La ilustración corresponde a Encuentro Romántico, de Mihaly von Zichy.
Vancouver: luz de agosto en la bahía. (Fotografía de Jules Etienne).
viernes, 21 de mayo de 2021
Venecia: EL FALSO ARCÁNGEL GABRIEL, de Giovanni Boccaccio
La ilustración corresponde a Encuentro Romántico, de Mihaly von Zichy.
jueves, 20 de mayo de 2021
Venecia: SELVA DE AVENTURAS, de Jerónimo de Contreras
Y porque ya era hora de cenar dio a Luzmán de lo que tenía para sí. Y reposó ahí esa noche y otros ocho días, y al cabo dellos se partió con lágrimas de entrambos. Y así Luzmán, yendo pensando siempre en Arbolea, llegó a Barcelona y dende a diez días se embarcó en una nave que iba para Italia, y así, dio en un puerto en la tierra de Toscana, y hallándose allí acordó de irse a Venecia, por ver aquella ciudad que tan mentada era; y así, se despidió de los marineros y se fue su camino. Y tanto anduvo que llegó a Venecia en un día que en la plaza de San Marcos se representaba aquella tarde la memoria de la edificación y fundamento de aquella ciudad, y siendo desto muy alegre, se fue al lugar donde se hacía esta representación.
Estaba la plaza toda cubierta de paños de oro y seda, y a una parte della, sobre mu- chos pilares armado, un teatro cubierto de ricos paños, y en medio dél una rica silla; y estando así mirando estas cosas se abrió una puerta y por ella salieron muchos hom- bres viejos con ricos cetros en las manos, y en medio dellos una doncella, vestida la más ricamente que ver jamás Luzmán pensó, la cual se sentó en la rica silla y todos se pusieron alrededor della.
Jerónimo de Contreras (Español fallecido en Italia, 1505-1582).
miércoles, 19 de mayo de 2021
Venecia: LAS MARAVILLAS DEL MUNDO, de Marco Polo
Y dejaron Laias para llegar a la ciudad de Acre, y esto sucedió en el mes de agosto del año 1200 de la Encarnación. Allí se enteraron que el Papa había fallecido, y cuando supieron que el Papa, que tenía por nombre Clemente, había muerto, se encaminaron en busca del Legado de la Iglesia romana en el reino de Egipto. Este varón ilustre, de mucha autoridad, se llamaba Tealdo de Plasencia. Le expusieron de qué importante misión eran mandatarios de parte del Gran Khan al Papa, y cuando el Legado les hubo oído, le pareció gran maravilla y que lo que los hermanos decían era de gran honra y provecho para la cristiandad. «Señores -les dijo-, ya que veis que el Papa ha muerto, os aconsejo esperar que haya otro Papa, y entonces le lleváis vuestra embajada.» Viendo que el Legado les decía cosa razonable, pensaron que en ese intervalo irían a Venecia a ver a sus familias. Y fueron de Acre a Negroponte. Y en Negroponte se embarcaron en una galera, que les llevó a Venecia. Micer Nicolás encontró que en este interregno su mujer había muerto y le quedaba un hijo con edad de quince años, que se llamaba Marco, y éste es el que habla en este libro. Micer Nicolás y micer Mafeo quedaron cerca de dos años en Venecia, en espera de la elección de un nuevo Pontífice.
Marco Polo (Nació y falleció en Venecia, 1254-1324).
La ilustración corresponde a la casa de Marco Polo en Venecia.
martes, 18 de mayo de 2021
Venecia: VIAJE A JERUSALEM (sic), de Juan de la Encina
lunes, 17 de mayo de 2021
Venecia: VENECIA EN LAS LETRAS HISPÁNICAS, de Franco Meregalli
Más acentuado interés tiene, obviamente, la investigación si la importancia del objeto va más allá del horizonte local y más aún si se trata de una ciudad de notoria importancia histórica y de singular carácter y prestigio cultural. Que Venecia sea uno entre los objetos más interesantes en este sentido pocos podrán negarlo.
Sin embargo, tampoco de Venecia como objeto literario se escribió mucho. Existe un estudio, más diligente que agudo, sobre Venecia como tema en la poesía italiana, predominantemente veneciana; pero lo que particularmente interesa en el caso de Venecia, ciudad constitucionalmente cosmopolita y conocida universalmente, es lo. que pensaron, sintieron y expresaron literariamente, durante los siglos, los no vene- cianos, particularmente los no italianos. Un balance de lo que se ha hecho a este propósito resulta sorprendentemente reducido, sobre todo si lo comparamos con lo mucho que se escribió sobre la historia política, económica, pictórica, arquitectónica, musical de la misma ciudad. Tenemos un estudio muy amplio, pero limitado a la parte más antigua, de Venecia en la literatura francesa; otro bastante satisfactorio sobre Venecia en la poesía alemana; una conferencia todavia inédita, muy documentada pero necesariamente sumaria, sobre Venecia en la literatura inglesa. Y es casi todo. Se trata en todo caso de escritos que, si bien valiosos, sufren de su limitación a un ámbito monolingüístico. La realidad es que Venecia fue contemporáneamente objeto del interés de muchas naciones, y que este interés se alimentaba de viajes, y por lo tanto implicaba constitucionalmete contactos interlingüísticos. El estudio de una ciudad como Venecia como tema literano es vocacionalmente un estudio de carácter comparatista.
Franco Meregalli (Filólogo italiano fallecido en Venecia, 1913-2004).
domingo, 16 de mayo de 2021
Venecia: UNA CELEBRACIÓN
Maquiavelo señalaba la importancia que tuvo su independencia original en las páginas de El Príncipe: "Si se consideran los procedimientos de los venecianos, se verá que obraron con seguridad y gloria mientras hicieron la guerra con sus propios soldados, lo que sucedió antes que tentaran la suerte en tierra firme, cuando contaban con nobles y plebeyos que defendían lo suyo; pero bastó que empezaran a combatir en tierra firme para que dejaran aquella virtud y adoptaran las costumbres del resto de Italia".
De manera que por ese motivo damos paso a una celebración literaria, procurando reunir la mayor variedad posible de autores en cuyas obras refieren en algún pasaje y desde la perspectiva de una gran diversidad de géneros, a dicha ciudad como esce- nario y a su legado histórico.
Jules Etienne
sábado, 15 de mayo de 2021
Venecia: EPÍSTOLAS, de Diego Hurtado de Mendoza
jueves, 13 de mayo de 2021
Miércoles de ceniza: LA INAGOTABLE REINCIDENCIA
El hecho de que Miércoles de ceniza, de T. S. Eliot, sea una obra tan apreciada, distrae la atención que pudieran tener otras expresiones en diferentes géneros con el mismo título. La abundancia de novelas y relatos que coinciden en ese aspecto resulta tan profusa que sería casi imposible intentar una referencia exhaustiva. Sin embargo, aunque limitada, esta es una breve lista.
Reconocido más bien en el ámbito teatral, el francés Léon Chancerel escribió su novela Miércoles de ceniza, parcialmente autobiográfica, en 1919, por la cual la Academia Francesa le otorgó el premio Sobrier-Arnould al año siguiente. También autor en la misma lengua, aunque de nacionalidad belga, Alexis Curvers es autor de otro Miércoles de ceniza que forma parte de la antología Veinte novelas belgas, publicada en 1958. Para terminar con los autores en ese idioma, el canadiense Jacques Meillon es autor de Un miércoles de ceniza: crónicas y aventuras en la Patagonia, de 2009.
Miércoles de ceniza (1985), escrita por el español Jose María Latorre, es una trama de suspenso protagonizada por dos parejas agobiadas en una atmósfera de sequía. La novela con el mismo título del estadounidense Chet Williamson, cuya primera edición apareció en 1989, pertenece al género del horror. Su paisano Ralph McInerny, es autor de otro caso más en la copiosa lista de los misterios del padre Dowling, publicado en 2008. Y a propósito de misterios, uno que no me ha sido posible resolver es el relativo a la autoría de cierto Miércoles de ceniza (Ash Wednesday), que se promueve en varios sitios de internet con la misma portada en la que destaca la bandera de las barras y las estrellas, con fecha de edición 1 de junio de 1990, pero cuya autoría se atribuye indistintamente a Frederik Lanor, y a Schubert Lannor, por lo que infiero podría tratarse de seudónimos.
Miércoles de ceniza '45, es una novela que recoge la experiencia de su autor, Frank R. Westie, cincuenta años después (su primera edición corresponde a 1995), como piloto de un bombardero B-17 durante la segunda guerra mundial. También es un soldado el protagonista del Miércoles de ceniza (2002) que escribió Ethan Hawke, el famoso actor de Hollywood.
Ese mismo título lo lleva un volumen de dieciséis relatos de Miguel Antxo Jurado, escritos originalmente en gallego y publicados en 1998. Y por último, la obra teatral Un miércoles de ceniza: diálogos de difuntos (2015), de José Domingo Garzón, recrea la toma del Palacio de Justicia en Colombia por parte de un comando guerrille- ro del M-19 en noviembre de 1985.
Otros Miércoles de ceniza de los que ya hemos dado cuenta en Mitos y reinciden- cias son: El miércoles de ceniza, de Johann Georg Jacobi; El miércoles de ceniza, de Joaquín José Cervino; Miércoles de ceniza, de Joan Maragall; Miércoles de ceniza, de Alfred Lichtenstein; Miércoles de ceniza, de José Antonio Ramos Sucre; Miércoles de ceniza, de Luis G. Basurto; y finalmente, Miércoles de ceniza y la conversión de T. S. Eliot.
Jules Etienne
miércoles, 12 de mayo de 2021
Miércoles de ceniza: CALITIPIA (del poemario Mitología del olvido)
ya nos acostumbramos a vivir
bajo la luz de un sol moribundo
como siluetas sin sombra,
figuras de niebla vagando
cuando el tren ha partido.
cualquier miércoles la ceniza
transcurren los siglos y los días
entre ayer y ninguna parte
simulacro de noches sin fin,
fotografías en sepia que se irán deslavando.
martes, 11 de mayo de 2021
Miércoles de ceniza: ESTROFAS DE CENIZA EN EL TINTERO
lunes, 10 de mayo de 2021
Miércoles de ceniza: HISTORIAS DE CRONOPIOS Y DE FAMAS, de Julio Cortázar
(Fragmento de Posibilidades de la abstracción)
El miércoles era de ceniza, día en que los procesos digestivos me parecieron ilustración adecuada a la circunstancia, por lo cual a las nueve y media fui mohíno espectador de la llegada de centenares de bolsas llenas de una papilla grisácea, resultante de la mezcla de corn-flakes, café con leche y medialunas. En la cantina vi cómo una naranja se dividía en prolijos gajos, que en un momento dado perdían su forma y bajaban uno tras otro hasta formar a cierta altura un depósito blanquecino. En ese estado la naranja recorrió el pasillo, bajó cuatro pisos y, luego de entrar en una oficina, fue a inmovilizarse en un punto situado entre los dos brazos de un sillón. Algo más lejos se veían en análogo reposo un cuarto de litro de té cargado. Como curioso paréntesis (mi facultad de abstracción suele ejercerse arbitrariamente) podía ver además una bocanada de humo que se entubaba verticalmente, se dividía en dos translúcidas vejigas, subía otra vez por el tubo y luego de una graciosa voluta se dispersaba en barrocos resultados. Más tarde (yo estaba en otra oficina) encontré un pretexto para volver a visitar la naranja, el té y el humo. Pero el humo había desapa- recido, y en vez de la naranja y el té había dos desagradables tubos retorcidos. Hasta la abstracción tiene su lado penoso; saludé a los tubos y me volví a mi despacho. Mi secretaria lloraba, leyendo el decreto por el cual me dejaban cesante. Para consolar- me decidí abstraer sus lágrimas, y por un rato me deleité con esas diminutas fuentes cristalinas que nacían en el aire y se aplastaban en los biblioratos, el secante y el boletín oficial. La vida está llena de hermosuras así.
Julio Cortázar (Argentino nacido en Bélgica y fallecido en Francia, 1914-1984).
domingo, 9 de mayo de 2021
Leyendo MIÉRCOLES DE CENIZA, de T. S. Eliot
En El mago de Viena, el mexicano Sergio Pitol, se ocupa de la poesía de T. S. Eliot en un episodio al que denomina Suite colombiana para Darío Jaramillo:
"Los tés de las cinco fueron parte importantísima de la educación sentimental para varios jóvenes mexicanos de mi generación. Doña Rosario tenía cinco hijas, la menor era Lucy, dos de las otras, Esperanza, que vivía en Bogotá, y Marta, en Nueva York, pasaban largas temporadas con su madre; las dos restantes no tienen ningún interés para esta historia. Esperanza era también filósofa, y había hecho un posgrado en una universidad norteamericana. Durante el té se hablaba constantemente de fenomeno- logía y existencialismo, de Heidegger, Jaspers y Sartre, pero también de las sórdidas noticias recibidas de Colombia, aunque siempre, omnipotente, estaba en el aire la poesía. Bastaba una alusión a ella para que la reunión se iluminara. La poesía era el reino, el jardín, el auténtico paraíso de esas damas estudiosas. Aun en la conversa- ción cotidiana, la más rudimentaria, se entreveraban los versos, a veces se ampliaban en estrofas o aun en poemas completos. Esperanza Bonilla, la doctorada en los Estados Unidos, decía largos trozos de Miércoles de ceniza, de La tierra baldía, y con mucha frecuencia Los hombres huecos en inglés o en castellano en la sonora traducción de León Felipe..."
También el español Javier Marías en Berta Isla, publicada en 2017, describe a un grupo de lectores interesados en Eliot, quienes coinciden entre los estantes de una librería:
"Eso decía uno de los últimos versos, y entonces salió de su ensimismamiento y levantó la vista y descubrió que había no uno, sino dos hombres, hojeando sendos libros de Eliot: To Criticize the Critic, tenía entre las manos el de la raya diplomática; Ash Wednesday, sostenía otro que no había advertido, un recién llegado. No quiso volver la cara para mirarlo, se apartó un poco para observarlo con discreción, muy parcialmente: era un individuo corpulento y ancho y alto, mucho más alto que él.
No había tenido la delicadeza de descubrirse pese a estar bajo techado, y figuraba inverosímilmente embebido en aquel otro poema, Miércoles de ceniza (Ceniza en la manga de un viejo, se le había quedado a Tom ese verso y varios otros). Estaba a su derecha y el funcionario presumido a su izquierda (también podía ser un ejecutivo inexperto de la City tratando de asimilarse a los veteranos en su atildamiento), no daban la impresión de ir juntos y Tomás se preguntó cuál sería Mr. Tupra, era mala suerte que a un tercer bibliófilo se le hubiera ocurrido hojear algo de Eliot allí y en aquel instante."
Procedo a concluir con Signos vanos, donde el poeta sevillano Fernando Ortiz refiere: "Y un estertor de Mozart era Eliot, esperando en su desolado/ Miércoles de Ceniza que el fuego y las rosas fueran uno".
Jules Etienne
sábado, 8 de mayo de 2021
MIÉRCOLES DE CENIZA y la conversión de T. S. Eliot
Thomas Stearns Eliot había escrito su extenso poema La tierra baldía, en 1922, obra compleja que se debate entre la desolación, el simbolismo pagano de los rituales de la fertilidad y el fracaso del amor. Después que dejó los Estados Unidos para trasladarse a radicar en Inglaterra, la patria de sus ancestros, decidió adquirir la nacionalidad británica en 1927. Antes de eso había sido bautizado, lo que le da sentido a una frase suya publicada en el prólogo de los ensayos For Lancelot Andrewes, en donde se decía "clásico en literatura, monárquico en política y anglocatólico en religión." A los pocos años, en 1930, inspirado por su reciente fervor místico, escribió Miércoles de ceniza, poema que es un lamento de la penitencia y refleja la angustia interior del creyente cuando dice:
viernes, 7 de mayo de 2021
Miércoles de ceniza: EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA, de Gabriel García Márquez
(Fragmento)
Para Florentino Ariza aquella era una noche de regreso a los desmanes cándidos de la adolescencia, cuando aún no lo había desgraciado el amor. Pero sabía, más por escarmiento que por experiencia, que una felicidad tan fácil no podía durar mucho tiempo. Así que antes de que la noche empezara a decaer, como ocurría siempre después de la repartición de los premios a los mejores disfraces, le propusoa la muchacha que se fueran a contemplar el amanecer desde el faro. Ella aceptó complaicida, pero después que acabaran de repartir los premios.
A Florentino Ariza le quedó la certeza de que aquella demora le salvó la vida. En efecto, la Muchacha le había hecho una seña de que se fueran para el faro, cuando dos cancerberos y una enfermera del manicomio de la Divina Pastora le cayeron encima. La buscaban desde que se escapó, a las tres de la tarde, no sólo ellos sino toda la fuerza pública. Había decapitado a un guardián y herido mal a otros dos con un machete que le arrebató al jardinero, porque quería salir a bailar en el carnaval. Pero a nadie se le había ocurrido que estuviera bailando en la calle, sino escondida en alguna de tantas casas que habían registrado hasta en las cisternas.
No fue fácil llevársela. Se defendió con unas tijeras de podar que tenía ocultas en el corpiño, y se necesitaron seis hombres para ponerle la camisa de fuerza, mientras la muchedumbre atascada en la Plaza de la Aduana aplaudía y rechiblaba de júbilo, creyendo que la captura sangrienta era una de tantas farsas del carnaval. Florentino Ariza quedó desgarrado, y desde el Miércoles de Ceniza pasaba por la calle de la Divina Pastora con una caja de chocolates ingleses para ella. Se quedaba viendo a las reclusas que le gritaban toda clase de improperios y piropos por las ventanas, las alborotaba con la caja de chocolates, por si acaso tenía la suerte de que también se asomara ela por entre las barras de hierro. Pero nunca la vio. Meses después, al bajarse del tranvía de mulas, una niñita que iba con su padre le pidió una bolita de chocolate de la caja que él llevaba en la mano. El padre la regañó y le pidió excusas a Florentino Ariza. Pero él le dio la caja completa a la niña pensando que aquel gesto lo redimía de toda amargura, y calmó al papá con una palmadita en el hombro.
- Eran para un amor que se lo llevó el carajo -le dijo.
Gabriel García Márquez
(Colombiano fallecido en México, 1927-2014). Obtuvo el premio Nobel en 1982.
jueves, 6 de mayo de 2021
Miércoles de ceniza: LA EDAD DE LA FE, de Alice Munro
(Fragmento)
La Iglesia unida era la más moderna, grande y próspera de Jubilee. Había recibido en su seno a todos los ex metodistas y congregacionalistas así como a un buen número de presbiterianos (que era lo que había sido la familia de mi padre) en la época de la unión de las iglesias. En la ciudad había cuatro iglesias más, pero todas eran pequeñas y relativamente pobres, y al lado de la iglesia unida, todas se habían ido hacia los extremos. La iglesia católica era la más extremista. Blanca y de madera, con una sencilla cruz misionera, se erguía sobre una colina en el extremo septentrional de la ciudad y ofrecía a los católicos servicios tan extraños y misteriosos como los hindúes, con sus ídolos, sus confesiones y los tiznones negros del Miércoles de Ceniza. En el colegio los católicos formaban una tribu pequeña pero no amedrentada, eran de procedencia irlandesa en su mayoría, y no se quedaban en la clase de educación religiosa, sino que se les permitía bajar al sótano, donde golpeaban las tuberías. Costaba relacionar su mero gamberrismo con su fe exótica y peligrosa. Las tías de mi padre, mis tías abuelas, vivían delante de la iglesia católica y solían bromear sobre lo de «entrar un momentito para hacer una pequeña confesión», pero sabían, y podían contarte, todo lo que había detrás de las bromas: los esqueletos de recién nacidos y las monjas estranguladas debajo de los suelos de los conventos, sí, y los sacerdotes gordos, las amantes y los ex papas negros. Era cierto, tenían libros que hablaban de ello. Todo era verdad. Como los irlandeses del colegio, el edificio en sí parecía poco apropiado; demasiado desnudo, ordinario y sencillo para estar relacio- nado con tanta voluptuosidad y escándalo.
Alice Munro (Canadá, 1931). Obtuvo el premio Nobel en 2013.
(Traducido al español por Aurora Echevarría Pérez).
miércoles, 5 de mayo de 2021
Miércoles de ceniza: EL ASESINATO DEL PERDEDOR, de Camilo José Cela
Un miércoles de ceniza de hace ya muchos años, lo menos doscientos años, el caballero Michael Percival el Agachadizo, se encaró con su propia silueta y desenfundando el cuchillo de monte, el de rematar jabalíes, cortar cayados de cerezo o sabina o haya y grabar corazones y flechas en la corteza de los fresnos, le habló con cierta estudiada serenidad y a media voz.
- Con este cuchillo puedos quitaros la vida con facilidad pero no voy a hacerlo, sólo quiero advertiroslo. Escuchademe con atención. No despreciéis jamás el enemigo, procurad contagiarle alguna enfermedad humillante, tampoco es preciso, digamos el sida o la lepra o la nostalgia, si os sintierais alemán podríais recurrir a las paperas, basta con cualquier enfermedad vergonzosa, cualquier enfermedad tediosa y secreta, quizá con ambos matices a la vez, y mostraos muy orgulloso y compungido en el en- tierro, grandes alaridos, ya sabéis, llanto y sudor, también baba y espuma y pus, gra- nos de pus, esto es más difícil.
Camilo José Cela (España, 1916-2002). Obtuvo el premio Nobel en 1989).
martes, 4 de mayo de 2021
Miércoles de ceniza: HERZOG, de Saul Bellow
(Fragmento)
- Y desde luego -dijo el doctor- por lo que me cuenta usted, no ha dejado de tener alguna culpa. Además, me da la impresión, cuando su mujer me habla, de que se siente ofendida. ¿Cuándo abandonó nuestra religión?
- No estoy seguro. Creo que hace mucho tiempo. Pero el último Miércoles de Ceniza se sometió a la imposición de la ceniza en la frente. Le dije: «Madeleine, creí que habías dejado de ser católica. Pero ¿no es ceniza lo que veo entre tus ojos?» y ella me respondió: «No sé de qué me hablas.» Trató de que pareciera que yo sufría una de mis ilusiones o algo así. Pero no había tal ilusión. Era, sencillamente, una mancha en la frente. Puedo jurar que le quedaba la mitad de la ceniza. Pero su actitud parecía decir que un judío como yo no podía darse cuenta de esas cosas.
Herzog veía que Edvig estaba fascinado por todo lo que él decía de Madeleine. Movía la cabeza afirmativamente a cada frase de él, como diciéndole que comprendía y se daba golpecitos en su acicalada barba. Le brillaban los lentes.
- ¿Cree usted que es una cristiana de verdad?
Sólo sé que ella me cree un fariseo. Así lo dice siempre.
- ¿Ah? -fue el conciso comentario de Edvig.
- Ah, ¿qué? —dijo Moses—. ¿Acaso está usted de acuerdo con ella?
- ¿Cómo puedo estarlo? Apenas los conozco a ustedes. Pero ¿qué opina usted de lo que le he preguntado?
- ¿Cree usted que hay algún cristiano en el siglo XX que tenga el derecho de hablar de los fariseos judíos? Desde un punto de vista judío, como usted sabe muy bien, ese no ha sido uno de nuestros mejores períodos.
- Pero, ¿cree usted que su esposa tiene una verdadera actitud cristiana?
- Creo que tiene un punto de vista casero sobre el otro mundo. -Herzog estaba sentado muy derecho en su silla y daba quizás a sus palabras un tono engreído-. No estoy de acuerdo con Nietzsche en que Jesús hizo enfermar al mundo entero infestándolo con su moralidad de esclavo. Pero lo cierto es que el propio Nietzsche tenía un punto de vista cristiano de la historia pues siempre veía el momento presente como una crisis, como alguna caída desde la grandeza clásica, como una corrupción o mal del que había que salvarse. A eso lo llamo yo cristiano. Y Madeleine piensa así, desde luego. En cierto modo, muchos de nosotros también. Creemos que hemos de curarnos de los efectos de algún veneno, que necesitamos ser salvados, rescatados. Madeleine necesita un salvador, y es evidente que no me considera a mí como su salvador.
Saul Bellow (Nacido en Canadá y ciudadano estadounidense, 1915-2005). Obtuvo el premio Nobel en 1976.
lunes, 3 de mayo de 2021
Miércoles de ceniza: EL HONOR PERDIDO DE KATHARINA BLUM, de Heinrich Böll
(Fragmento del capítulo 4)
Durante mucho tiempo se consideró probable que también hubiera sido víctima de la Blum el periodista Adolf Schönner, al cual se encontró muerto de un disparo el miércoles de ceniza, en un bosquecillo al oeste de la alegre ciudad. Pero, más tarde, cuando se logró reconstruir los hechos por orden cronológico, aquello resultó inexacto. Un taxista declaró haber conducido hasta el bosquecillo a Schönner, que también iba disfrazado de jeque, en compañia de una joven vestida de andaluza. Tötges murió el domingo al mediodía, y Schöner el martes a la misma hora. A pesar de que pronto se dieron cuenta de que el arma hallada junto a Tötges de ninguna manera podía ser la misma que sirvió para dar muerte a Schöner, se sospechó durante unas horas de la Blum, a causa de los motivos. Si ella los tuvo para vengarse de Tötges, tampoco le faltaban para desquitarse de Schönner. Por otra parte, a las autoridades que investigaron el caso les parecía poco probable que la Blum tuviera dos armas. Katharina consumó su sangriento crimen con toda frialdad. Cuando le preguntaron si había matado a Schöner, dio una contestación siniestra disfrazada de pregunta:
- Sí. ¿Por qué no también a él?
Pero luego renunciaron a imputarle ese segundo asesinato, sobre todo porque su coartada era prácticamente perfecta. Ninguna de las personas que conocía a Katharina Blum o que, en el transcurso de los interrogatorios, llegó a conocer su carácter, dudaba que ella, en el caso de haber asesinado a Schönner, lo hubiera reconocido sin rodeos. El taxista que condujo a la pareja al bosquecillo («Yo lo llamaría más bien matorral cubierto de maleza»), desde luego que no reconoció a la Blum en unas fotografías.
Heinrich Böll (Alemania, 1917-1985). Obtuvo el premio Nobel en 1972.
domingo, 2 de mayo de 2021
Miércoles de ceniza: GENTE INDEPENDIENTE, de Halldór Laxness
- Oh, yo siempre entendí que primero venía el martes de carnaval.
- Pero el miércoles de ceniza debe llegar alguna vez, abuela, y entonces no faltará mucho para Pascua.
sábado, 1 de mayo de 2021
Miércoles de ceniza: DOCTOR FAUSTUS, de Thomas Mann
(Fragmento inicial del capítulo XXIX)
El carnaval de Munich de 1914, esas semanas alegres y fraternales que median entre la epifanía y el miércoles de ceniza y que dan lugar a tantas fiestas públicas y privadas, en las que yo, joven profesor recién trasladado a Freising, tomé parte por mi propia cuenta o en compañía de Adrián, no se ha borrado de mi memoria. Quedó, al contrario, profundamente grabado en ella. Fue el último carnaval anterior a la guerra de cuatro años, que ahora llamamos, a la luz de los horrores de nuestro tiempo, la primera guerra mundial, y que puso término definitivo a la atmósfera de inocente estetismo y dionisíaco bienestar que durante tanto tiempo caracterizó a la ciudad del Isar. Fue entonces también cuando empezaron a perfilarse, entre el círculo de nues- tras relaciones, ciertos destinos individuales, cuya evolución había de provocar fatales desenlaces -sucesos a los que el mundo apenas prestó atención-, pero de los que habré de hablar aquí porque, en parte, se enlazan con la vida y con el destino de mi héroe, Adrián Leverkühn, y más aún porque Adrián, obrando de modo fatal y misterio- so, contribuyó a provocarlos. De ello estoy íntimamente convencido.



















