Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne).
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viernes, 17 de marzo de 2023

Conejos: EL GATO BLANCO DE DRUMGUNNIOL, de Sheridan Le Fanu

"No me vas a decir que confundo una rata y un conejo con un gran gato blanco..."

(
Fragmento)

Has interpretado mal lo que he dicho -repuso mi padre-. Bueno, en realidad ha ocurrido algo que me ha quitado las ganas de tomar nada. Mira, Molly, no voy a andarme con misterios contigo, pues a lo mejor me  queda ya poco tiempo de estar aquí. Así que te diré lo que ha pasado. He visto al gato blanco.

- ¡Que el Señor se apiade de nosotros! -exclamó mi madre, de repente tan pálida y descompuesta como mi padre; y luego, tratando de reponerse, agregó con una risita-: Seguro que es una broma que me estás gastando. Me han dicho que el domingo pasado cayó en una trampa un conejo blanco en el bosque de Grady; y que Teigue vio ayer una gran rata blanca en el granero.

- No ha sido ninguna rata ni ningún conejo. No irás a decirme que confundo una rata y un conejo con un gran gato blanco con unos ojos verdes más grandes que platos y el lomo arqueado como un puente, que se me acerca dispuesto, si me quedo quieto, a restregarse el lomo contra mis espinillas, y a lo mejor a saltarme al cuello y pegarme un mordisco... Bueno, si es que a eso se le puede llamar un gato y no otra cosa peor...

Joseph Thomas Sheridan Le Fanu (Irlanda, 1814-1873).

jueves, 4 de junio de 2020

Epidemias: CARMILLA, de Sheridan Le Fanu

"Me destrozan los tímpanos -exclamó Carmilla con tono rabioso, tapándose los oídos con las manos-. Detesto los entierros y los funerales."

(Fragmento)

El canto continuó.

- Me destrozan los tímpanos! -exclamó Carmilla en tono rabioso, tapándose los oídos con las manos-. Detesto los entierros y los funerales. ¡Cuántas cosas inútiles! Porque tú has de morir, todos han de morir, y todos, después de la muerte, son mucho más felices. ¡Regresemos a casa!

- Mi padre ha ido también al cementerio. ¿Lo sabías?

- No, no me importa. Ni siquiera sé quién es el muerto -replicó mientras sus ojos centelleaban.- Se trata de aquella muchacha que hace unos quince días creyó haber visto un fantasma. Desde entonces ha ido empeorando, y ayer por la mañana falleció.

- No me hables de fantasmas: esta noche no podría dormir.

- Espero que no haya una epidemia por estos alrededores. Existen algunos síntomas -continué-. La mujer del pastor murió hace una semana, y también dijo que había notado una extraña opresión en el cuello, como si alguien tratara de ahogarla. Mi padre dice que esas alucinaciones son frecuentes en los casos de fiebres epidémicas. La mujer se hallaba perfectamente el día anterior, pero después de aquella noche se debilitó inesperadamente y al cabo de una semana falleció.

- Bien, supongo que ya habrán terminado con los cantos fúnebres. Nuestros oídos ya no se verán torturados. de nuevo. Todas estas cosas me ponen nerviosa. Siéntate a mi lado, más cerca. Cógeme la mano. Apriétala fuerte, más fuerte...

Nos habíamos retirado unos pasos y Carmilla se sentó en un banco. Su semblante se había transformado de tal modo, que me asusté. Se había puesto pálida. Sus dientes rechinaban y apretaba los labios, sacudida por un continuo escalofrío. Todas sus energías parecían empeñadas en luchar contra aquel ataque. Finalmente, profirió un ahogado grito y se tranquilizó paulatinamente, superada la crisis de histerismo.


Sheridan Le Fanu (Irlanda, 1814-1873).

miércoles, 1 de mayo de 2019

Tu boca: EL MISTERIO DE WYVERN, de Sheridan Le Fanu


(Fragmento del capítulo XVIII: La caminata del hermano)

- Tú eres mucho más listo que yo, y no eres ni la mitad de perezoso; ahora dime, ¿qué harías si estuvieras en mi situación?

- ¿Qué haría si yo estuviera en tu lugar? –dijo Harry, mirando  las estrellas y silbando suavemente durante un minuto-. Bueno, no podría decírtelo de primera mano; la cabeza de un hombre se puede enredar un poco para responder a una pregunta como esa. Sólo te puedo asegurar una cosa, nunca me he visto en una situación como la que describes, a ningún precio. Y tampoco te la podría contestar, no hay manera. Pero no te adelantes a ponerte el dedo en el ojo, no hay nada que llorar ahora, cuando sabes que dispones del tiempo suficiente para no colgar tu boca todavía, sólo pensé que podía venir para decírtelo.

- Lo sabía, Harry, que hay algo que decir- contestó Charles.


Sheridan Le Fanu: Joseph Thomas Sheridan Le Fanu
(Irlanda, 1814-1873).