Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne).
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lunes, 1 de enero de 2024

Año nuevo: BRINDIS (del poemario Mitología del olvido)

"... tocón de otro árbol mutilado en el bosque de las vivencias."

A medianoche se consume el día
tocón de otro árbol mutilado
en el bosque de las vivencias,
se festejan las doce campanadas:
un año menos por andar.
Amanece enero con su resaca,
despropósitos de la imaginación
ya la rutina se encargará
de recuperar los viejos hábitos.
Fuga perpetua de la vida
evanescencias del calendario,
el tiempo nunca se equivoca.
Diciembre 31 de 2011.

Jules Etienne

miércoles, 12 de mayo de 2021

Miércoles de ceniza: CALITIPIA (del poemario Mitología del olvido)

"... figuras de niebla vagando en un solitario andén cuando el tren ha partido."

No hay nada qué hacer
ya nos acostumbramos a vivir
bajo la luz de un sol moribundo
como siluetas sin sombra,
figuras de niebla vagando
en un solitario andén
cuando el tren ha partido.
Sobre el pardo asfalto de las calles,
cualquier miércoles la ceniza
sepulta el carnaval urbano
transcurren los siglos y los días
entre ayer y ninguna parte
simulacro de noches sin fin,
fotografías en sepia que se irán deslavando.

Jules Etienne

viernes, 29 de enero de 2021

Enero: ESTIGMA (del poemario Mitología del olvido)

"... sólo queda la cicatriz en el cielo 
de una vieja luna de enero."

Recuerdo con precisión el verde pálido
de los ojos de mi padre,
el olor de Miramar en mi infancia
que se me quedó impregnado en el olfato
como alga sobre la piedra,
la piel tersa de una amante pasajera
guardada entre los escombros de la memoria.
Despedidas que rasgaron la tarde
tercos pasajes de la vida que asoman
disfrazados de nubes o de flores
mientras camino a ninguna parte:
la promesa de aquellas canciones
con las que soñábamos estar enamorados
y los labios que se esfumaron una madrugada
despojándome de tantos besos.
Porque su brillo se desvanece
sólo queda la cicatriz en el cielo
de una vieja luna de enero.
Nunca se regresa del amor perdido.
 
Jules Etienne

jueves, 27 de febrero de 2020

LITOTERIA* (del poemario Mitología del olvido)

"La lluvia no lava la memoria, sólo la humedece."

Por el entramado de humedad cristalina
escurre la transparencia del cielo,
silabario que el agua deletrea
hasta embriagar un relato sin palabras.
No es ningún secreto
son incidentes del corazón,
unas cuantas gotas de olvido
intentan salpicar los recuerdos,
esferas que de súbito se diluyen
al estrellarse contra el suelo,
vapores que el tiempo bebe
con el pulso de la tarde fugitiva.
La lluvia no lava la memoria,
sólo la humedece.

Jules Etienne

* De lítotes: figura retórica que niega lo que se quiere decir.

domingo, 9 de febrero de 2020

Nieve: SEPULCRO (del poemario Mitología del olvido)

"... días furtivos y diminutos que se acumulan como gotas en la destilería del tiempo."

Absortos en la espera
los inviernos resguardan la nieve,
días furtivos y diminutos
que se acumulan como gotas
en la destilería del tiempo.
Restos de piel deshabitada
con un alrededor de ausencias,
el avaro testimonio de las almas
es apenas un lejano rumor
en el cementerio de las intenciones.

Jules Etienne

jueves, 4 de febrero de 2016

UNICORNIO (del poemario Mitología del olvido)

"... flotan sobre los libros de sus bibliotecas y van a incrustarse entre libros amarillentos..."
 
De sueño en sueño vive,
más allá del arte rupestre
y de anónimos pergaminos
que consignan su longevidad.
Sólo los puros de corazón saben que existe,
lo ubican en mapas hechizados
que no requieren clavos porque flotan
sobre los muros de sus bibliotecas
y van a incrustarse entre libros amarillentos
de alquimia o leyendas medievales.
Cabalga libre por bosques imaginarios
y su galope es invisible a simple vista,
está hecho con la misma materia
que les da cuerpo a las quimeras.
La realidad es como los unicornios:
se alimenta de sueños.
  
Jules Etienne 

domingo, 27 de abril de 2014

FÁBULA (del poemario Mitología del olvido)

"Buscaremos a Alicia al otro lado del espejo y mariposas amarillas en Macondo..."
 
 Seré una criatura ilusoria
que sólo podrás ver cuando sueñes,
capaz de viajar a través de tus misterios
para descifrar el significado secreto
de alfabetos desconocidos y remotos,
con el único afán de que la fantasía
inunde el torrente de tus venas
y dejes de respirar sólo realidad.
 
Buscaremos a Alicia al otro lado del espejo
y mariposas amarillas en Macondo,
navegaré en un barco miniatura
rumbo a puertos imaginarios
con el mar encerrado en una botella
y decapitaré a Medusa
para liberarte de tus pesadillas.
 
Entonces habremos alcanzado la inmortalidad
de los vampiros y los fantasmas
y alguien nos bautizará
con el nombre de los personajes
en alguna novela aún por escribirse.
 
Jules Etienne

viernes, 20 de diciembre de 2013

Nieve: NEVADA (del poemario Mitología del olvido)


Paráfrasis de Noche y nieve,
de José Emilio Pacheco

Me despertó el silencio de la nieve
pedazos de cielo que se desplomaron
como impertinencias del olvido:
es el insomnio del tiempo
que refleja su vigilia perpetua
en un espejo de luz congelada.
Extenso jardín del invierno
tapizado de flores con pétalos de frío,
bajo la partitura silente de los copos
tengo más preguntas que respuestas.

Jules Etienne

viernes, 23 de julio de 2010

Tampico: PUERTOS (del poemario Mitología del olvido)



Podrían llevarme con los ojos vendados
y aún así reconocería la proximidad del mar,
adivinaría sus olores en la brisa vespertina
para imaginar a los barcos entregando su carga
impregnada con el sedimento de los delirios
que se amontonaron durante la travesía:
la dureza del metal arrancado a las montañas
filigranas de seda o sonrisas frutales de árboles eternos.

Nunca aprendí a disfrutar el paisaje sórdido
que desfigura los muelles en burdel de ocasión,
la ebriedad de los marinos y evas de todos los adanes
que subastan la noche a cualquier postor;
me quedo, en cambio, con su luz a pleno sol
o el horizonte ruborizado del ocaso.

Todo eso lo sé, lo aprendí desde un principio
porque nací en un puerto, figura de arena
al sur de la línea que delimita el trópico,
he paseado descalzo sobre nubes ardientes
a las que, por razones que desconozco, les dicen dunas,
en una playa tan extensa que los ojos no bastan
con la locura partida en dos por algún amor adolescente;
y habré de morir en otro, en el que ahora vivo,
como estatua de nieve, aquí donde termina el norte,
frente a un océano al que decidieron llamar Pacífico.


Jules Etienne.