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Vancouver, luz de agosto en English Bay.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Decir Adiós es morir un poco (página 79)


A finales del año, en México, nadie conoce lo que es una cruda. Es una misma borrachera prolongada que provoca la sensación de que hasta la crisis se ha ido de vacaciones. Eufemismos etílicos, porque la crisis ha pasado a ser el estado permanente de las cosas, la normalidad es su excepción. Como quiera que sea, todo es pura nugacidad decembrina que en enero expía su penitencia. Al margen de las creencias religiosas, es el momento de conocer el purgatorio. Pero tú y los demás, todos, saben que siempre se sobrevive. Es tan sólo el precio a pagar por los derroches y con ello se cumple otro de los ciclos típicos de la vida nacional.
 
Jules Etienne

2 comentarios:

  1. Don Julio......Rubén Nava Noguerón...¿Me recuerda?

    Yo lo recuerdo mucho. Como no recordarlo si usted alimento mi pasión por el cine. Cuando se fue a Canadá le perdí la pista, pero de verdad que devoré con gusto su libro.

    Ojalá podamos estar en contacto. mi mail es rnava64@gmail.com

    en verdad ¡Qué gusto de saber de usted!

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  2. Por supuesto que los recuerdo, Rubén. A mí también me ha dado mucho gusto este reencuentro. Ahora que ya tengo el correo electrónico lo aprovecharé para reanudar la comunicación. Además, claro está, de que otro lector de la novela siempre será bien recibido en este blog. Seguiremos en contacto.

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