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Vancouver, luz de agosto en English Bay.

domingo, 25 de octubre de 2015

Venecia: EN VÍSPERAS, de Iván Turguéniev

"La apacible serenidad de la primavera es para Venecia..."

(Fragmento del capítulo XXXIII: Una visita a Venecia)

Para quien no haya visto Venecia en el mes de abril será difícil elaborar un  retrato del indescriptible encanto de esta ciudad hechicera. La apacible serenidad de la primavera es para Venecia lo que el brillante sol estival a la gloriosa Génova o lo que el dorado púrpura otoñal es para Roma, ese gran anciano entre las ciudades. Y apenas la primavera nos agita y llena de deseo, también Venecia con su hermosura. Atormenta y provoca al inocente corazón con una sensación de alegría inminente, una alegría que es al mismo tiempo simple pero misteriosa. Todo en ella es luminoso y claro, sin embargo, también se percibe una calina somnolienta de tranquila sensualidad; todo es silencioso, aunque siempre está dando la bienvenida; todo sobre esta ciudad es femenino, incluso hasta su nombre; no por nada se le conoce como “Venecia la hermosa”.


Iván Turguéniev (Rusia, 1818-1883)

(Traducido al español por Sergio Paratov)

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