Luz del verano sobre la bahía en Vancouver. (Fotografía de Jules Etienne).

viernes, 5 de febrero de 2016

Unicornios y febrero: SHIBBOLETH, de Paul Celan

"Unicornio: sabes de las piedras, sabes de las aguas..."

Junto a mis piedras
crecidas bajo el llanto
tras las rejas,
 
me arrastraron
al medio del mercado,
allá,
donde se iza la bandera, a la que
no he prestado nunca juramento.
 
Flauta,
flauta doble en la noche:
piensa el sombrío
y doble rojo
en Viena y en Madrid.
 
Pon tu bandera a media asta,
recuerdo.
A media asta
hoy para siempre.
 
Corazón:
dalo también aquí a conocer,
aquí, en medio del mercado.
Haz que resuene, el shibbólet,
en lo extranjero de la patria.
Febrero. No pasarán.
 
Unicornio:
sabes de las piedras,
sabes de las aguas,
ven,
te llevo
hacia las voces
de Extremadura.
 

Paul Celan: Paul Antschel
(Poeta en lengua alemana nacido en Rumania y muerto en Francia, 1920-1970)

(Traducido al español por José Ángel Valente)

jueves, 4 de febrero de 2016

UNICORNIO (del poemario Mitología del olvido)

"... flotan sobre los libros de sus bibliotecas y van a incrustarse entre libros amarillentos..."
 
De sueño en sueño vive,
más allá del arte rupestre
y de anónimos pergaminos
que consignan su longevidad.
Sólo los puros de corazón saben que existe,
lo ubican en mapas hechizados
que no requieren clavos porque flotan
sobre los muros de sus bibliotecas
y van a incrustarse entre libros amarillentos
de alquimia o leyendas medievales.
Cabalga libre por bosques imaginarios
y su galope es invisible a simple vista,
está hecho con la misma materia
que les da cuerpo a las quimeras.
La realidad es como los unicornios:
se alimenta de sueños.
  
Jules Etienne 

miércoles, 3 de febrero de 2016

Unicornios: VOTO, de Marta Cywinska

"Mi memoria pretende ser un unicornio que sabrías domesticar..."

Que las páginas de los viejos manuscritos
hagan una muralla
con el fin de separarnos
de la yema del agua
con la idea de las monedas de oro
repetidas incluso por las bocas
de los mudos
cuando ronronean
los relojes mimosos
que agarran a tontas y a locas
los gatos de nuestros recuerdos
Y ya otra cortina
descubre tus cuadros
desesperados de haber perdido
de vista
la Dama Blanca robada
por el propietario
de una empresa onírica
que vende y revende
duendes
al lindero del bosque de Brocelianda
para revivir juntos
toda nuestra Bretaña
en la perplejidad más alta
árboles que alcanzan
nuestros brazos petrificados como menhires
Mi memoria pretende ser un unicornio
que sabrías domesticar...
 
 
Marta Cywinska (Escritora bilingüe polaca y francesa, nacida en Polonia en 1968)
 
(Traducido al español por Patrick Cintas)

martes, 2 de febrero de 2016

Unicornios: LA PROTECCIÓN INÚTIL, de Julio Cortázar

"¿Tengo la culpa yo, oh tierra poblada de espinas, de ser un unicornio?"

Lo sé muy bien, soy de una timidez enfermiza,
estar en el mundo me es hierro, me es guijarro.
Hasta el agua, casi siempre mi aliada,
resbala seca y hostil contra estos labios
que la quisieran almendra y encaje;
al atardecer, bajo la luz
ambigua que todavía me permite
errar por la ciudad, el perfil de las nubes,
ese perfil suavísimo,
lacera brutalmente mi piel y me obliga
a huir gritando, a refugiarme bajo los portales.
Me aconsejan que viaje en subterráneo
para mayor seguridad,
o que me compre un sombrero de alas flotantes.
De nada vale que me hablen
con el tono que suscitan los niños,
yo miro hacia lo lejos donde sin embargo hay
una golondrina esperando para afilar sus tijeras en mi cuello.
Los consejeros municipales
han llegado a votar créditos para mi protección
la gente se preocupa por mí.
Gracias, señoras y señores, me gustaría retribuir tanta gentileza
con ternura y civilidad; desgraciadamente ustedes 
estarán siempre allí y eso es acantilado a pique, máquina para moler la sombra,
insoportable exageración de una bondad armada a garras de coral.
Cada vez me parece más penoso complicar la existencia ajena, pero
no queda ninguna isla desierta, ninguna arboleda de mala fama,
ni quisiera un corralito para encerrarme en él, y, desde allí, mirar
a los demás bajo la luz de la alianza.
¿Tengo la culpa yo, oh tierra poblada de espinas, de ser un unicornio?
 
 
 Julio Cortázar (Argentino nacido en Bruselas, Bélgica en 1914; y fallecido en París, Francia en 1984).

lunes, 1 de febrero de 2016

Unicornios: EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO (Por el camino de Swann), de Marcel Proust

"... transformado en un ser ajeno a la humanidad, desprovisto de facultades lógicas, casi un fantástico unicornio..."

(Fragmento del libro primero: Por el camino de Swann)

Y al mirar el rostro que ponía Swann, cuando la oía, se hubiera dicho que estaba absorbiendo un anestésico que le ensanchaba la respiración. Y en aquellos momentos el placer que le daba la música y que no iba a tardar en crear en él una autentica necesidad, se parecía, en efecto, al que habría sentido al percibir perfumes, al entrar en contacto con un mundo para el que no estamos hechos, que nos parece sin forma, porque nuestros ojos no lo perciben, y sin significado, porque escapa a nuestra inteligencia y lo alcanzamos con un sólo sentido. Para Swann -cuyos ojos, aunque delicados gustadores de pintura, y cuyo entendimiento, aunque fino observador de las costumbres, llevaban para siempre la marca indeleble de la aridez de su vida-, era gran reposo, misteriosa renovación, sentirse transformado en un ser ajeno a la humanidad, ciego, desprovisto de facultades lógicas, casi un fantástico unicornio, un ser quimérico que sólo percibía el mundo por el oído. Y, como en la frasecita (de la sonata de Vinteuil) buscaba, sin embargo, un sentido hasta el que su inteligencia no podía descender, experimentaba una extraña embriaguez al despojar su alma más recóndita de todos los auxilios del razonamiento y hacerla pasar sola por el pasadizo, por el filtro obscuro, del sonido. Empezaba a darse cuenta de todo el dolor -y tal vez la insatisfacción secreta incluso- que encerraba la dulzura de aquella frase, pero no por ello sufría.


Marcel Proust (Francia, 1871-1922)