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viernes, 27 de mayo de 2011

Adéle Hugo: el amor hecho locura



El miércoles 27 de mayo de 1885, el periódico Halifax Herald publicó una nota extensa y descriptiva sobre la estancia de Adéle Hugo en esa ciudad de la provincia canadiense de Nova Scotia, a la que llegó en 1862. Adéle, que llevaba el nombre de su madre, era la hija menor de Víctor Hugo -y se dice que la predilecta-, quien ese mismo año terminaba de escribir y publicaba su novela más representativa: Los miserables.

Siempre fue descrita como una mujer alta, de cabello y ojos negros, nariz romana, con una gran personalidad. Como tantas otras mujeres, se enamoró del hombre equivocado. Lo singular en este caso es que su obsesión rebasaría los límites de la razón para terminar, literalmente, loca de amor. A su regreso fue internada en una clínica para enfermos mentales y allí permaneció hasta su muerte, a los 84 años de edad, en 1915, tocando el piano, caminando por sus jardines y padeciendo las mismas visiones de una mujer joven del brazo de un apuesto militar. Cuando su padre falleció, en 1885, le heredó la mitad de su fortuna -alrededor de dos millones de francos-, aunque para ella eso carecía de significado.

En la actualidad, la biblioteca pública de la ciudad de Halifax incluye entre sus recorridos literarios una visita a la mansión Bellevue, que era la residencia del General, en Spring Garden Row, frente a la cual Adéle se pasaba las horas, un día tras otro, disfrazada, para poder espiar a su amado, el teniente del ejército británico Andrew Albert Pinson.

Espero tener más adelante la oportunidad de traducir del inglés el citado artículo, en que el abogado Robert Matton, quien fuera contratado por la propia Adéle, narra a detalle su experiencia personal. Esta historia de pasión y locura, fue minuciosamente rescatada de entre sus propios apuntes y cartas, por Frances Vernor Guille, y más tarde publicada en tres volúmenes como el Diario de Adéle Hugo -según John Andrew Frey, la historia del manuscrito en sí misma es una "fascinante muestra de trabajo detectivesco literario"-.

En 1969, el cineasta Francois Truffaut leyendo un artículo en el Nouvel Observateur, se enteró de la existencia de dicha obra, que podía funcionar como base para la que sería una de sus películas más logradas: La historia de Adéle H. Justa recompensa porque también se tornó en uno de sus proyectos más complicados por la serie de dificultades que implicaría el trato con su autora. Y por esa misma razón es que sólo le resultó posible filmarla hasta 1975. Aunque me parece que al ahondar en este asunto ya estaría ingresando en un terreno que corresponde más bien al blog de cine.

La pasión de Adéle Hugo no se limitó a la expresión habitual en sentido figurado, fue una mujer que en realidad se volvió loca por amor.


La ilustración corresponde a un fotograma de la película La historia de Adéle H (1975), en la que Isabelle Adjani interpreta a Adéle Hugo.

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