.

.
Invierno en Vancouver: nieve en English Bay. (Fotografía de Jules Etienne)

domingo, 22 de marzo de 2020

Primavera: COMIENZA LA PRIMAVERA, de Hugo von Hofmannsthal

"A través de las lisas, deshojadas avenidas, llevan su agitación pálidas sombras."

Corre el viento de la primavera
por deshojadas arboledas,
cuántas cosas extrañas
hay en su soplo.

El viento se meció
allí donde hubo llanto,
y supo acomodarse
en un pelo revuelto.

El viento desprendió
las flores del acacio,
y refrescó los miembros
que en la respiración ardían.

Los labios que reían
supo tocar,
y husmeó los campos
blandos y desiertos.

Se deslizó por la flauta
como sollozante grito,
por el rojo del ocaso
pasó volando.

Silencioso voló
por cuartos con susurros,
y en su caída extinguió
el brillo de la lámpara.

Corre el viento de la primavera
por deshojadas avenidas,
cuántas cosas extrañas
hay en su soplo.

A través de las lisas,
deshojadas avenidas,
llevan su agitación
pálidas sombras.

Y aquel aroma
que consigo trajo
de donde arribó
desde ayer por la noche.


Hugo von Hofmannstahl (Austria, 1874-1929).

(Traducido del alemán por Rodolfo E. Modern).

sábado, 21 de marzo de 2020

Primavera: EPÍSTOLAS DE LAS HEROIDAS, de Ovidio

"Que si el fruto de Venus amoroso del bosque quitas, toda su frescura se ha de volver en páramo enfadoso."


(Fragmento de la epístola cuarta: Fedra a Hipólito)

Muchas veces sirvió de blando lecho
La grama a Venus y a su Adonis: tanta
Es la fuerza del amor si abrasa un pecho.

Meleagro también por Atalanta
Se ardía, y ella guarda de la fiera
La cabeza y la piel por prenda santa.

Amémonos los dos de esta manera,
Seamos de este número dichoso,
Y habrá en el bosque eterna primavera.

Que si el fruto de Venus amoroso
Del bosque quitas, toda su frescura
Se ha de volver en páramo enfadoso.


Ovidio: Publio Ovidio Nasón
(Poeta romano nacido en la actual Italia y fallecido en lo que ahora es Rumania, 43 a. de C.-17 o 18 a. de C.)

(Traducido al español por Diego Mexía de Fernangil).
La ilustración corresponde a El baño de Venus en el jardín inglés de Caserta, Italia.

viernes, 20 de marzo de 2020

Primavera: PRIMAVERA A LA VISTA, de Octavio Paz

"El mar respira apenas, brilla apenas (…) Está lleno de pájaros el mundo."

Pulida claridad de piedra diáfana,
lisa frente de estatua sin memoria:
cielo de invierno, espacio reflejado
en otro más profundo y más vacío.

El mar respira apenas, brilla apenas.
Se ha parado la luz entre los árboles,
ejército dormido. Los despierta
el viento con banderas de follajes.

Nace del mar, asalta la colina,
oleaje sin cuerpo que revienta
contra los eucaliptos amarillos
y se derrama en ecos por el llano.

El día abre los ojos y penetra
en una primavera anticipada.
Todo lo que mis manos tocan, vuela.
Está lleno de pájaros el mundo.


Octavio Paz (México, 1914-1998). Obtuvo el premio Nobel en 1990.

jueves, 19 de marzo de 2020

Primavera: EL DESTINO DE UN HOMBRE, de Mijail Shólojov

"... mientras los riachuelos de la estepa, rompiendo el hielo, corrían retozones, primaverales..."

(Fragmento inicial)

La primera primavera después de la guerra fue en el Alto Don excepcional: llegó impetuosa, y el deshielo se produjo rápido, a un tiempo. A fines de marzo, soplaron de las costas del mar Azov templados vientos y, dos días más tarde, ya estaban completamente desnudas las arenas de la margen izquierda del Don; se alzó, abombándose, la nieve que llenaba barranquillos y cañadas, mientras los riachuelos de la estepa, rompiendo el hielo, corrían retozones, primaverales, y los caminos se ponían casi intransitables.

En esa mala época de caminos anegados me cupo en suerte ir a la stanitsa de Bukanovskaia. Y aunque la distancia no era grande -cerca de sesenta kilómetros- no resultó tan fácil recorrerla. En compañía de unos camaradas, partí antes de salir el sol. Un par de caballos bien cebados, tensos como cuerda de guitarra los tirantes de los arneses, apenas podían arrastrar el pesado carricoche. Las ruedas se hundían hasta las pezoneras en la arena, húmeda, mezclada con nieve y hielo, y al cabo de una hora, en los ijares de los caballos y en sus ancas, bajo las finas correas de las retranquillas, aparecía ya una espuma abundante, blanca como de jabón, mientras el aire puro de la mañana se llenaba de un olor acre y embriagador a sudor de caballo y al recalentado alquitrán con que fueran pródigamente embadurnados los arreos.

En los lugares más penosos para los caballos, saltábamos del carricoche y seguía- mos a pie. Bajo nuestras botas altas chapoteaba la nieve acuosa, costaba trabajo andar, pero a ambos lados del camino se conservaba todavía el hielo -refulgente al sol como el cristal- y por allí era aún más difícil avanzar. Al cabo de unas seis horas sólo habíamos recorrido treinta kilómetros y llegábamos al lugar por donde debíamos cruzar el riachuelo Elanka.


Mijail Shólojov (Rusia, 1905-1984). Obtuvo el premio Nobel en 1965.

miércoles, 18 de marzo de 2020

Primavera: DESPEDIDA DE UN PAISAJE, de Wislawa Szymborska

"No me causa dolor que los sotos de alisos recuperen su murmullo."

No le reprocho a la primavera
que llegue de nuevo.
No me quejo de que cumpla
como todos los años
con sus obligaciones.

Comprendo que mi tristeza
no frenará la hierba.
Si los tallos vacilan
será sólo por el viento.

No me causa dolor
que los sotos de alisos
recuperen su murmullo.

Me doy por enterada
de que, como si vivieras,
la orilla de cierto lago
es tan bella como era.

No le guardo rencor
a la vista por la vista
de una bahía deslumbrante.

Puedo incluso imaginarme
que otros, no nosotros,
estén sentados ahora mismo
sobre el abedul derribado.

Respeto su derecho
a reír, a susurrar
y a quedarse felices en silencio.

Supongo incluso
que los une el amor
y que él la abraza a ella
con brazos llenos de vida.

Algo nuevo, como un trino,
comienza a gorgotear, entre los juncos.
Sinceramente les deseo
que lo escuchen.

No exijo ningún cambio
de las olas a la orilla,
ligeras o perezosas,
pero nunca obedientes.

Nada le pido
a las aguas junto al bosque,
a veces esmeralda,
a veces zafiro,
a veces negras.

Una cosa no acepto.
Volver a ese lugar.
Renuncio al privilegio
de la presencia.
Te he sobrevivido suficiente
como para recordar desde lejos.


Wislawa Szymborska (Polonia, 1923-2012). Obtuvo el premio Nobel en 1996.

(Traducido al español por Gerardo Beltrán).
La ilustración corresponde a los árboles alisos del bosque Bialowieza en Polonia.

martes, 17 de marzo de 2020

Primavera: EL PROGRESO DEL AMOR, de Alice Munro

"La primavera debe estar cerca. Hoy he visto un cuervo."

(Fragmento)

- Recuerdo que estaba en la cama en aquella habitación -contestó mi madre-. Sí.

- Bueno, pues entró papá y ella tenía un camisón limpio y le habían quitado las sábanas, porque la señora alemana de la casa de al lado acababa de ayudarla a lavarse y estaba todavía allí recogiendo la habitación. Papá quería animarla, y dijo: «La primavera debe de estar cerca. Hoy he visto un cuervo». Era marzo. Y mamá replicó: «¡Pues entonces más vale que me tapes, antes de que se asome a esa ventana y se le ocurra alguna idea rara!». La señora alemana, según papá, estuvo a punto de dejar caer la palangana. Porque realmente mamá era pura piel y huesos; se estaba muriendo, pero era capaz de bromear.

El señor Florence dijo:

- Mejor, cuando no sirve de nada llorar.

Alice Munro (Canadá, 1931).
Obtuvo el premio Nobel en 2013.

(Traducido al español por Flora Casas).

lunes, 16 de marzo de 2020

Marzo: DE MARZO DEL 79, de Tomas Tranströmer

"Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve. Lenguaje, pero no palabras."

Cansado de todos los que llegan con palabras, palabras, pero no lenguaje,
parto hacia la isla cubierta de nieve.
Lo salvaje no tiene palabras.
¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!
Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.
Lenguaje, pero no palabras.


Tomas Tranströmer (Suecia, 1931-2015).
Obtuvo el premio Nobel en 2011.

(Traducido al español por Roberto Mascaró).

domingo, 15 de marzo de 2020

Marzo: PRIMERA NIEVE EN EL MONTE FUJI, de Yasunari Kawabata


Con naturalidad

(Fragmento)

Sin saber por qué la frente de Uryu se oscureció.

- He oído decir que el viejo tenía la manía de decir: "¡Me voy a morir en marzo! ¡Me voy a morir en marzo!" Las personas de la casa no le hacían caso, diciéndole con una sonrisa: "Abuelo, en marzo todavía cae nieve y hacen unos días espantosamente fríos. Alargue el día de su muerte un mes más. Deje que llegue el tiempo en que se abren las flores de los cerezos". El abuelo ponía una cara seria y decía: "Me voy a morir en marzo". Y fue así como en marzo de ese año repentinamente se quedó sin fuerzas después de una gripa maligna y comenzó a decir cosas extrañas. Todos se decían: "La vejez es la vejez" o "¿Habrá llegado el momento?" o "¿Será cierto que era en marzo?" Y se preparaban para el funeral. Los que cuidaban de él se desanimaron. Pero entonces, sin saber cómo, recuperó por completo la vida. Dicho por el propio médico. Parecía un cuento de nunca acabar. Fue entonces cuando mi padre y yo fuimos al campo a hacerle una visita... Pero después de esa grave recaída en marzo, desapareció por completo la manía de andar diciendo que se iba a morir en ese mes... No ha vuelto a hablar de su muerte. ¿Habrá que decir que se le olvidó morirse? ¿Será que está yendo con naturalidad hacia el fin? Me dicen que no hace sino dormir profundamente. Pero lo que es comer, come muy bien. Puesto que se queda moviendo la boca como masticando algo, la gente piensa que dulces finos y cosas así son veneno para él y que más que calidad hay que darle cantidad. Pero si le dejan galletas o galguerías baratas, abre los ojos sorpresivamente y se queja: "¿Es que no me pueden dar algo mejor?" Reconoce los sabores, ¿sabe? En los pueblos del campo, cuando un viejo se vuelve senil y tiene que confiar en la ayuda de otros porque manos y pies no le responden, dicen que se ha vuelto nidoaka. Nidoaka es alguien que volvió a ser bebé de nuevo.


Yasunari Kawabata (Japón, 1899-1972). Obtuvo el premio Nobel en 1968.

(Traducido al español por Jaie Barrera).

sábado, 14 de marzo de 2020

Marzo: CIEN SONETOS DE AMOR, de Pablo Neruda

"... y se deslizan peces inmensos por el cielo..."

SONETO LXXXVIII

El mes de Marzo vuelve con su luz escondida
y se deslizan peces inmensos por el cielo,
vago vapor terrestre progresa sigiloso,
una por una caen al silencio las cosas.

Por suerte en esta crisis de atmósfera errabunda
reuniste las vidas del mar con las del fuego,
el movimiento gris de la nave de invierno,
la forma que el amor imprimió a la guitarra.

Oh amor, rosa mojada por sirenas y espumas,
fuego que baila y sube la invisible escalera
y despierta en el túnel del insomnio a la sangre

para que se consuman las olas en el cielo,
olvide el mar sus bienes y leones
y caiga el mundo adentro de las redes oscuras.


Pablo Neruda: Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto
(Chile, 1904-1973). Obtuvo el premio Nobel en 1971.

viernes, 13 de marzo de 2020

Marzo: LA ÚLTIMA CINTA DE KRAPP, de Samuel Beckett


"... hasta aquella memorable noche de marzo..."

(Fragmento)

Krapp: Espiritualmente, un año de lo más negro y pobre hasta aquella memorable noche de marzo, en el extremo del muelle, bajo el ventarrón, jamás lo olvidaré, en que todo se me aclaró. Al fin, la revelación. Me imagino que esto es, sobre todo, lo que debo grabar esta noche, pensando en el día en que mi labor esté concluida y ya no quede sitio en mi memoria, ni frío ni cálido, para el milagro que... (vacila)... para el fuego que la abrasó. Lo que entonces vi, de repente, fue que la creencia que había guiado toda mi vida, es decir... (Krapp desconecta el aparato con impaciencia, hace avanzar la cinta, conecta de nuevo)... grandes rocas de granito y la espuma que brillaba a la luz del faro, y el anemómetro que daba vueltas como una hélice; veía claro, en fin, que la oscuridad que yo siempre había rechazado encarnizadamente era, en realidad, mi mejor... (Krapp desconecta el aparato con impaciencia, hace avanzar la cinta, conecta de nuevo)... indestructible asociación, hasta mi disolución de tempestad y noche en la luz del entendimiento y el fuego... (Krapp suelta una palabrota, desconecta el aparato, hace avanzar la cinta, conecta de nuevo)... el rostro contra sus senos, y mi mano sobre ella. Estábamos allí, tendidos, sin movernos. Pero debajo de nosotros todo se movía y nos movía, suavemente, de arriba abajo y de un lado a otro.

(Pausa).

Pasada medianoche. Jamás conocí silencio semejante. Como si la tierra estuviese deshabitada.

(Pausa).

Y aquí termino...

(Krapp desconecta el aparato, hace retroceder la cinta, conecta de nuevo).


Samuel Beckett (Irlandés fallecido en Francia, 1906-1989).
Obtuvo el premio Nobel en 1969.

La ilustración corresponde a la escenografía de la obra diseñada por Charles Murdock Lucas.

jueves, 12 de marzo de 2020

Marzo: YA VUELA LA FLOR MAGRA, de Salvatore Quasimodo

"... en el exhausto viento de marzo..."

Ya vuela la flor magra

No sabré nada de mi vida,
oscura monótona sangre.

No sabré a quién amaba, a quién amo,
ahora que aquí estrecho, reducido a mis miembros,
en el exhausto viento de marzo
enumero los males de los días descifrados.

Ya vuela la flor magra
desde las ramas. Y yo deseando
la paciencia de su vuelo irrevocable.

(Già vola il fiore magro.

Non sapró nulla della mia vita,
oscuro monotono sangue.

Non sapró chi amavo, chi amo,
ora che qui stretto, ridotto alle mie membra,
nel guasto vento di marzo
enumero i mali dei giorni decifrati.

Già vola el fiore magro
dei rami. Ed io attendo
la pazienza del suo volo irrevocabile.)


Salvatore Quasimodo (Italia, 1961-1968). Obtuvo el premio Nobel en 1959.

(Traducido del italiano por Jules Etienne).

miércoles, 11 de marzo de 2020

Marzo: LA MONTAÑA MÁGICA, de Thomas Mann

"El calendario decía: marzo"

(Fragmento del capítulo VI: Cambios)

Los caminos se hallaban verdaderamente impracticables, estaban en pleno deshielo y las nieblas se espesaban. Es verdad que el consejero decía que no se trataba de niebla, sino de nubes; pero esto, según opinión de Hans Castorp, no era más que un juego de palabras. La primavera había entablado un violento combate, que, con cien recaídas en las amarguras del invierno, se prolongó algunos meses hasta junio. En marzo, cuando el sol brillaba, apenas se podía soportar el calor en el balcón y en la chaise-longue, a pesar de los vestidos ligeros y del quitasol, algunas señoras que, desde este momento, habían ya creído en la llegada del verano, aparecían a la hora del desayuno, vestidas de muselina. Tenían como excusa, en cierto modo, el carácter particular del clima, que favorecía la confusión con la mezcla meteorológica de las estaciones. Pero había también, en esta precipitación, mucho de miopía y de falta de imaginación; mucho de esa tontería de los seres que no viven más que la hora presente y que son incapaces de pensar en lo que puede venir y había, sobre todo, una gran sed de cambios, una impaciencia que devora el tiempo.

El calendario decía: marzo. Era la primavera, casi el verano, y se sacaban los vestidos de muselina para mostrarse con ellos antes de la venida del otoño. Y era, en efecto, una especie de otoño. Con abril llegaron los días grises, fríos y húmedos: la lluvia incesante se trocó en nieve, en una nieve nueva y revoltosa. Los dedos se helaban en el balcón, las dos mantas de pelo de camello volvieron a entrar en servicio, y casi fue preciso recurrir al saco de pieles. La administración se decidió a encender la calefacción, y todo el mundo se lamentaba de verse privado de la primavera.

Thomas Mann
(Alemán primero nacionalizado checoslovaco y más tarde estadounidense, 1875-1955).
Obtuvo el premio Nobel en 1929.

(Traducido al español por Mario Verdaguer).

martes, 10 de marzo de 2020

Marzo: INVENTOS DE LA LIEBRE DE MARZO, de T. S. Eliot

"Y vivimos al otro lado de las ventanas..."

Interludio en Londres

Hibernamos entre ladrillos
Y vivimos al otro lado de las ventanas
Con mermelada y té a las seis
Indiferentes a lo que haga el viento
Indiferentes a los aguaceros
Que mitigan los huertos del año pasado

Y apáticos, con cigarros
Despreocupados, mientras por la calle la primavera sigue
Alentando los tiestos cubiertos de mantillo,
Y las molduras como flautas rotas en las ventanas de las
buhardillas.

Thomas Stearns Eliot
(Estadounidense nacionalizado británico, 1888-1965). Obtuvo el premio Nobel en 1948.

(Traducido al español por Dámaso López García).

lunes, 9 de marzo de 2020

Marzo: POR SENDEROS QUE LA MALEZA OCULTA, de Knut Hamsun

"Es marzo (…) No es lo único que ocurre, también hay deshielo en los seres humanos."

(Fragmento)

Ríos y fiordos deshelados.

Es marzo. Después del maravilloso tiempo que hizo en febrero y en marzo, la cala de Nørholm ya ha empezado a deshelarse. No es lo único que ocurre, también hay deshielo en los seres humanos. El autor de salmos Grundtvig tiene razón: ¡Los hijos de la luz notamos cómo la noche ya ha terminado! ¿Acaso no notamos el jaleo que se está armando en nuestras carcomidas ruinas? Este invierno oímos a menudo hablar de los buitres que se estaban concentrando sobre nuestro viejo hogar en Europa. De acuerdo. ¿Pero nadie ha oído esta mañana temprano a la oca silvestre? Está llegando la primavera.

Entre un montón de impresos me encuentro un viejo calendario. No era mi intención sacar de la oscuridad ese calendario, me puse a hojearlo, pero me enteré de poco. Al cabo de bastantes páginas pone Verner von Heidenstam. Bien, sigo hojeando. Para un momento, ¿qué es lo que pone de Heidenstam? Hojeo hacia atrás y leo. Teníamos la misma edad, nacidos en el mismo año, y los dos estamos muertos. Y aunque solo uno de nosotros se convirtió en fantasma en el lugar del patíbulo, los dos servimos a la misma vieja diosa en nuestros tiempos felices. Y ahora estamos muertos.

Paso deprisa muchas hojas. Muy dentro me encuentro con Schiller. Había nacido el mismo año que nosotros, solo que cien años antes. Murió.

Napoleón se presentó ante Goethe. ¿Se estremeció por eso el mundo? No. Charlaron, pero Napoleón tenía prisa. Al salir del encuentro se dice que dijo a modo de aprobación sobre Goethe: ¡Qué persona! Pero eso fue todo. Fue como si no se hubiesen conocido. Mas ellos también están muertos.

¡Por qué no íbamos a morir!

Tácito opina que los germánicos somos hábiles para morir. Y los vikingos no nos deshonraron en ese aspecto. Nuestro conocimiento aún más reciente nos deja claro por qué existe en sí la muerte: pues no morimos para estar muertos, para ser algo muerto, morimos para poder pasar a la vida, morimos a la vida, estamos dentro de un plan. El mismo Tácito nos elogia porque no adornamos en exceso nuestras tumbas. Nos limitamos a echar algo de torva encima para evitar el olor. Luego nos elogia también por no querer tener altos monumentos sobre la tumba. Dice que los desdeñamos. No ha tenido en cuenta nuestra modesta decadencia en los últimos tiempos.

Knut Hamsun (Noruega, 1859-1952). Obtuvo el premio Nobel en 1920.

(Traducido al español por Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo).

domingo, 8 de marzo de 2020

Marzo: VOTO, de Rabindranath Tagore

"La flauta del nostálgico calla en la sombra. Dímelo con tu silencio y la flauta gemirá por ti, entre todas la más lejana."

Dímelo con tus ojos y cogeré los frutos de mi huerto en donde el tiempo se ha trocado en dulzura y con ellos llenaré una cesta que tenga forma de corazón o de navío para ti que estás tan lejos, en el jardín de la tarde.

La estación avanza, avanza con pie dorado, llena de grave esplendor.

La flauta del nostálgico calla en la sombra. Dímelo con tu silencio y la flauta gemirá por ti, entre todas la más lejana.

Dímelo apenas con tu sonrisa y me daré a la vela sobre el río, hacia ti, rodeada por la lejanía. El viento de marzo se levanta e infla el pecho de las velas y las olas.

Mi huerto exhala toda su alma a la hora entristecida en que la luz cierra sus párpados.

Llámame con tu alma desde tu casa, o en la playa de la lejanía, al otro lado del cre- púsculo.

Rabindranath Tagore (India, 1861-1941).
Obtuvo el premio Nobel en 1913.

sábado, 7 de marzo de 2020

Marzo: EL CUENTO MÁS HERMOSO DEL MUNDO, de Rudyard Kipling

"Mi ánimo variaba con el sol de marzo y con las nubes indecisas."

(Fragmento)

Reuní mis notas, las leí; el resultado no era satisfactorio. Volví a releerlas. No había nada que no hubiera podido extraerse de libros ajenos, salvo quizá la historia de la batalla en el puerto. Las aventuras de un vikingo habían sido noveladas ya muchas veces; la historia de un galeote griego tampoco era nueva y, aunque yo escribiera las dos, ¿quién podría confirmar o impugnar la veracidad de los detalles? Tanto me valdría redactar un cuento del porvenir. Los Señores de la Vida y la Muerte eran tan astutos como lo había insinuado Grish Chunder. No dejarían pasar nada que pudiera inquietar o apaciguar el ánimo de los hombres. Aunque estaba convencido de eso, no podía abandonar el cuento. El entusiasmo alternaba con la depresión, no una vez sino muchas en las siguientes semanas. Mi ánimo variaba con el sol de marzo y con las nubes indecisas. De noche, o en la belleza de una mañana de primavera, creía poder escribir esa historia y conmover a los continentes. En los atardeceres lluviosos percibí que podría escribirse el cuento, pero que no sería otra cosa que una pieza de museo apócrifa, con falsa pátina y falsa herrumbre. Entonces maldije a Charlie de muchos modos, aunque la culpa no era suya.

Rudyard Kipling
(Británico nacido en India y fallecido en Inglaterra, 1865-1936). Obtuvo el premio Nobel en 1907.

viernes, 6 de marzo de 2020

Marzo: TÚ, de Cesare Pavese

"Tú, sonrisa moteada sobre nieves heladas..."

Tú,
sonrisa moteada
sobre nieves heladas-
viento de marzo,
ballet de ramas
combadas sobre la nieve,
gimiendo y encendiendo
tus pequeños "¡oh!"-
gamo de blancos miembros,
gentil,
podría saber
todavía
la gracia deslizante
de todos tus días,
la blonda espumosa
de todos tus caminos-
se ha helado el mañana
abajo en la llanura-
tú, sonrisa moteada,
tú, risa encendida.


Cesare Pavese (Italia, 1908-1950).

(Traducido al español por Carles José i Solsora).

jueves, 5 de marzo de 2020

Marzo: SOY VERTICAL, de Sylvia Plath

"Esta noche, bajo la luz infinitesimal de las estrellas..."

Soy vertical

Pero preferiría ser horizontal.

No soy un árbol con mis raíces en la tierra
Absorbiendo minerales y amor maternal
De manera que cada marzo puedan resplandecer mis hojas
Tampoco soy la belleza en el lecho del jardín
Atrayendo mi porción de exclamaciones con espectaculares matices,
Ignorando que pronto perderé mis pétalos.
Comparado conmigo, un árbol es inmortal
Y no soy tan alta como la corola de una flor, pero más asombrosa, 
Y quiero la longevidad de uno y la temeridad de la otra.

Esta noche, bajo la luz infinitesimal de las estrellas,
De los árboles y las flores emanan frescos aromas,
Camino entre ellos, pero ninguno parece notarlo.
A veces pienso en eso cuando estoy durmiendo
Debo procurar parecerme a ellos - 
Los pensamientos se desvanecen.
Es más natural así, recostada.
Entonces, el cielo y yo podremos conversar.
Y seré útil cuando por fin permanezca en la tierra:
Los árboles podrán tocarme y las flores tendrán tiempo para mí.


(But I would rather be horizontal.

I am not a tree with my root in the soil
Sucking up minerals and motherly love
So that each March I may gleam into leaf,
Nor am I the beauty of a garden bed
Attracting my share of Ahs and spectacularly painted,
Unknowing I must soon unpetal.
Compared with me, a tree is immortal
And a flower-head not tall, but more startling,
And I want the one's longevity and the other's daring.

Tonight, in the infinitesimal light of the stars,
The trees and the flowers have been strewing their cool odors.
I walk among them, but none of them are noticing.
Sometimes I think that when I am sleeping
I must most perfectly resemble them -
Thoughts gone dim.
It is more natural to me, lying down.
Then the sky and I are in open conversation,
And I shall be useful when I lie down finally:
Then the trees may touch me for once, and the flowers have time for me.)


Sylvia Plath (Estados Unidos, 1932-1963).

(Traducido del inglés por Jules Etienne).

miércoles, 4 de marzo de 2020

Marzo: LA ROMANA, de Alberto Moravia

"... un gato blanco y negro que se lamía las patas en el umbral de un portal."

(Fragmento del capítulo VIII)

No sé por qué, recuerdo muy bien incluso el tiempo que hacía aquellos días. Había acabado febrero, frío y lluvioso, y con marzo empezaban las primeras jornadas más tibias. Una tupida red de tenues nubes blancas velaba todo el cielo y deslumbraba los ojos en cuanto se salía de la sombra de la casa a la calle. El aire era suave, pero todavía como dolorido por los rigores invernales. Yo caminaba con un placer asombrado en aquella luz mortificada, delgada y somnolienta, y a veces aminoraba el paso y cerraba los ojos, o me detenía, atónita, contemplando las cosas más insignificantes: un gato blanco y negro que se lamía las patas en el umbral de un portal; una rama colgante de oleandro aplastado por el viento, que tal vez hubiera florecido lo mismo; una mata de hierba verde que había crecido entre las hojas de la acera.

El musgo que las lluvias de los últimos meses había dejado a los pies de los zócalos de las casas me infundían un gran sentimiento de tranquilidad y de confianza. Pensaba que si aquel terciopelo esmeralda podía arraigar en un borde de tierra, también mi vida, que no tenía raíces más profundas que el césped y se conformaba igualmente para vegetar con escaso alimento y no era en realidad más que una especie de moho a los pies de una casa, tenía quizá alguna probabilidad de seguir adelante y florecer.

Alberto Moravia (Italia, 1907-1990).