Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne)

viernes, 2 de abril de 2021

Miércoles de ceniza: CAMINOS SIN LEY, de Graham Greene

"No siento simpatía por los que se quejan de la riqueza y de la belleza de una iglesia..."

(Fragmento del capítulo II: El estado rebelde)

Eran tan hermosos como cualquier construcción de la Edad Media; no creo que lo fuera a consecuencia de las marcas de las balas, los agujeros hechos en la pared por las ametralladoras de Pancho Villa. ¿Habrán calumniado a la Iglesia mejicana, pensé, cuando creó obras de arte en una época tan tardía como ésta? No siento simpatía por los que se quejan de la riqueza y de la belleza de una iglesia en una región pobre. Por un peso más por semana, realmente, no vale la pena privar a los pobres del descanso y de la quietud que pueden encontrar en esta catedral. Nunca oí a nadie que se quejara de los supercinematógrafos, de la necesidad de gastar el dinero en consuelos; y sin embargo no hay democracia en las salas de cine: uno paga más, y le dan más; pero en una iglesia la democracia es absoluta. El rico y el pobre se arrodillan uno al lado del otro para comulgar; el rico debe esperar su turno en el confesionario.

No recordaba que era Miércoles de Ceniza, hasta que volví a la iglesia y encontré una larga cola aglomerada a lo largo de la nave lateral para recibir las cenizas. ("Recuerda, hombre, que eres polvo, y al polvo volverás.") Ahora había tantos chicos y jóvenes como ancianos, porque la labor cotidiana ya había terminado. Por lo menos doscientos cincuenta personas estarían esperando en la cola; tardé un cuarto de hora en llegar hasta el sacerdote, y ya la cola se había renovado casi completamente y la lenta marea de penitencia no daba señales de disminuir. Esa tarde, miles de personas deben de haber recibido las cenizas. Volvían a salir, como testigos, para fluir por la ciudad crepuscular con la pesada cruz gris sobre la frente; algunos años antes, habrían ido a parar a la cárcel por ese delito; empecé a pensar que después de todo Cárdenas se había equivocado. Ese es el peligro de las giras rápidas, uno calcu- la erróneamente, basándose en tres muchachas jocosas y una sola misa, y calumnia la devoción de miles.

Graham Greene (Inglés fallecido en Suiza, 1904-1991).

(Traducido al español por J. R. Wilcock).

La ilustración corresponde a la iglesia mexicana de Nuestra señora del Pilar, templo de la Enseñanza.

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