Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne)

miércoles, 21 de abril de 2021

Miércoles de ceniza: LA SEGUNDA VIDA DEL NEGRO ADÁN, de Julio Olaciregui

"... la amenaza, una tarjeta blanca con márgenes grises de pésame, la cruz y escrito a máquina..."

La tragedia del poeta Juan Subirats

En la sala de redacción del diario El Nacional-con-la-foto-del-muerto el teclear y repiquetear de las máquinas de escribir a las seis de la tarde es intenso.

El aire acondicionado nos mantiene frescos, como en pecera, rosados o verdosos, somos los "cargaladrillos", así nos dicen los redactores del Gran Pasquín, unos ya murieron, otros estábamos ahí a esa hora evocándolos, jamás me imaginé que me tocaría escribir sobre mis amigos, mis llaves, mis compas de trabajo, codo a codo en la sala de redacción pasamos muchos días... oyendo a veces como hoy las sirenas de la policía o los bomberos, quién sabe que habrá pasado... ouuhhh ouhhhhh

Mañe entró con las fotos húmedas en la mano.

Siempre que oía abrirse la puerta de la redacción yo levantaba como un resorte la cabeza, y asustado miraba. Esta vez era Mañe, el fotógrafo. Cuando abrió la puerta un lenguetazo caliente nos lamió desde la calle. El fogaje, el resplandor, penetraba cual dragón invisible por el vestíbulo y las escaleras del diario hasta nosotros, en el primer piso. Era una bocanada, un beso de la ciudad tropical, el aire de la Avenida del Crimen.

A cada instante Carlos levantaba el rostro y miraba hacia la puerta. Tenía culillo. Ese miércoles de ceniza, ayer nomás, le había llegado la esquela, la carta con la amena- za, una tarjeta blanca con márgenes grises de “pésame”, la cruz, y escrito a máqui- na, Malparido te vamos a matar si sigues jodiendo con tus babosadas.

Julio Olaciregui (Colombia, 1951).

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