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miércoles, 9 de marzo de 2011

La conversión de T. S. Eliot y MIÉRCOLES DE CENIZA



Thomas Stearns Eliot había escrito su extenso poema La tierra baldía, en 1922, obra compleja que se debate entre la desolación, el simbolismo pagano de los rituales de la fertilidad y el fracaso del amor. Después que dejó los Estados Unidos para trasladarse a radicar en Inglaterra, la patria de sus ancestros, decidió adquirir la nacionalidad británica en 1927. Antes de eso había sido bautizado, lo que le da sentido a una frase suya publicada en el prólogo de los ensayos For Lancelot Andrewes, en donde se decía "clásico en literatura, monárquico en política y anglocatólico en religión." A los pocos años, en 1930, inspirado por su reciente fervor místico, escribió Miércoles de ceniza, poema que es un lamento de la penitencia y refleja la angustia interior del creyente cuando dice:
 
Porque no espero volver otra vez
Porque no espero
Porque no espero volver
Deseando el regalo de ese hombre y el ámbito del otro
Ya no lucho para luchar por dichas cosas
¿Por qué tiene el águila vieja que desplegar sus alas?
¿Por qué debería dolerme el desaparecido poder del reino acostumbrado?


Y si La tierra baldía podría ser el equivalente de su visión simbólica del infierno, Miércoles de ceniza lo sería, en ese caso, del purgatorio:
 
En el primer recodo de la segunda escalera me di vuelta y vi abajo
La misma forma torcida del pasamanos
Bajo el vapor en el aire fétido
Luchando con el demonio de las escaleras
Que lleva el engañoso rostro de esperanza y desesperación.

Para finalmente concluir con una clara alusión a la virgen María:

Bendita hermana, santa madre, espíritu de la fuente, espíritu del jardín,
No permitas que nos engañemos a nosotros mismos con falsedades
Enséñanos a preocuparnos y a no estar preocupados
Enséñanos a permanecer sentados, quietos,
Incluso entre estas rocas,
Nuestra paz está en su voluntad
E incluso entre estas rocas
Hermana, madre
Y espíritu del río, espíritu del mar
No permitas que me aleje
Y haz que llegue mi grito hasta Ti.

La ilustración corresponde a Miércoles de ceniza (1860), de Carl Spitzweg.

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