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Vancouver: otoño en English Bay (fotografía de Jules Etienne).

viernes, 31 de mayo de 2019

Tu boca: PELEAS Y MELISANDA, de Maurice Maeterlinck

 
(Fragmento del cuarto acto, escena IV)
 
Melisanda (con voz ahogada): ¡Ah!... ¡Está detrás de un árbol!
 
Peleas: ¿Quién?
 
Melisanda: ¡Golod!
 
Peleas: ¿Golod?... ¿Dónde?... No veo nada...
 
Melisanda: Allí... donde acaban nuestras sombras...
 
Peleas: Sí, sí; le he visto... No nos volvamos bruscamente...
 
Melisanda: Tiene la espada...
 
Peleas: Yo no tengo la mía...
 
Melisanda: Ha visto que nos abrazábamos...
 
Peleas: No sabe que le hemos visto... No te muevas; no vuelvas la cabeza... Se arrojaría sobre nosotros... Se estará quieto mientras crea que no sabemos... Nos observa... Aún está inmóvil... Vete, vete enseguida por aquí... Yo le esperaré... le detendré...
 
Melisanda : ¡No, no, no!...
 
Peleas: ¡Vete, vete! ¡Lo ha visto todo!... ¡Nos matará!...
 
Melisanda: ¡Mejor! ¡Mejor! ¡Mejor!...
 
Peleas: ¡Viene! ¡Viene!... ¡Tu boca!... ¡Tu boca!...
 
Se besan desatinadamente.
 
Peleas: ¡Oh! ¡Oh! ¡Todas las estrellas se caen!...
 
Melisanda: ¡Sobre mí también! ¡Sobre mí también!...
 
Peleas: ¡Más! ¡Más! ¡Dame!... ¡Dame!...
 
Melisanda: ¡Toda! ¡Toda! ¡Toda!...
 
Golod se precipita sobre ellos con la espada en la mano, y hiere a Peleas, que cae junto a la fuente. Melisanda huye llena de espanto.
 
Melisanda (huyendo): ¡Oh! ¡Oh! ¡No tengo valor!... ¡No tengo valor!...
 
Golod la persigue a través del bosque, en silencio.
 
 
Maurice Maeterlinck (Belga fallecido en Francia, 1862-1949).
Obtuvo el premio Nobel en 1911.
 
Las ilustraciones corresponden a la puesta en escena de Pélleas et Mélisande en el año de 1904, con Sarah Bernhardt interpretando al personaje masculino de Pélleas. 

jueves, 30 de mayo de 2019

Tu boca: LAÚD DE AMOR, de Rabindranath Tagore

"Tal vez por mí palpite tu dormida boca entreabierta."

La estrella

El río avanza, mansamente, abriendo la noche. Las estrellas, desnudas,  tiemblan en el agua. El río traza una línea de rumor en el silencio.

He abandonado mi barca al capricho de las aguas. Tendido cara al cielo  pienso en ti que duermes, extraviada entre los sueños.

Tal vez ahora me sueñes, amor mío, de nocturnos, húmedos ojos estrellados.

Pronto mi barca ha de pasar frente a tu casa, amor mío, extendida en tu sueño  como un río. Tal vez por mí palpite tu dormida boca entreabierta.

Llega una ráfaga de fruta y de jazmín. Este viento ha pasado por tu casa y en él  toco tu sueño y aspiro tu aroma y beso tu boca, amor mío que tal vez ahora andas conmigo, en un jardín, por tu sueño.

Detrás de tu oreja, entre los cabellos, húmedos del baño todavía, arde un jazmín, en tu sueño. Dame la mano y mírame a los ojos, en tu sueño, amor mío, y suavemente,  arrástrame  al círculo mágico en que ahora, dormida, sonríes.

Ya veo, entre la sombra de la orilla, una lucecita que me mira con amoroso parpadeo. Es tu casa: para mí la más dulce, la más cercana y lejana de las estrellas, amor mío.
 
 
Rabindranath Tagore (India, 1861-1941). Obtuvo el premio Nobel en 1913.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Tu boca: LOS DISCÍPULOS DE EMAÜS, de José María Vargas Vila

"Y, tu boca, boca suave, nido de un pájaro ideal; ¿dónde está el ave que la habitaba?"
 
(Fragmento)
 
Que pueda yo, verme en el cristal angélico de tus ojos, como en el espejo beatífico de un pozo muy profundo a donde no llega el hálito mefítico del mundo, y, todo duerme en él, bajo sus ondas tornasoles, color de miel, que me mire en sus abismos de cristal, y, sienta, como siempre siento al contemplarme en ellos, los grandes paroxismos del ideal; ¡cómo son bellos tus ojos de índigo!, como una suave noche de azul; ¿estuvieron tus ojos en los trópicos? ¿de dónde nos trajeron tanta luz? Y, tu boca, boca suave, nido de un pájaro ideal; ¿dónde está el ave que la habitaba? ¿por qué no trina como trinaba al salir de tus labios de coral? en el rosal florecido yo encuentro el nido vacío, deja que ponga en él, el beso mío; mi beso paternal; Y, así diciendo, la besa suave y lentamente, con un gran gesto como ritual.
 
Cósima tiembla bajo las caricias, y, con voz tremante por las caricias que la embargan, susurra con voz leda, como el canto de un ave en la arboleda:
 
- Maestro mío...
 
 
José María Vargas Vila (Colombiano fallecido en España, 1860-1933).

martes, 28 de mayo de 2019

Tu boca: CUANDO EN EL ÁRBOL DE SERVAL, de Charles G. D. Roberts

"... entonces, del corazón la recompensa, roja, roja es tu boca para mí..."
 
Cuando en el árbol de serval
los colores de la luz lentos se desvanecen,
y el tranquilo atardecer,
todo lirios, te respira,
entonces, el corazón está contento,
siento tu cabello enredándome,
y tierna llega la oscuridad,
que me trae hasta ti.
 
Y cuando al otro lado del mar,
la rosa del amanecer se abre lentamente,
y el oro se rompe, y el azul,
todos alegres por ti,
entonces, del corazón la recompensa,
roja, roja es tu boca para mí,
y la vida significa amor,
y tú significas el amor.
 
 
Charles G. D. Roberts: Sir Charles George Douglas Roberts (Canadá, 1860-1943).
 
(Traducido del inglés por Jules Etienne).
En este sitio es posible leer la versión original del poema en inglés: When in the Rowan-Tree.

lunes, 27 de mayo de 2019

Tu boca: PAN, de Knut Hamsun

"¡Cuánto amor hay en la ingenuidad de su sonrisa... !"
 
(Fragmento del capítulo XXIX)

La pobre Eva no cesa de trabajar; trabaja más que un hombre: tan pronto lleva uno de los caballos del señor Mack de la casa al molino como hace de caballo ella misma, cargada de grano y harina. Muchas veces me la encuentro en el camino y quedo atónito ante la frescura frutal de su cara. ¡Cuánto amor hay en la ingenuidad de su sonrisa... !El día será para el trabajo del señor Mack; pero las noches son para mí y para ella... Noches de pasión y de susurros.
 
- No pareces tener ni la menor sombra de preocupación, Eva adorada -le digo.
 
- No digas que me adoras…  ¿Qué soy yo sino una pobre mujer sin cultura, que lo único que sabe y sabrá siempre es serte fiel? Aun cuando me amenazaran con matarme lo sería; ya ves, el señor Mack es cada día más duro con nosotros, y nada me importa.. .   Cuando me ve se pone furioso, y el otro día llegó hasta zarandearme de un brazo, lívido de rabia... Sin embargo, no te lo quiero negar, tengo una pena...
 
- ¿Una pena tú?
 
- Sí, el señor Mack te amenaza.. .   Anoche me dijo: ¿De modo que es el teniente quien te ha sorbido el seso?" "Sí, es mío y soy suya", le respondí. "Pues ya verás qué pronto le hago dejar el campo..." Y esto me dio miedo.
 
- No te importe lo que ese viejo diga... Son tonterías, Eva… Tonterías nada más… Ea, déjame ver si tus piececitos siguen tan lindos; déjame ver ahora tu cara..., tu boca... Así... Cierra los ojos.
 
Y cae en mis brazos con los ojos cerrados, estremecida, feliz.


Knut Hamsun (Noruega, 1859-1952). Obtuvo el premio Nobel en 1920.

domingo, 26 de mayo de 2019

Tu boca: EN UN ABANICO, de Manuel Gutiérrez Nájera

"Colibrí del que se aleja (...) y ve de cerca tu boca y no la puede besar."

I
 
Pobre verso condenado
A mirar tus labios rojos
Y en la lumbre de tus ojos
Quererse siempre abrasar;
Colibrí del que se aleja
El mirto que lo provoca,
Y ve de cerca tu boca,
Y no la puede besar.
 
 
Manuel Gutiérrez Nájera (México, 1859-1895).

sábado, 25 de mayo de 2019

Tu boca: LA BOLA DE CRISTAL, de Helene Böhlau

"Esparce mucha miel sobre tu boca y mientras la están lamiendo se obtiene aquello que se quería conseguir."
 
(Fragmento)
 
«Sí –le dijo una vez a su amigo-. Si el buen Dios fuera una mujer, lo cual no es una cosa imposible de imaginar, los hombres tendrían buen trato allá arriba. Las peores picardías serían manejadas con la mayor gracia, puesto que están aquí en la tierra, donde un hombre puede prescindir de la moral y ser amado, para después nada más correr tras salirse con la suya.» Con charlas como esa la sabia mujer se ganaba el favor del capitán y se iba sintiendo mucho más en casa al lado de él. A menudo le regañaba como si fuera un colegial, pero él lo tomaba de una manera amigable
 
.«Con un hombre nunca debes pedir directamente una cosa. Esparce mucha miel sobre tu boca y mientras la están lamiendo se obtiene aquello que se quería conseguir. Es la única manera.» Así solía decir la vieja mujer. Y lo hacía alegremente, como muchas otras mujeres astutas. Tenía entonces un amigo siempre pendiente de sus dolores.
 
 
Helene Böhlau (Alemania, 1859-1940).

viernes, 24 de mayo de 2019

Tu boca: ESCUCHA, VIDA MÍA..., de Nieves Xenes

"... si mi labio frío besas cuando en la tumba esté dormida..."

Escucha vida mía,
cuando de mi pasión en el exceso
te besé delirante el otro día,
¡te di toda mi alma en aquel beso!
 
Fue deleite y tortura,
ebria de amor, enardecida y loca,
¡creí que iba a morirme de ventura
al sentir el contacto de tu boca!
 
A mi vista turbada
rasgóse deslumbrante el firmamento,
y escuché mi delirio enajenada,
músicas inefables en el viento...
 
Ah, si mi labio frío
besas cuando en la tumba esté dormida,
al beso de tus labios, dueño mío,
de amor temblando volveré a la vida.
 
 
Nieves Xenes (Cuba, 1859-1915).

jueves, 23 de mayo de 2019

Tu boca: EL DESEO, de Hermann Sudermann

"Tu boca es tan bella, tan ardiente: da calor al cuerpo y al alma."
 
(Fragmento del capítulo XVI)

- ¿Te ha gustado el arreglo de tu cuarto? -continuó ella, al mismo tiempo que por sus ojos dulces y tristes pasaba un débil fulgor de malicia.
 
A guisa de respuesta posé humildemente en sus labios un beso de agradecimiento.
 
- ¡Sí, bésame, bésame otra vez! -dijo ella-. Tu boca es tan bella, tan ardiente: da calor al cuerpo y al alma.
 
Y un nuevo calofrío la sacudió.
 
Un instante después entró Roberto.
 
- Prepárate, querida -dijo acariciando la mejilla de Marta-: el médico, nuestro tío, ha llegado.
 
En seguida me hizo una seña y salí detrás de él. Junto a la cuna del recién nacido encontré a un hombre ya viejo, cuya barba gris no había sido afeitada por varios días, la nariz chata y roja y dos ojos vivos e inteligentes que me miraban sonriendo detrás de los brillantes vidrios de sus antiparras.
 
- Entonces, ¿es ella? -dijo extendiéndome la mano.
 
Una oleada de sangre me subió al corazón; a la primera ojeada comprendí que tenía delante de mí a un amigo, a quien podría confiarme sin reserva.


Hermann Sudermann (Alemania, 1857-1928).

miércoles, 22 de mayo de 2019

Tu boca: LAS RESPUESTAS DE NINA, de Arthur Rimbaud

"Enamorada de la campiña, siembras en tu boca como espuma de champaña tu risa loca..."

(Fragmento)

Él: Tú pecho sobre mi pecho,
¿eh?, ¿iríamos,
con la nariz llena de aire
a los rayos frescos

de la buena mañana azul, que nos baña
con el vino del día?...
cuando todo el bosque tembloroso sangra
mudo de amor

de cada rama, gotas verdes,
brotes claros,
puede sentirse en las cosas abiertas
el calor de la carne.

Hundirás en la alfalfa
tu blanco albornoz
rozagante en el aire del azul que se cierne
sobre el negro de tus ojos.

Enamorada de la campiña,
siembras en tu boca
como espuma de champaña
tu risa loca:

te ríes de mí, con brutal ebriedad,
quién te tomara
así -la bella trenza,
¡Oh! -quién te bebiera
 
Tu gusto a frambuesa y fresa,
¡Oh, carne en flor!
Riéndote del viento vivo que te besa
como un ladrón;
 
del escaramujo rosa que se enreda
amablemente:
riéndote sobre todo, oh cabeza loca,
¡de tu amante!
 
(¡Diecisiete años! ¡Tú serás dichosa!
¡Oh!, los grandes prados,
¡la gran campiña amorosa!
-Di, ¡acércate más!)
 
Tu pecho sobre mi pecho,
mezclando nuestras voces,
lentos, ganaríamos el barranco,
¡después los grandes bosques!...
 
Luego, como una pequeña muerta,
cuyo corazón palidece,
me pedirás que te lleve,
con los ojos entrecerrados...
 
Yo te llevaría, palpitante,
por el sendero:
el pájaro cantará su andante
al avellano...
 
Hablaré en tu boca...
iría abrazando
tu cuerpo, como una niña que duerme
ebria de sangre
 
que fluye, azul, bajo tu piel blanca,
de tonos rosados:
y tú hablando un lenguaje franco
¡Ten!... -que tú sabes...
 
Nuestros grandes bosques sentirán la savia,
y el sol
empolvaría de oro fino su gran sueño
verde y bermejo.
 
 
Arthur Rimbaud (Francia, 1854-1891).
 
(Traducido del francés por Jules Etienne).

martes, 21 de mayo de 2019

Tu boca: SALOMÉ, de Oscar Wilde

 "Es tu boca lo que deseo. ¡Tu boca es como una rama de coral que los pescadores han encontrado en el crepúsculo del mar...!"
 
(Fragmento)
 
Jokanaán: ¡Atrás, hija de Sodoma! No me toques. No profanes el templo del Señor Dios. 
 
Salomé: Tu cabello es horrible. Está cubierto de fango y de polvo. Es como una corona de espinas que han puesto sobre tu frente. Es como un nudo de negras serpientes que se enroscan en torno de tu cuello. No amo tus cabellos... Es tu boca lo que deseo. ¡Tu boca es como una rama de coral que los pescadores han encontrado en el crepúsculo del mar, el coral que guardan para los reyes....! Es como el bermellón que los moabitas encuentran en Las minas de Moab, el bermellón que el rey recibe de ellos. Es como el arco del Rey de los Persas, que está pintado de bermellón y guarnecido de coral. No hay nada en el mundo tan rojo como tu boca... ¡Déjame besar tu boca!
 
Jokanaán: Jamás, hija de Babilonia! ¡Hija de Sión! ¡Jamás!
 
Salomé: Yo besaré tu boca, Jokanaán. Yo besaré tu boca.
 
El joven sirio: Princesa, Princesa. Es  usted como un jardín de mirra, como la tórtola de todas las tórtolas. ¡No mire a ese hombre, no lo mire! No le diga palabras semejantes. No puedo sufrirlas... Princesa, Princesa, no hable de esas cosas.
 
Salomé: Yo besaré tu boca, Jokanaán.
 
El joven sirio: ¡Ah! 
Se da muerte y cae entre Salomé y Jokanaán.
 
 
Oscar Wilde (Irlanda, 1854-1900).

lunes, 20 de mayo de 2019

Tu boca: BOSQUE DE ROSAS, de José Martí

"¡Allí en tu boca escribiré mis versos!"

Allí despacio te diré mis cuitas;
¡Allí en tu boca escribiré mis versos! -
Ven, que la soledad será tu escudo!
Pero, si acaso lloras, en tus manos
Esconderé mi rostro, y con mis lágrimas
Borraré los extraños versos míos.
 
Sufrir ¡tú a quien yo amo, y ser yo el casco
Brutal, y tú, mi amada, el lirio roto?
Oh, la sangre del alma, tú la has visto?
Tiene manos y voz, y al que la vierte
Eternamente entre la sombra acusa.
¡Hay crímenes ocultos, y hay cadáveres
De almas, y hay villanos matadores!
Al bosque ven: del roble más erguido
Un pilòn labremos, y en el pilòn
Cuantos engañen a mujer pongamos!
 
Esta es la lidia humana: la tremenda
Batalla de los cascos y los lirios!
Pues los hombres soberbios ¿no son fieras?
Bestias y fieras! Mira, aquí te traigo
Mi bestia muerta, y mi furor domado. -
Ven, a callar; a murmurar; al ruido
De las hojas de Abril y los nidales.
Deja, oh mi amada, las paredes mudas
De esta casa ahoyada y ven conmigo
No al mar que bate y ruge sino al bosque
De rosas que hay al fondo de la selva.
Allí es buena la vida, porque es libre -
Y la virtud, por libre, será cierta,
Por libre, mi respeto meritorio.
Ni el amor, si no es libre, da ventura.
¡Oh, gentes ruines, las que en calma gozan
De robados amores! Si es ajeno
El cariño, el placer de respetarlo
Mayor mil veces es que el de su goce;
Del buen obrar ¡qué orgullo al pecho queda
Y còmo en dulces lágrimas rebosa,
Y en extrañas palabras, que parecen
Aleteos, no voces! Y ¡qué culpa
La de fingir amor! Pues hay tormento
Como aquél, sin amar, de hablar de amores!
Ven, que allí triste iré, pues yo me veo!
Ven, que la soledad será tu escudo!


José Martí (Cuba, 1853-1895).

domingo, 19 de mayo de 2019

Tu boca: LA MUCHACHA DEL OESTE, de David Belasco y Giacomo Puccini

 
Originalmente, La muchacha del oeste (The Girl of the Golden West) era una pieza teatral escrita por David Belasco en 1905. Durante su temporada de representaciones en Nueva York fue vista por Giacomo Puccini en el invierno de 1907 y entonces decidió adaptar el libreto para transformarlo en ópera: La Fanciulla del West, misma que se estrenó en 1910 en el Metropolitan Opera House, con el tenor Enrico Caruso.
 
(Fragmento)
 
Minnie: Bello, ¿qué pasa? ¿Qué miras?
 
Bello: Nada.
 
Algunos mineros: ¡Te miraba a ti!
 
Joe: Minnie, recogí estas flores a orillas del Torrente Negro. ¡Hay montones en el lugar de donde vengo!
 
Minnie: Oh, ¡gracias, Joe!
 
Sonora: Hoy pasó un vendedor ambulante de San Francisco.
 
Francisco: Tenía encaje y cintas. Esto es para ti... ¿Ves? Es color púrpura, como tu boca...
 
Harry: ¡Y esta es celeste, como tus ojos!
 
Minnie: ¡Gracias, gracias!
 
Ashby: ¡Saludos de Wells Fargo!
 
Minnie: ¡Hip, hip, hurra!
 
Al año siguiente, 1911, en vista del éxito, el propio Belasco decidió escribir una versión novelada de su propia obra, en que la misma escena resultaría radicalmente modificada.
 

 
(Fragmento del capítulo VI)
 
Finalmente, la muchacha terminó de hacer sus cálculos, abrió el cajón del dinero y extrajo unos dólares mexicanos de plata, diciendo:
 
- Sonora y señor Ashby, aquí tienen su cambio.
 
Ashby recogió su dinero, sólo para devolverlo de inmediato sobre la barra y dijo, galante:
 
- Guárdate el cambio, cómprate un listón cortesía de la Wells Fargo.
 
- Gracias -sonrió la muchacha, regresando el dinero de nuevo al cajón, pero por la familiaridad con que lo hizo quedaba claro que rechazar el cambio no era algo inusual entre los clientes de La Polka.
 
Para no quedarse atrás, Sonora rápidamente empujó también sus monedas de plata, y dijo:
 
- Muchacha, cómprate dos listones en La Cresta -y después, lanzando una mirada significativa hacia Ashby, añadió:
 
- Fawn* es mi color.
 
 David Belasco (Estados Unidos, 1853-1931).
 
Giacomo Puccini (Italiano fallecido en Bélgica, 1858-1924).
 
* Fawn es un color de tono amarillento, pero la misma palabra en inglés es un verbo que significa adular, lisonjear.

sábado, 18 de mayo de 2019

Tu boca: ANGELINA, de Rafael Delgado

"Más de una vez he oído de tu boca que soy ambicioso, que sueño con opulencias y lujos."

(Fragmento del capítulo LIV)
 
¡Lejos de esta gente! -me dije esa mañana al salir de la misa de doce, y me fui a mi casa, a mi pobre casita, resuelto a no tratar más ni con los tertulios de la botica ni con las señoritas Castro Pérez, y decidido a no venir a Villaverde sino de tiempo en tiempo.
 
Después de la comida me puse a escribir. La idea de que Linilla padecía y lloraba por causa mía me tuvo inquieto toda la tarde. Cuando cerré mi carta, estaba yo tranquilo. En ella le hablé francamente:
 
«¿A qué pensar en eso, Linilla mía? ¡Te amo, te adoro! ¿Qué motivos tienes para dudar de mi fidelidad? Me ofendes cuando dices que tarde o temprano he de olvidarte. Angelina: eres cruel conmigo, y no temes lastimar mi corazón. ¿No dices que me amas? Pues entonces, ¿por qué dudas así de mi cariño? Más de una vez he oído de tu boca que soy ambicioso, que sueño con opulencias y lujos. No comprendes que con esas palabras me desgarras el corazón. Dime, con toda sinceridad: ¿crees que sería yo capaz de buscar fortuna y riquezas por ese camino? No ambiciono grandezas; con poco me conformo; poco necesito para ser feliz. Una posición modesta, modestísima, rayana en la pobreza, es cuanto deseo para que mis pobres tías pasen tranquilas los últimos años de su vida, ¡y nada más! Nada me seduce en el mundo como no seas tú, tú, Linilla, alma de mi alma, en quien cifro ilusiones y esperanzas, en quien he puesto todo mi cariño.
 
«Mientras yo sueño a todas horas contigo, mientras vivo pensando en tí, tú te complaces en dudar de mis palabras, y temes que, prendado de Gabriela y empujado por una ambición vulgar, desdeñe tu amor olvide que me amas y que vives para mí, y corra en busca de un enlace que me proporcione bienestar y riquezas.... ¿No piensas que me calumnias, que calumnias a tu Rodolfo? Huérfano, desgraciado, pobre, el mundo era para mí un valle de dolores; quise cerrar mi corazón a todo afecto, no amar ni ser amado, cuando te conocí y te amé. Te hablé noble y desinteresadamente. ¿Qué interés podía guiarme? Te amé y te di mi corazón; me amaste, y al oír de tus labios que me amabas se disiparon las tinieblas de mi vida; se iluminó mi alma con los esplendores de la tuya, y anhelé ser bueno porque tú eras buena; quiso tener resignación como tú, y la tuve; y el que poco antes deseaba morir, amó la vida, y soñó con dichas y felicidades, no esas que tú supones, sino otras verdaderas, humildes... un hogar modesto y tranquilo, ni envidiado ni envidioso, del cual tú fueras alegría. Tú amas como yo a las buenas ancianas que ampararon mi orfandad, ellas te aman también.... ¡Qué dichosos seremos!».
 
 
Rafael Delgado (México, 1853-1914).

viernes, 17 de mayo de 2019

Tu boca: PAISAJE SENTIMENTAL, de Paul Bourget

"Ramas muertas que ningún soplo mueve, ramas negras con alguna hoja desvanecida..."

El sol de invierno, si dulce, si triste, si durmiente,
Donde el sol errante vaga entre vapores blancos,
Era tal ese dulce, profundo sentimiento
Que nos hizo melancólicamente felices
Por esta tarde de sueños bajo las ramas…
 
Ramas muertas que ningún soplo mueve,
Ramas negras con alguna hoja desvanecida
- ¡Ah! que mi alma se entregue en tu boca
Más tiernamente en este gran bosque mudo
Y con esta languidez en que muere el año.
 
La muerte de todo, aunque no la tuya a quien tanto amo,
Y si no la felicidad con la que mi alma está colmada,
Felicidad que duerme en el fondo de esta alma aislada,
Misteriosa, apacible y fresca como el estanque
Que desaparece en el fondo del pálido valle.
 
 
Paul Bourget (Francia, 1852-1935).

jueves, 16 de mayo de 2019

Tu boca: EL MARISCAL PEDRO PARDO, de Emilia Pardo Bazán

"La llave abre la reja ¡pero el cielo se me abrió con la llave de tu boca!"
 
(Parlamentos del segundo acto, escena 7)

(Al ruido que hace Fernán para alejarse, vuélvese Aura dando un grito).
 
Aura: ¿Eres tú, Fernán?
 
Fernán: Yo soy. (Se adelantan cogidos de la mano). Por verte una vez más en este mundo bajé esa escalera entre la sombra guiado por las huellas de tus pasos solo para mis ojos luminosos. Tú dejas estos muros, yo los guardo, yo moriré, tú viviras dichosa, tú tienes porvenir, largo y risueño, yo no presente, pues te pierdo ahora; a quien tiene tan poco, injusto fuera negarle que aún te vea una vez sola, la postrimera vez… ¡y el adiós último reciba al menos de tu dulce boca!
 
(Esconde la cabeza entre las manos).
 
* * *
Fernán: ¿Qué me aleje?
 
Aura: ¡Presto, por Dios! Que cerca está la hora.
 
Fernán: ¿Por qué quieres que viva?
 
Aura: Yo lo quiero.
 
Fernán: Esta humilde existencia ¿qué te importa? (Rechaza la llave). Tu compasión rehúso.
 
Aura: No me mueve tan sólo compasión.
 
Fernán: Tiernas memorias de nuestra infancia… fraternal cariño…
 
Aura: ¡Ingrato! ¡Mucho más! ¡La llave toma! Y parte.
 
Fernán: No comprendo tus palabras… Temo un error…  mi fantasía loca se finge… ¡no sé qué! Con lo infinito toco… y toco en la tierra… Tú te gozas en esta incertidumbre...
 
Aura: Por qué exiges…
 
Fernán: ¡Arranca de una vez la venda toda que ampara mi ilusión! Vivir no quiero sin que hables.
 
Aura: El silencio ya me ahoga. ¡Fernán! Sálvate pronto… por mi vida, ¡por mi amor!, ¡por mi amor! (Reclina la cabeza en su pecho).
 
Fernán: ¡Oh luz! ¡Oh gloria! ¡Oh sueño! No, no es sueño…, es Aura, es Aura.
 
Aura: Fernán mío, ¿huirás?
 
Fernán: ¡Huir ahora! La llave abre la reja ¡pero el cielo se me abrió con la llave de tu boca!
 
(Permanecen un instante el uno en los brazos del otro. Óyese en esto el alerta de los centinelasy las campanadas de las doce. Viva luz de luna).
 
Aura (Separándose vivamente de los brazos de Fernán): ¡Cielos! ¡Las doce ya…! Déjame… (Parte).
 
 
Emilia Pardo Bazán (España, 1851-1921).