Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne).
domingo, 8 de octubre de 2023
Octubre: UNA SERENATA PARA LUPE (del capítulo 13: Los leones de la Metro)
sábado, 7 de octubre de 2023
OCTUBRE, de Jaime Torres Bodet
viernes, 28 de octubre de 2022
Octubre: EL ÁNGEL QUE NOS MIRA, de Thomas Wolfe
miércoles, 26 de octubre de 2022
Otoño: LA BROMA, de Milan Kundera
sábado, 15 de octubre de 2022
Octubre: EL MAESTRO Y MARGARITA, de Mijaíl Bulgákov
(Fragmento del capítulo 13: La aparición del héroe)
jueves, 13 de octubre de 2022
Octubre: CIUDAD DE LOS ÁNGELES CAIDOS, de Cassandra Clare
(Fragmento del capítulo I: El maestro)
jueves, 6 de octubre de 2022
Octubre: POEMA DE OCTUBRE, de Dylan Thomas
martes, 4 de octubre de 2022
Octubre: UNA MAÑANA DE MARZO, de Joaquim M. Barrero
lunes, 3 de octubre de 2022
Octubre: BOCETO EN OCTUBRE, de Tomas Tranströmer
domingo, 2 de octubre de 2022
Octubre: LOS TRES PENIQUES NEGROS, de Joseph Hergesheimer
Un crepúsculo de polvo azul cayó en una hondonada de las colinas cubiertas de espeso arbolado. Era a primeros de octubre, pero la escarcha había estampado ya en los arces marcas de oro, los robles tenían manchas de rojo vinoso, el zumaque brillaba en la oscura maleza. Una bandada de gansos salvajes volaba a poca altura sobre las colinas, en el sereno anochecer ceniciento. Howat Penny, de pie en un claro del camino, decidió que los patos no se acercarían bastante para tirarles. No tenía ganas de cazar. Con la caída del sol su entusiasmo se había evaporado; volvió la indiferencia habitual. Dejó caer la culata del arma al suelo. Luego la levantó de nuevo, examinando el martillo; El pedernal estaba suelto, insatisfactorio. Había una probabi- lidad de que fallara el disparo.
Joseph Hergesheimer (Estados Unidos, 1880-1954).
sábado, 1 de octubre de 2022
Octubre: LANGUIDEZ, de Alfonsina Storni
Está naciendo octubre
jueves, 22 de octubre de 2020
Epidemias: LOS NOVIOS, de Alessandro Manzoni
domingo, 26 de enero de 2020
Tu boca: UNA TARDE DE OCTUBRE, de José Gorostiza
Tu boca es como un trémulo poniente
jueves, 10 de octubre de 2019
Tu boca: LIRIO Y SERPIENTE, de Nikos Kazantzakis
miércoles, 28 de noviembre de 2018
Día de los muertos: ASESINATO EN LA CATEDRAL, de T. S. Eliot

y las manzanas fueron recogidas y guardadas, y
la tierra se volvió ramas de muerte, pardas
y agudas, en un erial de agua y lodo,
el año nuevo espera, respira, espera y murmura en la sombra.
Mientras el labriego arroja a un lado la bota lodosa y tiende las manos al fuego,
el año nuevo espera, el destino espera su advenimiento.
¿Quién ha acercado las manos al fuego sin
recordar a los santos en el Día de Todos Santos,
a los santos y mártires que esperan? y ¿Quién tendiendo
las manos al fuego, negará a su maestro: y quién, calentándose junto al fuego, negará a su maestro?
Siete años, y ha terminado el verano,
siete años hace que el arzobispo nos dejó,
él, que siempre fue bueno con su rey.
Pero no estaría bien que regresara
el rey gobierna o gobiernan los señores,
hemos sufrido diversas tiranías;
pero casi siempre se nos deja a nuestros propios recursos,
y vivimos contentos si nos dejan en paz.
Tratamos de mantener nuestras casas en orden,
el mercader, tímido y cauto, se afana por reunir una modesta fortuna,
y el labriego se inclina sobre su pedazo de tierra, color de tierra su propio color,
y prefiere pasar inadvertido.
Ahora temo disturbios en las apacibles estaciones: el
invierno vendrá trayendo del mar a la muerte;
la ruinosa primavera llamará a nuestras puertas,
raíz y vástago nos comerán ojos y orejas,
el desastroso verano aplastará el lecho de nuestros arroyos
y aguardarán los pobres otro octubre moribundo.
¿Por qué el verano habría de consolarnos
de los fuegos del otoño y las nieblas invernales?
¿Qué haremos en el sopor del verano
sino esperar en estériles huertos otro octubre?
Alguna dolencia viene sobre nosotros. Esperamos, esperamos,
y los santos y mártires esperan a quienes serán mártires y santos.
El destino espera en la mano de Dios, no en las manos de los estadistas,
quienes, unas veces bien, otras mal, hacen proyectos y conjeturas
y abrigan propósitos que giran en sus manos en la trama del tiempo.
Ven, feliz diciembre, ¿quién te observará, quién te preservará?
¿Nacerá otra vez el Hijo del Hombre en el pesebre del escarnio?
Para nosotros, los pobres, no hay acción, sino sólo esperar y dar testimonio.
(Estadounidense nacionalizado británico, 1888-1965). Obtuvo el premio Nobel en 1948.
La ilustración corresponde al reparto del Quarry Theatre, para la pueste en escena de Asesinato en la Catedral (Murder in the Cathedral) en la Casa de la Resurrección, Mirfield, West Yorkshire, poco después de 1935.
miércoles, 14 de octubre de 2015
Venecia: LAS ALAS DE LA PALOMA, de Henry James
lunes, 20 de abril de 2015
Tu boca: ECO, de Dan Desliu
de brillo apagado, como el azogue de las fuentes profundas.
La luna había extendido su claridad de cera
sobre tus hombros dorados aún desde el Verano,
sobre tu frente, que parecía asombrarse de todo,
y sobre tu boca, un momento tan próxima a la mía.
Recuerdo que los árboles hacían escuchar una canción
desconocida para ambos...
Sonreías: tu sonrisa estaba hecha de recuerdos.
Movías suavemente tus dedos cincelados,
y yo tenía un millar de preguntas que hacerte
como, quizás, solamente se puede interrogar al mar inquieto.
Todas las palabras me parecieron tan superfluas
como las hojas muertas de Octubre sobre el suelo.
Escuchábamos arrastrarse lentamente el silencio,
como un zorro, entre las hojas amarillas.
(Traducido al español por Pablo Neruda)
jueves, 2 de octubre de 2014
Otoño: FERRY DE OCTUBRE A GABRIOLA, de Malcolm Lowry

(Fragmento)















