Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne).

miércoles, 29 de octubre de 2025

Otoño: ABIERTO A TODAS HORAS, de Rafael Alberti

"Espero el desprenderse de mí el verso como el árbol de otoño espera el desprenderse de la hoja."

(Fragmentos)

Este bosque, este bosque
es igual que otros bosques.
Y sin embargo, yo quizás quisiera
estar en otros bosques.

Era alta y verde. Tenía
largas ramas por cabellos,
con hojas rubias, perennes.
Toda ella
siempre andaba en primavera.
Me pregunto ahora, lejos,
perdido entre tantos muertos:
¿Le habrá llegado el otoño?
Y si alta y verde era siempre,
¿cómo podrá ser ella en otoño?

De pronto el sol irrumpe entre las nubes
para echar una rápida ojeada
y quedarse tranquilo.
Llovió poco.
Saldré al instante y quemaré las últimas
hojas verdes que aún tiemblan en los árboles
y apuraré la copa del otoño.
...

Otoño silencioso de este bosque,
¿me estoy desvinculando de la patria,
alejándome, perdiéndome?
Haz que tus hojas, que se lleva el viento,
me arrastren hacia ella nuevamente
y caiga en sus caminos
y me pisen y crujan
mis huesos confundiéndose
para siempre en su tierra.

Espero el desprenderse de mí el verso
como el árbol de otoño
espera el desprenderse de la hoja.

Alguien o muchos pensarán: -¡Qué inútil
que ese poeta hable del otoño!
-¿Cómo no hablar y mucho y con nostalgia,
si de pronto ya va a entrar el invierno?
...

Vendrías esta noche, aunque en el cielo
callado del otoño vuela un temor oscuro.
Vendrías esta noche y te diría,
muy dulcemente: Pasa.
Mas sé que no vendrás y, sin embargo,
abro la puerta temeroso y digo,
apenas susurrado entre las sombras,
muy dulcemente: Pasa.

Llega tu carta en el otoño, amigo,
de aquel país ahora en primavera.
Me dices: "Aquí cárceles,
penas y angustias, llanto y llanto y llanto".
Me pregunto, mi amigo,
desde esta clara cima del otoño:
Dime: ¿en aquél país hay primavera?

En aquella ciudad fue aquel otoño
más otoño que en todas las ciudades del mundo.
...

Solo y abandonado de mis perros,
el otoño me invade lentamente.
Diana murió a la puerta de la casa.
No sé cuál fue su muerte.
Sé que la llevó el agua de la acequia
y la dejó en la noche al pie de un árbol.
Vive aún, enterrada en mi jardín,
a la sombra del álamo.


Rafael Alberti (España, 1902-1999).

martes, 28 de octubre de 2025

Rafael Alberti: POETA DEL OTOÑO


Alberti nació en los últimos días del otoño de 1902. Muy joven, aún adolescente, su vocación original por la pintura daría el salto definitivo a la poesía, ante el ataúd de su padre, cuando escribe sus primeros versos. El mar y el exilio marcaron su vida. Tras la guerra civil se fue a París, junto con su esposa María Teresa León -de quien ya me he ocupado con motivo de Memoria de la Melancolía-, pero el gobierno de Pétain les retira el permiso de trabajo por su filiación comunista y Pablo Neruda los ayuda a trasladarse a Chile ante la inminencia de la invasión alemana. Después radicaron en Buenos Aires y Roma. Regresarían a España hasta 1977, tras la muerte de Franco.

Por cierto, no resisto la tentación de mencionar la anécdota de cuando a Alberti y a su mujer no les permitieron desembarcar en el puerto de Tampico y el cónsul español en mi tierra natal había dejado en sus muros letreros advirtiendo que habían llegado "las hordas antipatria", por lo que el poeta escribió entonces en respuesta un soneto que empezaba diciendo: «Tampico entero sabe que respinga/ su excremencia por ser un caballero...»

Volviendo al otoño, siempre presente en la poesía de Alberti, como en El regreso:

He elegido este día.
Aquí va a comenzar otra vez el otoño.
Allí, la primavera.
He elegido este día.
Aquí todas las hojas se preparan
para morir. Una neblina tierna,
movida por el viento,
va a hacer más delicada su caída.

Y ahora, este otro fragmento que pertenece a Retornos del otoño:

Miro el otoño, escucho sus aguas melancólicas
de dobladas umbrías que pronto van a irse.
Me miro a mí, me escucho esta mañana
y perdido ese miedo
que me atenaza a veces hasta dejarme mudo,
me repito: Confiesa
grita valientemente que quisieras morirte.

A Versos sueltos de cada día, publicados en 1982, corresponde «bajo el contraste ardido de las hojas/ del otoño fantástico...» Y en El viaje a Europa, de 1968, dice: «Bajé a ti desde un cielo de otoño una mañana./ Noviembre entre la bruma azul se deshacía». Para exclamar en Retornos de amor en la noche triste:

Amor mío, amor mío, es tu cabeza
de oro tendido junto a mí, su ardiente
bosque de largo otoño quien me escucha.

Rafael Alberti era el último sobreviviente notable de la llamada generación del 27. Falleció en el mismo lugar que le vio nacer: el Puerto de Santa María, en Cádiz, a los 96 años de edad, en 1999. Sus restos fueron incinerados y las cenizas arrojadas al mar, se declararon tres días de luto y se le rindió homenaje popular. Murió un 28 de octubre, como debía ser, en pleno otoño.

Jules Etienne

La ilustración corresponde a Canibalismo en otoño (1937), de Salvador Dalí,
miembro también de la generación del 27.

domingo, 26 de octubre de 2025

Otoño: UNA SERENATA PARA LUPE


Capricho de reina

El viento arrastraba el otoño sobre el pavimento húmedo de las calles de Londres. La ausencia de sol se reflejaba en los rostros pálidos de los ingleses. Para el carácter fogoso y extrovertido de Lupe, el que repitieran un proverbio sobre el sexo que consigna: «El placer es breve, el costo altísimo y la posición ridícula», los convertía en una raza aparte. Sin embargo, no le resultó tan difícil sobrevivir al contraste porque a lo largo de su estadía siempre tuvo claro que sólo respresentaba una etapa de supervivencia y que finalmente regresaría a Hollywood, a su mansión con dieciséis habitaciones, setentaicinco canarios, tres perros, un perico y un marido, a la proximi- dad con México y su familia.

Jules Etienne

La ilustración corresponde a una imagen de Londres en los años 30,
del célebre fotógrafo británico de origen alemán, O. E. (Otto Emil) Hoppé.