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sábado, 14 de septiembre de 2013

3. Memorias de un Impostor


La novela de Vicente Riva Palacio se encuentra dividida en cuatro libros, que es como se estilaba en aquella época: Los Misterios de Urania, El Dedo del Diablo, Diez y siete años en la Inquisición y Expiación. Incluye además un Apéndice, Sentencia y Ejecución de Don Guillén de Lampart, copiadas del proceso original, en que se le acusaba de: "sortilegio, adivino, supersticioso con pacto con el demonio, maquinista, embustero, falsario, blasfemo, sacrílego, tumultuante, sedicioso, cismático, dogmatista, alumbrado, fautor, y defensor de herejes judíos, escandaloso y gravísimamente contumalioso, Al Santo Oficio de la Inquisición, libelante famoso, hereje secuaz, de los mayores heresiarcas que se han levantado contra la iglesia católica..." Y también de "haber sido y ser hereje, apóstata, sectario, de las sectas y herejías de los malditos herejes Calvino, Pelagio, Juan Hus, V. Viclefo, y Lutero, y de los alumbrados y otros heresiarcas, dogmatista inventor de otras nuevas herejías..." (Páginas 592 a la 596).

El argumento mejor estructurado sobre los rasgos independentistas del personaje, queda plasmado en las palabras del conde de Rojas, cuando le confiere al protagonista el carácter del caudillo que habían estado esperando: "El amor a la ciencia nos reunió; pero la ciencia es la luz, y la luz es la libertad, y en la ciencia hemos visto la libertad, y la libertad comienza en la patria y no hay patria sin independencia." (Página 106) También en este capítulo XIII del primer libro se revelan los pensamientos que impulsan al grupo que habrá de encabezar Guillén, y se hace mención de Pitágoras, Arquímedes y Tolomeo, se declaran alumnos de Copérnico y explican algunas de sus teorías astronómicas, mencionando también el acoso a Galileo por parte de la iglesia y los temores de Descartes debidos a su Tratado del Mundo. Capítulo clave para comprender porqué Guillén será más tarde condenado por la Inquisición.

En el cuarto capítulo del libro tercero, cuando comparece ante el tribunal de la Santa Inquisición, describe el autor los orígenes del personaje: "Nací en Irlanda en un lugar que vosotros conoceis y llamais por Wesfordia, en donde mi familia materna tenía muy grandes posesiones." (Página 381)

Riva Palacio emprende más adelante una reflexión de las contradicciones inquisitoriales: "La grande prueba de esto es, que desde que se extinguió la Inquisición, apenas entre la gente muy ruda del campo se oye hablar ya de brujas. Ahora ya nadie cree en ellas. Antes creían en ellas los católicos, porque suponían, que si la Inquisición quemaba brujas, era porque las tales brujas existían. La religión católica prohibe creer en brujas. Y los inquisidores católicos, sin embargo, castigaron a muchísimas mujeres por brujas." (Página 511)

"... los muros de las cárceles del Santo Oficio eran como las paredes de un sepulcro. La soledad, el silencio, el aislamiento, la muerte en medio de la vida, la sombra en mitad de la luz, la noche más negra rodeada del día más claro dentro de aquel terrible edificio; la desesperación, el tormento, la agonía lenta y horrorosa: fuera la ciudad con todo su bullicio, con su alegría, con su sol resplandeciente, con sus flores y sus galas." (Página 359)

Estas son algunas frases destacadas de la novela, o por decirlo a la manera de Ricardo Garibay, sus paraderos literarios:

"Tienen razón los enamorados cuando reconcentran el mundo en su amor: pensando siempre el uno en el otro, están siempre aplaudiéndose mutuamente, y siempre contentos de sí mismos. Estos son los seres menos ofensivos. Serán quizá locos; pero es una locura mucho mejor que la de la guerra." (Página 394)

"La imaginación es el más cruel de los verdugos para los desgraciados."  (Página 425)

"Si fuese posible morir con lo que se ama, la muerte sería en verdad apetecible." (Página 427)

"El mundo es un paraíso para los hombres egoístas y sin corazón." (Página 506)

Finalmente, el carácter seductor del personaje queda expuesto en un párrafo del capítulo final del segundo libro, Un plan infernal: "- ¡Don Guillén de Lampar! -dijo:- tú has engañado a Clara jurándole amor; tú has engañado a Doña Carmen mintiéndole pasión; tú has engañado a Doña Juana haciéndote amar hasta el delirio; tú me has engañado a mí arrojándome al crimen: te perdonaría la pérdida de mi felicidad y de mi honra, pero no te perdono el engaño: hubiera sacrificado, contenta por tí, la salud de mi alma; pero no te perdono tu falsedad." (Páginas 354 y 355)

El diario español El País publicó en el año 2005, un artículo de Jordi Soler bajo el título de Los Orígenes del Zorro, en el que se establece la relación entre esta novela de Riva Palacio y La Maldición de Capistrano, escrita por Johnston McCulley en 1919, quien se apropió de varias de sus ideas y que a su vez serviría de inspiración a la película muda La Marca del Zorro, con Douglas Fairbanks. Por eso es que se considera a Guillén de Lampart, el auténtico personaje histórico que sirvió de inspiración a la extensa mitología fílmica del Zorro.

Jules Etienne

La ilustración superior es la misma que se utilizó como portada en una antigua edición de la novela y la inferior es la portada en inglés de La maldición de Capistrano.


Es posible descargar la versión íntegra en PDF de la novela solicitando en el buscador de Google: http://books.google.com.mx/, el título Memorias de un Impostor


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