Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne).
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viernes, 22 de diciembre de 2023

SOLSTICIO DE INVIERNO, de Tomas Tranströmer


Mi ropa irradia
un resplandor azul.
Solsticio de invierno.
Tintineantes panderetas de hielo.
Cierro los ojos.
Hay un mundo sordo,
hay una grieta
por la que los muertos
traspasan la frontera.
 
Tomas Tranströmer
(Suecia, 1931-2015). Obtuvo el premio Nobel en 2011. 

lunes, 3 de octubre de 2022

Octubre: BOCETO EN OCTUBRE, de Tomas Tranströmer


El remolcador, pecoso de herrumbre. ¿Qué hace tierra adentro?
Es una pesada lámpara, apagada en el frío.
Pero los árboles tienen colores salvajes. ¡Señales hacia la otra costa!
Como si algunos pidieran que los recojan.

Camino a casa veo los hongos surgir en la granilla.
Son dedos que piden ayuda, dedos de uno
que para sí mismo sollozó largo tiempo, en la oscuridad de abajo.
Pertenecemos a la Tierra.


Tomas Tranströmmer (Suecia, 1931-2015).
Obtuvo el premio Nobel en 2011.

(Traducido del sueco por Roberto Mascaró).

lunes, 16 de marzo de 2020

Marzo: DE MARZO DEL 79, de Tomas Tranströmer

"Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve. Lenguaje, pero no palabras."

Cansado de todos los que llegan con palabras, palabras, pero no lenguaje,
parto hacia la isla cubierta de nieve.
Lo salvaje no tiene palabras.
¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!
Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.
Lenguaje, pero no palabras.


Tomas Tranströmer (Suecia, 1931-2015).
Obtuvo el premio Nobel en 2011.

(Traducido al español por Roberto Mascaró).

viernes, 20 de abril de 2018

Nieve: DESHIELO A MEDIODÍA, de Tomas Tranströmer

"Una naturaleza muerta de troncos, en el lago, me puso pensativo."

 
El aire matinal repartió sus cartas con sellos incandescentes.
La nieve iluminó y todos los pesares se alivianaron: un kilo pesaba
apenas setecientos gramos.

El sol estaba alto sobre el hielo, volando por el lugar, caliente y frío
a la vez.
El viento avanzó lentamente como si empujase un cochecillo de niño
frente a sí.

Las familias salieron, vieron cielo abierto por primera vez
en mucho tiempo.
Estábamos en el primer capítulo de un relato muy intenso.

El resplandor del sol se adhería a todos los gorros de piel,
como el polen a los abejorros,
y el resplandor del sol se adhirió al nombre INVIERNO
y se quedó allí hasta que el invierno hubo pasado.

Una naturaleza muerta de troncos, en el lago, me puso pensativo.
Les pregunté:
«¿Me acompañan hasta mi niñez?» Respondieron: «Sí».

Desde la espesura se escuchó un murmullo de palabras
en un nuevo idioma:
las vocales eran cielo azul y las consonantes eran ramas negras
y hablaban
muy lentamente sobre la nieve.

Pero la tienda de saldos, haciendo reverencias con su
estruendo de faldas,
hizo que el silencio de la tierra creciese en intensidad.

 
 
Tomas Tranströmer (Suecia, 1931-2015).
Obtuvo el premio Nobel en 2011.
 
(Traducido al español por Roberto Mascaró).

jueves, 6 de octubre de 2011

El premio Nobel, un año después



No deja de ser curioso que el texto escrito durante al año pasado con mis observaciones y pronósticos para el premio Nobel, haya adquirido plena validez hasta ahora. El poeta sueco Tomas Tranströmer es en estos momentos objeto de las biografías apresuradas y las frases destacadas en los cables de la prensa internacional. La mayoría de los autores de dichas notas no han leído un poema de Tranströmer en su vida, pero esa es la naturaleza de la relación entre los medios y la celebridad. Porque partir de hoy, el poeta sueco dejará de ser un desconocido que sólo les interesaba a sus lectores, para ser mencionado y hasta citado por quienes se han enterado de su existencia a través de artículos lacónicos o de las noticias en televisión. Ahora todos saben que tiene ochenta años y de profesión sicólogo, le adjudican a su poesía las etiquetas de "austera", "introspectiva" o de un "realismo intimista" y en contraste hay quienes la califican como "surrealista"-que sería el caso de Diego Moreno, su editor en español: "Un poeta surrealista pero fácil de leer."-, sólo para darnos una ligera idea de las contradicciones al respecto.

Por cierto y como anécdota marginal, unos minutos antes de que se diera a conocer el nombre de Tranströmer, un sitio en internet que se ostenta como nobelprizeliterature.org se lo adjudicó al escritor serbio Dobrica Cosic: "El premio Nobel de Literatura 2011 es para el escritor serbio Dobrica Cosic, el último disidente del siglo 20, testigo de una era en declive, así como profeta de una era emergente". Lo penoso del asunto es que hasta la televisión serbia se dejó llevar por el engaño que no se aclararía cabalmente sino hasta que de manera oficial se proclamó al sueco como el legítimo ganador.

El 6 de octubre de 2010, incluí aquí en Mitos y reincidencias, un poema suyo, Desde la montaña, traducido por el poeta uruguayo Roberto Mascaró quien, según tengo entendido, se ha dedicado a permitirnos a los hispanoparlantes que no hablamos sueco, la lectura de la obra de Tranströmer. Esta es la última estrofa del poema en cuestión:

Un día vi navegar los deseos del mundo.
Todos el mismo rumbo: una misma flota
"Ahora estamos dispersos. Séquito de nadie."
Eso dicen las velas blancas.

El cielo a medio hacer es un breve poema que le dio título al volumen que apareció publicado en español apenas el año pasado. Así concluye:

Cada persona es una puerta entreabierta
que lleva a una habitación para todos.
La tierra infinita bajo nosotros.
El agua brilla entre los árboles.
La laguna es una ventana a la tierra.

Y ahora una estrofa de Postales negras, la traducción al español es este caso no es de Mascaró, sino de Francisco J. Uriz:

El calendario lleno, futuro desconocido.
El cable tararea la canción folclórica de ningún país.
Nieve cayendo en el mar de grafito. Sombras
luchan en el muelle.

La plaza salvaje tal vez sea su poema más apropiado en esta ocasión:

Cansado de todos los que llegan con palabras, palabras pero no lenguaje.
Parto hacia la isla cubierta de nieve.
Lo salvaje no tiene palabras.
¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!
Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.
Lenguaje, pero no palabras.

En una entrevista para el diario español El País, responde algo que lo puede definir mejor como creador: "Un poema no es otra cosa que un sueño que realizo en la vigilia. El sueño y el poema vienen de la misma persona. Tienen algunas leyes compartidas. Tengo una relación de mucho amor con el sueño. Me voy a la cama como si fuese una fiesta. El despertar es casi siempre una desilusión".
 
 
Jules Etienne

miércoles, 6 de octubre de 2010

Páginas ajenas: DESDE LA MONTAÑA, de Tomas Tranströmer



Estoy en la montaña y veo la ensenada.

Sobre el área estival, reposan los veleros.

"Somos sonámbulos. Lunas vagabundas."

Eso dicen las velas blancas.


"Nos deslizaremos por una casa dormida.

Abriremos las puertas lentamente

Nos asomamos a la libertad."

Eso dicen las velas blancas.


Un día vi navegar los deseos del mundo.

Todos el mismo rumbo: una misma flota.

"Ahora estamos dispersos. Séquito de nadie."

Eso dicen las velas blancas.




(Traducido del sueco por Roberto Mascaró).