Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne).
sábado, 9 de septiembre de 2023
Septiembre: LUCES DE SEPTIEMBRE (Trilogía de la Niebla), de Carlos Ruiz Zafón
jueves, 29 de abril de 2021
Miércoles de ceniza: LAS DOS CARETAS, de José Echegaray
(Fragmento inicial)
Era un Domingo do Carnaval; pero no de los anémicos de hoy, sino de los pletóricos de los buenos tiempos.
Carnaval pictórico de locura, que llenaba calles y plazas y paseos de la heroica villa.
Todo era ruido y regocijo y movimiento y fíebre; risas fingidas de caretas burlonas; llantos fingidos de caretas con lágrimas de cartón; dominós ruines, ocultando personas decentes; dominós lujosos disimulando gente ruin; borracheras envueltas en sudarios; esqueletos repartiendo bombones y caramelos; hombres con faldas y mujeres con pantalones, promiscuidad grotesca de sexos; colchas viejas en forma de cucurucho y mantones de Manila redondeándose sobre senos postizos; bebés de cincuenta años con sonajero, y caballeros con sombrero de copa y frac, de la mano del ama; máscaras que tan pronto van por el arroyo como se amontonan en un coche; máscaras que van a caballo gallardamente y otras que van siempre en su burro de gitano; quién que finge ser enano, quién que finge ser gigante; el mamarracho eterno de la caña repartiendo el higuí y alrededor las eternas bocas abiertas de los chicuelos procurando morderlo; unos que se disrazan con andrajos como si la conciencia se los desbordase, otros que se disfrazan con encajes, como escaparate de tienda y anuncio de venta; comparsas que llevan miserias entre músicas y cornetines de murga pidiendo limosna; el tradicional hombre de los cucuruchitos de papel y el hombre vestido de esferas, acaso simbolismos carnavalescos de ciertas almas; y abajo barro, y más arriba nubes de polvo que esperan su miércoles de ceniza, y allá en las alturas el cielo azul, inmensa careta de resplandores que cubre las negruras del espacio infinito y misterioso, como si quisiera formar parte en no sé qué Carnaval apocalíptico.
José Echegaray (España, 1832-1916).
Obtuvo el premio Nobel en 1904, compartido con Frédéric Mistral.
Aquí es posible leer el texto íntegro de Las dos caretas.
domingo, 11 de abril de 2021
Miércoles de ceniza: DÍA DE CENIZA, de Salvador Garmendia
(Fragmento)
Perucho enciende por tercera vez su tabaco. Es una mañana pesada, sin ruidos, quieta como un líquido transparente en completo reposo. Las ocho mesas del saloncito permanecen vacías y el piso, que ha sido lustrado con empeño, luce todavía húmedo y brillante. Un escueto adorno de carnaval enlaza las columnas con tiras de papel entorchado y algunas máscaras de pasta, frías y tristonas, que cuelgan del techo. Perucho mira con una mueca inamistosa la brasa tapiada de ceniza; sorbe y escupe al piso después de carraspear acremente. El isleño se mantiene aferrado a las palancas de la cafetera, y por su boca entreabierta, recorrida por un imperceptible temblor, se cuela un canto tenue, un falsete aniñado que no obstante flota con toda nitidez en el silencio y parece que viniera de muy lejos.
En la puerta apareció la mujer con su cartera negra bajo el brazo. Ahora lucía una piel limpia y desteñida a la manera de una tela vieja recién lavada; también se había peinado con cierta coquetería dulzona, esponjando sus secos cabellos sobre la frente. Sonrió a medida que se aproximaba al mostrador, y su andar aparentaba cierta livian- dad, una tensión entrecortada o reprimida. El isleño se dedicó a observarla fijamente, mientras ella venía a recostarse al mostrador.
- Buenos días -dijo.
No hubo respuesta. Tal vez Perucho quiso decir algo, pero se limitó a morder de nuevo su tabaco. Eran las diez de la mañana y la actividad normal del Miércoles de Ceniza no había cobrado todavía suficiente vigor; ella era la primera en entrar esa mañana, y se quedó allí un buen rato sin decir palabra, aunque a veces parecía volver a sonreír con una flexión de las comisuras. Ese gesto podía ser involuntario, pues lo repitió siempre en forma idéntica. Pronto empezarían a bajar de las oficinas. Entonces la mujer se despegó del mostrador y se dejó llevar hacia la puerta con su andar pau- sado y flotante que se apoyaba en un suave arrastrar de tacones.
Salvador Garmendia (Venezuela, 1928-2001).
miércoles, 8 de julio de 2020
Epidemias: EL BANQUETE, de Silvina Ocampo
domingo, 19 de abril de 2020
Epidemias: CARTAS DESDE PARÍS, de Heinrich Heine
La rebelión de los muertos
Artículo publicado en un diario de Augsburgo el 19 de abril de 1832
(Fragmento inicial)
jueves, 3 de agosto de 2017
Carnaval: MASCARADA (del poemario Mitología del olvido)
Y regresas ahora
En el lindero del amanecer
y la implacable careta del tiempo
presiente la fatiga insomne
en la piel de la sorpresa.
domingo, 30 de julio de 2017
Carnaval: EL MAR QUEMA LAS MÁSCARAS, de Giorgio Caproni
le incendia il fuoco del sale.
Uomini pieni di maschere
avvampano sul litorale.
Tu sola potrai resistere
nel rogo del Carnevale.
Tu sola che senza maschere
nascondi l’arte d’esistere.)
jueves, 8 de junio de 2017
Carnaval: EL ESCULTOR DE MÁSCARAS, de Fernand Crommelynck
La tienda. La habitación está a oscuras. Todas las ventanas están abiertas.
Una canción:
(Se escuchan zapatos de madera siguiendo al ritmo de la canción).
Magdalena (con tristeza): Vamos a cerrar la casa.
domingo, 28 de mayo de 2017
Carnaval: KARNEVÁL, de Béla Hamvas
(Fragmento del segundo volumen, capítulo VII)
jueves, 20 de abril de 2017
Carnaval: EL HUERTO DE MI AMADA, de Alfredo Bryce Echenique
sábado, 18 de marzo de 2017
Carnaval: GOG, de Giovanni Papini
(Fragmento del capítulo Las máscaras)
martes, 14 de marzo de 2017
Carnaval: LOS AGUJEROS DE LA MÁSCARA, de Jean Lorrain
jueves, 2 de febrero de 2017
Carnaval: LAS MÁSCARAS, de Saint-Simon
El teniente general Bouligneux y el mariscal de campo Wartigny perecieron frente a Verue; eran dos hombres de gran valor pero muy singulares. El invierno precedente se habían hecho varias máscaras de personas de la corte, tomadas del natural. Dichas personas las llevaban bajo otras máscaras, de modo que al quitarse la primera máscara los demás se equivocaban al confundir la segunda máscara con el rostro verdadero, ya dicho rostro era muy diferente. La broma divirtió mucho. Ese invierno se quiso repetir la distracción. Grande fue la sorpresa al encontrar a las máscaras tomadas del natural frescas y tal cual se hallaban cuando se guardaron después del carnaval, con excepción de las de Bouligneux y Wartigny, que aunque conservaban su perfecta semejanza habían adquirido la palidez y la consunción de las personas que acaban de morir. Ellos las lucieron en un baile y produjeron tanto horror que se trató de retocar las máscaras con rojo, pero el rojo se borraba de inmediato, y la consunción no tenía arreglo. Esta circunstancia me pareció tan extraordinaria que la considero digna de referirse, pero me hubiera cuidado de hacerlo si toda la corte no hubiera sido testigo de ello, como yo, y si no hubiese sorprendido mucho, y varias veces, por este hecho extraño y singular. Por último, ambas máscaras fueron arrojadas a la basura.
martes, 24 de enero de 2017
Carnaval: EL MUNDO TODO ES MÁSCARAS: TODO EL AÑO ES CARNAVAL, de Mariano José de Larra
domingo, 22 de enero de 2017
Carnaval: JUAN DE MAIRENA, de Antonio Machado
lunes, 21 de marzo de 2016
Exilio: PRIMAVERA CON UNA ESQUINA ROTA, de Mario Benedetti
DON RAFAEL (Derrota y derrotero)
















