Segunda parte
(Fragmento de El quinto mensaje)
No creo que nadie lo entienda en su justa medida y creo que no conseguiría tampoco comunicar el espantoso sonido del viento cuando barre estas planicies extensas y temblorosas... el agudo susurro de las algas mecidas por el viento. Cuando lo oímos más allá de nuestra protección de lona, sentimos que es algo semajente a oír el lamento de los muertos incontables que cobijan los poderosos Sargazos, muertos que lloran sus propios réquiems. En otras ocasiones afectada por la impotente soledad y la meditación, mi imaginación lo asimila a ejércitos en marcha de enormes monstruos que están siempre a nuestro alrededor acechando. «Pero ahora relataré la aparición del nuevo terror».
A finales de octubre lo experimentamos por primera vez: un golpeteo entre las algas, contra el costado de la nave, por debajo de la línea de flotación, un golpeteo nítido aunque extraño y fantasmal en la quietud de la noche. La primera vez que lo oí el cielo estaba despejado y brillaban las estrellas. Yo estaba abajo, en el pañol, acondicionando las provisiones y lo oí de pronto: tap-tap-tap, un martilleo en el exte- rior, sobre el flanco de estribor y por debajo de la línea de flotación. Me quedé quieto un momento, escuchando, pero no pude descubrir qué era lo que estaba golpeando contra la embarcación en este solitario mundo de fango y algas. Entonces, mientras escuchaba, el golpeteo cesó, pero yo permanecí a la espera, intrigado, con una impotente sensación de temor que debilitaba mi ánimo y expulsaba el valor de mi corazón...
William Hope Hodgson (Inglés fallecido en Bélgica, 1877-1918).
(Traducido al español por José María Nevreda y Esperanza Castro).
La lectura en línea del relato íntegro es posible en el siguiente vínculo PDFcoffee a partir de la página 112.









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