Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne).
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jueves, 24 de febrero de 2022

Día de reyes: LA ADORACIÓN DE LOS REYES, de Ramón del Valle-Inclán

"Y aquellos tres Reyes, que lllegaban de Oriente en sus camellos blancos..."

(Fragmento)

Y aquellos tres Reyes, que llegaban de Oriente en sus camellos blancos, volvieron a inclinar las frentes coronadas, y arrastrando sus mantos de púrpura y cruzadas las manos sobre el pecho, penetraron en el establo. Sus sandalias bordadas de oro producían un armonioso rumor. El niño, que dormía en el pesebre sobre rubia paja centena, sonrió en sueños. A su lado hallábase la Madre, que le contemplaba de rodillas con las manos juntas. Su ropaje parecía de nubes, sus arracadas parecían de fuego, y como en el lago azul de Genezaret, rielaban en el manto los luceros de la aureola. Un ángel tendía sobre la cuna sus alas de luz, y las pestañas del Niño temblaban como mariposas rubias, y los tres Reyes se postraron para adorarle y luego besaron los pies del Niño. Para que no se despertase, con las manos apartaban las luengas barbas que eran graves y solemnes como oraciones. Después se levantaron, y volviéndose a sus camellos le trajeron sus dones: Oro, Incienso, Mirra.

Y Gaspar dijo al ofrecerle el Oro:

- Para adorarte venimos de Oriente.

Y Melchor dijo al ofrecerle el Incienso:

- ¡Hemos encontrado al Salvador!

Y Baltasar dijo al ofrecerle la Mirra:

- ¡Bienaventurados podemos llamarnos entre todos los nacidos! Y los tres Reyes Magos despojándose de sus coronas las dejaron en el pesebre a los pies del Niño. Entonces sus frentes tostadas por el sol y los vientos del desierto se cubrieron de luz, y la huella que había dejado el cerco bordado de pedrería era una corona más bella que sus coronas labradas en Oriente… Y los tres Reyes Magos repitieron como un cántico:

- ¡Éste es!… ¡Nosotros hemos visto su estrella!

Ramón María del Valle-Inclán (España, 1866-1836).

miércoles, 22 de septiembre de 2021

Venecia: SONATA DE PRIMAVERA, de Ramón del Valle-Inclán


(Fragmento)

Al verla sentada al pie de la fuente, sobre aquel fondo de los bojes antiguos, leyendo el libro abierto en sus rodillas, adiviné que María Rosario tenía por engaño del sueño, mi aparición en su alcoba. Al cabo de un momento y olvió a levantar la cabeza, y sus ojos, en un batir de párpados echaron sobre mí una mirada furtiva. Entonces le dije:

-¿Qué leéis en este retiro?

Sonrió tímidamente.

- La Vida de la Virgen María.

Tomé el libro de sus manos, y al cedérmelo, mientras una tenue llamarada encendía de nuevo sus mejillas, me advirtió:

- Tened cuidado que no caigan las flores disecadas que hay entre las páginas.

- No temáis... Abrí el libro con religioso cuidado, aspirando la fragancia delicada y marchita que exhalaba como un aroma de santidad. En voz baja leí:

- La Ciudad Mística de Sor María de Jesús, Llamada de Ágreda.

Volví a entregárselo, y ella, al recibirlo, interrogó sin osar mirarme:

- ¿Acaso conocéis ese libro?

- Lo conozco porque mi padre espiritual lo leía cuando estuvo prisionero en los Plo- mos de Venecia.

María Rosario, un poco confusa, murmuró:

- ¡Vuestro padre espiritual! ¿Quién es vuestro padre espiritual?

- El Caballero de Casanova.

- ¿Un noble español?

- No, un aventurero veneciano.

- ¿Y un aventurero...?

Yo la interrumpí.

- Se arrepintió al final de su vida.

- ¿Se hizo fraile?

- No tuvo tiempo, aun cuando dejó escritas sus confesiones.

- ¿Como San Agustín?

- ¡Lo mismo! Pero humilde y cristiano, no quiso igualarse con aquel Doctor de la Igle- sia, y las llamó Memorias.

- ¿Vos las habéis leído?

- Es mi lectura favorita.

- ¿Serán muy edificantes?

- ¡Oh...! ¡Cuánto aprenderíais en ellas...! Jacobo de Casanova fue gran amigo de una monja de Venecia.

- ¿Como San Francisco fue amigo de Santa Clara?

- Con una amistad todavía más íntima.

- ¿Y cuál era la regla de la monja?

- Carmelita

- Yo también seré Carmelita.

María Rosario calló ruborizándose, y quedó con los ojos fijos en el cristal de la fuente, que la reflejaba toda entera. Era una fuente rústica cubierta de musgo. Tenía un mur- mullo tímido como de plegaria, y estaba sepultada en el fondo de un claustro circular, formado por arcos de antiquísimos bojes.

Ramón del Valle-Inclán:
Ramón María Valle Peña (España, 1866-1936).

martes, 13 de junio de 2017

Martes de Carnaval: TRILOGÍA DE ESPERPENTOS TEATRALES DE VALLE-INCLÁN, de Miguel Díez R.


 
Bajo el título de Martes de carnaval (1930) agrupó Valle-Inclán tres piezas teatrales, publicadas independientes anteriormente y en las que lleva incluso más lejos que en Luces de bohemia la técnica esperpéntica: Las galas del difunto -publicada en1926 con el título de El terno del difunto-, Los cuernos de don Friolera (1921), y La hija del capitán (1927). En el título general hay un intencionado juego de palabras: Martes por militares, en alusión al dios de la guerra y carnaval, grotescos, de pacotilla, de pura máscara; ya que las tres obras, aunque totalmente independientes, presentan el retrato degradante de individuos pertenecientes al estamento militar.
 
Los cuernos de don Friolera sido considerado como uno de los mejores esperpentos teatrales, sólo superado por Luces de bohemia. Valle-Inclán arremete aquí contra uno de los tópicos más enraizados en la vida del pueblo español, el tema del honor que recorre medularmente nuestro teatro de oro, se continúa en vulgares dramones y sigue vigente en la sociedad, exacerbado, como en este caso, por el rigor del código militar. Valle "muestra el absurdo radical y absoluto de unas vidas que, vaciadas de su propia sustancia personal, adoptan la máscara rígida de unas convenciones y de unos principios falsos. La dimensión grotesca de la existencia humana se carga de contenido y significación trágicos cuando don Friolera, creyendo matar a su mujer, mata a su hija".
 
En Las galas del difunto, el protagonista, Juanito Ventolera, es un soldado repatriado de la guerra de Cuba, contrafigura grotesca de don Juan Tenorio, y este personaje esperpéntico, como todo lo que la rodea, le sirve a Valle para satirizar acremente la guerra de Cuba y la política militar de España.
 
La hija del capitán está inspirada en un suceso que conmocionó a la sociedad española de 1913. Nos referimos al famoso crimen del capitán Sánchez, en el que se dieron todos los elementos propios del más truculento folletín y materia de cualquier romance de ciego: incesto, amoríos, asesinato, etc. Valle-Inclán modifica a su gusto el hecho real, lo enlaza con el golpe de Estado protagonizado en 1923 por el general Primo de Rivera, esperpentiza pródigamente toda la situación y pone en la picota con rabiosa actualidad a burgueses, periodistas, realeza y particularmente al estamento militar.

Miguel Díez R. (España).
 
Fragmento del ensayo originalmente publicado por Espéculo. Revista de estudios literarios.
Universidad Complutense de Madrid.
 
La ilustración corresponde a la puesta en escena de Martes de carnaval
producida por el Centro Dramático Gallego y dirigida por Marta Pazos.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Día de los muertos: TIRANO BANDE- RAS, de Ramón del Valle-Inclán


 
(Fragmento del capítulo IV del Libro Segundo)

Entró Melquíades, dependiente y sobrino del gachupín. Conducía una punta de chamacos, que sonaban las pintadas esquilas de fúnebres barros que se venden en la puerta de las iglesias por la fiesta de los Difuntos. Melquíades era chaparrote, con la jeta tozuda del emigrante que prospera y ahorra caudales. La tropa babieca, enfilada a canto del mostrador, repica los barros:
 
- ¡Hijos míos! ¡Qué esperanza! ¡Idos a darle la murga a vuestra mamasita! ¡Que os vista los trajes de diario! ¡Melquíades, no debiste haberles relajado la moral, autorizándoles esta dilapidación de sus centavitos! ¡Muy suficiente una campanita para los cuatro! Entre hermanos bien avenidos, así se hace. Vayan a su mamá, que les mude sus trajecitos.
 
 
Ramón del Valle-Inclán (España, 1866-1936).