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viernes, 12 de abril de 2013

Conejos: LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER, de Milan Kundera

"Volvió a acordarse del conejito al que apretaba contra su cara en su habitación infantil."

(Fragmento que refiere al conejito de Teresa en su infancia)

- Tomás, todo lo malo que hay en tu vida ha sido por mi culpa. Yo tengo la culpa de que hayas llegado hasta aquí. Tan bajo que ya no es posible ir a ninguna otra parte.

Tomás dijo:

- ¿Estás loca? ¿De qué bajo hablas?
- Si nos hubiéramos quedado en Zurich, estarías operando a tus pacientes.
- Y tú estarías haciendo fotos.
-Esa es una comparación tonta -dijo Teresa-. Para ti tu trabajo lo era todo, mientras que yo puedo hacer cualquier cosa y me da exactamente lo mismo. Yo no perdí nada. Tú lo perdiste todo.
- Teresa -dijo Tomás-, ¿no te has dado cuenta de que aquí soy feliz?
- Tu misión era operar -dijo.
- Teresa, la misión es una idiotez. No tengo ninguna misión. Nadie tiene ninguna misión. Y es un gran alivio sentir que eres libre, que no tienes una misión.

Era imposible no confiar en la sinceridad de su voz. Recordó la imagen de esa misma tarde: lo vio arreglando el camión y le pareció viejo. Ella había llegado adonde quería llegar: siempre había deseado que fuera viejo. Volvió a acordarse del conejito al que apretaba contra su cara en su habitación infantil.

¿Qué significa convertirse en conejito? Significa perder toda fuerza. Significa que uno ya no es más fuerte que el otro.

Daban pasos de baile al sonido del piano y el violín, y Teresa apoyaba la cabeza en su hombro. Así tenía la cabeza cuando iban en el avión que los llevaba a través de la niebla. Sentía ahora la misma extraña felicidad y la misma extraña tristeza que en aquella ocasión. Esa tristeza significaba: hemos llegado a la última estación. Esa felicidad significaba: estamos juntos. La tristeza era la forma y la felicidad, el contenido. La felicidad llenaba el espacio de la tristeza.


Milan Kundera  (Escritor checo nacionalizado francés, 1929) 

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