Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne)

lunes, 25 de mayo de 2020

Epidemias: LOS ANIMALES ENFERMOS DE LA PESTE, de Jean de La Fontaine (2)


Debido a su extensión esta fábula fue dividida en dos partes. Aquí se puede leer la primera de ellas.

II

Señor, dijo la Zorra lisonjera,
Sois un gran Rey. ¿Por qué de esa manera
Habláis? Es demasiado
Vuestro remordimiento. ¿Qué pecado
Es comerse esa especie miserable
De los Corderos? No, señor, laudable
Es en vos tal costumbre: esas son gentes
Que, con morir a vuestros reales dientes,
Se llenaron de honor; y en cuanto al daño
Causado a los Pastores, o me engaño,
O son acreedores
A cualquiera castigo esos señores,
Porque desdeñan parecer iguales
A los demás diversos animales,
Erigiéndose Reyes,
Y a todos imponiendo duras leyes:
Así la Zorra dijo, y la aplaudieron:

En fin, no se atrevieron
Ni de Tigres, ni de Osos,
Ni de otros poderosos,
A citar los delitos más atroces:
Cuantos tenían algo de feroces,
Y aún, hasta los Mastines,
En su sentir, llevaban rectos fines.

Tocóle al Burro lerdo
Confesar sus pecados. Yo me acuerdo,
Dijo, que al ir pasando el otro día
Por cierto prado que pertenecía
A una comunidad, lo tierno y verde
De la hierba, mi hambre, o lo que pierde
A muchos, la ocasión urgente y rara,
Me tentó a que arrancara
(A la verdad fue mengua)
Un pedazo del ancho de mi lengua.
Para hacer tal exceso
Ningún derecho tuve: lo confieso.

Todos se conjuraron
Contra el misero Burro, y le infamaron.
Un timorato Lobo
Probó, con una arenga, que era robo;
Y por tanto se hacía indispensable,
Que aquel maldito Burro detestable,
Se condenase luego al sacrificio
Por tan infame vicio,
Causa de la epidemia lastimosa.
¡Comer la yerba ajena: qué horrorosa,
Y qué inaudita culpa!
No hay para ella disculpa,
Decían que perezca sin remedio.
Ello, en fin, no hubo remedio.

Según que poderoso o miserable 
Seas, si eres juzgado,
Te harán parecer justo o culpable.
.

Jean de la Fontaine (Francia, 1621-1695).

(Traducido al español por Bernardo María de Calzada).
La ilustración corresponde a un grabado de Pierre-Étienne Moitte sobre un diseño de Jean-Baptiste Oudry.

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