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Vancouver, atardecer en English Bay.

miércoles, 8 de julio de 2015

8 de julio de 1975: Una anécdota veneciana de Jorge Luis Borges

"... se inauguró en su honor un laberinto que lleva su nombre en la isla San Giorgio Maggiore."
 
Cuando Borges era apenas un adolescente, su familia se trasladó a Europa para radicar en Suiza. Fue la primera ocasión en que visitó el norte de Italia: Venecia y Verona, durante la época en la que estallaba la primera guerra mundial. María Esther Vázquez es autora de una biografía suya titulada Esplendor y derrota, en la que relata:
 
«En Venecia su madre, Leonor, se compró un vaso de cristal tallado de color rojizo, perteneciente a la cristalería que en Murano se elaboraba para los reyes de Italia. Como el vaso tenía un pequeño defecto fue desechado del servicio del rey y puesto a la venta para aquellos a quienes esa pequeña falla no les haría perder el sueño y para no darle pérdida a los fabricantes. A lo largo de toda su vida Leonor conservó el vaso, la mayoría de las veces con flores frescas. Cuando el 8 de julio de 1975, a los noventa y nueve años murió, el vaso quedó en su mesa de noche pero no por mucho tiempo; unas semanas después, espontáneamente, se partió en dos, solidario con el destino de su dueña.»

Cuenta su viuda, María Kodama, que a Borges le fascinaba Venecia, al grado de que había pensado establecerse a radicar en esa ciudad. El 14 de junio de 2011, cuando se cumplieron 25 años de su muerte, se inauguró en su honor un laberinto que lleva su nombre en la isla San Giorgio Maggiore que requiere caminar más de un kilómetro para salir de él, inspirado en su relato El jardín de los senderos que se bifurcan.

 
Jules Etienne

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