasta la fecha identifica al puerto. Entre los emigrados de otras regiones de México que llegaban para laborar en tareas relacionadas con el petróleo, se contaba un modesto músico de nombre Samuel Margarito Lozano, quien compuso un corrido al que tituló Tampico hermoso. Debido a que en esa época las posibilidades para dar a conocer nuevas canciones eran aún muy limitadas, se acostumbraba ofrecer por unos centavos a los transeúntes hojas impresas con la melodía en cuestión: Tampico hermoso, ¡oh puerto tropical!, tú eres la dicha de todo mi país, Lozano festejaba el aniversario a su manera, son tus campiñas petroleras un primor, repartiendo alegre la canción con la que se despedía del puerto, con las riquezas que tienes en derrededor eres orgullo de todita la nación, por sus calles y en plena plaza de la Libertad.

Hoy 12 de abril, día de San Julio, Tampico celebra: un desfile de carretas emprende el recorrido desde Altamira hasta la plaza que lleva el nombre de los Fundadores, en la escenificación simbólica del trayecto de los pioneros que arribaron al lugar. "Olas altas, olas grandes, que me arrastran y me alejan, cuando anclemos en Tampico quédense un ratito quietas...", cantaba José Alfredo Jiménez. Durante sus primeros años, la población sería conocida como Santa Anna de Tampico. La citada cabalgata se instituyó como emblema del festejo a partir de su sesquicentenario, organizadas desde el gobierno del estado por Fernando Heftye, entonces director de turis- mo. Tampico, tu solo nombre inquieta mi pensamiento", dice otra canción, "puerto de tentaciones sombras, placer y amor..."

A partir de mañana, como un particular homenaje de mi memoria, repleta de recuerdos tampiqueños, iniciaré una breve recopilación de textos literarios que refieren a mi ciudad natal, hoy tan distante desde este Vancouver en el que vivo.

Jules Etienne

La ilustración corresponde a la plaza de la Libertad en Tampico a principios del siglo XX.