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Vancouver, luz de agosto en English Bay.

viernes, 26 de julio de 2013

Mitos y reincidencias llega a su tercer aniversario

 
La lectura: del caos a la sorpresa

Fue a mediados de julio de 2010 que emprendí la aventura de Mitos y reincidencias con la intención de compartir algunos de mis poemas, párrafos de mis novelas y otros textos que fueran surgiendo de manera arbitraria. Sin embargo, a final de cuentas acabó por imponerse mi oficio de lector, más que el de escritor, para determinar los contenidos del blog. Después de todo, decía Borges con certeza: "Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído."
 
Apenas hace un par de noches que me invitaron a participar como jurado de un concurso de poesía en un evento organizado por un grupo hispano muy activo aquí en Vancouver: el Proyecto Cultural Sur. Tuve la oportunidad de compartir mesa y varias horas de conversación con Tito Alvarado, un poeta chileno que preside el organismo, quien para el efecto se trasladó desde Montreal acompañado por Raquel, su esposa. Entre los temas de conversación surgió el de la enseñanza de la literatura. Les comentaba que durante mi juventud -de manera inevitable cada vez más lejana-, hubo una época en la que me dediqué a la docencia en mi Tampico natal, tuve la oportunidad de experimentar lo que he bautizado como cronología retroactiva. Es decir, en sentido contrario a las manecillas del reloj, a partir de la lectura de un determinado autor o de algún texto contemporáneo en particular, emprender la búsqueda de las diferentes influencias sobre su escritura para, de esa manera, procurar establecer una identificación paulatina de las obras más antiguas que le precedieron. Raquel se quejaba de que durante su adolescencia tuvo un maestro de literatura que dedicó el curso entero a un análisis prolijo hasta el exceso de Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez. Obsta señalar que a la fecha no quiere volver a saber del jumento, a despecho del premio Nobel de su autor. Por su parte, Tito advirtió que el proceso podría resultar un tanto caótico y por supuesto que tiene razón. Aunque reconozco que tal vez sea precisamente ese caos y el riesgo implícito de la sorpresa uno de los factores que me parecen más estimulantes.

Si bien se trata de una propuesta heterodoxa, creo que posee la virtud de promover el gusto por la lectura más que su conocimiento rígido. Me parece de mayor importancia obtener al final del curso un puñado de lectores entusiastas, por encima de la información general forzada que de cualquier modo perderán apenas se sientan seguros al haber aprobado la materia. Tal y como suele suceder a todos los estudiantes con las materias que no les son afines. La diferencia estriba en que la lectura no sólo es una espléndida compañera a lo largo de la vida, sino que además de estimular la imaginación nos proporciona cultura general y las herramientas básicas del pensamiento crítico, con sus respectivas consecuencias inherentes en el plano social.

Como desde hace tiempo que no ejerzo la docencia -con excepción de mi labor como responsable de un taller de creación literaria con este mismo grupo al que me he referido-, me quedé reflexionando en la imposibilidad de llevar a la práctica el plan que he narrado. Sin embargo, de pronto caigo en la cuenta de que en buena medida esa ha sido la dinámica para elegir los temas de los que me ocupo en Mitos y reincidencias. Por ejemplo, con motivo de la pascua -Easter Monday en inglés-, escribí algo referente a los conejos en la literatura, comenzando, por supuesto, con el de Alicia en el país de las maravillas, para continuar con autores de otras épocas y en diferentes lenguas hasta llegar a Roger Rabbit, más famoso por la película que por la novela que le concibió. Después, la mitad del mes de junio y buena parte de julio, la dediqué al tema del solsticio de verano, sin ningún rigor académico o cronológico, creo que ese sería el mismo principio que intentaba explicar durante la citada conversación con Tito Alvarado y Raquel Catalán, y ahora me ha servido de pretexto para esta ocasión.
 
Ignoro cuál será la opinión de los lectores de este rincón del ciberespacio y me gustaría mucho conocerla. Por lo pronto, después tres años, casi seiscientos textos -sumados los de mi autoría y los que denomino bajo el rubro de "páginas ajenas"- y, sobre todo, más de cien mil visitantes, esa será la brújula que oriente el viaje de este sitio día con día. Muchas gracias a todos aquellos que se detienen a leernos, resulta muy gratificante suponer que habrán encontrado algo de interés. Ahora sólo falta por ver si el próximo julio de 2014 alcanzaremos un cuarto aniversario.


Jules Etienne
 
Para corroborar lo comentado, sugiero la visita a las etiquetas de Solsticio y Conejos:

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