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Vancouver, atardecer en English Bay.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Venecia: LUCRECIA BORGIA, de Víctor Hugo

"Estamos en Venecia, señora, y aquí tenéis enemigos..."

(Fragmento del primer acto, escena II)

Entra Lucrecia disfrazada. Ve a Genaro dormido y le contempla extasiada y con respeto.
 
Lucrecia: (¡Duerme! La fiesta le habrá fatigado. ¡Qué hermoso es!) Yubeta! (Llamándole).
 
Yubeta: Hablad más bajo, señora. Aquí no me llamo Yubeta, sino conde de Belverana, y soy gentil-hombre español, así como vos sois la marquesa de Pontecuadrato, dama napolitana. Debemos hacer como si no nos conociéramos, obedeciendo las órdenes de vuestra alteza; no estáis en vuestra corte, estáis en Venecia.
 
Lucrecia: Es verdad, Yubeta; pero aquí estamos solos, porque ese joven duerme y podemos hablar unos instantes.

Yubeta: Como plazca a vuestra alteza, pero debo aconsejaros que no os quitéis la mascarilla, porque pudieran conoceros.
 
Lucrecia: No me importa: si no saben quién soy, no debo temer; si lo saben, los que deben temblar son ellos.
 
Yubeta: Estamos en Venecia, señora, y aquí tenéis enemigos, y enemigos libres. Indudablemente la República de Venecia no permitirá que se os atropelle, pero podrían insultaros.
 
Lucrecia: Tienes razón; sé que mi nombre horroriza.
 
Yubeta: Aquí no solo hay venecianos, sino también romanos, napolitanos y lombardos; hay hijos de todos los pueblos de Italia.
 
Lucrecia: ¡Y me odia Italia entera! Es preciso que esto no suceda de hoy en adelante. Ahora más que nunca conozco que yo no nací para hacer daño á nadie, pero el ejemplo de mi familia me arrastró á ser lo que he sido. ¡Yubeta!
 
 
Víctor Hugo (Francia, 1802-1885)

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