.

.
Vancouver: luz de agosto en English Bay.

viernes, 20 de enero de 2012

Páginas ajenas: LOS MUERTOS, de James Joyce



(Párrafo final)

Unos cuantos golpes leves sobre el cristal lo hicieron asomarse por la ventana. Había empezado a nevar otra vez. Somnoliento, observó los copos, plateados y oscuros, cayendo oblicuos a contraluz de la lámpara. Había llegado el momento para él de emprender el viaje rumbo al oeste. Sí, los periódicos acertaron: la nieve era general sobre toda Irlanda. Estaba cayendo en cada zona de la oscura planicie central y en las colinas calvas, caía suave sobre el cerro de Allen y, más al oeste, suavemente caía sobre las turbias aguas del Shannon. También caía en todo el desolado cementerio de la iglesia junto a la colina, en la que Michael Furey yacía enterrado. Reposaba espesa, sobre las cruces corvas y las lápidas, sobre las lanzas de la reja, sobre las espinas yermas. Su alma se desvanecía lenta al escuchar caer la nieve leve sobre el universo y cayendo leve, como el descenso de su último suspiro, sobre todos los vivos y los muertos.


James Joyce (Irlanda, 1882-1941)

(Traducido del inglés por J. Etienne)

jueves, 19 de enero de 2012

Páginas ajenas: RETRATO DE SOMBRAS, de Hans Magnus Enzensberger



pinto la nieve
pinto asiduo
pinto a plomo
con un gran pincel
sobre esta blanca página
la nieve

pinto la tierra
pinto la sombra
de la tierra, la noche
no duermo

pinto
toda la noche
cae la nieve
a plomo asidua
sobre la que pinto
una gran sombra
cae sobre mi retrato de sombras
en esta sombra pinto
con el gran pincel de la noche
asiduo
mi diminuta sombra


Hans Magnus Enzensberger (Alemania, 1929)

(Traducido del alemán por Ramón Xirau)

miércoles, 18 de enero de 2012

Páginas ajenas: NOSTALGIA DE LA NIEVE, de Xavier Villaurrutia



¡Cae la noche sobre la nieve!
Todos hemos pensado alguna vez
o alguien -yo mismo- lo pienso ahora
por quienes no sabe que un día lo pensaron ya,
que las sombras que forman la noche de todos los días
caen silenciosas, furtivas, escondiéndose
detrás de sí mismas, del cielo:
copos de sombra.
Porque la sombra es la nieve oscura,
la impensable callada nieve negra.

¡Cae la nieve sobre la noche!
¡Qué luz de atardecer increíble,
hecha del polvo más fino
llena de misteriosa tibieza,
anuncia la aparición de la nieve!
Luego, por hilos invisibles
y sueltos en el aire como una cabellera,
descienden
copos de pluma, copos de espuma.

Y algo de dulce sueño,
de sueños sin angustia,
infantil, tierno, leve
goce no recordado
tiene la milagrosa
forma en que por la noche
caen las silenciosas
sombras blancas de nieve.


Xavier Villaurrutia (México, 1903-1950)

martes, 17 de enero de 2012

Páginas ajenas: MAÑANA INVERNAL, de Aleksandr Pushkin



Sol y helada. ¡Qué belleza!
Sacúdete la pereza.
¡Despierta, amor,que ya es hora!
Abre los ojos, preciosa,
y sé estrella prodigiosa
que se funda con la Aurora.

La nevasca con su velo
ocultaba ayer el cielo,
y era la luna lejana
mancha tras nubes sombrías.
Muy triste tú parecías...
¡Mira hoy por la ventana!

Bajo el terso azul sin sombras
se extienden blancas alfombras;
brilla el río bajo el hielo;
allá el bosque recoleto
se perfila negro y neto;
la nieve sonríe al cielo...

Al cuarto da su calor
un ambarino fulgor.
Chisporrotea el hogar,
fluye libre el pensamiento.
¿Qué me dices si al momento
mando la yegua a enganchar?

Por la nieve mañanera
será grata la carrera
de la yegua alborozada
en los campos ya dormidos,
los bosques antes tupidos
y la orilla tan amada.


Aleksandr Pushkin (Rusia, 1799-1837)

(Traducido del ruso por José Vento Molina)

lunes, 16 de enero de 2012

EL DÍA MÁS TRISTE: propósitos y despropósitos del año nuevo



Me despertó el silencio de la nieve. El pronóstico del clima había anunciado una nevada durante la noche pero al acostarme ya de madrugada, aún no había iniciado. Especulé con la posibilidad de que hubiese fallado, después de todo la meteorología debe estar más emparentada con la aeromancia que con la ciencia. Sin embargo, por la mañana ahí estaban cayendo los copos de nieve que José Emilio Pacheco describiera en Noche y nieve:
 
Me asomé a la ventana y en lugar de jardín hallé la noche
enteramente constelada de nieve
La nieve hace tangible el silencio y es el deplome de la
luz y se apaga
La nieve no quiere decir nada: Es sólo una pregunta que
deja caer millones de signos de interrogación sobre el
mundo.
 Fue la primera nevada de este invierno, y por lo tanto del año que recién acaba de comenzar. Coincidió justo con el denominado Blue Monday: el día más triste del año. Si bien es una designación por demás discutible, gracias a una fórmula desarrollada por el sicólogo Cliff Arnall, profesor de la Universidad de Cardiff, en el año 2005, en la que mediante una ecuación matemática que incluye media docena de elementos: el clima, las deudas, el lapso transcurrido después de los festejos navideños, el índice de motivación, la sensación de que ha llegado el momento de tomar decisiones y -lo que a mí me parece más sombólico-, el tiempo de confrontar lo que se suele denominar propósitos de año nuevo y que, a estas alturas, ya empezaron a ceder ante la realidad de las costumbres y vicios propios. Hace unos días lo expresaba de esta manera en mi poema Brindis:
 
Amanece enero con su resaca,
despropósitos de la imaginación
ya la rutina se encargará
de recuperar los viejos hábitos.
 La estructura de mi novela Decir adiós es morir un poco se divide en tres actos, al estilo de las obras teatrales. Esto es lo que dice en su capítulo octavo, justo al principio del segundo acto:
 "A finales del año, en México, nadie conoce lo que es una cruda. Es una misma borrachera prolongada que provoca la sensación de que hasta la crisis se ha ido de vacaciones. Eufemismos etílicos porque la crisis ha pasado a ser el estado permanente de las cosas, la normalidad es su excepción. Como quiera que sea, todo es pura nugacidad decembrina que en enero expía su penitencia. Al margen de las creencias religiosas, es el momento de conocer el purgatorio. Pero tú y los demás, todos, saben que siempre se sobrevive. Es tan sólo el precio a pagar por los derroches y con ello se cumple otro de los ciclos típicos de la vida nacional."
Para los chinos radicados en países occidentales esta fecha no tiene ningún sentido, ellos festejarán la llegada del año nuevo el próximo lunes, 23 de enero. Aunque conozco a muchos que lo celebran por partida doble, tanto el último de diciembre como el de su propio calendario. Tal vez eso les permita deprimirse menos ya que pueden tratar de engañarse una vez más. Para cuando les llegue la supuesta depresión a la que se refiere el profesor Arnall, ya serán mediados de febrero y para entonces, como quiera que sea, la vida va.


Jules Etienne