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Vancouver, luz de agosto en English Bay.

viernes, 2 de junio de 2017

Carnaval: LA VUELTA AL MUNDO EN OCHENTA DÍAS, de Jules Verne

"... y no tardó Picaporte en salir ataviado con un viejo ropaje japonés..."

(Fragmento inicial del capítulo XXIII)

Al día siguiente, Picaporte, derrengado y hambriento, dijo para sí que era necesario comer a toda costa, y que lo más pronto sería mejor. Bien tenía el recurso de vender el reloj, pero antes hubiera muerto de hambre. Entonces o nunca, era ocasión para aquel buen muchacho de utilizar la voz fuerte, si no melodiosa, de que le había dotado la naturaleza.
 
Sabía algunas coplas de Francia y de Inglaterra, y resolvió ensayarlas. Los japoneses debían, seguramente, ser aficionados a la música, puesto que todo se hace entre ellos a son de timbales, tamtams y tambores, no pudiendo menos de apreciar, por consiguiente, el talento de un cantor europeo.
 
Pero era, quizá, temprano, para organizar un concierto, y los aficionados, súbitamente despertados, no hubieran quizá pagado al cantante en moneda con la efigie del mikado.
 
Picaporte se decidió, en su consecuencia, a esperar algunas horas; pero mientras iba caminando, se le ocurrió que parecía demasiado bien vestido para un artista ambulante, y concibió entonces la idea de trocar su traje por unos guiñapos que estuviesen más en armonía con su posición. Este cambio debía producirle, además, un saldo, que podía aplicar, inmediatamente, a satisfacer su apetito.
 
Una vez tomada esta resolución, faltaba ejecutarla, y sólo después de muchas investigaciones descubrió Picaporte a un vendedor indígena, a quien expuso su petición. El traje europeo gustó al ropavejero, y no tardó Picaporte en salir ataviado con un viejo ropaje japonés y cubierto con una especie de turbante de estrías, desteñido por la acción del tiempo. Pero, en compensación, sonaron en su bolsillo algunas monedas de plata.
 
- Bueno -pensó-, ¡me figuraré que estamos en Carnaval!
 
 
Jules Verne (Francia, 1828-1905) 
 
La ilustración corresponde a una antigua fotografía de la calle Honcho Dori en Yokohama, puerto de Japón en el que se encontraba Picaporte.

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