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Vancouver: la primavera está de regreso.

viernes, 16 de abril de 2021

Miércoles de ceniza: LA SEGUNDA VIDA DEL NEGRO ADÁN, de Julio Olaciregui

"... la amenaza, una tarjeta blanca con márgenes grises de pésame, la cruz y escrito a máquina..."

La tragedia del poeta Juan Subirats

En la sala de redacción del diario El Nacional-con-la-foto-del-muerto el teclear y repiquetear de las máquinas de escribir a las seis de la tarde es intenso.

El aire acondicionado nos mantiene frescos, como en pecera, rosados o verdosos, somos los "cargaladrillos", así nos dicen los redactores del Gran Pasquín, unos ya murieron, otros estábamos ahí a esa hora evocándolos, jamás me imaginé que me tocaría escribir sobre mis amigos, mis llaves, mis compas de trabajo, codo a codo en la sala de redacción pasamos muchos días... oyendo a veces como hoy las sirenas de la policía o los bomberos, quién sabe que habrá pasado... ouuhhh ouhhhhh

Mañe entró con las fotos húmedas en la mano.

Siempre que oía abrirse la puerta de la redacción yo levantaba como un resorte la cabeza, y asustado miraba. Esta vez era Mañe, el fotógrafo. Cuando abrió la puerta un lenguetazo caliente nos lamió desde la calle. El fogaje, el resplandor, penetraba cual dragón invisible por el vestíbulo y las escaleras del diario hasta nosotros, en el primer piso. Era una bocanada, un beso de la ciudad tropical, el aire de la Avenida del Crimen.

A cada instante Carlos levantaba el rostro y miraba hacia la puerta. Tenía culillo. Ese miércoles de ceniza, ayer nomás, le había llegado la esquela, la carta con la amena- za, una tarjeta blanca con márgenes grises de “pésame”, la cruz, y escrito a máqui- na, Malparido te vamos a matar si sigues jodiendo con tus babosadas.

Julio Olaciregui (Colombia, 1951).

jueves, 15 de abril de 2021

Miércoles de ceniza: EL SECRETO DE LA SIRENA, de Sue Monk Kidd

"... un extraño lugar secreto, lleno de rosarios rotos, medallas de santos desechadas, tarjetas religiosas..."

(Fragmento del capítulo inicial)

Entonces me aparté de él y miré a través de la habitación la luz tenue y acuosa en la ventana, recordando que ese día era Miércoles de Ceniza y sintiendo una inevitable oleada de culpa.

Mi padre había muerto el Miércoles de Ceniza cuando yo tenía nueve años, y de una manera compleja, de una manera que no tenía sentido para nadie más que para mí: puesto que había sido, al menos en parte, culpa mía.

Se había incendiado su embarcación, dijeron que por una explosión en el tanque de combustible. Algunas partes habían aparecido semanas después, incluido un frag- mento de la popa con la inscripción Jes-Sea. No le había puesto al bote el nombre de mi hermano Mike, ni siquiera el de mi madre, a quien adoraba, sino el mío: Jessie.

Cerré los ojos y vi llamas aceitosas, y una luz anaranjada rugiente. Un artículo en el periódico de Charleston había calificado la explosión como sospechosa y hasta hubo una investigación, pero nunca encontraron nada; cosas que Mike y yo descubrimos sólo porque habíamos robado el cajón con los recortes de la cómoda de mamá, un extraño lugar secreto, lleno de rosarios rotos, medallas de santos desechadas, tarjetas religiosas y una pequeña estatua de Jesús a la que le faltaba el brazo izquier- do. Nunca se hubiera imaginado que alguna vez nos íbamos a aventurar entre toda esa santidad quebrada.

Entré en ese terrible santuario casi todos los días durante más de un año y leí el artículo con obsesión, sobre todo esa línea en particular: "La policía especula que una chispa de su pipa pudo haber encendido una fuga en la línea del combustible".

Le había regalado la pipa el día del Padre. Hasta entonces nunca antes había fuma- do.

Sue Monk Kidd (Estados Unidos, 1948).

miércoles, 14 de abril de 2021

Miércoles de ceniza: 1492, VIDA Y TIEMPOS DE JUAN CABEZÓN DE CASTILLA, de Homero Aridjis

"Cada noche allí estaba Isabel, desnuda, abierta, urgente; sin más ansias que las de su propio deseo..."

(Fragmento)

Siempre las campanas llamaban a misa. Lo mismo durante las fiestas de Reyes y de la Candelaria, en las que nos entreteníamos mirando las estrellas desde el corral a oscuras o la larga procesión de candelas camono de la iglesia, hacia la misa.

Del Miércoles de Ceniza nos dábamos cuenta sólo por las cabezas cenicientas que pasaban delante de la ventana de la calle como rumbo a una tumba. En clausura estricta pasábamos los días públicos, más callados cuanto más ruido había en la calle, más solitarios cuanto más fuegos se encendían en las plazas, cuantos más gritos de algarabía traspasaban nuestras paredes. A menudo, el único esplendor que compartíamos con la demás gente de la villa era el de los relámpagos y la única fiesta la de la lluvia, que caía sobre nuestro tejado con la misma furia que caía sobre los tejados de otros.

Encerrados o no encerrados lo mismo nos daba, nos amábamos como si en nuestros abrazos convergieran todos los espíritus desamparados de Castilla, todos los finados incorpóreos que flotaban en el aire sin lugar fijo en el espacio, todas las ánimas que andaban desde hace siglos buscando su nacimiento, sin poder conformarse en ningún cuerpo.

Cada noche allí estaba Isabel, desnuda, abierta, urgente; sin más ansias que las de su propio deseo ni más triunfo que el del amor cumplido; mientras nuestros cuerpos, tal vez, en la mente de los inquisidores polvoreaban en la ceniza, en la memoria de la muerte.

Homero Aridjis (México, 1940).

lunes, 12 de abril de 2021

Miércoles de ceniza: ESCRITO EN ESPAÑA, de Alejandra Pizarnik

"Para poder mirar las nubes medité previamente en mi suicidio. Para poder amar las nubes, mi último estío, mi último hastío."

(Fragmento final)

Inminencia. Los ojos se estrellan, no son estrellas, no disponen de luz propia. Tanto para apaciguar dos ojos. En dónde guardan los ojos sus tesoros. Fiesta incesante en mis ojos mientras en la garganta es miércoles de ceniza, no, es el sabbat, desnudos danzan, alaridos toda la noche, toda la noche es ríspido, abracadabrantoso, rocalloso, pétreo, grietas, desgarraduras, páramo mi palabra, páramo mi lugar de origen, es de noche, danzan, caminan por los muros, danzan en mi garganta, profanación, vértigo, si sabíais que yo no.

Cuando habla con su voz, cuando en la playa cerca de Santillana del Mar su voz. Aleteos en mi sexo como en Fuentemilanos el yermo bajo alas negras aleteando (yo sobre su cuerpo como un pájaro singularmente herido). Todo lo que su voz nombra es razón de mi amor. (Ellos alargan sus sombras, hunden sus garras en mi garganta).

Aquello de un único crepúsculo. Para poder mirar las nubes medité previamente en mi suicidio. Para poder amar las nubes, mi último estío, mi último hastío.

Alejandra Pizarnik (Argentina, 1936-1972).

domingo, 11 de abril de 2021

Miércoles de ceniza: EN LA FRONTERA, de Cormac McCarthy

"... entró en el pueblo de Las Ánimas, era miércoles de ceniza según el calendario..."

(Fragmento)  

Al día siguiente cruzó Hermanas y tomó la polvorienta carretera al oeste del pueblo, esa misma tarde se detuvo en la encrucijada delante del almacén en Hatchita y dirigió la mirada hacia el suroeste donde el último sol brillaba sobre la sierra de las Ánimas y supo que nunca volveria a ir allí. Atravesó el valle de las Ánimas arrastrando lenta- mente la narria; hacerlo le llevó todo el día. Cuando a la mañana siguiente entró en el pueblo de Las Ánimas, era miércoles de ceniza según el calendario y las primeras personas que vio eran mexicanos con señales de tizne en la frente, cinco niños y una mujer andando en fila india por el polvoriento borde del camino a la salida del pueblo. Les dio los buenos días, pero ellos se limitaron a santiguarse al ver el cuerpo que llevaba en la narria y pasaron de largo. Compró una pala en la ferretería y salió del pueblo hacia el sur hasta que llegó al pequeño cementerio, donde maneó al caballo y lo dejó paciendo fuera del recinto mientras se ponía a cavar la tumba.

Cormac McCarthy (Estados Unidos, 1933).

sábado, 10 de abril de 2021

Miércoles de ceniza: EL BESO DE LA MUJER ARAÑA, de Manuel Puig

"Tiene unas monedas sobre la frente, una blusa amplia de esas con el escote con un elástico, que se pueden bajar del hombro..."

(Fragmento)
 
- Es en México, en un puerto, muy tropical. Los pescadores esa madrugada están saliendo en sus barcas, falta poco para que despunte el día. Les llega una música de lejos. Lo único que ven desde el mar es una casa suntuosa, toda iluminada, con unos grandes balcones que se asoman a un jardín hermoso, exclusivamente de jazmines, después viene un cerco de palmeras, y después la playa. Ya quedan pocos invitados en ese baile de disfraz y fantasía. La orquesta toca un ritmo muy cadencioso, con maracas y bongós, pero lento, una especie de habanera. Hay pocas parejas bailando, y una sola con antifaces todavía puestos. Ya se está terminando el famoso carnaval de Veracruz, y por desgracia el sol que está saliendo en ese momento anuncia el miércoles de ceniza. La pareja de los antifaces es perfecta, ella disfrazada de gitana, muy alta, con una cinturita de avispa, morocha, con raya al medio y el pelo suelto largo hasta la cintura, y él muy fuerte, también morocho, con unas patillas y el peinado para un lado con un poquito de jopo, y un bigotazo. Ella tiene una naricita muy chica, recta, un perfil delicado pero que revela carácter al mismo tiempo. Tiene unas monedas de oro sobre la frente, una blusa amplia de esas con el escote con un elástico, que se pueden bajar del hombro, o de los dos hombros, de esas blusas gitanas (...)
 
Manuel Puig (Argentina, 1932-1990).

viernes, 9 de abril de 2021

Miércoles de ceniza: DANIEL MARTIN, de John Fowles

"Miércoles de ceniza. La maldición de Dios sobre todos los pecadores."

(Fragmento del capítulo Crímenes y castigos)

Estaba escrito a mano y firmado con su nombre completo. Se lo pasé directamente a Andrea mientras estábamos desayunando y observé su rostro cuando la leía. Se quedó impasible mirando hacia arriba.

.- ¿Sorprendido?

- Realmente no.

- ¿Vas a responder?

- Orejas de piedra. No tiene sentido -ella volvió a leer la carta-. Por supuesto que siguieron la línea del partido sobre una reconciliación. Pero te apuesto a que le dijeron a Nell lo que realmente pensaban de mí -seguía mirando la carta, como si la convenciera más que yo-. Les habrá encantado componer cada palabra de esa breve conminación.

- ¿Qué es una conminación?

- Miércoles de ceniza. La maldición de Dios sobre todos los pecadores.

Se lo dije entonces, porque necesitaba desesperadamente tener al menos a una persona de mi lado en el asunto de Jane. Eso me ganó una absolución parcial; con el tiempo, casi total, porque lo discutimos mucho hasta el punto en que Andrea estaba preocupada. De alguna manera equiparó la duplicidad de Jane con el uso de la religión por parte de su propio marido para justificar su aterradora egomanía.

Durante muchos años he aceptado que Anthony tenía razón. Yo no merecía nada más, sobre todo porque él no sabía nada de lo que había sucedido entre Jane y yo. Sólo dos años antes había tenido que aclararlo con Caro, el por qué de ese miserable escrito; había resultado útil, tanto como una prueba para mí mismo de que había adquirido objetividad, como para abrir un área hasta entonces prohibida entre noso- tros.

John Fowles (Inglaterra, 1926-2005).

jueves, 8 de abril de 2021

Miércoles de ceniza: RESTOS DEL CARNAVAL, de Clarice Lispector

"... la calle tan extremadamente vacía que sigue al carnaval."
 
(Fragmento)

No, no del último carnaval. Pero éste, no sé por qué, me transportó a mi infancia y a los miércoles de ceniza en las calles muertas donde revoloteaban despojos de serpentinas y confeti. Una que otra beata, la cabeza cubierta por un velo, iba a la iglesia atravesando la calle tan extremadamente vacía que sigue al carnaval. Hasta que llegase el próximo año. Y cuando se acercaba la fiesta, ¿cómo explicar la agitación íntima que me invadía? Como si al fin el mundo, de capullo que era, se abriese en gran rosa escarlata. Como si las calles y las plazas de Recife explicasen al fin para qué las habían construido. Como si voces humanas cantasen al fin la capacidad de placer que se mantenía secreta en mí. El carnaval era mío, mío.
 
Clarice Lispector (Escritora brasileña nacida en Ucrania, 1920-1977).

miércoles, 7 de abril de 2021

MIÉRCOLES DE CENIZA, de Luis G. Basurto


(Dos parlamentos)

Elvira: ¡Ay, cómo me he reído! Hacía mucho tiempo que no estaba tan contenta. ¿Qué les parece si nos vamos a otra parte a celebrar el carnaval? Porque mañana empieza la cuaresma y yo tengo que ir a la iglesia. Es miércoles de ceniza y...

Victoria (Levantándose de pronto, como herida): ¡Estúpida!

(...)

Federico: Dígalas. Dígalas mil veces. Sólo así podrá liberarse de ellas.

Victoria: Ojalá pudiera liberarme de lo que significan.

Federico: Le aseguro que lo conseguirá. ¿Cuáles fueron esas palabras?

Victoria (Después de una pausa, sin mirarlo): Miércoles... de ceniza...


Luis G. Basurto (México, 1920-1990).

La ilustración corresponde a un fotomontaje publicitario de la adaptación al cine, en 1958, de la obra teatral, en el que aparecen Arturo de Córdova, quien interpretaba a Federico, y María Félix como Victoria.

martes, 6 de abril de 2021

Miércoles de ceniza: APOCALIPSIS. ESCUELA UMBRÍA, HACIA 1490, de Hans Magnus Enzensberger

"... hará un cuadro sombrío. ¿Por dónde comenzar cuando se quiere pintar el fin del mundo?"

No es joven ya, suspira,
saca un gran lienzo, medita,
discute tenaz y largamente con el cliente,
un carmelita avaro llegado delos Abruzzos.
Prior o superior. Ya comienza el invierno.
Crujen las articulaciones de sus dedos, crujen las ramas
en la chimenea. Suspirando imprimará el lienzo,
lo dejará secar, y lo imprimará de nuevo,
bosqueja de prisa sus figuras
en cartoncitos, simples esbozos que destaca
con blanco de plomo.
Vacila, tritura los colores, los deja unas semanas.
Y un buen día, tal vez el miércoles de Ceniza
o del día de la Candelaria, al despuntar el alba,
moja el pincel en sombra calcinada:
hará un cuadro sombrío. ¿Por dónde comenzar
cuando se quiere pintar el fin del mundo?
Conflagraciones, islas a la deriva, relámpagos
y torres y almenas y pináculos cayendo con tanta lentitud.
Cuestiones técnicas, problemas de composición.
Destruir todo un mundo es difícil tarea.
Muy arduos de pintar son los sonidos, por ejemplo,
el de la cortina rasgada en el templo,
el mugir de las bestias, el trueno; pues todo
debe desgarrarse o ser desgarrado,
todo menos el lienzo. Y no puede haber dudas
sobre el plazo de entrega: a más tardar para Todos los Santos.
Es necesario que, al fondo, el mar impetuoso una y mil veces
sea matizado con verdes destellos espumosos,
atravesado por mástiles
y los barcos hundiéndose verticalmente, naufragios,,
mientras afuera, en pleno mes de julio, ni un perro
cruzará la plaza polvorienta.
El pintor se ha quedado solo en la ciudad,
sin mujeres, sin discípulos ni sirvinetes.
Parece fatigado, quién lo hubiera creído,
mortalmente fatigado. Todo es ocre, sin sombra,
todo petrificado, fijo en una suerte de
eternidad maligna; salvo el cuadro, que va
adquiriendo forma, que se va ensombreciendo poco a poco,
que se inunda de sombra, gris acero, gris lívido,
gris tierra, violeta pálido,
caput mortuum, que se llena de diablos, de jinetes,
de masacres, hasta que el fin del mundo quede culminado.
Y el pintor,
por un instante reanimado,
absurdamente alegre como un niño,
como si le hubiesen regalado la vida,
invita esa misma tarde
a mujeres y niños, amigos y enemigos,
a disfrutar de su vino, sus trufas frescas y sus becadas,
mientras desde fuera llega el rumor de la primera lluvia del otoño.


Hans Magnus Enzensberger (Alemania, 1929).

(Traducido del alemán por Ramón Xirau).

lunes, 5 de abril de 2021

Miércoles de ceniza: LA TIENDA DE LOS MILAGROS, de Jorge Amado


"Si alguien ha de juzgar a Bahía por el carnaval, ni puede dejar de ponerla a la par de África..."
(Fragmento)
Donde se da cuenta de carnavales, peleas callejeras y otros hechizos, con mulatas, negras y una sueca (que en realidad era finlandesa)
En 1903, trece afoxés de negros y mulatos hicieron retumbar los aires con sus portentosos cortejos («Rompieron el desfile atronando el aire con estridentes notas de sus instrumentos, dos clarines, los que visten lindos vestidos de Túnez como prueba de que la civilización no es una utopía en el continente negro como sostienen los maldicientes»; así comenzaba el manifiesto al pueblo de uno de los afoxés). Luego del carnaval, el periodista se cubrió la cabeza de ceniza y vergüenza: «Si alguien ha de juzgar a Bahía por el carnaval, no puede dejar de ponerla a la par del África y, considérese, para nuestra vergüenza, que se halla aquí hospedada una comisión de sabios austríacos, quienes naturalmente, ofendidos por el bochorno, van registrando estos casos para difundirlos en los diarios de la culta Europa».
¿Dónde estaba la policía?, ¿qué hacía «para demostrar que en esta tierra existe la civilización?» De continuar la escandalosa exhibición del África: las orquestas de atabaques, las alas de mestizas y de todos los grados de mestizaje –desde las opulentas criollas hasta las elegantes mulatas blancas, el samba embriagador, ese encantamiento, ese sortilegio, ese hechizo, ¿dónde irá a parar entonces nuestra latinidad? Pues somos latinos, lo saben bien, y, si lo ignoran, lo van a aprender a costa de yugo y de golpes.
Finalmente, la policía reaccionó en defensa de la civilización y la moral, de la familia, del orden, del régimen, de la sociedad amenazada y de las Grandes Sociedades, con sus carros y sus graciosos desfiles de élite; se prohibieron los afoxés, el batuque, la samba, la exhibición de clubes de costumbres africanas.
Por fin, mejor tarde que nunca. Ahora pueden desembarcar sabios austríacos, alemanes, belgas, franceses, o de la rubia Albión. Ahora, sí pueden venir.
Pero quien llegó fue Kirsi, la sueca, que, por otra parte, corríjase pronto, no era sueca como todos pensaban, decían y terminó por ser; y sí finlandesa de trigo y de asombro. Poseída por el miedo y la lluvia, en la puerta del Mercado do Ouro, en la mañana del miércoles de ceniza, ofrecía una mueca de terror y los ojos de azul infinito.
Pedro Archanjo se levantó de la mesa de cuscús y ñame, sonrió con los labios amplios, se dirigió a ella con paso directo y firme, como si lo hubieran designado para recibirla, y le extendió la mano:- Véngase a tomar café.
Jamás se supo si comprendió o no la matinal invitación, pero la aceptó; se sentó a la mesa del puesto de Terência y golosamente devoró mandioca, ñame, torta de puba, cuscús de tapioca. La impetuosa Ivone rumió sus celos en la tienda de Miro, murmurando insultos: «Cucaracha descarada». Terência posó sus ojos tristes sobre la mesa, quién sabe si no más tristes. La invitada, harta de comer, dijo una palabra y se rió en dirección a todos. El moleque Damião, hasta allí en silencio y de pie al fondo, se entregó finalmente y también se rió:
- Blanca más blanca, de albayalde.
- Es sueca -aclaró Manoel de Praxedes, que acababa de llegar por un café y un trago-. Saltó del barco sueco, ese carguero que está recibiendo madera y azúcar, vino en el mismo remolcador que yo -Manoel de Praxedes trabajaba en la carga y descarga de barcos-. De vez en cuando una mujer rica y loca se embarca para conocer el mundo.
No tenía cara de rica ni de loca; por lo menos allí, en el puesto, todavía mojada, los cabellos pegados al rostro, tan inocente y frágil. Dulce niña.
- El barco sale a las tres, pero ella sabe que tiene que embarcarse antes. Cuando bajé, vi que el comandante conversaba con ella.
Tocándose el pecho con el dedo, dijo:
- Kirsi –y lo repitió estirando las sílabas.
Ella se llama Kirsi –comprendió Archanjo y pronunció-: Kirsi.
La sueca batió palmas con alegre aprobación, y le tocó el pecho a Archanjo, preguntándole algo en su lengua. Manoel de Praxedes desafió:
- Descifre la charada, vamos, mi compadre sabihondo.
- Pues ya la descifré. Me llamo Pedro –respondió dirigiéndose a la muchacha; había adivinado la pregunta y, repitiendo lo que había hecho la gringa, le contestó-: Pedro, Pedro, Pedro Archanjo, Ojuobá.
- Oju, Oju –lo llamó ella.
Era el miércoles de ceniza.
Jorge Amado (Brasil, 1912-2001).

domingo, 4 de abril de 2021

Miércoles de ceniza: BATALLA DE ÁNGELES, de Tennessee Williams


(Fragmento del tercer acto)

Vee (casi sollozando): He esperado y rezado tanto tiempo. Ahora finalmente llega.

Beulah: ¿Qué llega?

Vee: La visión. La he visto temprano esta mañana. La he pintado.

Beulah: ¿Pintaste qué?

Vee: ¡A Jesús!

Dolly: Pensé que habías dicho que nunca pintarías al señor hasta que lo hubieras visto cara a cara.

Vee (con modestia): Lo hice. Esta mañana. Camino a la iglesia, por el árbol de álamo, donde las ramas del camino dan hacia el dique. He estado en ayuno desde el miércoles de ceniza para aclarar mi vista. Los velos han caído de mis ojos. ¡Luz, luz! Nunca había visto con tal brillo. Como si tuviera agujas en mis ojos; de veras me duelen al mirar.

Beulah: ¿Al mirar qué?

Vee: El sol esta mañana, antes de que comenzara la Pasión.

Dolly: Es debilidad por el ayuno. Eres de naturaleza muy excitable.


Tennessee Williams: Thomas Lanier Williams (Estados Unidos, 1911-1983).

sábado, 3 de abril de 2021

Miércoles de ceniza: ENTRE MUJERES SOLAS, de Cesare Pavese

"... y tener presentes los otros comercios de la piazza Castello..."

(Párrafo inicial del capítulo 11)

Sólo las horas que pasaba en vía Po no me parecían perdidas. Me tocaba también andar en busca de una u otra cosa; a veces veía a alguien en el hotel. El miércoles de ceniza, albañiles y pintores habían terminado; quedaba el trabajo más difícil, la decoración. Estuve a punto de coger de nuevo el tren e ir a discutirlo otra vez todo; por teléfono no había forma de entenderse con Roma. Me decían: «Confiamos en ti, decide», y al día siguiente telegrafiaban que esperara una carta. El arquitecto decorador vino a cenar conmigo en el hotel; acababa de regresar de Roma y tenía una carpeta llena de bocetos. Pero era joven y contemporizaba; no quería compro- meterse y me dio la razón; al mirarlos desde aquí, todos los bonitos proyectos de Roma se derrumbaban. Había que contar con la luz de los soportales y tener presentes los otros comercios de la piazza Castello y de vía Po. Me convencí de que tenía razón Morelli; el sitio era imposible, barrios como ese ya no quedan en Roma, quizá sólo extramuros. La gente pasea por vía Po sólo el domingo.

Cesare Pavese (Italia, 1908-1950).

La ilustración corresponde a una fotografía de Piazza Castello en Turín, Italia, durante los años treinta.

viernes, 2 de abril de 2021

Miércoles de ceniza: CAMINOS SIN LEY, de Graham Greene

"No siento simpatía por los que se quejan de la riqueza y de la belleza de una iglesia..."

(Fragmento del capítulo II: El estado rebelde)

Eran tan hermosos como cualquier construcción de la Edad Media; no creo que lo fuera a consecuencia de las marcas de las balas, los agujeros hechos en la pared por las ametralladoras de Pancho Villa. ¿Habrán calumniado a la Iglesia mejicana, pensé, cuando creó obras de arte en una época tan tardía como ésta? No siento simpatía por los que se quejan de la riqueza y de la belleza de una iglesia en una región pobre. Por un peso más por semana, realmente, no vale la pena privar a los pobres del descanso y de la quietud que pueden encontrar en esta catedral. Nunca oí a nadie que se quejara de los supercinematógrafos, de la necesidad de gastar el dinero en consuelos; y sin embargo no hay democracia en las salas de cine: uno paga más, y le dan más; pero en una iglesia la democracia es absoluta. El rico y el pobre se arrodillan uno al lado del otro para comulgar; el rico debe esperar su turno en el confesionario.

No recordaba que era Miércoles de Ceniza, hasta que volví a la iglesia y encontré una larga cola aglomerada a lo largo de la nave lateral para recibir las cenizas. ("Recuerda, hombre, que eres polvo, y al polvo volverás.") Ahora había tantos chicos y jóvenes como ancianos, porque la labor cotidiana ya había terminado. Por lo menos doscientos cincuenta personas estarían esperando en la cola; tardé un cuarto de hora en llegar hasta el sacerdote, y ya la cola se había renovado casi completamente y la lenta marea de penitencia no daba señales de disminuir. Esa tarde, miles de personas deben de haber recibido las cenizas. Volvían a salir, como testigos, para fluir por la ciudad crepuscular con la pesada cruz gris sobre la frente; algunos años antes, habrían ido a parar a la cárcel por ese delito; empecé a pensar que después de todo Cárdenas se había equivocado. Ese es el peligro de las giras rápidas, uno calcu- la erróneamente, basándose en tres muchachas jocosas y una sola misa, y calumnia la devoción de miles.

Graham Greene (Inglés fallecido en Suiza, 1904-1991).

(Traducido al español por J. R. Wilcock).

La ilustración corresponde a la iglesia mexicana de Nuestra señora del Pilar, templo de la Enseñanza.

jueves, 1 de abril de 2021

Miércoles de ceniza: AL FILO DEL AGUA, de Agustín Yáñez

"A mí no me tizna el cura ni en miércoles de ceniza."

(Fragmento de la cuarta estancia. Babel: el día del juicio)

Suspiros, sollozos contenidos. Los circunstantes repasan historias, recuerdos del finado. Las mujeres hacen salir de la pieza a doña Amandita, con la obsesión del refrán. De pie, impasible, con ceño duro, las manos en puño, Plácida se halla presente. Golpea, entra el aire de tormenta. Llegan los bramidos de las reses, los ladridos de los perros. Entre todos, resuena el bramido del toro semental. Aumentan las velas encendidas, el murmullo de rezos.

- Cierto. Así es. Pero yo tenía mi moral con sus principios, según los que creí obrar bien. Desde luego a ninguna engañé y a todas les cumplí, sobre ser verdad aquello de que al cabo cuando ellas quieren solitas se dan lugar. Yo las cuidé, fui riguroso con ellas y huí siempre de puerta abierta, perro guzgo y mujer deshonesta. Las hice aprender su catecismo para que luego lo inculcaran a las criaturas. Las obligué a cumplir aquello de que la vergüenza en la mujer se conoce en el vestir. Lo reconozco: es de lo que más me gustaba en la vida, lo que del mundo me hacia gozar más, contemplándolas, queriéndolas a montones, como se quieren las flores, que no basta una, porque otras tienen colores, gracias, olores que le faltan a la primera, y en esto no veía cosa mala, porque para mí todas eran hechura de Dios, como los pájaros que pueden juntarse dentro de la misma jaula, o las dichas flores, para componer bonitos ramos que yo he visto en los altares; para mí eran las mejores hechuras de la creación; casi veía en ellas a los ángeles, o por lo menos una especie de aves venidas del paraíso, tan chulas, tan llenas de misterio, que nunca me cansaba de verlas y buscarlas; no, nunca, ni cuando me salían ingratas, ni cuando ya no pude con mis años; seguí contemplándolas como el regalo más precioso que Dios hizo a los hombres. Oí, sí, pero nunca se convenció mi naturaleza de que fuera pecado; en lo más hondo de mí escuchaba el mandato de andar sin cansancio tras ellas; ¿cómo pudo engañarme una razón tan constante, tan de acuerdo con mis mejores impulsos? Por otra parte, lo veía en los animales, criaturas, al fin, como nosotros, con iguales instintos, que obedecían alegremente, del modo más natural, sin hipocresías, el mandato del Padre Eterno: crezcan y multiplíquense, conforme lo aprendí en pastorelas y sermones. Yo me multipliqué, sin miedo a cargarme de familia y de responsabilidades; en eso gasté fuerzas y vigilias; por eso hice mucho de lo que se me acusa: revolver razas, apartar influencias, escoger productos; me propuse formar una Casa Grande, poderosa, que nadie pudiera destruir. Hice todo lo posible. No es mi culpa, sino de mi rudeza y cortos alcances el haber errado. A ninguna de mis crías desamparé, por indignos que los considerara; no más no les concedí lugar que no merecían o en el que yo tanteaba que no podrían servir, según mi ley de actos. Dios humilló la soberbia o la flaqueza de mis juicios; aunque barajando despacio el asunto, me asisten dudas de ser yo el responsable, porque los muchachos ya son grandes, saben lo que hacen, no soy dueño de su voluntad ni de sus acciones, por más que lo quisiera; sería tanto como culpar a Dios de las barrabasadas de los cristianos, como mis paisanos creen; y precisamente porque nunca estuve de acuerdo en echarle la culpa de nuestra pereza, vicios y demás, labré fama de deslenguado y hereje; o por dichos guasones, como los de pedir prestado ni a Dios, y regalado ni al diablo -¿qué le debo al sol con que me haya calentado? -algo es algo, dijo el diablo, y se cargó a un obispo -a mí no me tizna el cura ni en miércoles de ceniza -a lo dado hasta los obispos trotan -¿qué ha de dar San Sebastián cuando ni calzones tiene?; en cambio, repetía y cumplía otros de buenas enseñanzas: delante de los muchachos, persignarse bien y no equivocarse -porque son muchos los diablos y poca el agua bendita, hay que acarrear más -con muchas gotas de cera se forma el cirio pascual -para todo alcanza el tiempo sabiéndolo aprovechar. Yo tenía buenas intenciones

Agustín Yáñez (México, 1904-1980).

miércoles, 31 de marzo de 2021

Miércoles de ceniza: LOS ASESINA- TOS DEL ROSARIO, de William X. Kiensle

"Deja un rosario en cada víctima para puntualizar que lo está haciendo durante los días de pentiencia de la cuaresma."

(Fragmento del jueves 31 de marzo)

- Nellie, eso es.Acabo de regresar a la morgue y leí de nuevo algo que escribí antes de la cuaresma. Decía que los católicos acostumbran el ayuno y la abstinencia todos los días de cuaresma. Pero durante los últimos años se supone que sólo deben hacer penitencia el miércoles de ceniza y cada viernes de cuaresma. Eso debe ser. El asesino del rosario ha ejecutado un sacerdote o una monja los miércoles de ceniza y los últimos cuatro viernes. Deja un rosario con cada víctima para puntualizar que lo está haciendo durante los días de penitencia de la cuaresma.

Kane caviló durante unos minutos, su mente exploraba las posibilidades: «De acuer- do, suponiendo que eso tiene sentido... ¿Qué significa?»

- Nellie... si es que estoy en lo cierto, el asesino va a atacar mañana y de nuevo el próximo viernes -Viernes Santo, el último viernes de la cuaresma-. Y entonces dará todo por concluido.

William Xavier Kiensle (Estados Unidos, 1928-2001).

martes, 30 de marzo de 2021

Miércoles de ceniza: GENTE INDEPENDIENTE, de Halldor Laxness

"... pero ahora aparentemente, debía pasar todo el mes de Porri y todo el mes de Góa..."

(Fragmento del capítulo 48)

Pero Asta Sóllilja había estado esperando el miércoles de ceniza, porque le parecía recordar que el miércoles de ceniza era una cumbre desde la cual podía divisar la Pascua, pero ahora, aparentemente, debía pasar todo el mes de Porri y todo el mes de Góa, y después vendría... el ayuno de nueve semanas. ¿El ayuno de nueve semanas? ¿Nueve semanas? ¿Quién podría sobrevivir a un ayuno así? Pero cobró nuevos ánimos y expresó la esperanza de que cuando el ayuno de las nueve semanas hubiese terminado, el miércoles de ceniza no estuviese ya tan lejos.

- Oh, yo siempre entendí que primero venía el martes de carnaval.

- Pero el miércoles de ceniza debe llegar alguna vez, abuela, y entonces no faltará mucho para Pascua.
 
- Será una novedad, entonces -replicó la anciana, echando la cabeza hacia atrás y lanzando una mirada oblicua, hacia abajo, a sus agujas-. En mis tiempos el miércoles de ceniza era siempre seguido del ayuno.
 
- ¿Qué ayuno?
 
- ¡Pues, el largo ayuno, la Cuaresma mujer... la Cuaresma! ¡Habrase visto tamaña ignorancia! ¡Tiene casi dieciséis años de edad y cree que la Pascua viene inmediata- mente después del miércoles de ceniza! En mi época se te habría considerado una boba por no conocer la Cuaresma y las más importantes festividades que hay en ella, las témporas, por ejemplo, y la Anunciación.
 
- Pero conozco el Viernes Santo -dijo la joven con repentina inspiración-. Alguna vez llegará, ¿no es cierto?
 
- Oh, creo que San Magno viene antes -replicó la anciana-. Y el Jueves Santo.
 
Esto terminó con la tentativa de centrar la Pascua. Se rindió. Se había extraviado en los desiertos del calendario, perdió todo el sentido de dirección, la lana repen- tinamente pegajosa en sus dedos, todos los vellones convertidos de pronto en masas enmarañadas que jamás lograría peinar. ¿Por qué estos jóvenes no podían consolar- se con el pensamiento de que todo pasa, de un modo o de otro, tal como mejor le place al Hacedor?
 
Halldór Laxness (Islandia, 1902-1998). Obtuvo el premio Nobel en 1955.

lunes, 29 de marzo de 2021

Miércoles de ceniza: EL ÁNGEL QUE NOS MIRA, de Thomas Wolfe

"Sólo el Bufón de Lear le parecía admirable; un bufón triste, trágico, misterioso."

(Fragmento del capítulo 23)

Leyó todas las obras menos Timón, Tito Andrónico, Pericles, Coriolano y El rey Juan, pero la única que mantuvo su interés desde el principio hasta el fin fue El rey Lear. Muchos famosos pasajes declamatorios le habían sido familiares durante años, gracias a los recitados de Gant, pero ahora le cansaban. Y todos los juegos de palabras de los bufones, que Margaret reía sumisamente y eran exhibidos como muestra del gran ingenio del maestro, sentía vagamente que eran muy obtusos. Nunca confió en el humor de Shakespeare, pues sus graciosos no eran solo bufones pomposos, sino también insulsos.

«Por mi parte preferiría conllevar contigo a cargar contigo; sin embargo, no llevaría ninguna cruz si cargase contigo, pues creo que no llevas dinero en la bolsa.»

Estas cosas le recordaban desagradablemente a los Pentland. Sólo el Bufón de «Lear» le parecía admirable; un bufón triste, trágico, misterioso. En cuanto a los demás, componía parodias que, con maliciosa sonrisa, se decía que harían desternillarse de risa a la posteridad. Tales como: «Sí, tío, y si el martes de carnaval fuese miércoles de ceniza, yo caparía a tu gallo, como dijo Tom O’Ludgate al pastor cuando vio que ya no había velloritas. ¿Ladras con dos gargantas, Cerbero? Siéntate, muchacho, ¡siéntate!».

Thomas Wolfe (Estados Unidos, 1900-1938).

domingo, 28 de marzo de 2021

Miércoles de ceniza: EL OBELISCO NEGRO, de Erich María Remarque

"La más joven de las hijas de Knopf aparece ante nosotros todavía soñolienta..."

(Fragmento del capitulo Fin de la inflación, un marco por un trillón)

- Natural, tal vez, pero no justo. 

-¿Por qué no justo? -le pregunto.

- Es algo muy complicado que no puedo ahora. Estoy demasiado cansado para analizar complejidades psicológicas. Los hombres calvos no deberían pelear. Deberían limitarse a filosofar, como Sócrates.

- Entonces llevarás una vida muy solitaria. Todo indica el advenimiento de un período de trifulca generalizada. Eso se respira en el ambiente.

- No estoy de acuerdo contigo. Una especie de horrible carnaval ha terminado. ¿No vamos, acaso, hacia algo parecido a un miércoles de ceniza general? Una gran pompa de jabón acaba de estallar.

- ¿Y después?

- ¿Después de qué? -me pregunta.

- Alguien soplará otra pompa mucho más grande.

- Tal vez.

Llegamos al jardín. Las cruces parecen grises bajo la luz lechosa del amanecer. La más joven de las hijas de Knopf aparece ante nosotros, todavía somnolienta. Al parecer estaba esperando nuestra llegada.

- Papá me ha dicho que está dispuesto a revenderle la lápida por doce trillones.

- Dígale, nenita, que le daremos por ella ocho marcos. A condición de que se decida antes del mediodía. El dinero va a escasear mucho.

- ¿Cómo? —pregunta Knopf que desde la ventana de su alcoba lo ha oído todo.

- Ocho marcos, Herr Knopf. Y después del mediodía no valdrá más que seis. El dinero, en vez de subir, está desplomándose ahora aparatosamente. Quién lo hubiera creído, ¿eh?

Erich María Remarque (Alemán fallecido en Suiza, 1898-1970).

sábado, 27 de marzo de 2021

Miércoles de ceniza: CANCIÓN PARA MORIR DE AMOR EN TIEMPO DE CARNAVAL, de Louis Aragon

"El miércoles me hacen un signo de la cruz..."

Domingo y
Lunes limpio
París
El domingo lloro que el martes río
Lunes dominó sin polvo de arroz
El amor se perderá en su magia
Martes
Carnaval todos los techos se fríen
Martes
Carnaval
Martes
Martes gris
Por donde vienes
Miércoles de
Ceniza
 
Martes
Miércoles
Mi corazón se pierde
 
El miércoles me hacen un signo de la cruz
Miércoles mentiroso quieres que te crea
Que el amor está en la tierra y ya todo frío
Es mío
Señor y yo soy su presa
La noche será larga y la cama estrecha
El cielo está abierto todo rojo en el lugar
Por donde te iras lejos
El miércoles desciende
 
Martes
Miércoles
Mi corazón se pierde
 
(Dimanche et
Lundi nettoyez
Paris
Dimanche pleurons que mardi je rie
Lundi domino sans poudre de riz
L'amour se perdra dans ta féerie
Mardi
Mardi gras tous les toits sont frits
Mardi
Mardi gras
Mardi
Mardi gris
Par où t'en viens-tu
Mercredi des
Cendres

Mardi
Mercredi
Mon cœur s'y perdit

Mercredi me fait un signe de croix
Mercredi menteur veux-tu que je croie
Qu'Amour est en terre et déjà tout froid
Il est mon
Seigneur et je suis sa proie
La nuit sera longue et le lit étroit
Le ciel est ouvert tout rouge à l'endroit
Par où tu t'en vas
Mercredi descendre
Mardi
Mercredi

Mon cœur s'y perdit)
Louis Aragon (Francia, 1897-1982).
 
(Traducido del francés por Jules Etienne).