Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne).
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domingo, 6 de marzo de 2022

Día de reyes: LA ROSA DE HILDE- SHEIM O LOS TESOROS DE LOS REYES MAGOS, de Apollinaire

"Investigaba en las bibliotecas, leyendo todo lo relacionado con los Tres Reyes Magos..."

(Fragmento)

Un domingo de enero, en que había ido a escuchar el sermón, el pastor habló de los sabios de Oriente que visitaron a Jesús en el pesebre. Citó el versículo del Evangelio de San Mateo, que nada dice en cuanto al número y la condición de los piadosos personajes que ofrendaron oro, incienso y mirra a Jesús.

Durante los siguientes días, Egon no pudo impedirse a sí mismo pensar en esos sabios de Oriente que, a pesar de ser protestante, él se figuraba, según la leyenda católica, que estaban coronados y eran tres: Gaspar, Baltasar y Melchor. Los Reyes Magos, el negro en el centro, desfilaban ante él. Se los imaginó portadores de oro a los tres. Unos días después, no los veía de otra manera que con los rasgos y vesti- mentas de esos nigromantes alquimistas que, a su paso, todo lo transmutan en oro.

Toda esta fantasmagoría se la inspiraba el amor que sentía por ese oro que le permi- tiría desposar a su prima. Perdió en ellas la sed y el apetito, como si, tal un nuevo Midas, no tuviese por alimentos otra cosa que los lingotes transmutados por los astrólogos cuyas osamentas se honra de poseer la catedral de Colonia.

Investigaba en las bibliotecas, leyendo todo lo relacionado con los Tres Reyes Magos: el venerable Veda, las leyendas antiguas y todos los autores modernos que han discutido la autenticidad de los Evangelios. Después, echaba a andar rumiando sus dorados pensamientos:

- ¡Qué inestimable valor debe tener ese tesoro! En ninguna parte está escrito que ese oro haya sido distribuido, empleado, gastado, escondido o hallado…

Hasta que una tarde, Egon debió reconocer que deseaba ese tesoro de los Reyes Magos. Además de la dicha amorosa, este hallazgo le proporcionaría una gloria indis- cutible.

Apollinaire: Wilhelm-Albert Wlodzimierz Apolinary Kostrowicki
(Francés nacido en Italia, 1880-1918).

domingo, 25 de agosto de 2019

Tu boca: OH PUERTAS DE TU CUERPO, de Guillaume Apollinaire

"Oh palabras tan dulces tan fuertes que cuando lo pienso me parece tocarlas y que se abra de nuevo la puerta de tu boca..."

Oh puertas de tu cuerpo
Son nueve y las he abierto todas
Oh puertas de tu cuerpo
Son nueve y para mí se han vuelto a cerrar todas


En la primera puerta
La Clara Razón ha muerto
Era ¿te acuerdas? el primer día en Niza
Tu ojo izquierdo así como una culebra se desliza
Hasta mi corazón
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu mirada izquierda


En la segunda puerta
Ha muerto toda mi fuerza
Era ¿te acuerdas? en un albergue en Cagnes
Tu ojo derecho palpitaba como mi corazón
Tus párpados latían como en la brisa laten las flores
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu mirada derecha


En la tercera puerta
Escucha latir la aorta
Y todas mis arterias hinchadas por tu sólo amor
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu oído izquierdo


En la cuarta puerta
Me escoltan todas las primaveras
Y aguzando el oído se escucha del bonito bosque
Subir esta canción de amor y de los nidos
Tan triste para los soldados que están en la guerra
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu oído derecho


En la quinta puerta
Es mi vida que te traigo
Era ¿te acuerdas? en el tren que volvía de Grasse
Y en la sombra muy cerca muy bajito
Tu boca me decía
Palabras de condenación tan perversas y tan tiernas
Que pregunto a mi alma herida
Cómo pude oírlas sin morir
Oh palabras tan dulces tan fuertes que cuando lo pienso me parece tocarlas
Y que se abra de nuevo la puerta de tu boca


En la sexta puerta
Tu gestación de putrefacción oh Guerra está abortando
He aquí todas las primaveras con sus flores
He aquí las catedrales con su incienso
He aquí tus axilas con su divino olor
Y tus cartas perfumadas que huelo
Durante horas
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta del lado izquierdo de tu nariz


En la séptima puerta
Oh perfumes del pasado que la corriente de aire se lleva
Los efluvios salinos daban a tus labios el sabor del mar
Olor marino olor de amor bajo nuestras ventanas se moría el mar
Y el olor de los naranjos te envolvía de amor
Mientras en mis brazos te acurrucabas
Quieta y callada
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta del lado derecho de tu nariz


En la octava puerta
Dos ángeles mofletudos cuidan de las rosas temblorosas que soportan
El cielo exquisito de tu cintura elástica
Y heme aquí armado con un látigo hecho con rayos de luna
Los amores coronados con jacinto llegan en tropel.
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu alma


Con la novena puerta
Es preciso que salga el amor mismo
Vida de mi vida
Me junto contigo para la eternidad
Y por el amor perfecto y sin ira
Llegaremos a la pasión pura y perversa
Según lo que queramos
A todo saber a todo ver a todo oír
Yo me renuncié en el secreto profundo de tu amor
Oh puerta umbrosa oh puerta de coral vivo
Entre dos columnas de perfección
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta que tus manos saben abrir tan bien



Guillaume Apollinaire: Wilhelm Albert Wlodzimierz Apolinary de Kostrowicki
(Francés nacido en Italia, 1880-1918).

(Traducido del francés por Claire Deloupy).

viernes, 16 de noviembre de 2018

Día de los muertos: RENANA DE OTOÑO, de Guillaume Apollinaire

"Y las hojas secas vienen a cubrir a los muertos..."
 
(Fragmentos) 
a Toussaint Luca
 
El día de los muertos y de todas sus almas
Los niños y las viejas
Encienden velas y cirios
Sobre cada tumba católica
Los velos de las viejas
Las nubes del cielo
Son como barbas de chivos
 
En el aire tiemblan llamas y oraciones
 
El cementerio es un hermoso jardín
Lleno de sauces grises y de romero
 
(...)
 
El viento del Rin ulula con todos los búhos
Apaga los cirios que los niños siempre vuelven a encender
Y las hojas secas
Vienen a cubrir a los muertos

Niños muertos hablan a veces con sus madres
Y muchas difuntas a veces desearían regresar
 
Oh no quiero que salgas
El otoño está lleno de manos cortadas
No no son hojas secas
Son las manos de las amadas muertas
Son tus manos cortadas
 
Hemos llorado tanto hoy
Con esos muertos sus hijos y las viejas
Bajo el cielo sin sol
En el cementerio lleno de llamas

Luego regresamos con el viento
 
Entre nuestros pies rodaban castañas
Cuyos erizos eran
Como el herido corazón de la Madona
De quien se duda si tuvo la piel
Color de castañas otoñales
 
 
Guillaume Apollinaire: Wilhelm Albert Włodzimierz Apolinary de Kostrowicki
(Francés nacido en Italia, 1880-1918).  
 
(Traducido del francés por Agustí Bartra).

La ilustración corresponde al cementerio del Padre Lachaise (Pére-Lachaise) durante el otoño, en París, donde descansan los restos de Guillaume Apollinaire.

lunes, 13 de febrero de 2017

Carnaval: LAS COLINAS, de Guillaume Apollinaire

"Respiré tu fresco perfume en Roma, en los carros cargados de máscaras, guirnaldas y campanillas de carnaval."

(Fragmento)

Este es el tiempo de la magia
que de nuevo se vuelve espera
por los millones de prodigios
que no dieron pie a ninguna fábula
ni nadie los ha imaginado.

Profundidades de la conciencia:
mañana seréis exploradas
y quién sabe qué seres vivos
se extraerán de esos abismos
junto a universos enteros.

Ahí se elevan los profetas
como a lo lejos colinas azules;
ellos sabrán cosas precisas,
como creen saber los sabios,
y nos transportarán a todas partes.

La mayor fuerza es el deseo
y ven que te bese en la frente,
oh ligera como una llama
pues tienes todo el sufrimiento,
todo el ardor y todo el brillo.

Llega la era en que se estudiará
todo lo que es del sufrir;
no será tanto del coraje
ni tampoco de la renuncia,
ni hacer todo lo que podamos.

Se buscará en el mismo hombre
más de lo que se ha buscado;
se escrutará su voluntad
y qué fuerza nacerá en ella
sin máquina y sin instrumento.

Los compasivos manes vagan
confundiéndose entre nosotros
desde que a nosotros se unieron;
nada acaba y nada comienza:
observa el anillo en tu dedo.

Tiempo de encrucijadas y desiertos,
tiempo de plazas y colinas;
vengo aquí para hacer un truco
utilizando un talismán
muerto y más sutil que la vida.

Yo me he desprendido por fin
de todas las cosas naturales;
puedo morir mas no pecar
y lo que jamás ha sido tocado,
yo lo he tocado y lo he palpado.

Y yo he escrutado lo que nadie
puede siquiera imaginar
y sopesado incontables veces
también la vida imponderable;
puedo morir sonriendo.

A menudo he planeado tan alto,
tanto, que adiós a todas las cosas,
las rarezas y los fantasmas,
y no he de seguir admirando
al chico con cara de miedo.

Juventud, adiós, jazmín del tiempo.
Respiré tu fresco perfume
en Roma, en los carros floridos
cargados de máscaras, guirnaldas
y campanillas de carnaval.
 

Guillaume Apollinaire: Wilhelm Albert Wlodzomierz Apolinary de Kostrowicki
(Francés nacido en Italia, 1880-1918).

martes, 15 de diciembre de 2015

Unicornios: EL EREMITA, de Guillaume Apollinaire

"Mira soy unicornio Sin embargo a pesar de su miedo lascivo Como un muñeco querido mi sexo es inocente"

(Fragmento)
 
Un descalzo eremita cerca de un blanco cráneo
Gritó Os maldigo mártires y aflicciones
Múltiples tentaciones pese a mí me acarician
Tentaciones de Luna y de palabras vanas
 
Muchas estrellas huyen cuando digo mis oraciones
Oh jefe de difunta Oh viejo marfil Órbitas hoyos
De narices roídas Tengo hambre Mis gritos se vuelven roncos
He aquí para mi ayuno un pedazo de queso
 
Oh Señor flagelad las nubes del poniente
Que os tienden en el cielo tan lindas nalgas rosas
Anochece las flores del día ya se cierran
Y en la sombra las ratas embelesan el piso
 
Los hombres saben tantos juegos amor y morra
El amor juego de ombligo o juego de la gran oca
La morra juego del número tan falaz de los dedos
Señor haced Señor que un día me enamore
 
Espero a la que me tenderá sus menudos dedos
Cuántos signos blancos en las uñas las perezas
Mentiras sin embargo espero que levante
Sus manos amorosas ante mí la desconocida
 
Señor qué te he hecho Mira soy unicornio
Sin embargo a pesar de su miedo lascivo
Como un muñeco querido mi sexo es inocente
De anhelo solitario y erguido como un hito
  

Guillaume Apollinaire: Wilhelm Albert Wlodzomierz Apolinary de Kostrowicki
(Francés nacido en Italia, 1880-1918)

La ilustración corresponde a la escultura en bronce El unicornio (1984), de Salvador Dalí.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Tu boca y Madeleine: CUARTO POEMA SECRETO A MADELAINE, de Guillaume Apollinaire



Mi boca tendrá ardores de averno,
mi boca será para ti un infierno de dulzura,
los ángeles de mi boca reinarán en tu corazón,
mi boca será crucificada
y tu boca será el madero horizontal de la cruz,
pero qué boca será el madero vertical de esta cruz.
Oh boca vertical de mi amor,
los soldados de mi boca tomarán al asalto tus entrañas,
los sacerdotes de mi boca incensarán tu belleza en su templo,
tu cuerpo se agitará como una región durante un terremoto,
tus ojos entonces se cargarán
de todo el amor que se ha reunido
en las miradas de toda la humanidad desde que existe.

Amor mío
mi boca será un ejército contra ti,
un ejército lleno de desatinos,
que cambia lo mismo que un mago
sabe cambiar sus metamorfosis,
pues mi boca se dirige también a tu oído
y ante todo mi boca te dirá amor,
desde lejos te lo murmura
y mil jerarquías angélicas
que te preparan una paradisíaca dulzura en él se agitan,
y mi boca es también la Orden que te convierte en mi esclava,
y me da tu boca Madeleine,
tu boca que beso Madeleine.


Guillaume Apollinaire: Wilhelm Albert Włodzimierz Apolinary de Kostrowicki
(Francés nacido en Italia, 1880-1918)  
(Traducido al español por José Umaña)