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Vancouver, luz de agosto en English Bay.

sábado, 28 de junio de 2014

Espejos (58): ROJO Y NEGRO, de Stendhal

"¡Porque su luna refleja el cieno, se revuelven contra el espejo!"

(Fragmento del capítulo XLIX: La ópera bufa)

Tampoco es el amor el que se encarga de proporcionar una fortuna a los jóvenes dotados, como Julián, de algún talento: tienen éstos necesidad de aliarse con lazos estrechos a una camarilla, y si ésta tiene la suerte de hacer fortuna, sobre los que la componen llueven todos los beneficios sociales. ¡Pobre del hombre estudioso y sabio que no forma parte de un grupo, partido o camarilla! Con dificultad obtendrá triunfos insignificantes, y en cuanto a los grandes y ruidosos, puede dar por descontado que le serán robados. No olviden nuestros lectores que las novelas son espejos que pasean por la vía pública, que tan pronto reflejan el purísimo azul del cielo, como el cieno de los lodazales de la calle. Y si así es, ¿se atreverían a acusar de inmoral al hombre que lleva el espejo en su canasto? ¡Porque su luna refleja el cieno, se revuelven contra el espejo! ¡No! A quien se debe acusar es a la calle o al lodazal, y mejor aún, al inspector de limpieza que consiente que se forme el lodazal.


Stendhal: Henri Beyle (Francia, 1783-1842)

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