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Vancouver, luz de agosto en English Bay.

sábado, 11 de julio de 2015

Venecia: CONFESIONES, de Jean Jacques Rousseau

"Allí, solo, encerrado en mi palco, me entregaba, al placer de gozarlo a mi gusto hasta el fin."

(Fragmento)
 
No dejemos a Venecia sin decir algo de las célebres diversiones de esta ciudad o a lo menos de la pequeña parte que en ellas tomé durante mi permanencia. En el transcurso de mi juventud ya se ha visto cuán poco he gustado los placeres de esta edad o a lo menos los tenidos por tales. En Venecia no cambié de gustos; pero mis ocupaciones, que por otra parte me los hubieran impedido, hicieron más picarescos los sencillos recreos que me permitía. El primero y más grato era la compañía de las personas de mérito, los señores Le Blond, Saint-Cyr, Carrió, Altuna, y un noble de Forli, cuyo nombre siento mucho haber olvidado, y cuyo amable recuerdo nunca deja de conmoverme; de cuantos hombres he conocido en mi vida era el que poseía un corazón más semejante al mío. Éramos también amigos de dos o tres ingleses muy despejados e instruidos, apasionados por la música como nosotros. Todos estos señores tenían mujer, amiga o querida; estas últimas, casi todas eran jóvenes de ingenio, en cuyas casas se daban conciertos o bailes. También se jugaba, aunque muy poco; nos hacían insípido este entretenimiento los placeres vivos, las diversiones y los espectáculos. El juego no es más que un recurso de las personas que se fastidian. Yo había traído de París la preocupación que allí domina contra la música italiana, mas también había recibido de la Naturaleza la sensibilidad contra la cual nada pueden las preocupaciones. Pronto me inspiró la pasión que alienta a los que han nacido para comprenderla. Al escuchar las barcarolas, conocí que nunca había oído cantar hasta entonces, y de tal modo me aficioné a la ópera que, fastidiado de charlar, comer y jugar en los palcos, cuando no hubiera querido hacer otra cosa que escuchar, me apartaba a menudo de la compañía para ir a otro lado. Allí, solo, encerrado en mi palco, me entregaba, a pesar de la duración del espectáculo, al placer de gozarlo a mi gusto hasta el fin.
 
 
Jean Jacques Rousseau (Escritor suizo en lengua francesa, 1712-1778).
 
La ilustración corresponde al Teatro La Fenice, donde se presenta la ópera, en Venecia.

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