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Vancouver, atardecer en English Bay.

miércoles, 20 de enero de 2016

Unicornios: LOS DOS REYES, de William Butler Yeats

 
 
El rey Eochaid fue, una tarde, a un bosque
al oeste de Tara. Hacia su reina
yendo al galope, adelantó a sus hombres
cansados de luchar, que con ganado
cautivo caminaban por el lodo,
y donde el hayedo era una luz verde
con el azul de la hiedra sobre el suelo,
halló un ciervo más blanco que la nata,
del color del océano los ojos.
Pues cortaba el camino y parecía
más alto que cualquier ciervo del mundo,
sentóse en su caballo tembloroso
y luego picó espuelas; pero el ciervo
se inclinó y corrió hacia él; pasó rasgando
la ijada del corcel. Tambaleándose,
el rey sacó su espada y con la punta
al ciervo señaló. Cuando chocaron
asta y acero, el asta resonó
como si fuera plata, con un ruido
terrible, musical y milagroso.
Enzarzada aquel asta con la espada,
tiraron y lucharon como un ciervo
y un unicornio, juntos, que pisaran
los Montes Africanos de la Luna;
hasta que al fin las dobles astas, vueltas,
dieron sobre la sola, atravesando
del corcel las entrañas. El rey Eochaid
dejó caer la espada, y entre sus recias
manos tomó las astas y miró
con fijeza a los ojos verdes mar,
y de aquí para allá fueron sus pasos
hasta que todo se sumió en el cieno.


W. B. Yeats: William Butler Yeats (Irlanda, 1865-1939). Obtuvo el premio Nobel en 1923.
 
(Traducido al español por Antonio Rivero Taravillo)

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