Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne).
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sábado, 3 de febrero de 2024

Mirándolas dormir: DRÁCULA, de Bram Stoker

"Lucy está dormida y respira suavemente. Tiene más color en las mejillas. ¡Y su aspecto es tan dulce!"
 
VIII. Del diario de Mina Murray

(Fragmento)

Mismo día, 11 p. m. ¡Oh, cómo estoy cansada! Si no fuera porque he tomado como un deber escribir en mi diario todas las noches, hoy no lo abriría. Tuvimos un paseo encantador. Después de un rato, Lucy estaba de mejor humor, debido, creo, a unas pacíficas vacas que llegaron a olfatearnos en el campo cerca del faro, y nos sacaron completamente de quicio. Creo que lo olvidamos todo, excepto, por supuesto, el temor personal, y esto pareció borrarlo todo y damos la oportunidad de comenzar de nuevo.

Tomamos un magnífico "té a la inglesa" en una pequeña y simpática posada, de antiguo estilo, en la bahía de Robin Hood, con una ventana arqueada que daba a las rocas cubiertas de algas marinas en la playa. Creo que hubiéramos asustado a la "Nueva Mujer" con nuestros apetitos. ¡Los hombres son más tolerantes, benditos sean! Luego, emprendimos la caminata de regreso a casa, haciendo alguna o más bien muchas paradas para descansar, y con nuestros corazones en constante temor por los toros salvajes. Lucy estaba verdaderamente cansada, y teníamos la intención de escabullirnos a cama tan pronto como pudiéramos. Sin embargo, llegó el joven cura, y la señora Westenra le pidió que se quedara a cenar. Lucy y yo, ambas, tuvimos una pelea por ello con el molendero; yo sé que de mi parte fue una pelea muy dura, y soy bastante heroica.

Creo que algún día los obispos deben reunirse y ver cómo crían una nueva clase de curas, que no acepten a quedarse a cenar, sin importar cuánto se insista, y que sepan cuándo las muchachas están cansadas. Lucy está dormida y respira suavemente. Tiene más color en las mejillas que otras veces, ¡y su aspecto es tan dulce! Si el Señor Holmwood se enamoró de ella viéndola solamente en la sala, me pregunto qué diría si pudiera verla ahora. Algunas de las escritoras de la "Nueva Mujer" pondrían en práctica algún día la idea de que los hombres y las mujeres deben poder verse primero durmiendo antes de hacer proposiciones o aceptar. Pero yo supongo que la "Nueva Mujer" no condescenderá en el futuro a aceptar; ella misma hará la propuesta por su cuenta. ¡Y bonito va a ser el trabajo que tendrá! En esto hay alguna consolación. Esta noche estoy muy contenta porque mi querida Lucy parece estar bastante mejor.

"... hasta el momento en que podamos anunciarle (...) que la tierra ha sido liberada de aquel monstruo de las tinieblas."

XIX. Del diario de Jonathan Harker

(Fragmento)

1 de octubre.  La casa estaba sumida en un profundo silencio cuando llegamos a ella, excepto por los gritos de alguna pobre criatura que estaba en una de las alas más alejadas y un sonido bajo y lastimero que salía de la habitación de Renfield. Indudablemente, el pobre hombre se estaba torturando, a la manera de los orates, con pensamientos innecesariamente dolorosos.

Entré en mi habitación de puntillas y encontré a Mina dormida, respirando con tanta suavidad que tuve que aguzar el oído para captar el sonido. Parecía más pálida que de costumbre. Esperaba que la reunión de aquella noche no la hubiera impresionado demasiado. Me siento verdaderamente agradecido de que permanezca fuera de nuestro trabajo futuro e incluso de nuestras deliberaciones. Es una tensión demasiado grande para que la soporte una mujer. No pensaba así al principio, pero ahora sé mucho mejor a qué atenerme. Por consiguiente, me alegro de que eso haya sido resuelto. Es posible que haya cosas que la asustaran si las oyera, no obstante, ocultárselas sería peor que revelárselas, si es que llega a sospechar que hay algo que no le decimos. A partir de este momento, tendremos que ser para ella como libros cerrados, por lo menos hasta el momento en que podamos anunciarle que todo ha concluido y que la tierra ha sido liberada de aquel monstruo de las tinieblas. Supongo que será difícil guardar silencio, debido a la confianza que reina entre nosotros, pero debo continuar en mi resolución y silenciar completamente todo lo relativo a nuestros actos durante aquella noche, negándome a hablar de lo que ha sucedido. Me acosté sobre el diván, para no molestarla.

Bram Stoker (Irlandés fallecido en Inglaterra, 1847-1912).

sábado, 5 de noviembre de 2022

Noviembre: DRÁCULA, de Bram Stoker

"Al amanecer, vemos la tribu de cíngaros delante de nosotros, alejándose del río, en sus carretas."

Del diario del doctor Seward

5 de noviembre. Al amanecer, vemos la tribu de cíngaros delante de nosotros, alejándose del río, en sus carretas. Se reúnen en torno a ellas y se desplazan apresuradamente, como si estuvieran siendo acosados. La nieve está cayendo lentamente y hay una enorme tensión en la atmósfera. Es posible que se trate solamente de nuestros sentimientos, pero la impresión es extraña. A lo lejos, oigo el aullido de los lobos; la nieve los hace bajar de las montañas y el peligro para todos es grande y procede de todos lados. Los caballos están casi preparados, y nos ponemos en marcha inmediatamente. Vamos hacia la muerte de alguien. Solamente Dios sabe de quién o dónde, o qué o cuándo o cómo puede suceder...


Bram Stoker (Irlandés fallecido en Inglaterra, 1847-1912).

viernes, 29 de julio de 2022

Julio: DRÁCULA, de Bram Stoker

"A la sagrada memoria de George Canon, quien murió con la esperanza de una gloriosa resurrección, el 29 de julio de 1873..."
 
(Lápida de George Canon con fecha 29 de julio hace 150 años)
 
Evidentemente, esto era una broma del lugar, porque el anciano rió al hablar y sus amigos le festejaron de muy buena gana.
 
- Pero -dije-, seguramente no es esto del todo correcto porque usted parte del supuesto de que toda la pobre gente, o sus espíritus, tendrán que llevar consigo sus lápidas en el Día del Juicio. ¿Cree usted que eso será realmente necesario?
 
- Bueno, ¿para qué otra cosa pueden ser esas lápidas? ¡Contésteme eso, querida!
 
- Supongo que para agradar a sus familiares.
 
- ¡Supone que para agradar a sus familiares! -sus palabras estaban impregnadas de un intenso sarcasmo-. ¿Cómo puede agradarle a sus familiares el saber que todo lo que hay escrito ahí es una mentira, y que todo el mundo, en este lugar, sabe que lo es? Señaló hacia una piedra que estaba a nuestros pies y que había sido colocada a guisa de lápida, sobre la cual descansaba la silla, cerca de la orilla del peñasco.
 
- Lean las mentiras que están sobre esa lápida -dijo.
 
Las letras quedaban de cabeza desde donde yo estaba; pero Lucy quedaba frente a ellas, de manera que se inclinó y leyó:
 
- A la sagrada memoria de George Canon, quien murió en la esperanza de una gloriosa resurrección, el 29 de julio de 1873, al caer de las rocas en Kettleness. Esta tumba fue erigida por su doliente madre para su muy amado hijo. "Era el hijo único de su madre que era viuda." A decir verdad, señor Swales, yo no veo nada de gracioso en eso -sus palabras fueron pronunciadas con suma gravedad y con cierta severidad.
 
- ¡No lo encuentra gracioso! ¡Ja! ¡Ja! Pero eso es porque no sabe que la doliente madre era una bruja que lo odiaba porque era un pillo..., un verdadero pillo...; y él la odiaba de tal manera que se suicidó para que no cobrara un seguro que ella había comprado sobre su vida. Casi se voló la tapa de los sesos con una vieja escopeta que usaban para espantar los cuervos; no la apuntó hacia los cuervos esa vez, pero hizo que cayeran sobre él otros objetos. Fue así como cayó de las rocas. Y en lo que se refiere a las esperanzas de una gloriosa resurrección, con frecuencia le oí decir, señorita, que esperaba irse al infierno porque su madre era tan piadosa que seguramente iría al cielo y él no deseaba encontrarse en el mismo lugar en que estuviera ella. Ahora, en todo caso, ¿no es eso una sarta de mentiras? -y subrayó las palabras con su bastón-. Y vaya si hará reír a Gabriel cuando Geordie suba jadeante por las rocas con su lápida equilibrada sobre la joroba, ¡y pida que sea tomada como evidencia!
 
No supe qué decir; pero Lucy cambió la conversación al decir, mientras se ponía de pie:
 
 - ¿Por qué nos habló sobre esto? Es mi asiento favorito y no puedo dejarlo, y ahora descubro que debo seguir sentándome sobre la tumba de un suicida.
 
 
Bram Stoker (Irlandés fallecido en Inglaterra, 1847-1912). 

jueves, 30 de junio de 2022

Junio: DRÁCULA, de Bram Stoker

"Con manos que temblaban de ansiedad, destrabé las cadenas y corrí los pesados cerrojos. Pero la puerta no se movió."

30 de junio, por la mañana.

Estas pueden ser las últimas palabras que jamás escriba en este diario. Dormí hasta poco antes del amanecer, y al despertar caí de rodillas, pues estoy determinado a que si viene la muerte me encuentre preparado.

Finalmente sentí aquel sutil cambio del aire y supe que la mañana había llegado.

Luego escuché el bienvenido canto del gallo y sentí que estaba a salvo. Con alegre corazón abrí la puerta y corrí escaleras abajo, hacia el corredor. Había visto que la puerta estaba cerrada sin llave, y ahora estaba ante mí la libertad. Con manos que temblaban de ansiedad, destrabé las cadenas y corrí los pesados cerrojos.

Pero la puerta no se movió. La desesperación se apoderó de mí. Tiré repetidamente de la puerta y la empujé hasta que, a pesar de ser muy pesada, se sacudió en sus goznes. Pude ver que tenía pasado el pestillo. Le habían echado llave después de que yo dejé al conde.

Entonces se apoderó de mí un deseo salvaje de obtener la llave a cualquier precio, y ahí mismo determiné escalar la pared y llegar otra vez al cuarto del conde.

Podía matarme, pero la muerte parecía ahora el menor de todos los males. Sin perder tiempo, corrí hasta la ventana del este y me deslicé por la pared, como antes, al cuarto del conde. Estaba vacío, pero eso era lo que yo esperaba. No pude ver la llave por ningún lado, aunque el montón de oro permanecía en su lugar. Pasé por la puerta en la esquina y descendí por la escalinata circular y a lo largo del oscuro pasadizo hasta la vieja capilla. Ya sabía yo muy bien donde encontrar al monstruo que busca- ba.
 
Bram Stoker (Irlanda, 1847-1912).

viernes, 4 de mayo de 2018

Mayo: DRÁCULA, de Bram Stoker

 
4 de mayo
 
Averigüé que mi posadero había recibido una carta del conde, ordenándole que asegurara el mejor lugar del coche para mí; pero al inquirir acerca de los detalles, se mostró un tanto reticente y pretendió no poder entender mi alemán. Esto no podía ser cierto, porque hasta esos momentos lo había entendido perfectamente; por lo menos respondía a mis preguntas exactamente como si las entendiera. Él y su mujer, la anciana que me había recibido, se miraron con temor. Él murmuró que el dinero le había sido enviado en una carta, y que era todo lo que sabía. Cuando le pregunté si conocía al Conde Drácula y si podía decirme algo de su castillo, tanto él como su mujer se persignaron, y diciendo que no sabían nada de nada, se negaron simplemente a decir nada más. Era ya tan cerca a la hora de la partida que no tuve tiempo de preguntarle a nadie más, pero todo me parecía muy misterioso y de ninguna manera tranquilizante.
 
Unos instantes antes de que saliera, la anciana subió hasta mi cuarto y dijo, con voz nerviosa:
 
- ¿Tiene que ir? ¡Oh! Joven señor, ¿tiene que ir?
 
Estaba en tal estado de excitación que pareció haber perdido la noción del poco alemán que sabía, y lo mezcló todo con otro idioma del cual yo no entendí ni una palabra. Apenas comprendí algo haciéndole numerosas preguntas. Cuando le dije que me tenía que ir inmediatamente, y que estaba comprometido en negocios importantes, preguntó otra vez:
 
- ¿Sabe usted qué día es hoy?
 
Le respondí que era el cuatro de mayo. Ella movió la cabeza y habló otra vez:
 
- ¡Oh, sí! Eso ya lo sé. Eso ya lo sé, pero, ¿sabe usted qué día es hoy?
 
Al responderle yo que no le entendía, ella continuó:
 
- Es la víspera del día de San Jorge. ¿No sabe usted que hoy por la noche, cuando el reloj marque la medianoche, todas las cosas demoníacas del mundo tendrán pleno poder? ¿Sabe usted adónde va y a lo que va?
 
Estaba en tal grado de desesperación que yo traté de calmarla, pero sin efecto. Finalmente, cayó de rodillas y me imploró que no fuera; que por lo menos esperara uno o dos días antes de partir. Todo aquello era bastante ridículo, pero yo no me sentí tranquilo. Sin embargo, tenía un negocio que arreglar y no podía permitir que nada se interpusiera. Por lo tanto traté de levantarla, y le dije, tan seriamente como pude, que le agradecía, pero que mi deber era imperativo y yo tenía que partir. Entonces ella se levantó y secó sus ojos, y tomando un crucifijo de su cuello me lo ofreció. Yo no sabía qué hacer, pues como fiel de la Iglesia Anglicana, me he acostumbrado a ver semejantes cosas como símbolos de idolatría, y sin embargo, me pareció descortés rechazárselo a una anciana con tan buenos propósitos y en tal estado mental. Supongo que ella pudo leer la duda en mi rostro, pues me puso el rosario alrededor del cuello, y dijo: "Por amor a su madre", y luego salió del cuarto. Estoy escribiendo esta parte de mi diario mientras, espero el coche, que por supuesto, está retrasado; y el crucifijo todavía cuelga alrededor de mi cuello. No sé si es el miedo de la anciana o las múltiples tradiciones fantasmales de este lugar, o el mismo crucifijo, pero lo cierto es que no me siento tan tranquilo como de costumbre. Si este libro llega alguna vez a manos de Mina antes que yo, que le lleve mi adiós ¡Aquí viene mi coche!

 
Bram Stoker (Irlanda, 1847-1912).
 
La ilustración corresponde a un fotograma de la escena en la que Renfield (Dwight Frye) recibe el crucifijo en la clásica adaptación de Drácula filmada en 1931.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Vampiros: SONETO GÓTICO, de Julio Cortázar

 
 
Esta vernácula excepción nocturna,
este arquetipo de candente frío,
quién sino tú merece el desafío
que urde una dentadura taciturna.

Semen luna y posesión vulturna
el moho de tu aliento, escalofrío
cuando abra tu garganta el cortafrío
de una sed que te vuelve vino y urna

Todo sucede en un silencio ucrónico,
ceremonia de araña y de falena
danzando su inmovilidad sin mácula,

su recurrente espacio catatónico
en un horror final de luna llena.
Siempre serás Ligeia. Yo soy Drácula.
 
 
 
Julio Cortázar
(Argentino nacido en Bruselas, Bélgica en 1914 y fallecido en París, Francia, en 1984)

lunes, 27 de mayo de 2013

Vampiros: DRÁCULA, de Bram Stoker


(Fragmento)

Todo cuanto tenemos como puntos de referencia son las tradiciones y las supersticiones. Esos fundamentos no parecen, al principio, ser muy importantes, cuando se ponen en juego la vida y la muerte. No tenemos modo de controlar otros medios, y, en segundo lugar porque, después de todo, esas cosas, la tradición y las supersticiones, son algo. ¿No es cierto que otros conservan la creencia en los vampiros, aunque nosotros no? Hace un año, ¿quién de nosotros hubiera aceptado una posibilidad semejante, en medio de nuestro siglo diecinueve, científico, escéptico y realista? Incluso nos negábamos a aceptar una creencia que parecía justificada ante nuestros propios ojos. Aceptemos entonces que el vampiro y la creencia en sus limitaciones y en el remedio contra él reposan por el momento sobre la misma base. Puesto que déjenme decirles que ha sido conocido en todos los lugares que han sido habitados por los hombres. En la antigua Grecia, en la antigua Roma; existió en Alemania, en Francia, en la India, incluso en el Chernoseso; y en China, que se encuentra tan lejos de nosotros, por todos conceptos, existe todavía, y los pueblos los temen incluso en nuestros días. Ha seguido la estela de los islandeses navegantes, de los malditos hunos, de los eslavos, los sajones y los magiares. Hasta aquí, tenemos todo lo que podríamos necesitar para actuar; y permítanme decirles que muchas de las creencias han sido justificadas por lo que hemos visto en nuestra propia y desgraciada experiencia. El vampiro sigue viviendo y no puede morir simplemente a causa del paso del tiempo; puede fortalecerse, cuando tiene oportunidad de alimentarse de la sangre de los seres vivos. Todavía más: hemos visto entre nos otros que puede incluso rejuvenecerse; que sus facultades vitales se hacen más poderosas y que parecen refrescarse cuando tiene suficiente provisión de sangre humana. Pero no puede prosperar sin ese régimen; no come como los demás. Ni siquiera el amigo Jonathan, que vivió con él durante varias semanas, lo vio comer nunca. No proyecta sombra, ni se refleja en los espejos, como observó también Jonathan. Tiene la fuerza de muchos en sus manos, testimonio también de Jonathan, cuando cerró la puerta contra los lobos y cuando lo ayudó a bajar de la diligencia. Puede transformarse en lobo, como lo sabemos por su llegada a Whitby y por el amigo John, que lo vio salir volando de la casa contigua, y por mi amigo Quincey que lo vio en la ventana de la señorita Lucy. Puede aparecer en medio de una niebla que él mismo produce, como lo atestigua el noble capitán del barco, que lo puso a prueba; pero, por cuanto sabemos, la distancia a que puede hacer llegar esa niebla es limitada y solamente puede encontrarse en torno a él. Llega en los rayos de luz de la luna como el polvo cósmico... Como nuevamente Jonathan vio a esas hermanas en el castillo de Drácula. Se hace tan pequeño... Nosotros mismos vimos a la señorita Lucy, antes de que recuperara la paz, entrar por una rendija del tamaño de un cabello en la puerta de su tumba. Puede, una vez que ha encontrado el camino, salir o entrar de o a cualquier sitio, por muy herméticamente cerrado que esté, o incluso unido por el fuego..., soldado, podríamos decir. Puede ver en la oscuridad..., lo cual no es un pequeño poder en un mundo que esta siempre sumido a medias en la oscuridad. Pero, escúchenme bien: puede hacer todas esas cosas, aunque no está libre. No, es todavía más prisionero que el esclavo en las galeras o el loco en su celda. No puede ir a donde quiera. Aunque no pertenece a la naturaleza debe, no obstante, obedecer a algunas de las leyes naturales... No sabemos por qué. No puede entrar en cualquier lugar al principio, a menos que haya algún habitante de la casa que lo haga entrar; aunque después pueda entrar cuándo y cómo quiera. Sus poderes cesan, como los de todas las cosas malignas, al llegar el día.
 
 
Bram Stoker (Irlanda, 1847-1912)

domingo, 26 de mayo de 2013

El cumpleaños de los vampiros

 
El 26 de mayo de 1897 apareció en Inglaterra la primera edición de Drácula, escrita por Bram Stoker y publicada por Archibald Constable and Company. Si bien existían varios precedentes como era el caso del cuento El vampiro, de John William Polidori, publicado en 1819, la novela Carmilla, de Sheridan Le Fanu –irlandés al igual que Stoker-, La muerta enamorada, de Téophile Gautier, y La dama pálida, también conocida en español como La hermosa vampirizada, que Alexandre Dumas había incluido en su volumen de relatos Los mil y un fantasmas, entre los más destacados, fue la novela de Stoker la que se erigió como el gran clásico del género y arquetipo que dio origen a una de las vertientes más exitosas del género de horror en la historia del cine. Esta misma fecha acabaría por establecer una serie de curiosas coincidencias ya que tres de los actores de habla inglesa más emblemáticos del vampirismo, nacieron entre el 26 y el 27 de mayo: Cristopher Lee, Vincent Price y Peter Cushing.

Como si esta efeméride no fuera suficiente, se afirma que el poema más antiguo en el que se hace mención de un vampiro fue escrito por el alemán Heinrich August Ossenfelder y publicado por primera vez en la revista Der Natursforcher (El naturalista), el 25 de mayo de 1748:

 Mi querida y joven doncella se alza
Inflexible, rápida y firme
En todos los viejos arcanos
De una madre siempre verdadera;
Como en los vampiros inmortales,

La gente de estos portales
Cree con la fe de los mercenarios.
Pero mi Christine derrocha su tiempo,
Y desgasta de mi amor su lamento,
Hasta que yo mismo, vengado,
Brinde a la salud del vampiro
En la pálida copa de los reptiles.

Y cómo al dormir eres delicada
Hasta ti llegaré arrastrándome,
Y la sangre de tu vida será drenada.
Así podrías en vano temblar
Pues en la penumbra he de besarte,
Y sobre el umbral de la muerte
Cruzarás con espanto,
Envuelta en mis fríos brazos.
Por último te preguntaré,
Oponiendo este mundo que se abre
¿Cuáles son los encantos de tu madre?
 
También Charles Baudelaire escribió un poema titulado precisamente El vampiro, y que principia: "Tú que, como una cuchillada;/ Entraste en mi dolorido corazón./ Tú que, como un repugnante tropel/ De demonios, viniste loca y adornada,/ Para hacer de mi espíritu humillado/ Tu lecho y tu dominio." Para culminar en su última estrofa: "Si de su dominio/ Te libraron nuestros esfuerzos,/ Tus besos resucitarían/ El cadáver de tu vampiro." (Traducción de María Fasce)
 
Resulta de lo más significativo que James Joyce también tenga un lugar para el vampiro en su célebre Ulises:
 
"Ojeada de soslayo a mi sombrero de Hamlet. ¿Si estuviera repentinamente desnudo aquí tal como estoy sentado? No lo estoy. Por las arenas de todo el mundo, seguida por la espada llameante del sol, hacia el oeste, emigrando a tierras del lubrican. Ella camina penosamente, jorra, remolca, arrastra, tresna su carga. Una marea hespénda, lunaria, en su estela. Mareas, minadinsuladas, dentro de ella, sangre no mía, oinopa ponton, mar vinoscuro. He aquí la esclava de la luna. En sueños la mojadura da la señal, le manda levantarse. Lecho nupcial, lecho de parto, lecho de muerte, fantasvelado. Omnis caro ad te veniet. Él viene, pálido vampiro, a través de los ojos de la tormenta, sus velas de murciélago ensangrentando el mar, boca al beso de su boca."

Regresando a la novela de Stoker. El personaje de Jonathan Harker, quien se erige como el hilo conductor del relato, sobre todo a través de las páginas de su diario, tiene que viajar a la región rumana de Transilvania, donde se encuentra el castillo del conde Drácula. De ahí se deriva que se haya establecido una similitud entre su vampiro ficticio y el personaje real, el príncipe Vlad de la casa Draculesti -de ahí el patronímico Drácula-, famoso por su crueldad que le mereció el mote de "el empalador", ya que acostumbraba a clavar a su víctimas en una estaca. Es en el tercer capítulo de la novela en el que se hace una primera referencia: "¿Quién fue sino uno de mi propia raza que bajo el nombre de Voivode cruzó el Danubio y batió a los turcos en su propia tierra? ¡Este era indudablemente un Drácula!" Misma que más tarde será ampliada en voz del doctor Van Helsing en el capítulo 18:
 
"Así, cuando encontremos el lugar en que habita ese hombre del pasado, podemos hacer que permanezca en su féretro y destruirlo, si empleamos todos nuestros conocimientos al respecto. Pero es inteligente. Le pedí a mi amigo Arminius, de la Universidad de Budapest, que me diera informes para establecer su ficha y, por todos los medios a su disposición, me comunicó lo que sabía. En realidad, debía tratarse del Voivo de Drácula que obtuvo su nobleza luchando contra los turcos, sobre el gran río que se encuentra en la frontera misma de las tierras turcas. De ser así, no se trataba entonces de un hombre común; puesto que en esa época y durante varios siglos después se habló de él como del más inteligente y sabio, así como el más valiente de los hijos de la tierra más allá de los bosques. Ese poderoso cerebro y esa resolución férrea lo acompañaron a la tumba y se enfrentan ahora a nosotros. Los Drácula eran, según Arminius, una familia grande y noble; aunque, de vez en cuando, había vástagos que, según sus coetáneos, habían tenido tratos con el maligno."
 
Se dice que Bram Stoker murió empobrecido a los sesenta y cuatro años en una modesta pensión londinense, agobiado por alucinaciones. Quienes le acompañaron unos momentos antes de morir, aseguran que comenzó a gritar "strigoi" en repetidas ocasiones. Dicha palabra en rumano significa espíritu maligno. Un idioma que él no hablaba.
 
 
Jules Etienne
 
 

Una relación más prolija de los vampiros en el cine nacidos en esta fecha, se puede encontrar en el blog Textos mentiras y videos

domingo, 27 de mayo de 2012

Cincuenta mil visitantes


Ayer sábado al entrar al blog me encontré con que recién acababa de rebasar las cincuenta mil visitas. Fue muy gratificante porque además de la cifra aconteció justo en la víspera de mi cumpleaños, que es hoy. Nací, pues, el mismo día que Dashiell Hammett y que varios vampiros del cine, como el londinense Christopher Lee, tantas veces Drácula en aquellas películas de la legendaria productora británica Hammer, especializada en el género del horror, y de Vincent Price, nacido en esta fecha, en 1911, en St. Louis, Missouri. Curiosamente, en dichas películas el personaje del doctor Van Helsing, el implacable cazavampiros, fue caracterizado con frecuencia por Peter Cushing, que nació un 26 de mayo y quien, por cierto, en repetidas ocasiones también interpretó al barón Frankenstein. Tanto Price como Cushing fallecieron en 1993 y 1994, respectivamente, pero Christopher Lee -hoy cumple noventa años-, no sólo se mantiene con vida sino activo, hace poco tuvo a su cargo el personaje del anciano y bondadoso librero en Hugo.

Entre los seguidores que se han registrado en el blog en fecha reciente, anoto a Marta Alicia Pereyra, de Morteros en Córdoba, Argentina, y a las mexicanas Myriam Muñiz, comunicóloga de Monterrey, Nuevo León, y Abigail Jiménez, abogada de Chihuahua. Aprovecho para agradecerles su interés en lo que escribo y a la vez para disculpar el hecho de no haberlo expresado con anterioridad. De veras, muchas gracias por detenerse en Mitos y Reincidencias.

Por último y para justificar los intereses literarios que compartimos, consignaré de manera anecdótica que Franz Kafka anotó en su diario el 27 de mayo de 1914, el hecho de que se había quedado a solas con su padre y se preguntaba si tendría deseos de jugar a las cartas, que en alemán se dice Karten. Como coincidía con la inicial de su apellido, admitía sobre la letra K: "La encuentro odiosa, se me opone y, sin embargo, es muy característica de mí". Tanto que varios de los personajes creados por él llevan esa letra en su nombre o apellido, como Klamm, en El castillo, y Josef K, en El proceso, a quien se va a referir a lo largo de la novela solamente como K. Otros protagonistas de sus obras son Kieman, Kosel, Krummholz, Kalmus, Karo, además de Karl Rossman en América. Hay quienes consideran que la escritura de Kafka tiene una poderosa actividad anagramática y que, según asegura Gerard Haddad, en lo que llama El tormento del nombre propio:  "El destino de un hombre está escrito en las letras de su propio nombre". En contraste, Milan Kunde- ra expresaba su desacuerdo con las interpretaciones que se han hecho de la obra kafkiana en lo que llama la kafkalogización. Siempre interesante, Franz Kafka nunca dejará de originar polémica.
 
Jules Etienne

miércoles, 15 de junio de 2011

Los monstruos de junio



En mayo de 1816, los poetas Lord Byron y Percy Shelley se encontraron en Suiza, a orillas del Lago Ginebra, para pasar allí la temporada veraniega. El primero iba acompañado por un joven médico con aspiraciones literarias, John Polidori, en tanto que Shelley llegó con su entonces amante, Mary Wollstonecraft Godwin, quien tenía dieciocho años de edad y más tarde sería su esposa; y de su hermanastra Claire Clairmont. Tanto Lord Byron como Shelley iban precedidos por su mala fama. Aquél estaba nimbado por el escándalo, ya que su condición de mujeriego lo había llevado a sostener romances hasta con su media hermana, en tanto que Shelley había expresado públicamente su postura de ateo y partidario del amor libre, todas estas audacias a principios del siglo XIX.

Fue una noche de junio, en la Villa Diodati rentada por Byron, al calor de las copas, de sus vocaciones literarias pero, sobre todo, de la lectura de algunos pasajes de Phantasmagoriana, cuando se gestó el origen de Frankenstein, la hoy famosa novela de horror gótico. Según la propia Mary Shelley en el prólogo de su obra -se dice que esa breve introducción, de apenas página y media, se debe en realidad a su marido, lo que finalmente carece de importancia puesto que fue escrita en primera persona-: "Pasé el verano de 1816 en los alrededores de Ginebra. La temporada era fría y lluviosa, y por las noches nos agrupábamos en torno a la chimenea. Ocasionalmente nos divertíamos con historias alemanas de fantasmas, que casualmente caían en nuestras manos. Aquellas narraciones despertaron en nosotros un deseo juguetón de emularlas. Otros dos amigos (cualquier relato de la pluma de uno de ellos resultaría bastante más grato para el lector que nada de lo que yo jamás pudiera aspirar a crear) y yo nos comprometimos a escribir un cuento cada uno, basado en algún acontecimiento sobrenatural. Sin embargo, el tiempo de repente mejoró, y mis dos amigos partieron de viaje hacia los Alpes donde olvidaron, en aquellos magníficos parajes, cualquier recuerdo de sus espectrales visiones. El relato que sigue es el único que se terminó."

La aseveración conclusiva era cierta en el momento en que Frankenstein apareció por primera vez, en 1818, ya que John Polidori publicó El Vampiro: un cuento, en la edición correspondiente a abril de 1819 de New Monthly magazine. Resulta curioso constatar que una especie de maldición trágica persiguió a quienes se reunieron aquel verano. Polidori se sucidaría en 1821, a la edad de 25. Al año siguiente, Percy Shelley murió ahogado en Italia. Byron murió en Grecia, en 1824, a los 36 años. La hija que tuvo con Claire, fruto de esas noches en la Villa Diodati, murió a los cinco años de edad. Y de los cuatro hijos que tuvieron los Shelley, sólo uno pudo sobrevivir.

Se filmaron tres películas sobre ese verano. La primera, Gothic, dirigida por Ken Russell en 1986, con Gabriel Byrne como Byron, Julian Sands en el papel de Shelley, y la entonces debutante Natasha Richardson era Mary Shelley. Más tarde, en 1988, la producción española Remando al viento, con un muy joven Hugh Grant como Lord Byron -durante el rodaje conoció a Elizabeth Hurley, quien interpretaba el personaje de Claire-. Y ahora que la menciono, esta película tuve la oportunidad de incluirla en una Muestra Internacional de Cine, cuando me encontraba al frente de la Cineteca Nacional de México, y recuerdo que la crítica fue particularmente agresiva con ella. Por último, también de 1988 es Haunted Summer, que en muchos países no tuvo estreno comercial en las salas de cine y apareció directamente en el mercado de video, como fue el caso de México. Un detalle ocioso es que Alex Winter hace el papel de Polidori, el mismo actor que después ganaría popularidad al lado de Keanu Reeves, como la pareja protagonista del serial inciado con La magnífica aventura de Bill y Ted.

Resulta evidente que el relato de Polidori, hoy casi olvidado, fue el pionero en cuanto al tema del vampirismo y tuvo un efecto innegable en Carmilla, de Sheridan La Fanu, publicada en 1872. A partir de su primera edición en 1897, sería Dracula, del irlandés Bram Stoker, la novela que se erigió como arquetipo, creando la mitología vampírica de la que derivó el fecundo subgénero cinematográfico.

El cautiverio de Jonathan Harker en el legendario castillo del conde Dracula, en Transilvania, según los apuntes de su diario, tuvo lugar entre mayo y junio. Esta es la página correspondiente al 19 de mayo:

Es seguro que estoy en las redes. Anoche el conde me pidió, en el más suave de los tonos, que escribiera tres cartas: una diciendo que mi trabajo aquí ya casi había terminado, y que saldría para casa dentro de unos días; otra diciendo que salía a la mañana siguiente de que escribía la carta, y una tercera afirmando que había dejado el castillo y llegado a Bistritz.

Tras explicar las razones que le impiden negarse a cumplir con sus indicaciones, ya que oponerse sólo serviría para crear más sospechas, le pregunta qué fecha debería poner en dichas cartas.

Él calculó un minuto. Luego, dijo:

- La primera debe ser del 12 de junio, la segunda del 19 de junio y la tercera del 29 de junio.

Ahora sé hasta cuando viviré. ¡Dios me ampare!

Y es que con base en ello, Harker supone que el conde Dracula lo mantendrá con vida hasta el 29 de junio.


Jules Etienne