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Vancouver, atardecer en English Bay.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Unicornios: PSICOLOGÍA Y ALQUIMIA, de Carl Gustav Jung

"El unicornio se transforma algo más tarde en una paloma blanca..."

(Fragmento del capítulo 6: El simbolismo de la alquimia en el marco de la historia de la religión)

Quisiera exponer mediante el ejemplo del unicornio cómo se mezcla el simbolismo de Mercurio con la tradición gnóstico-pagana y la tradición de la Iglesia. El unicornio no es un estado de cosas firmemente definido, sino un ser fabuloso sujeto a múltiples variantes. Así, hay caballos, asnos, peces, dragones, escarabajos, etc., de un cuerno. Se trata aquí, para expresarlo con más precisión, del motivo de la «unicornicidad». En las Bodas químicas de Rosencreutz, aparece un unicornio blanco como la nieve, haciendo la reverencia a un león. El unicornio, como el león, es un símbolo de Mercurio. El unicornio se transforma algo más tarde en una paloma blanca, otro símbolo de Mercurio, cuya forma volátil, el spiritus, es un paralelo del Espíritu Santo. En los símbolos de Lambsprinck, lo menos diez figuras (de quince) contienen representaciones de la naturaleza doble de Mercurio. La figura 3 compara el unicornio con un ciervo. Este último, en su condición de cervus fugitivus, es asimismo un símbolo de Mercurio. En una serie de siete símbolos de proceso, Milio nos ofrece en el sexto un unicornio debajo de un árbol como símbolo del spiritus vitae que da origen a la resurrección. En la tabla de símbolos de Penoto, el unicornio está subordinado al oro, conjuntamente con el león, el águila y el dragón. El aurum non vulgi es un sinónimo de Mercurio, así como el león, el águila y el dragón. He aquí lo que se dice en una poesía, De la materia y la práctica de la piedra:
 
Soy el auténtico unicornio de los antiguos. 
¿Quién puede dividirme 
y conjuntar de nuevo mi cuerpo 
para que mi cadáver ya no se abra...?
 
En este sentido he de remitirme, una vez más, a Ripley, en cuya obra hallamos este pasaje: «Pero en el regazo de ella estaba echado el león verde, de cuyo costado corría sangre.» Por un lado, esta imagen se refiere a la conocida representación de la Pietà; pero, por otro, al unicornio herido por el cazador, unicornio que es capturado en el regazo de la doncella: un motivo frecuente en las representaciones medievales. Cierto que el león verde ha sustituido aquí al unicornio, lo cual no causa dificultad alguna a los alquimistas, en cuanto que el león es igualmente un símbolo de Mercurio. La doncella representa la parte femenina, pasiva, de éste; el león o el unicornio, en cambio, la parte salvaje, indomable, varonil, la fuerza penetrante del spiritus mercurialis. Dado que el símbolo del unicornio fue conocido en toda la Edad Media como allegoria Christi y del Espíritu Santo, esta relación era corriente también para el alquimista; de manera que, cuando se servía de este símbolo, no dudaba en ver el parentesco e incluso hasta la identidad de Mercurio y Cristo.
 
 
Carl Gustav Jung (Suiza, 1875-1961) 

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