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Vancouver, luz de agosto en English Bay.

jueves, 25 de mayo de 2017

Carnaval: LA SALAMANDRA, de Morris West

"... mientras sus conciudadanos romanos estaban celebrando el final del Carnaval..."
 
(Fragmento inicial)

Entre la medianoche y el amanecer, mientras sus conciudadanos romanos estaban celebrando el final el Carnaval, el conde Massimo Pantaleone, general del Estado Mayor, murió en su cama. Soltero y con algo más de sesenta años, soldado de hábitos espartanos, murió solo.
 
Su sirviente, un sargento de Caballería retirado, le llevó al general su café a la hora habitual, las siete de la mañana, y lo halló yaciendo de espaldas, totalmente vestido, con la boca abierta y mirando al techo artesonado. El criado depositó cuidadosamente el café, se persignó, cubrió con dos piezas de cincuenta liras los ojos muertos, y luego telefoneó al ayudante del general, capitán Girolamo Carpi.
 
Carpi telefoneó al director. El director me telefoneó a mí. Encontrarán mi nombre en el dossier Salamandra: Dante Alighieri Matucci, coronel de los Carabinieri, asignado para una misión especial al Servicio de Información de la Defensa.
 
Al Servicio se le denomina habitualmente por sus iniciales en italiano: SID (Servizio Informazione Difensa). Como cualquier otro servicio de inteligencia, emplea gran cantidad del dinero de los contribuyentes en perpetuarse a sí mismo, y una cantidad inferior en recoger información que se supone protegerá a la República contra los invasores, traidores, espías, saboteadores y terroristas políticos. Ya habrán comprendido que yo siento un cierto escepticismo acerca del valor de todo esto. Y tengo derecho a ello. Trabajo en este organismo, y cada hombre que pertenece a él se desilusiona, de alguna manera. El Servicio no es muy apto para que uno siga manteniendo su inocencia, pues trata de lograr instrumentos de política maleable. Pero estoy apartándome del tema…


Morris West (Australia, 1916-1999)

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