Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne)

jueves, 1 de julio de 2021

Casanova y Venecia: EL PRIMER AMOR DE CASANOVA, de Arthur Japin

"... con los ojos cerrados, hacía el mapa de un mundo con mis propias plazas y muelles..."

(Fragmento del capítulo 5 de la segunda parte: Una gran imperfección)

Sin haber visto nunca un palazzo veneciano, me imaginaba casas de campo como la nuestra en Pasiano, pero con sus escaleras y embarcaderos alineados, separados entre sí por hermosos parques. Por las historias que Giacomo me contaba cuando dejaba mi cabeza reposar en su regazo con los ojos cerrados, hacía el mapa de un mundo con mis propias plazas y muelles en el que podíamos caminar juntos, tomados del brazo. Las mansiones que veía con los ojos de mi mente, si bien no mantenían ningún parecido con las casas reales, tenían pórticos y patios que sentía familiares y enteramente seguros porque mi amor estaba conmigo y él había jugado allí desde que era un niño.
 
Esa evocación cambió al momento en el que supe que nunca sería suya y tampoco su ciudad sería mía. No he vuelto a pensar en San Marcos o el Gran Canal. Me he resignado al hecho de que nunca visitaré la laguna. Y cuando, contra mis deseos, los lugares que Giacomo me había descrito regresaban a mi mente, los he expulsado. Mientras tanto, la oscuridad ha reemplazado aquella luz radiante que ahora se apaga. Donde el sol había brillado sobre los vitrales ya sólo se percibe un cielo gris a través del cristal que las palomas han ensuciado.
  
Arthur Japin (Holanda, 1956). 

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