Vancouver: atardecer en la bahía al final de la primavera. (Fotografía de Jules Etienne).

viernes, 7 de junio de 2024

Mirándolas dormir: EL GENERAL DE LA ROVERE, de Indro Montanelli

"... permaneció un instante escuchando la respiración de su mujer. Convencido de que estaba dormida..."

(
Fragmento del capítulo II: Fabio Grimaldi o el general de la Rovere)

Entró en el dormitorio sin hacer ruido, y permaneció un instante escuchando la respiración de su mujer. Convencido de que estaba dormida de nuevo, comenzó a hurgar con circunspección primero en la cómoda y luego en los cajones.

- Es inútil que busques -le advirtió una voz-. Los he escondido.

- Gorrioncito, es por un par de días -respondió él acercándose a la cama-. Te juro que los desempeñaré enseguida.

- ¿Como los pendientes?

- Escúchame, Valeria. Quiero ser sincero. Se trata de una cuestión de vida o muerte, no de una deuda de juego. Si durante el día de mañana no entrego cincuenta mil liras a Walter, mandarán a Alemania al hijo de Borghesio.

- ¿Y a mí qué me importa?

- No seas inhumana, gorrioncito. Me bastaría con aquel collarcito…

- Y con aquel espejito y aquella cadenita… No. Si quieres algo, coge, entonces, el anillo que me regalaste el mes pasado: ése con el zafiro oriental. Está ahí, sobre la cómoda.

El hombre titubeaba con aire avergonzado.

- Creíste habérmela dado con queso, ¿eh? ¡Pobre atontado! Todavía ha de nacer quien se la dé con queso a Valeria… No dije nada porque soy una señora.

Indro Montanelli
(Italia, 1909-2001).

(Traducido al español por Domingo Pruna y Leo Caro Calvo).

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