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Vancouver, otoño en English Bay (fotografía de Jules Etienne).

martes, 17 de enero de 2012

Páginas ajenas: MAÑANA INVERNAL, de Aleksandr Pushkin



Sol y helada. ¡Qué belleza!
Sacúdete la pereza.
¡Despierta, amor,que ya es hora!
Abre los ojos, preciosa,
y sé estrella prodigiosa
que se funda con la Aurora.

La nevasca con su velo
ocultaba ayer el cielo,
y era la luna lejana
mancha tras nubes sombrías.
Muy triste tú parecías...
¡Mira hoy por la ventana!

Bajo el terso azul sin sombras
se extienden blancas alfombras;
brilla el río bajo el hielo;
allá el bosque recoleto
se perfila negro y neto;
la nieve sonríe al cielo...

Al cuarto da su calor
un ambarino fulgor.
Chisporrotea el hogar,
fluye libre el pensamiento.
¿Qué me dices si al momento
mando la yegua a enganchar?

Por la nieve mañanera
será grata la carrera
de la yegua alborozada
en los campos ya dormidos,
los bosques antes tupidos
y la orilla tan amada.


Aleksandr Pushkin (Rusia, 1799-1837)

(Traducido del ruso por José Vento Molina)

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