Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne).

domingo, 25 de septiembre de 2022

Equinoccio: EQUINOCCIO DE OTOÑO, de Lucian Blaga

"... vamos a gritar a las grullas para que vayan y retumben su estruendo de redención cuando vuelan..."

(Fragmento)

Cedidos al destino,
extraños para nosotros mismos, cargando en los hombros una patria-
un cuerpo muerto,
es verdad que lo hemos visto muchas veces,
poderes alados viajando entre las nubes
cegados por un lejano objetivo
atravesando encrucijadas en el aire –como una flecha,
aunque allá abajo no alcanzan el aleteo
de una señal o sus noticias.
Todavía iremos a las cumbres y subiremos gritando,
vamos a gritar a las grullas para que vayan
y retumben su estruendo de redención
cuando vuelan rumbo a esa orilla por encima de todos los seres.

En la balanza y en el desgarro
de esta hora que nos rodea
ven, la profundidad oscura, el rumor que nos ahoga
abandonémoslos bajo nosotros y desde la última colina,
imaginando con signos en los vientos de libertad,
gritemos en pos del triángulo viajero. 

Lucian Blaga (Rumania, 1895-1961).

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Equinoccio: DISFRUTA DE LA LUNA A MEDIADOS DE OTOÑO, de Li Pin


El equinoccio de otoño se detiene esta noche,
la luna es brillante.
Aparece desde el mar azul profundo,
caminando por un lugar distante.
El cielo está limpio,
todos los monstruos desean no ser vistos.
La escena no se puede comparar,
pero se detendrá cuando cante el gallo.

(Versión en inglés:
Enjoy the Moon in Mid-Autumn
Autumn Equinox stops tonight,
The moon is bright.
It appears from the deep blue sea,
Walking through the distant place.
The sky is clean,
All monsters wish not to be seen.
The scene cannot be compared,
But will stop by the cock crow).

Li Pin (China, 818-876).

(Traducido del inglés por Jules Etienne).

martes, 20 de septiembre de 2022

Equinoccio: EL SUEÑO DEL APOSENTO ROJO, de Tao Hsue Kin (crónica de Jorge Luis Borges)


Tao Hsue Kin: El sueño del aposento rojo*

(Fragmento) 

El primer capítulo cuenta la historia de una piedra de  origen celestial, destinada a soldar una avería del firmamento  y que no logra ejecutar su divina misión; el segundo narra  que el héroe de la obra ha nacido con una lámina de jade  bajo la lengua; el tercero nos hace conocer al héroe, «cuyo  rostro era claro como la luna durante el equinoccio de otoño,  cuya tez era fresca como las flores mojadas de rocío, cuyas  cejas parecían el trabajo del pincel y la tinta, cuyos ojos  estaban serios hasta cuando sonreía la boca». Después, la  novela prosigue de una manera un tanto irresponsable o  insípida; los personajes secundarios pululan y no sabemos  bien cuál es cuál. Estamos como perdidos en una casa de  muchos patios. Así llegamos al capítulo quinto,  inesperadamente mágico, y al sexto, «donde el héroe ensaya  por primera vez el juego de las nubes y de la lluvia». Esos  capítulos nos dan la certidumbre de un gran escritor. La  corrobora el décimo capítulo, no indigno de Edgar Allan Poe o de Franz Kafka, «donde Kia Yui mira para su mal el lado  prohibido del Espejo de Viento y Luna».

Crónica de Jorge Luis Borges publicada el 19 de noviembre de 1937.

* También traducido al español como Sueño en el pabellón rojo.

lunes, 19 de septiembre de 2022

Equinoccio: LA HISTORIA DE GENJI, de Murasaki Shikibu

"No se preocupen, (...) Por más que estemos en el noveno mes, tengo entendido que mañana es el equinoccio."

(Fragmento del capítulo 50)

Puerta corrediza

Se oyeron los sonidos de los guardianes que abrían la puerta y se marchaban. Cuando oyó que los demás hombres entraban y se tendían, pidió que acercaran su carruaje a las puertas dobles. Entonces tomó en brazos a la muchacha y la subió al vehículo. Sus damas de honor estaban horrorizadas. ¡Aquello era demasiado repentino!

- Pero, mi señor -protestaron-, ¡es el noveno mes!* ¡Eso no está bien! ¿Qué está haciendo?

La monja Ben no había previsto que él pudiera comportarse así, y se sentía muy ofendida, pero hizo lo que pudo por tranquilizar a las mujeres.

- Es evidente que su señoría tiene sus propios planes -les dijo-. No se preocupen, por favor. Por más que estemos en el noveno mes, tengo entendido que mañana es el equinoccio -era el decimotercer día del mes.

- Ahora no puedo ir contigo -le dijo ella-. La princesa podría enterarse de que he estado en la Ciudad, y sería una extremada falta de tacto por mi parte que regresara sin decírselo.

- Preferiría que te disculparas más tarde -insistió el comandante, azorado al pensar que alguien pudiera informar tan pronto a la princesa-. Además, necesitaré tu ayuda cuando estemos allí. ¿Me hará también alguien más el favor de venir? -añadió.

La monja subió al carruaje con Jijû, que tenía una intimidad especial con su señora. El aya, la muchacha paje que había ido con Ben y las demás se quedaron atrás, llenas de asombro.

Ben supuso que no irían muy lejos, pero resultó que se dirigían a Uji. El comandante había convenido un cambio de bueyes a mitad del camino. Al amanecer abandonaron la orilla del río Kamo y llegaron al Hôshôji. Ahora que, a la luz del amanecer, Jijû distinguía mejor al comandante, el necesario decoro no impidió que le mirase sin recato, pasmada de admiración.

En cuanto a la joven, yacía de bruces, aturdida por la conmoción del inesperado viaje.


Murasaki Shikibu (Japón, siglo XI. Probablemente 978-1014).

* Según la tradición, se le consideraba un mes adverso para contraer matrimonio.

sábado, 17 de septiembre de 2022

Septiembre: LOLITA, UNA LECTURA PROHIBIDA

"... hasta que por fin la editorial francesa Olympia Press (...) se animara a ofrecerla a la venta al público en septiembre de 1955."

Cuando Vladimir Nabokov envió el manuscrito de Lolita a diferentes empresas editoriales en Estados Unidos, fue rechazado en principio por Viking, en tanto que Simon & Schuster la calificó como "pura pornografía", además de que fue rechazada en otras tres ocasiones, hasta que por fin la editorial francesa Olympia Press, especializada en publicar las obras en inglés que la censura rechazaba -tal había sido el caso de Trópico de Cáncer, de Henry Miller y de otros autores como Lawrence Durrell y Samuel Beckett-, se animara a ofrecerla a la venta al público en septiembre de 1955.

Quién se iba a imaginar que casi setenta años después, tal y como reflexiona el protagonista de mi novela En el nombre de Bogart, "Paradoja soñada por Zaratustra, lo que en su momento fue un acto de liberación da un giro de ciento ochenta grados para imponer el recato neoconservador de la corrección política: el eterno retorno", ese mismo fantasma que revive para condenar -otra vez igual que entonces- la supuesta vocación perversa de su pedofilia.
Jules Etienne 

martes, 13 de septiembre de 2022

Septiembre: EL CEMENTERIO DE PRAGA, de Umberto Eco

"... al cabo de poco más de un mes, la Comédie-Francaise obtuvo el permiso de dar representaciones para sostener a las familias de los caídos..."

(Fragmento del capítulo 17: Los días de la comuna)

Hasta los días del asedio, en París se seguía viviendo alegremente. En septiembre se decidió el cierre de todas las salas de espectáculos, tanto para acompañar en el drama de los soldados en el frente como para poder mandar a ese mismo frente a los bomberos de servicio, pero al cabo de poco más de un mes, la Comédie-Française obtuvo el permiso de dar representaciones para sostener a las familias de los caídos, aun en condiciones de economía, sin calefacción y con velas en lugar de luces de gas; luego volvieron a empezar algunas funciones en el Ambigu, en el Porte Saint-Martin, en el Châtelet y en el Athénée.

Los días difíciles empezaron en septiembre con la tragedia de Sedan. Con Napoleón prisionero del enemigo, el Imperio se derrumbaba, Francia entera entraba en un estado de agitación casi (todavía casi) revolucionaria. Se proclamaba la República, pero en las mismas filas republicanas, por lo que yo llegaba a entender, se agitaban dos almas: una quería sacar de la derrota la ocasión para una revolución social, la otra estaba dispuesta a firmar la paz con los prusianos con tal de no ceder a esas reformas que -se decía- desembocarían en una forma de comunismo puro y simple.

A mediados de septiembre, los prusianos habían llegado a las puertas de París, habían ocupado los fuertes que habrían debido defenderla y bombardeaban la ciudad. Seguirían cinco meses de asedio durísimo durante los cuales el hambre se convertiría en el gran enemigo.

De las intrigas políticas, de los desfiles que recorrían la ciudad en varios puntos, entendía poco y aún menos me importaba, pues consideraba que en momentos como aquéllos era mejor no callejear demasiado. Ahora bien, la comida, eso era asunto mío, y me mantenía informado diariamente con los tenderos de mi barrio para entender qué nos esperaba. Al recorrer los jardines públicos como el de Luxemburgo, al principio parecía que la ciudad vivía en medio del ganado, pues se habían concentrado ovinos y bovinos dentro del perímetro urbano. Sin embargo, ya en octubre decían que no quedaban más de veinticinco mil bueyes y cien mil carneros, que no era nada para alimentar a una metrópolis.

Umberto Eco (Italia, 1932-2016).

(Traducido al español por Helena Lozano Miralles).
La ilustración corresponde al teatro de la Comedia Francesa de París, en el siglo XIX.

lunes, 12 de septiembre de 2022

Septiembre: OJO OSCURO EN SEPTIEMBRE, de Paul Celan

"... la ebria manzana, bronceada por el aliento de un proverbio perverso..."

Tiempo: celada de piedra. Y más copiosos se derraman
los bucles del dolor en torno al rostro de la tierra,
la ebria manzana, bronceada por el aliento
de un proverbio perverso: precioso y reacio al juego,
al que se libran en el maligno
reflejo de su futuro.
Por segunda vez florece el castaño:
un signo de la míseramente encendida
esperanza del pronto
retorno de Orion: de los ciegos
amigos del cielo el fervor de claras estrellas
lo llama a la altura.
No celado a las puertas del sueño
combate un ojo solitario.
Lo que a diario sucede,
le basta saber:
en la ventana oriental
se le aparece de noche la enjuta
figura andante del sentimiento.
En la humedad de su ojo hundes tú la espada.


Paul Celan: Paul Pésaj Antschel
(Poeta rumano en lengua alemana, nacido en Ucrania y fallecido en Francia, 1920-1970).

sábado, 30 de julio de 2022

Julio: EL CONDE DE MONTE- CRISTO, de Alexandre Dumas


(Fragmentos del capítulo XIV)

- Estamos a 30 de julio de 1816; no hace más que diecisiete meses que ha permane- cido preso.

- ¿No hace más? -repuso Dantés-. ¿Le parecen poco diecisiete meses? ¡Ah!, señor, ignora usted lo que son diecisiete meses de cárcel; diecisiete años, diecisiete siglos, sobre todo para un hombre como yo, que estaba próximo a ser feliz; para un hombre con vela abierta en una carrera honrosa, y que todo se lo pierde en aquel mismo instante, que del día más claro y hermoso pasa a la noche más profunda, que ve su carrera destruida, que no sabe si aún le ama la mujer que antes lo amaba, que ignora si su anciano padre está muerto o vivo. Diecisiete meses de cárcel para un hombre acostumbrado al aire del mar, a la independencia del marino, al espacio, a la inmensidad, a lo infinito; caballero, diecisiete meses de cárcel es el mayor castigo que pueden merecer los crímenes más horribles del vocabulario humano. Tenga compasión de mí, caballero, y pida para mí no indulgencia, sino rigor, no indulto sino justicia. Justicia, señor, yo no pido más que justicia. ¿Quién se la niega a un preso?

(...)

Esta visita había hecho revivir a Dantés. Desde su entrada en el calabozo se había olvidado de contar los días; pero el inspector le había dado una fecha nueva, y esta vez no la olvidó, sino que arrancando un pedazo de yeso de la pared escribió en el muro: 30 de julio de 1816. Desde ese momento señaló con una raya cada día que pasaba para poder calcular el tiempo.

Alexandre Dumas (Francia, 1802-1870).

La ilustración corresponde a una fotografía del legendario castillo de If,
en el que Dumas ubica los años en prisión de Edmundo Dantés.

viernes, 29 de julio de 2022

Julio: DRÁCULA, de Bram Stoker

"A la sagrada memoria de George Canon, quien murió con la esperanza de una gloriosa resurrección, el 29 de julio de 1873..."
 
(Lápida de George Canon con fecha 29 de julio hace 150 años)
 
Evidentemente, esto era una broma del lugar, porque el anciano rió al hablar y sus amigos le festejaron de muy buena gana.
 
- Pero -dije-, seguramente no es esto del todo correcto porque usted parte del supuesto de que toda la pobre gente, o sus espíritus, tendrán que llevar consigo sus lápidas en el Día del Juicio. ¿Cree usted que eso será realmente necesario?
 
- Bueno, ¿para qué otra cosa pueden ser esas lápidas? ¡Contésteme eso, querida!
 
- Supongo que para agradar a sus familiares.
 
- ¡Supone que para agradar a sus familiares! -sus palabras estaban impregnadas de un intenso sarcasmo-. ¿Cómo puede agradarle a sus familiares el saber que todo lo que hay escrito ahí es una mentira, y que todo el mundo, en este lugar, sabe que lo es? Señaló hacia una piedra que estaba a nuestros pies y que había sido colocada a guisa de lápida, sobre la cual descansaba la silla, cerca de la orilla del peñasco.
 
- Lean las mentiras que están sobre esa lápida -dijo.
 
Las letras quedaban de cabeza desde donde yo estaba; pero Lucy quedaba frente a ellas, de manera que se inclinó y leyó:
 
- A la sagrada memoria de George Canon, quien murió en la esperanza de una gloriosa resurrección, el 29 de julio de 1873, al caer de las rocas en Kettleness. Esta tumba fue erigida por su doliente madre para su muy amado hijo. "Era el hijo único de su madre que era viuda." A decir verdad, señor Swales, yo no veo nada de gracioso en eso -sus palabras fueron pronunciadas con suma gravedad y con cierta severidad.
 
- ¡No lo encuentra gracioso! ¡Ja! ¡Ja! Pero eso es porque no sabe que la doliente madre era una bruja que lo odiaba porque era un pillo..., un verdadero pillo...; y él la odiaba de tal manera que se suicidó para que no cobrara un seguro que ella había comprado sobre su vida. Casi se voló la tapa de los sesos con una vieja escopeta que usaban para espantar los cuervos; no la apuntó hacia los cuervos esa vez, pero hizo que cayeran sobre él otros objetos. Fue así como cayó de las rocas. Y en lo que se refiere a las esperanzas de una gloriosa resurrección, con frecuencia le oí decir, señorita, que esperaba irse al infierno porque su madre era tan piadosa que seguramente iría al cielo y él no deseaba encontrarse en el mismo lugar en que estuviera ella. Ahora, en todo caso, ¿no es eso una sarta de mentiras? -y subrayó las palabras con su bastón-. Y vaya si hará reír a Gabriel cuando Geordie suba jadeante por las rocas con su lápida equilibrada sobre la joroba, ¡y pida que sea tomada como evidencia!
 
No supe qué decir; pero Lucy cambió la conversación al decir, mientras se ponía de pie:
 
 - ¿Por qué nos habló sobre esto? Es mi asiento favorito y no puedo dejarlo, y ahora descubro que debo seguir sentándome sobre la tumba de un suicida.
 
 
Bram Stoker (Irlandés fallecido en Inglaterra, 1847-1912). 

domingo, 24 de julio de 2022

Julio: CAÑAVERAL, de Ángela Figuera Aymerich

"¿Quién me cerraba los ojos, que, solos se me cerraban?"

Entre las cañas tendida;
sola y perdida en las cañas...
 
¿Quién me cerraba los ojos,
que, solos, se me cerraban?
 
¿Quién me sorbía en los labios
zumo de miel sin palabras?
 
¿Quién me derribó y me tuvo
sola y perdida en las cañas?
 
¿Quién me apuñaló con besos
el ave de la garganta?
 
¿Quién me estremeció los senos
con tacto de sierra y ascua?
 
¿Qué toro embistió en el ruedo
de mi cintura cerrada?
 
¿Quién me esponjó las caderas
con levadura de ansias?
 
¿Qué piedra de eternidad
me hincaron en las entrañas?
 
¿Quién me desató la sangre
que así se me derramaba?
 
... Aquella tarde de Julio,
sola y perdida en las cañas.
 
 
Ángela Figuera Aymerich (España, 1902-1984).

jueves, 21 de julio de 2022

Julio: LAS OLAS, de Virginia Woolf

"He arrancado ya todas las hojas del mes de mayo y de junio -dijo Susana- y veinte días de julio..."

(Fragmentos)

- ¡Durante cuántos meses -dijo Susana., durante cuántos años he subido estas escaleras, en los días lúgubres del invierno y en los días helados de la primavera!. Ahora estamos en pleno verano. Jinny y yo subimos a cambiarnos trajes blancos para ir a jugar tenis. Rhoda nos sigue. A medida que subo, voy contando los peldaños que quedan atrás como algo definitivamente pasado. En la misma forma, cada noche, arranco del calendario el día que acaba de terminar y hago con él una pelotilla de papel. Hago esto para vengarme, mientras Betty y Clara dicen sus oraciones arrodilladas. Yo no rezo. Yo me vengo del día que acaba de pasar. Sobre su imagen le enrostro mi despecho y mi rencor. «Por fin estás muerto, le digo, ¡día pasado en el internado, día aborrecido!...»

(...)

He arrancado ya todas las hojas del mes de mayo y de junio -dijo Susana- y veinte días de julio. Las he arrancado y he formado con ellas una pelotilla, de modo que ya no existen, excepto como un peso sobre mi corazón. Han sido días truncos, semejantes a mariposas nocturnas con sus alas quemadas, incapaces de emprender el vuelo. Sólo me quedan ocho días aquí; dentro; de ocho días, descenderé del tren y saltaré a la plataforma a las seis veinticinco. Entonces mi libertad desplegará sus alas desprendiéndose de todas las restricciones que las tenían trabadas: de las horas de disciplina, de la rutina de los días, de la obligación de estar aquí y allá a horas determinadas. La vida comenzará de nuevo el día en que, al abrir la portezuela del tren, vea a mi padre con su viejo sombrero y sus polainas. Voy a estremecerme de emoción, voy a echarme a llorar. Y, a la mañana siguiente, me levantaré al amanecer. Saldré por la puerta de la cocina e iré a pasearme por el campo. Grandes caballos montados por fantasmas galoparán detrás de mí y se detendrán súbitamente. Veré a las golondrinas rozar la hierba. Me dejaré caer sobre la tierra húmeda, junto al río, y contemplaré a los peces deslizándose entre las cañas. Las agujas de los pinos dejarán sus huellas en las palmas de mis manos. Allí voy a poder entreabrir y examinar de cerca esta cosa dura que ha crecido aquí dentro de mí durante todos estos inviernos y veranos, en las escaleras y en los dormitorios. Yo no quiero, como Jinny, ser admirada. Yo no quiero que la gente alce sus ojos en éxtasis al entrar a una habitación. Yo quiero dar y que me den, y quiero la soledad para desplegar en ella mis posesiones.
 
Virgina Woolf (Inglaterra, 1882-1941).
 
(Traducido del inglés por Lenka Franulik).

lunes, 18 de julio de 2022

Julio: LA NÁUSEA, de Jean Paul Sartre

"Madeleine se echa a reír. Hace girar la manivela y la cosa empieza de nuevo."

(Fragmento)
 
Un día de julio...
 
- Madeleine, ¿quiere poner de nuevo el disco? Una vez más, antes de que me vaya.
 
Madeleine se echa a reír. Hace girar la manivela y la cosa empieza de nuevo. Pero ya no pienso en mí. Pienso en aquel tipo que compuso esta melodía, un día de julio, en el calor negro de su cuarto. Trato de pensar en él a través de la melodía, a través de los sonidos blancos y acidulados del saxofón. Hizo esto. Tenía dificultades, no todo le iba como Dios manda: cuentas que pagar -y además debía de haber por ahí alguna mujer que no pensaba en él como lo hubiera deseado-, y además había esa terrible ola de calor que transformaba a los hombres en charcos de grasa derretida. Todo aquello no tenía nada de muy lindo ni de muy glorioso. Pero cuando oigo la canción y pienso que la hizo aquel tipo, considero... conmovedores su sufrimiento y su transpiración. Tuvo suerte. Por lo demás, no se habrá dado cuenta. Debió de pensar: ¡con un poco de suerte, sacaré unos cincuenta dólares! Es la primera vez desde hace años, que un hombre me parece conmovedor. Quisiera saber algo sobre ese tipo. Me interesaría conocer sus dificultades, si tenía una mujer o si vivía solo. No por humanismo; al contrario. Porque hizo todo esto. No tengo ganas de conocerlo; además quizá haya muerto. Obtener sólo algunos informes sobre él y poder pensar en él, de vez en cuando, al escuchar este disco Eso es. Supongo que a aquel tipo no le haría ni fu ni fa si le dijeran que en la séptima ciudad de Francia, en los alrededores de la estación, hay alguien que piensa en él. Pero yo sería feliz si estuviera en su lugar; lo envidio. Tengo que irme. Me levanto, pero vacilo un instante, quisiera oír cantar a la negra. Por última vez.
 
Jean Paul Sartre (Francia, 1905-1980).
Obtuvo el premio Nobel de literatura en 1964. 

sábado, 16 de julio de 2022

Julio: HABLA, MEMORIA, de Vladimir Nabokov

"Aquella silenciosa tarde de julio en que la encontré completamente quieta (sólo se movían sus ojos) en una arboleda de abedules..."

(Fragmento inicial del capítulo duodécimo)

I

Cuando conocí a Tamara -por darle un nombre que concuerde con su nombre real- ella tenía quince años, y yo uno más. El lugar era la accidentada pero bonita región (negros abetos, blancos abedules, turberas, henares y baldíos) que se encuentra justo al sur de San Petersburgo. Una guerra lejana continuaba acercándose poco a poco. Dos años después, ese trillado deus ex machina que fue la Revolución Rusa, hizo que me alejase de ese inolvidable escenario. De hecho, ya entonces, en julio de 1915, ciertos borrosos agüeros y retumbos entre bastidores, y el cálido aliento de fabulosos cataclismos, estaban afectando a la llamada escuela «simbolista» de la poesía rusa, sobre todo a los versos de Alexander Blok.

Durante el comienzo de ese verano y a todo lo largo del anterior, el nombre de Tamara había estado aflorando (con esa fingida ingenuidad que suele adoptar el Destino, cuando va en serio) aquí y allá en nuestra finca (Prohibido el paso) y en las tierras que mi tío poseía (Estrictamente prohibido el paso) al otro lado del Oredezh. Lo encontraba escrito con un palo en la arena rojiza de alguna de las avenidas del parque, o a lápiz en un enjalbegado portillo, o recién grabado a navaja (pero sin terminar) en la madera de algún viejo banco, como si la Madre Naturaleza me estuviese dando misteriosos avisos de la existencia de Tamara. Aquella silenciosa tarde de julio en que la encontré completamente quieta (sólo se movían sus ojos) en una arboleda de abedules, pareció que Tamara hubiese surgido allí por generación espontánea, entre aquellos árboles vigilantes, con la silenciosa cabalidad de una manifestación mitológica.

Vladimir Nabokov
(Ruso nacionalizado estadounidense y suizo, fallecido en Suiza, 1899-1977).

(Traducido al español por Enrique Murillo).

viernes, 15 de julio de 2022

Julio: EL LECTOR DE JULIO VERNE, de Almudena Grandes


(Fragmento que acontece el 15 de Julio de 1947)

Todavía estaban riéndose de mí cuando Pepe el Portugués apareció al final de la calle y se acercó despacio, con los pulgares enganchados en los bolsillos del pantalón, la barbilla alta. Parecía uno de esos pistoleros que salían en las portadas de las novelas que vendía la Piriñaca y que siempre prometían mucho más de lo que daban, porque aunque Curro, que las compraba todas, no quisiera prestármelas, de vez en cuando conseguía despistarle para coger una, meterla dentro de mis libros, y leerla mientras hacía que estudiaba. Entonces buscaba ansiosamente las descrip- ciones de mujeres en corsé que su dueño usaba como pretexto para no dejármelas, y nunca las encontraba, sólo tiros y más tiros, emboscadas y duelos que siempre parecían uno solo contado muchas veces. Pero aunque el Portugués se pareciera en su manera de andar a esos aventureros que se llamaban Jack o Billy, no era igual que ellos, porque no me defraudaba nunca.

- Te estaba buscando, Nino. ¿Tienes algo importante que hacer?
 
 - No -contesté enseguida, y me levanté del suelo como impulsado por un muelle, sin tomarme la molestia de volver la cabeza para contemplar la mirada de envidia que compartían Paquito y Miguel-, qué va.
 
- Pues vente conmigo, anda. Tengo una cosa para ti... Pero diles adiós a tus amigos, ¿no?
 
- Adiós -dije, y por fin les miré, y ya no se reían. Cuando habíamos andado un trecho, se volvió y me dijo que no me hiciera ilusiones.
 
 - Es sólo una cesta de brevas, para tu madre, pero se me ha ocurrido que igual preferías que ellos no se enteraran de tan poca cosa.
 
Aquel día era 15 de julio de 1947, víspera de la Virgen del Carmen, y todo estaba en su sitio todavía. Lo recuerdo porque ningún habitante de la Sierra Sur olvidará jamás lo que pasó al día siguiente, ni aquella noche, ni el día que llegó después.


Almudena Grandes (España, 1960-2012).

domingo, 10 de julio de 2022

Julio: EL CIELO DE LOS LEONES, de Ángeles Mastretta

"... en el julio de lluvias que se disfruta bien tras la ventana, viendo mojarse al mundo..."

Divagaciones para Julio

(Fragmento)

Ya lo sabemos, algunos cronopios no se mueren. Cortázar aquí anda. Más aún en los meses que van y vienen con la lluvia trayendo su nombre.

Cuando yo era niña, en todo el centro de México había colegio en julio y vacaciones en diciembre. Sé que iba contra la costumbre internacional y que provocaba toda clase de complicaciones a la hora de cambiar de país o de estado, pero era mucho mejor tener vacaciones en el hermoso invierno nuestro, que en el julio de lluvias que se disfruta bien tras la ventana, viendo mojarse al mundo mientras uno le da vueltas a de qué está hecho y cómo funciona o se descompone.

Julio es un mes hermoso para pensar, para escribir, para tener nostalgia y contar historias. No sé por qué me voy de vacaciones cuando tengo cuatrapeada en el alma una novela que ahora empezaba a buscar rumbo. Pero uno es así, cuando ve cerca el fuego se echa a correr. Cuando el aire trae lluvia se echa a correr, cuando los hijos quieren aire corre tras ellos. Iré de viaje. Con Cortázar en el mes como una luz.


Ángeles Mastretta (México, 1949).

jueves, 7 de julio de 2022

Julio: MIS ÚLTIMOS VEINTICINCO AÑOS DE VIDA, de Yukio Mishima


Mi proyecto era conceder el mismo valor a mi cuerpo y a mi espíritu y ofrecer una demostración práctica de ello, destruyendo de raíz las ilusiones del modernismo literario. Es un antiguo sueño mío fundir, mediante un acto de voluntad, los extremados contrastes de la fragilidad del cuerpo y la fuerza de la literatura, de la debilidad de la literatura y la solidez del cuerpo: una empresa probablemente jamás intentada ni siquiera por los escritores europeos, y cuyo cumplimiento me habría permitido, como escribió Baudelaire ¨a ser verdugo y el ajusticiado¨.

Mis últimos veinticinco años de vida
Publicado en el diario japonés Sankei, el 7 de Julio de 1970.

Yukio Mishima: Kimitake Hiraoka (Japón, 1925-1970).

miércoles, 6 de julio de 2022

Julio: DESCUBIERTA, de Guy de Maupassant


(Fragmento inicial)

El barco estaba lleno de gente. Se pronosticaba un feliz viaje; los havreses iban a dar un paseo a Trouvllle.

Soltaron las amarras; un silbido anunció la partida; un estremecimiento sacudió el barco, mientras se oía en torno un rumor de agua removida.

Giraron las ruedas, se detuvieron y giraron de nuevo suavemente. Cuando el capitán dijo en el portavoz que le servia para dar sus órdenes a los maquinistas: "¡En marcha!", las ruedas comenzaron a girar con rapidez.

Nos apartábamos del muelle.

Los viajeros agitaban sus pañuelos, como si se despidiesen para América, y los amigos que se quedaban en tierra hacían otro tanto.

El sol de julio cala sobre las sombrillas, sobre los trajes claros, sobre los ros- tros alegres, sobre las aguas del Océano en calma. Cuando hubo salido del puerto el vaporcito, trazó una curva rápida para dirigir su proa puntiaguda hacia la costa lejana entrevista vagamente a través de la bruma matinal.

A nuestra izquierda se abría la embocadura del Sena, de veinte kilómetros de ancho. De trecho en trecho, grandes boyas indicaban los bancos arenosos y se distinguían a lo lejos las aguas dulces y cenagosas del río, que, sin mezclarse con el agua salada, señalaban grandes franjas amarillentas en la superficie verde y pura del mar.

Guy de Maupassant (Francia, 1850-1893).

martes, 5 de julio de 2022

Julio: A PRINCIPIOS DE JULIO, de Eugenio Montale

"Pero ahora, a principios de julio, cada segundo gotea y el plomero está de vacaciones."

Estamos a principios de julio y el pensamiento
ha entrado en moratoria.
No se ven dramas,
más bien disfunciones.
Que el ritmo de la mente diverge,
y esto inexplicablemente provoca serias preocupaciones.
Se afronta mejor el tiempo cuando es denso,
basta medio día para despejarlo.
Pero ahora, a principios de julio, cada segundo gotea
y el plomero está de vacaciones.

(Siamo ai primi di luglio e già il pensiero
è entrato in moratoria.
Drammi non se vedono,
se mai disfunzioni.
Che il ritmo de la mente si dislenti,
questo inspiegabilmente crea serie preoccupazioni.
Meglio si affronta il tempo quendo è folto,
mezza giornata basta a sbaraccarlo.
Ma ora ai primi di luglio ogni secondo sgoccia
e l'idraulico è in ferie).

Eugenio Montale (Italia, 1896-1981).
Obtuvo el premio Nobel en 1975.

(Traducido del italiano por Jules Etienne).

lunes, 4 de julio de 2022

Julio: CRIMEN Y CASTIGO, de Fiódor Dostoyevski

"Había tenido la suerte de no encontrarse a su patrona en la escalera."

(Fragmento inicial)

Una tarde extremadamente calurosa de principios de julio, un joven salió de la reducida habitación que tenía alquilada en la callejuela de S... y, con paso lento e indeciso, se dirigió al puente K...

Había tenido la suerte de no encontrarse con su patrona en la escalera.

Su cuartucho se hallaba bajo el tejado de un gran edificio de cinco pisos y, más que una habitación, parecía una alacena. En cuanto a la patrona, que le había alquilado el cuarto con servicio y pensión, ocupaba un departamento del piso de abajo; de modo que nuestro joven, cada vez que salía, se veía obligado a pasar por delante de la puerta de la cocina, que daba a la escalera y estaba casi siempre abierta de par en par. En esos momentos experimentaba invariablemente una sensación ingrata de vago temor, que le humillaba y daba a su semblante una expresión sombría. Debía una cantidad considerable a la patrona y por eso temía encontrarse con ella. No es que fuera un cobarde ni un hombre abatido por la vida. Por el contrario, se hallaba desde hacía algún tiempo en un estado de irritación, de tensión incesante, que rayaba en la hipocondria. Se había habituado a vivir tan encerrado en sí mismo, tan aislado, que no sólo temía encontrarse con su patrona, sino que rehuía toda relación con sus semejantes. La pobreza le abrumaba. Sin embargo, últimamente esta miseria había dejado de ser para él un sufrimiento. El joven había renunciado a todas sus ocupa- ciones diarias, a todo trabajo.

En el fondo, se mofaba de la patrona y de todas las intenciones que pudiera abrigar contra él, pero detenerse en la escalera para oír sandeces y vulgaridades, recrimi- naciones, quejas, amenazas, y tener que contestar con evasivas, excusas, embus- tes... No, más valía deslizarse por la escalera como un gato para pasar inadvertido y desaparecer.

Fiódor Dostoyevski (Rusia, 1821-1881).

domingo, 3 de julio de 2022

Julio: VERANO, de Max Aub

"Julio dará su mies al sol que más caliente..."

1

Igual que en amor,
lo que dieras, doy.

Después de haber dado
por nubes su nieve,
campo, espejo fiel,
por azul da verde.

Igual que en amor
lo que dieras, doy.

2

Julio dará su mies
al sol que más caliente,
voluptuosa miel
que al viento ondula y cede.
  

Max Aub (Español nacido en París en 1903 y fallecido en México en 1972)