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Vancouver, English Bay en primavera.

lunes, 20 de abril de 2015

Tu boca: ECO, de Dan Desliu


Llevabas esa tarde un traje verde,
de brillo apagado, como el azogue de las fuentes profundas.

La luna había extendido su claridad de cera
sobre tus hombros dorados aún desde el Verano,
sobre tu frente, que parecía asombrarse de todo,
y sobre tu boca, un momento tan próxima a la mía.

Recuerdo que los árboles hacían escuchar una canción
desconocida para ambos...

Sonreías: tu sonrisa estaba hecha de recuerdos.
Movías suavemente tus dedos cincelados,
y yo tenía un millar de preguntas que hacerte
como, quizás, solamente se puede interrogar al mar inquieto.

Todas las palabras me parecieron tan superfluas
como las hojas muertas de Octubre sobre el suelo.

Escuchábamos arrastrarse lentamente el silencio,
como un zorro, entre las hojas amarillas.
 
Callábamos.
 
Callabas. Y la luna entre las largas ramas
aclaraba tus hombros dorados, esa tarde.
 
 
Dan Desliu (Rumania, 1927-1996)

(Traducido al español por Pablo Neruda)

domingo, 19 de abril de 2015

Tu boca: ANTOLOGÍA TRADUCIDA, de Max Aub


Definición de la historia, de Ibn Abu Hakin
 
La historia, hija, es un cúmulo de desesperanzas, dudas, desengaños, intrigas, emboscadas, crímenes, daños, hecatombes, suplicios, tormentos, martirios, degollinas, linchamientos, venganzas, penas, prisiones, vergüenzas, crucifixiones, bajezas, deslealtades, destierros, burlas, irreverencias, desórdenes, infidelidades, perfidias, alevosías, artificios, mala fe, tratos dobles y aun triples, perjurios, disimulos, mentiras, apostasías, traiciones, felonías, vilezas, malas partidas, asesinatos, estupros, injusticias, saqueos, robos, persecuciones, escombros que produjeron esto que ves; albricias, suaves encantos, dulces presencias, altísimos placeres, dorado vino, manjares gustosos, música prodigiosa, muelles alfombras, delicados perfumes, poesías espléndidas, miniaturas de colores inigualables, jardines frondosos, telas tan suaves como tus pechos, tu boca: sueño y sueños.
 
¡Oh maravilla de maravillas!
 
 
Atribuido a Ibn Abu Hakin (Arabia, siglo VIII) por
Max Aub (Hispano-mexicano nacido en Francia, 1903-1972)

sábado, 18 de abril de 2015

Tu boca: SAFO A CLEIS, de Safo de Lesbos



Me amo en ti,
y
en tu figura,
me miro,
transformada
con la forma de mi sueño.
 
Al acariciarte
es mi reflejo
el que acaricio
narciso
en el espejo de tu cuerpo.
 
Me miro, así,
toda yo
vuelta carne tuya,
belleza que amo,
seda que acaricio
en tus mejillas.
Sabor de tu piel
en la blanca corola
de tus senos
y en la oscura y dulce fruta
de tu sexo.
 
Lenta y deleitosa
te recorro
con mis dedos
más sabios en formas
que los de Fidias,
y vuelvo
un cinturón de oro
mis brazos en torno
a tu cintura,
mientras
ávidas
mis piernas
-como lianas-
se enredan en las tuyas
al tiempo que no hay límite
entre tu boca y la mía.
 
¿Tú o yo?
¿Cuál soy?
¿o cuál tú eres?
 
Fundidas en el placer
todo se borra,
y sobre el lecho, entre
los deshojados jacintos
de las rotas guirnaldas
-con que nos adornamos
para el íntimo festejo-
sólo sé
que soy llama
encendida en tu aliento.
 
Enajenada en ti
sin tiempo
y sin fronteras.
Perdido el borde
de mi cuerpo,
en las oscuras aguas
del orgasmo,
me entrego hasta morir
en tu belleza.
 
 
Safo de Lesbos: Σαπφώ, Ψάπφω (Grecia, 630 o 612 a. C.- 570 a. C.)

viernes, 17 de abril de 2015

Tu boca: EL ANTRO DE LAS NINFAS (Las canciones de Bilitis), de Pierre Louÿs


El antro de las ninfas

Tus pies son más delicados que los de la argentina Thetis. Entre tus brazos cruzados reúnes tus senos o los acunas blandamente como dos bellos cuerpos de palomas.
 
Bajo tus cabellos disimulas tus ojos húmedos, tu boca temblorosa y las flores rojas de tus orejas; pero nada detendrá mi mirada ni el cálido hálito del beso.
 
Porque en el secreto de tu cuerpo estás tú, Mnasidika amada, que recelas del antro de aquellas ninfas de que habla Homero, el lugar donde las náyades tejen paños de púrpura.
 
El lugar de donde fluyen, gota a gota, unas fuentes inagotables y donde la puerta del Norte deja descender a los hombres, y donde la puerta del Sur deja entrar a los Inmortales.
 
 
Pierre Louÿs (Francés nacido en Bélgica, 1870-1925)

(Traducido al español por Ramón Hervás)

jueves, 16 de abril de 2015

Tu boca: EL DIFUNTO MATÍAS PASCAL, de Luigi Pirandello

"... el tren de las doce, que va a Pisa."

(Fragmento inicial del capítulo 17: Reencarnación)

Llegué a la estación a tiempo de tomar el tren de las doce, que va a Pisa.

Después de sacar el billete, me acomodé en un coche de segunda, con la visera de la gorra de viaje calada hasta los ojos, no tanto porque no me vieran como para no ver yo a nadie. Pero seguía viendo, a pesar de todo, con el pensamiento, lo que no quería ver; me atosigaba la visión de aquel sombrero y aquel bastón que dejara encima del pretilillo del puente. Quizá alguno, al pasar por allí, los hubiese visto..., si no había ido ya algún sereno con el parte a la Comisaría... ¡Y yo estaba todavía en Roma! ¿Qué pasaría? Sentía que no vivía...

Hasta que, por fin, arrancó el tren. Por fortuna no había subido ningún otro viajero a mi vagón. Me puse en pie, alcé los brazos y lancé un interminable suspiro de satisfacción, como si se me hubiese quitado un peso de encima. ¡Ah! Volvía a contarme en el número de los vivos; a ser yo, ¡Matías Pascal! Me hubiera puesto a participárselo a todo el mundo a grito pelado: «¡Que soy yo, Matías Pascal! ¡Que soy yo! ¡No me había muerto! ¡Estoy aquí!» ¡Y no tenía ya que mentir, ni por qué temer que me descubrieran! Es decir, todavía no, hasta que no llegase a Miragno... Allí era donde tendría que darme a conocer como del mundo de los vivos e injertarme de nuevo en mis sepultas raíces... ¡Loco de mí ¿Cómo había podido figurarme que un tronco pudiese vivir cercenado de sus raíces? Y, sin embargo, todavía me acordaba de aquel otro viaje de Alenga a Turín; lo mismo que ahora, habíame considerado entonces feliz... ¡Loco! ¡Había sido un loco! «¡La liberación!», decía. ¡Aquello me había parecido la liberación! ¡Sí, con la capa de plomo de la mentira a cuestas! ¡Una capa de plomo encima de una sombra! ... Ahora volvería a cargar con la mujer y la suegra, es cierto... Pero ¿no había tenido que cargar con ellas también cuando era un muerto? Ahora, por lo menos, estaría vivo y podría defenderme. ¡Ah! ¡Ya nos las veríamos!

Al pensar en ello de nuevo, se me antojaba inverosímil la ligereza con que dos años atrás me lanzara yo fuera de la ley, a la aventura. Y volvía a verme en aquellos primeros días, dichoso en medio de la inconsciencia, o por mejor decir, de la locura, en Turín, primero, y después en otras poblaciones, en callada romería, mudo, solo, metido en mi concha, saboreando a mis anchas el sentimiento de lo que en aquella época se me antojaba mi felicidad; y evocaba mi paseo por Alemania, a lo largo del Rin, en un vapor. ¿Habría sido un sueño todo aquello? No, señor; que había sido realidad. ¡Oh, si hubiera podido yo hacer siempre aquella vida.... viajar como un forastero del vivir! ... Pero luego, en Milán.... aquel pobre perro que estuve a punto de comprarle al viejo que vendía cajas de cerillas... Ya entonces.

Torné con el pensamiento a Roma. Y entre como una sombra en la casa abandonada. ¿Dormirían todos? Adriana, quizá no; quizá me está aguardando todavía, esperándome de un momento a otro; le habrán dicho que yo he ido a buscar dos padrinos para batirme con el pintor Bernáldez; y como tardo, le entra mucho miedo y llora...
 
Me apreté la cara con ambas manos, sintiendo que el corazón se me encogía de angustia.

- Pero si yo no podía ser un viviente para ti, Adriana -gemí-, ¿no es mejor que ahora me creas muerto? Muertos los labios que cogieron aquel beso de tu boca... ¡Olvídame, pobre Adriana, olvídame!

 
Luigi Pirandello (Italia, 1867-1936). Obtuvo el premio Nobel en 1934.

La ilustración corresponde al puente de la Magdalena, conocido como "puente del diablo", en la provincia de Lucca, al norte de Pisa. 

martes, 14 de abril de 2015

Tu boca: LAÚD DE AMOR, de Rabindranath Tagore

"Tal vez por mí palpite tu dormida boca entreabierta."

La estrella

El río avanza, mansamente, abriendo la noche. Las estrellas, desnudas,  tiemblan en el agua. El río traza una línea de rumor en el silencio.

He abandonado mi barca al capricho de las aguas. Tendido cara al cielo  pienso en ti que duermes, extraviada entre los sueños.

Tal vez ahora me sueñes, amor mío, de nocturnos, húmedos ojos estrellados.

Pronto mi barca ha de pasar frente a tu casa, amor mío, extendida en tu sueño  como un río. Tal vez por mí palpite tu dormida boca entreabierta.

Llega una ráfaga de fruta y de jazmín. Este viento ha pasado por tu casa y en él  toco tu sueño y aspiro tu aroma y beso tu boca, amor mío que tal vez ahora andas conmigo, en un jardín, por tu sueño.

Detrás de tu oreja, entre los cabellos, húmedos del baño todavía, arde un jazmín, en tu sueño. Dame la mano y mírame a los ojos, en tu sueño, amor mío, y suavemente,  arrástrame  al círculo mágico en que ahora, dormida, sonríes.

Ya veo, entre la sombra de la orilla, una lucecita que me mira con amoroso parpadeo. Es tu casa: para mí la más dulce, la más cercana y lejana de las estrellas, amor mío.
 
 
Rabindranath Tagore (India, 1861-1941). Obtuvo el premio Nobel en 1913.

lunes, 13 de abril de 2015

Tu boca: EL TAMBOR DE HOJALATA, de Günter Grass

 
 Con motivo del fallecimiento de Günter Grass hace apenas unas horas, este párrafo de El tambor de hojalata, su obra más célebre, corresponde a la serie de textos sobre el tema denominado "Tu boca", que he venido recopilando durante las últimas semanas.

(Fragmento del capítulo 27: Inspección del cemento, o místico, bárbaro, aburrido)

¿Qué más puedo decirles? En nuestro sector, cerca de la desembocadura del Orne, desembarcaron los canadienses. Había que evacuar Bavent. Habíamos cargado ya nuestro equipaje. Debíamos replegarnos con el estado mayor del regimiento. En el patio del castillo había una cocina de campaña humeante. Rosvita me rogó que le trajera una taza de café, pues no había desayunado todavía. Un poco nervioso y temiendo que podríamos perder la salida del camión, me negué y hasta me puse algo grosero. Así que ella misma saltó del camión, corrió con su cazo sobre sus tacones altos hacia la cocina, y llegó junto al café caliente al mismo tiempo que un obús disparado por uno de los barcos atacantes.

¡Oh, Rosvita, no sé qué edad tenías: sólo sé que medías noventa y nueve centímetros, que por tu boca hablaba el Mediterráneo, que olías a canela y a nuez moscada y que sabías penetrar en el corazón de todos los hombres; sólo en tu propio corazón no penetraste, porque de otro modo te hubieras quedado conmigo y no habrías corrido a buscar aquel café tan caliente!

 
Günter Grass (Alemania, 1927-2015). Recibió el premio Nobel en 1999.
 
La ilustración corresponde a un fotograma de la película El tambor de hojalata (1979), de Volker Schlöndorff.

domingo, 12 de abril de 2015

Tu boca: ¡OH MI ADORADA NIÑA!, de Rubén Darío

 
¡Oh mi adorada niña!
Te diré la verdad:
Tus ojos me parecen
brasas en un cristal;
tus rizos, negro luto,
y tu boca sin par,
la ensangrentada huella
del filo de un puñal.


Rubén Darío (Nicaragua, 1867-1916)

sábado, 11 de abril de 2015

Tu boca: ¡ESBELTA SURGE! ¡VIENE DE LAS AGUAS DESNUDA...!, de Camilo Pessanha

"... yendo a la roca donde creo que estás, con los cabellos escurriendo agua..."

¡Esbelta surge! ¡Viene de las aguas, desnuda,
gobernando una concha inmaculada!
Las caderas flexibles, los senos palpitantes…
Muere mi boca por besar tu boca.
 
¡Sin vil pudor! ¿De qué hay que avergonzarse?
Soy un hermoso joven, casto y fuerte.
¡De blanco pecho! -que la muerte acoja…
Aunque la infame deba ahora esperar-.
 
Creyendo que es la hidra voy a acabar con ella
yendo a la roca donde creo que estás,
con los cabellos escurriendo agua,
 
e ir a inclinarme y desmayar de amor,
bajo el fervor de mi virginidad
y mi pulso de joven gladiador.

 
Camilo Pessanha (Portugal, 1867-1923)
 
 (Traducido al español por Amador Palacios)

viernes, 10 de abril de 2015

Tu boca: SALOMÉ, de Oscar Wilde

 
(Fragmento)
 
Jokanaán: ¡Atrás, hija de Sodoma! No me toques. No profanes el templo del Señor Dios. 
 
Salomé: Tu cabello es horrible. Está cubierto de fango y de polvo. Es como una corona de espinas que han puesto sobre tu frente. Es como un nudo de negras serpientes que se enroscan en torno de tu cuello. No amo tus cabellos... Es tu boca lo que deseo. ¡Tu boca es como una rama de coral que los pescadores han encontrado en el crepúsculo del mar, el coral que guardan para los reyes....! Es como el bermellón que los moabitas encuentran en Las minas de Moab, el bermellón que el rey recibe de ellos. Es como el arco del Rey de los Persas, que está pintado de bermellón y guarnecido de coral. No hay nada en el mundo tan rojo como tu boca... ¡Déjame besar tu boca!
 
Jokanaán: Jamás, hija de Babilonia! ¡Hija de Sión! ¡Jamás!
 
Salomé: Yo besaré tu boca, Jokanaán. Yo besaré tu boca.
 
El joven sirio: Princesa, Princesa. Es  usted como un jardín de mirra, como la tórtola de todas las tórtolas. ¡No mire a ese hombre, no lo mire! No le diga palabras semejantes. No puedo sufrirlas... Princesa, Princesa, no hable de esas cosas.
 
Salomé: Yo besaré tu boca, Jokanaán.
 
El joven sirio: ¡Ah! 
Se da muerte y cae entre Salomé y Jokanaán.

 
Oscar Wilde (Irlanda, 1854-1900)

jueves, 9 de abril de 2015

Tu boca: CARTA A ELENA, de Jacques Darras


(Fragmento)
 
No hay otra religión.
No hay otro enlace que el de tus brazos.
Tus manos se posan sobre mis hombros.
Me mides con tus ojos, que están riendo.
Ríen desde el interior de sí mismos.
Tu boca está seria, tu boca se aproxima.
Tomas mi boca, me das la tuya.
No existe otra religión tan recíproca como el amor.
Las religiones son de amor desnaturalizado.
Las religiones son una imitación del amor.
 
 
(Il n’y a pas d’autre religion.
Il n’y a pas d’autre lien que celui de vos bras.
Vos mains se posent sur mes épaules.
Vous me mesurez avec les yeux, ils rient.
Ils rient à l’intérieur d’eux-mêmes.
Votre bouche est sérieuse, votre bouche s’approche.
Vous me prenez la bouche, vous donnez la vôtre.
Il n’y a pas de religion de l’échange comme l’amour.
Les religions sont de l’amour dénaturé.
Les religions sont une imitation de l’amour.)



Jacques Darras (Francia, 1939)
 
(Traducido del francés por Jules Etienne)

miércoles, 8 de abril de 2015

Tu boca: CUANDO DUERMO, de Rubén Bonifaz Nuño

"Lloro encadenado al sueño triste como al pie del mástil solo de un barco."

Cuando duermo –lejos-, cuando la carne
no es más que una costra débil de niebla
sobre los endebles huesos,
y atrás de los dientes enmudece
contra el paladar la lengua, temblando;
cuando todo es blando y sin forma, espeso
-tal como si el sueño viniera
por los secretísimos caminos
que ha de recorrer la muerte algún día-,
siento que me llamas, y en tu boca
llega la canción que cantaste a oscuras
una vez, delante de mí.
Cantabas.
Y yo que te escucho paso en silencio.
Lloro encadenado al sueño triste
como al pie del mástil solo de un barco.
 
 
Ruben Bonifaz Nuño (México, 1923-2013)

martes, 7 de abril de 2015

Tu boca: EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS, de Naguib Mahfouz

"La muchacha levantó la cabeza con los labios entreabiertos."

(Fragmento del capítulo 26)

- Eres lo más maravilloso que me ha sucedido en la vida... Eres una mujer fascinante..., muy hermosa...

La miró fijamente a los ojos y le levantó las manos, que seguía apretando entre las suyas, hasta llevarlas a la boca. Comenzó a besarle las puntas de los dedos, una por una. Al contacto de sus labios, Hamida se sintió traspasada por una corriente de electricidad. Dio un suspiro lleno de pasión. Él la rodeó con el brazo y la atrajo lentamente hacia su pecho, hasta que los senos de la chica se aplastaron contra él. Le acarició suavemente la espalda, mientras ella permanecía con el rostro hundido en su pecho.

- Tu boca -le susurró él.

La muchacha levantó la cabeza con los labios entreabiertos. Él apretó sus labios contra los de la chica y ella bajó los párpados como vencidos por el sueño. Él la levantó como a un niño y la llevó a la cama, con los pies colgando. Las zapatillas resbalaron y cayeron al suelo. La dejó suavemente sobre la cama y se inclinó sobre ella, con las palmas de las manos apoyadas en el colchón, para mirarla atentamente. Hamida abrió los ojos y al topar con los de él, éste sonrió tiernamente. Ella se quedó mirándolo, sin pestañear, con dulzura. Él, sin embargo, no había perdido el control de lo que hacía; su cerebro trabajaba siempre con mayor rapidez que sus emociones. No estaba dispuesto a desbaratar el plan que se había trazado de antemano. Se puso de pie y, tratando de no sonreír, le dijo:

- No hay prisa. A los oficiales norteamericanos no les importará pagar hasta cincuenta libras por una virgen.

Ella lo miró con asombro, sin la expresión lánguida de hacía unos instantes. Parecía estupefacta y dispuesta a tomar cartas en el asunto. Se incorporó, saltó al suelo y se abalanzó encima de él con un movimiento felino. Le abofeteó la cara furiosamente. La bofetada resonó en la habitación. Él permaneció inmóvil durante unos segundos y luego, la parte izquierda del rostro se le ensanchó con una sonrisa de sarcasmo. Con la rapidez del rayo dio un bofetón a la mejilla derecha de la muchacha. Luego, con igual fuerza, la abofeteó en la mejilla izquierda. El rostro de la muchacha palideció, le temblaron los labios, le tembló todo el cuerpo, sin control alguno. Se abalanzó contra su pecho clavándole las uñas en el cuello. Él no hizo nada para defenderse. La abrazó con fuerza, hasta casi hacerle crujir los huesos. Los dedos de la muchacha se aflojaron, resbalaron cuello abajo, hacia los hombros de él. Se sujetó de ellos con fuerza, levantando la cara con la boca abierta y temblando de pasión.


Naguib Mahfuz (Egipto, 1911-2006). Obtuvo el premio Nobel en 1988.

lunes, 6 de abril de 2015

Tu boca: LA SED, de Juana de Ibarbourou

"Sensación de agua viva y moras negras me dio tu boca amante."

 Tu beso fue en mis labios
de un dulzor refrescante.
Sensación de agua viva y moras negras
me dio tu boca amante.
 
Cansada me acosté sobre los pastos
con tu brazo tendido, por apoyo.
Y me cayó tu beso entre los labios,
como un fruto maduro de la selva
o un lavado guijarro del arroyo.
 
Tengo sed otra vez, amado mío.
Dame tu beso fresco tal como una
piedrezuela del río.
 
 
Juana de Ibarbourou (Uruguay, 1892-1979)

domingo, 5 de abril de 2015

Tu boca: CRISTAL, de Paul Celan

"... siete rosas más tarde susurra la fuente."
 
En mis labios no busques tu boca,
ni delante de la puerta al forastero,
ni en el ojo la lágrima.
 
Siete noches más arriba el rojo va hacia el rojo,
siete corazones más hondo llama la mano a la puerta,
siete rosas más tarde susurra la fuente.
 
 
Paul Celan: Paul Antschel
(Poeta en lengua alemana nacido en Rumania y muerto en Francia, 1920-1970)

sábado, 4 de abril de 2015

Tu boca: TRES SOLDADOS, de John Dos Passos

"... con un piano y un millón de hojas de papel pautado."
 
(Fragmento del capítulo III de la segunda parte: El metal frío)

- ¿Sabes una cosa? -dijo Andrews, hablando rápidamente y con excitación mientras se apartaba de la frente un mechón de pelo rubio-. Me dejaría matar con gusto por gozar de un año de estancia aquí, con un piano y un millón de hojas de papel pautado. Creo que vale la pena ofrecer la vida por una temporada así.
 
- Este lugar no es para quedarse, sino para volver. Imagínate que regresas de un viaje a las montañas del Tibet, donde estuviste a punto de que te arrancaran el cuero cabelludo o de perecer ahogado y donde pudiste hacerle el amor a la hija de un jefe afgano, una muchacha cuyos labios perfumados con loukoumi dejaron en tu boca un sabor dulcísimo -dijo Henslowe acariciando suavemente su bigotito castaño.
 
- Pero, ¿de qué sirve ver las cosas y sentirlas si uno no sabe expresarlas?
 
- ¿De qué sirve vivir, al fin y al cabo? ¿Qué sacamos de la vida aparte de la diversión, amigo?
 
- Para mí, la única diversión posible es... -empezó a decir Andrews-. ¡Dios! daría todas las alegrías del mundo por componer una sola página de música inspirada. ¿Sabes que hace muchos años no hablaba así con nadie?
 
Los dos miraron silenciosamente al exterior. La niebla era espesa y formaba nubes que parecían de algodón en rama; sólo que la niebla era todavía más suave que el algodón y tenía un tono dorado verdoso.
 
 
John Dos Passos (Estados Unidos, 1896-1970)

viernes, 3 de abril de 2015

Tu boca: VÍA LÁCTEA, de Olavo Bilac

"Duermes, los pechos desnudos sobre la almohada, suelto tu cabello negro..."
 
XVIII
 
Duermes... Pero ¿qué susurro la húmeda
tierra despierta? ¿Qué rumor levanta
las estrellas, que la noche lleva en lo alto
luciendo en esa túnica extendida presas?
 
¡Son mis versos! ¡Palpita mi vida
en los deseos que la nostalgia eleva
dentro de mí y que, rompiendo la tregua,
van a llenar tus sueños, paloma dormida!
 
Duermes, los pechos desnudos sobre la almohada,
suelto tu cabello negro... Míralos, recorriendo
con duda, sutiles tu cuerpo entero.
 
Besando tu boca tibia y carnosa,
mientras suben y bajan y cautivan tu aliento.
¿Por qué se ha de acabar este momento?

 
Olavo Bilac (Brasil, 1864-1918)

jueves, 2 de abril de 2015

Tu boca: LOS ARENALES VOLVIERON A SENTIR LA PRIMAVERA, de José Hierro

"Manzana fresca, tu boca reconforta el agridulce sabor del beso..."

Los arenales volvieron a sentir la primavera,
volvieron, esta noche de raíz otoñal,
a rehacer caricias, porque, sustancia del amor,
los dos nos abrazamos.
 
Adán y Eva, Paraíso,
como símbolo bíblico, prolongaron su savia
hasta la piel que, sol en la cercanía,
enfunda nuestro yo, agrupa los latidos.
 
Manzana fresca, tu boca reconforta
el agridulce sabor del beso y lleva
el calor de tu tierra del sur
a la fragua encendida de mi cuerpo.
Unificamos mi barro y tu sonrisa,
mi nostálgico sentir y tu esperanza
en un tálamo audaz y prisionero.
 
Es el mar otra vez, la lejanía
de un sueño acostumbrado, de un latido
entre cemento y humos quien nos crece,
nos crece y nos golpea por las venas.
Tu sangre, una aceituna verde,
madura en la almazara de mis brazos,
siento tu suavidad dorada en mi epidermis.
 
Adán, de nuevo, el Paraíso acerca
hasta el metro de tierra en que habitamos:
nos hemos repartido, dividido,
transformado, entregado... sólo,
sólo
y
únicamente
por
amor.
 
José Hierro (España, 1922-2002)

miércoles, 1 de abril de 2015

Tu boca: CARINA o la joven loca por su alma, de Fernand Crommelynck

"Tu boca entonces no era sino la celada de tu corazón."
 
(Fragmento de un diálogo entre Federico y Carina)

(Baja la mirada, pero él pone la cabeza de ella contra su hombro y prosigue, con más ternura). Tú tienes veinte años. ¿De qué nostalgias de garras y de terciopelo te sientes atravesada, si te vuelve de entre los años la frescura de tu primer beso? Tu boca entonces no era sino la celada de tu corazón. ¿Te hablaré del inocente amor que está contenido en una frágil forma humana, en un rostro pequeño, en el círculo de un ojo. En toda una región, con sus montañas, sus desfiladeros de sombras y rumores, sus aldeas y villorrios, en un continente y en el universo sin contornos, del inocente amor que quiere ver una mirada tierna, ilimitada como el azul, bañando los cabos, ciñendo las islas, ahogando a las constelaciones? De suerte que felicidades o infelicidades no tienen ya sino un solo o mismo nombre: Arturo, si tú quieres, o España, o Milán... y que, en mi recuerdo, semejantes a estatuas, mis amantes con nombres de ciudades lleven en ofrenda o sobre su mano tendida, en una un campanario fino, la otra un barco ornado. O que entre las ciudades con nombres de mujer, ésta, maquillada, empolvada, eleve su brisa carnal, mientras que aquélla, lánguida bajo la cortina negra y oro, aviente mi corazón de sus pesados párpados.


Fernand Crommelynck (Dramaturgo belga nacido y muerto en Francia, 1886-1970)
 
La ilustración corresponde a la puesta en escena de la obra dirigida por Michaël Delaunoy, con Charlotte Villalonga como Carina y Damien De Dobbeleer.

martes, 31 de marzo de 2015

Tu boca: ARQUEOLOGÍA DEL AMOR, de Terje Johanssen

"Sí, el tono de una flauta, un rostro de música, hierba ondulante y piedras en reposo."

¿Qué es lo que realmente deseo?
Encontrar, cuando me inclino, un sedimento, un fósil
hermoso como una joya escondida en la tierra, una joya
de hace millones de años, un rostro, una señal
 
¿Una señal, un rostro?
 
Sí, el tono de una flauta, un rostro de música, hierba
ondulante y piedras en reposo. Una calma
Lo he visto en ti cuando te mueves, en tu
movimiento, en el perfil de tu movimiento en el fluyente
movimiento de agua, piedra, hierba, luz
No hay viento que haga girar el mundo como tú
con tu brazo corto, suave, o con tu boca
 
Lo que realmente deseo encontrar cuando me inclino
es una reminiscencia, una línea curva, un lenguaje directo
 
Nada podrá borrarse de lo que ha existido
 
 
Terje Johanssen (Noruega, 1942-2005)
(Traducido al español por Francisco J. Úriz)