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Vancouver: atardecer en English Bay.

miércoles, 12 de junio de 2019

Tu boca: UNA FANTASÍA, de Mathilde Blind

"Libre como el viento salvaje, ligero como un potro..."

Yo era árabe,
amaba a mi caballo;
veloz como una flecha
atravesaba el campo.
 
Dulce como un cordero
estaba a la mano;
él era la flor
de toda la tierra.
 
En las noches solitarias
muy lejos cabalgué;
Dios encendió sus luces-
estrella sobre estrella.
 
Dios está en el desierto;
su aliento es el aire:
hermoso es el desierto
¡sin límites desnudo!
 
Libre como el viento salvaje
ligero como un potro;
Ah, allí hay espacio
para desplegar el alma.
 
Lejos llegaba mi pensamiento,
escasas eran mis necesidades:
unos cuantos plátanos
y semillas de loto.
 
Espumosa como el agua
fresca en la sombra,
la hija de Ibrahim,
hermosa doncella.
 
Fuera de tu Kulleh,*
la más hermosa y primera,
dame de beber
para calmar mi sed.
 
Tengo sed, muchacha;
reseca por el deseo,
el amor en mi pecho
arde como el fuego
 
Verde tu oasis,
se mece con las palmas;
Oh, no me niegues más,
doncella, tus ofrendas.
 
Bésame con los besos,
capullos de tu boca,
más dulces que Cassia
frescos como el sur.
 
Átame con tus trenzas,
abrázame con un rizo;
y con caricias
ahógame, muchacha.
 
Yo era árabe
¡hace ya siglos!
De ahí esta añoranza
y toda mi desgracia.

 
 
Mathilde Blind: Mathilda Cohen
(Alemana nacionalizada británica, 1841-1896).
 
(Traducido del inglés por Jules Etienne).
 
* Al parecer el significado de KULLEH es el de un recipiente para conservar agua. Al menos con ese sentido se le menciona en uno de los relatos de las Mil y una noches (pequeña botella porosa de boca ancha), y en el Museo Británico se conserva bajo ese nombre la pieza de alfarería de la ilustración a la izquierda. 

martes, 11 de junio de 2019

Tu boca: ODA, de John Dryden

"... y entonaron muy alto para que toda la gente del cielo supiera que una poetisa había nacido en la tierra."
 
¿Podríamos presumir que en tu nacimiento
Nueva alegría se derramó así en el cielo como en la tierra?
Seguro los planetas más leves se combinaron
En tu auspicioso horóscopo para brillar,
Y hasta los más maliciosos cantaron su trino.
Los hermanos-ángeles de tu nacimiento
Empuñaron su lira y entonaron muy alto,
Para que toda la gente del cielo
Supiera que una poetisa había nacido en la tierra;
Y entonces, jamás antes, los oídos mortales
Habían escuchado la música de las esferas.
Y si un zumbante enjambre de abejas
En tu dulce boca destiló su rocío dorado,
Fueron esos milagros tan vulgares
Que el cielo no había tenido tiempo de renovar:
Por toda la bendita fraternidad del amor
Solemnizaste allí tu nacimiento,
Y guardaste allá arriba tu día de fiesta.
 
 
John Dryden (Inglaterra, 1631-1700).

lunes, 10 de junio de 2019

Tu boca: UN CORAL, de Julio Calcaño

"Y hasta un genio aéreo encaje con el carmín del clavel."

Me han contado que las hadas
Tuvieron, en ansia loca,
Reyertas acaloradas
Para dar vida a tu boca.
 
Una trajo viva grana;
Esta, encendido coral;
Aquella, roja manzana
y púrpura del rosal;
 
Otra de aurora un celaje;
Roja brasa un hada cruel;
Y hasta un genio aéreo encaje
Con el carmín del clavel.
 
Y a que de menos no hubiera
En la lucha sin igual,
Hubo silfo que trajera
Las plumas de un cardenal.
 
Mas en la pugna encendida
Luchaba la turba loca
Sobre el color de más vida
Para el carmín de tu boca,
 
Cuando vino aquel travieso
Exclamando, a fuer de Dios:
«Tendrá vida con un beso»,
Y partió el coral en dos.


Julio Calcaño (Venezuela, 1840-1912).

domingo, 9 de junio de 2019

Tu boca: PAISAJE SENTIMENTAL, de Paul Bourget

"Ramas muertas que ningún soplo mueve, ramas negras con alguna hoja desvanecida..."

El sol de invierno, si dulce, si triste, si durmiente,
Donde el sol errante vaga entre vapores blancos,
Era tal ese dulce, profundo sentimiento
Que nos hizo melancólicamente felices
Por esta tarde de sueños bajo las ramas…
 
Ramas muertas que ningún soplo mueve,
Ramas negras con alguna hoja desvanecida
- ¡Ah! que mi alma se entregue en tu boca
Más tiernamente en este gran bosque mudo
Y con esta languidez en que muere el año.
 
La muerte de todo, aunque no la tuya a quien tanto amo,
Y si no la felicidad con la que mi alma está colmada,
Felicidad que duerme en el fondo de esta alma aislada,
Misteriosa, apacible y fresca como el estanque
Que desaparece en el fondo del pálido valle.
 
 
Paul Bourget (Francia, 1852-1935).

Tu boca: A UNA ESTATUA DE PERSÉFONE EN EL JARDÍN, de Maurice Thompson

 
Y tú que por el capullo de la amapola te detienes
vestido con las prendas oscuras del sur
con el sueño en tus ojos y en tu boca,
enredado en el silencio, sosteniendo en tu mano
una poción para la muerte y una varita somnolienta,
¿Traes contigo el fuego inmitigable y la sed?
No; porque tu cabello sombrío está lleno de bálsamo,
Tu poción es deleite, tu varita mágica le da descanso.
Ven, tócame con tu palma fresca y plácida,
Arrúllame hacia el sueño sin medida, inefable calma,
Y llévame a tu jardín en el oeste,
Más allá de donde yacen sus nublados confines
¡Un dulce paraíso sin límites!
 
 
Maurice Thompson (Estados Unidos, 1844-1901).

sábado, 8 de junio de 2019

Tu boca: SEDUCCIÓN, de Kushal Khan Khattak

"¡Toda el alma me roban tus pupilas negrísimas, y el reír de tu boca!"

Tus undosos cabellos,
que a tu rostro dan sombra,
a la espalda te caen
y fulgura radiosa
tu pupila brillante,
y se ríe tu boca.

Y me embriagan los ecos
de tu voz melodiosa,
como el vino aromático,
que se vierte en las copas:
¡y qué dulce es tu beso
y qué fresca es tu boca!

Y al mirar tus mejillas,
que son hojas de rosa,
mis pupilas contemplan,
fascinadas, absortas,
los hoyuelos formados
al reír de tu boca.

Y si alguno te acusa
de tirana imperiosa
es un hombre inconstante,
cuya fe, cual la onda,
si se pierde, no vale,
el reír de tu boca.

Y tu beso dulcísimo
cual la flor, tiene aroma;
el perfume del cáliz
con que embriaga la rosa,
y las almas seduces
al besar de tu boca.

Tus traiciones olvido,
¡es tu faz tan hermosa!
cuando dices mirándome:
"¡Mis pecados perdona!"
y se ríen tus ojos,
como ríe tu boca.

Mis amigos te llaman
desleal, veleidosa,
¡mas no hay otra tan bella!
¡Toda el alma me roban
tus pupilas negrísimas,
y el reír de tu boca!

 

Kushal Khan Khattak (Afganistán, 1613-1690).
 
(Traducido al español por Luis Castelló). 

viernes, 7 de junio de 2019

Tu boca: EL DIABLO SE APARECE, de Rainer María Rilke

"Desde entonces siempre, en cualquier parte, tenía cerca una copa de vino..."

(Fragmento inicial)
Al conde Paul lo tenían por irascible. Cuando la muerte le arrebató antes de tiempo a su joven esposa, le arrojó a la cara todo lo que poseía: sus bienes, su dinero, e incluso a sus favoritas. Aún formaba parte del cuerpo de los dragones de Windischgrätz. Allí, en ocasiones, se encontraba con el barón Sterowitz.
 
- Tu boca es casi como la de la difunta condesa.
 
El viudo se emocionó. Desde entonces siempre, en cualquier parte, tenía cerca una copa de vino; pues ésta le parecía la única posibilidad de ver venir siempre a su encuentro la boca adorada. El hecho es que dos años después al conde Paul no le quedaba ni una octava parte de sus posesiones.
 
A pesar de todo nos pidió, en una ocasión en que, casualmente, estábamos cerca de una de las propiedades de los Felderode, que fuéramos con él.
 
- Tengo que mostrarorles la cuna de mi dicha -nos aseguró volviéndose hacia las damas-, el lugar donde se me permitió ser un niño.
 
Hacía una buena tarde de agosto y nos encontrábamos un pequeño grupo en Gross-Rohozec. Que se hiciera tan larde tuvo que ver con el estado de ánimo del conde. Estaba radiante. Nadie se movía del sitio de puro encanto. Al final acordamos visitar el palacio y el parque a la mañana siguiente (puesto que en ese momento ya no era hora de visita), y ver ponerse el sol desde lo alto de las ruinas.
 
- Mis ruinas -exclamó el conde, y fue como si su voz envolviera las viejas murallas igual que una gabardina su delgada figura.
 
Rainer María Rilke
(Escritor en lengua alemana nacido en Praga, 1875-1928).
 
(Traducido al español por Isabel Hernández).

miércoles, 5 de junio de 2019

Tu boca: LA CANCIÓN DEL BESO, de José Santos Chocano

"Si sonríes... no copiaran tus sonrisas los pinceles; que en tu boca hay si sonríes con sonrisa de la aurora..."
 
¿No deseas que te diga lo que sueño al contemplarte
con los labios sonrientes, con los ojos en el cielo,
como ansiando sobre el ala de un suspiro evaporarte,
muda, extática y radiosa, cual un témpano de hielo?
¿No deseas que te cuente lo que tengo que contarte?
Si me prendo a tus amores como el náufrago a la tabla,
saber debes las zozobras de este náufrago del arte...
                     
-
Habla... ¡Habla!

Te diré lánguidamente lo que dicen las espumas
a la roca que en los bancos de la orilla se levanta,
lo que grita la gaviota que se escapa de las brumas,
lo que llora el tumbo altivo que en la arena se quebranta;
y tú, en cambio, enterneciendo mis fatídicos pesares,
mil arpados ruiseñores soltarás de la garganta:
cantarás el canto eterno del Cantar de los Cantares...
                     
-
Canta... ¡Canta!

Tu silencio me seduce, tu palabra me enamora...
Si sonríes... no copiaran tus sonrisas los pinceles;
que en tu boca hay si sonríes con sonrisa de la aurora
hoyos,
-tumbas para besos, -rosas, -
copas para mieles.
Sé que cautivas las almas cuando tu pupila llora;
pero ¡ay! del poeta incauto que en tu risa se confíe:
en tus risas hay punzadas como espinas en la flora...
                     
-
Ríe... ¡Ríe!

Tú no sabes los placeres sublimados de la boca:
besa y ríe y canta y habla, besa y ríe y nunca cesa...
¡Tú no sabes las delicias que suavemente provoca
el chasquido de unos labios sobre otros labios de fresa!
La sonrisa con que pagas el amor que te dedico
suele abrirse como abriese su abanico una princesa:
dar un beso es dar un golpe; dame un golpe de abanico...
                     
-Besa... ¡Besa!
 
 
José Santos Chocano (Peruano fallecido en Chile, 1875-1934).