Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne).

jueves, 15 de octubre de 2026

Otoño: EL GRAN INVIERNO, de Ismail Kadaré

"Segundo otoño —intervino Skënder Bermema sin quitarse el cigarrillo de la boca—, por algo le llaman así."


Primera parte: Réquiem por el verano que pasó

(Fragmento del capítulo primero)

—Ha empezado el otoño —comentó Kristaq pensativo, sin apartar la vista de su yerno, como si éste hubiera traído de la calle las huellas del otoño. Besnik se pasó la mano por el pelo para sacudir unas gotas de lluvia.

—Sí, se ha estropeado el tiempo.

—Ayer se marchó el último de los embajadores que habían venido de vacaciones     —dijo Kristaq con un tono de voz como si hablara de la migración de los pájaros—. Justo el otoño.

—Octubre está ya bien avanzado —puntualizó Liria.

—Segundo otoño —intervino Skënder Bermema sin quitarse el cigarrillo de la boca—, por algo le llaman así.

—Ya no se utiliza ese nombre —replicó Kristaq—, a no ser en las novelas.

—Pues muy mal que no se utilice. Para mí, las palabras octubre o septiembre, son estériles; sin embargo, primer otoño, segundo otoño y tercer otoño están llenas de vida.

—Interesante, no se me había ocurrido.

—Se trata del drama completo del frío con su ritmo creciente, acto tras acto —prosi- guió con su teoría Skënder Bermema. Con el movimiento de sus labios graves, la ceniza del cigarrillo, que aún no había tirado, le cayó sobre la rodilla, pero no se dio cuenta o simuló no dársela. Su mujer se la limpió con un movimiento suave de la mano. La conversación sobre el otoño se agotó en un minuto, como cualquier conversación sobre el tiempo.

Ismail Kadaré (Albania, 1936-2024).

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