Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne).
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martes, 17 de octubre de 2023

Eclipse solar: LA ODISEA, de Homero

"El sol ha desaparecido del cielo y se ha extendido funesta niebla."

(Fragmento del canto XX: La última cena de los pretendientes)

Y le contestó Telémaco discretamente:
 
«¡No, por Zeus, Agelao, y por las tristezas de mi padre quien puede que haya muerto o ande errante lejos de Ítaca! De ninguna manera trato de retrasar el casamiento de mi madre; por el contrario, la exhorto a casarse con el que quiera e incluso le doy regalos innumerables. Pero me avergüenzo de arrojarla del palacio contra su voluntad, con palabra forzosa. ¡No permita la divinidad que esto suceda!»
 
Así lo dijo Telémaco, y Palas Atenea levantó una risa inextinguible entre los preten- dientes y les trastornó la razón. Reían con mandíbulas ajenas y comían carne sanguinolenta; sus ojos se llenaban de lágrimas y su ánimo presagiaba el llanto. Entonces les habló Teoclímeno, semejante a un dios:
 
«¡Ah, desdichados!, ¿qué mal es éste que padecéis? En noche están envueltas vuestras cabezas y rostros y de vuestras rodillas abajo. Se enciende el gemido y vuestras mejillas están llenas de lágrimas. Con sangre están rociados los muros y los hermosos intercolumnios y de fantasmas lleno el vestíbulo y lleno está el patio de los que marchan a Erebo bajo la oscuridad. El sol ha desaparecido del cielo y se ha extendido funesta niebla.»
 
Así dijo, y todos se rieron de él dulcemente. Y Eurímaco, hijo de Pólibo, comenzó a hablar entre ellos:
 
«Está loco el forastero recién llegado de tierra extraña. Vamos, jóvenes, llevadlo fuera de la casa; que marche al ágora, ya que piensa que aquí es de noche.»

 
Homero (Grecia, siglo VIII a. de C.).

domingo, 31 de agosto de 2014

PENÉLOPE (del poemario Mitología del olvido)



Nadie sabe cuando una despedida
será para nunca,
porque el amor se deshoja
y la vida es otro grano de arena.
No existe isla más remota
que la ausencia.

Teje y desteje la noche
con hilos delgados de vigilia,
dice y desdice mi nombre
deletreando nuestra odisea
y después de tantos veranos
viejo yace el deseo.


Jules Etienne