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Vancouver, otoño en English Bay (fotografía de Jules Etienne).

lunes, 12 de septiembre de 2011

Los septiembres de Rosamunde Pilcher y Ruiz Zafón



Tal vez no parezca muy estimulante que en lugar de dedicar este espacio a algunos de los autores clásicos nacidos en septiembre, León Tolstói, Miguel de Cervantes o William Faulkner -de quien me ocupé en repetidas ocasiones durante el pasado mes de agosto-, lo haga con escritores de consumo popular como Agatha Christie, Rosamund Pilcher y Carlos Ruiz Zafón. La razón es la siguiente: estos tres escritores, además de ser también nativos del presente mes, han incluido la palabra septiembre como título de una novela, en el caso de estos dos últimos y, por otra parte, el festival en honor de Agatha Christie tiene lugar anualmente por estas fechas.

Comienzo entonces con Ruiz Zafón (25 de septiembre de 1964), al tratarse de un autor en nuestra lengua -al fin y al cabo no creo que las feministas puedan objetar que lo ubique antecediendo a dos escritoras, puesto que eso demuestra mi sentido de la equidad de géneros ya que no apelo a la tradicional expresión de "primero las damas" con que fui educado y que denotaría una diferencia por el solo hecho de ser mujeres-. Originario de Barcelona, radica en California desde hace ya casi veinte años y La sombra del viento es su novela más notable. Da principio con el capítulo denominado El cementerio de los libros olvidados que puede considerarse como su propuesta literaria más lograda. Es autor de una denominada trilogía de la niebla que integran El príncipe de la niebla (1993) y El palacio de la medianoche (1994), para concluir con Las luces de septiembre (1995), la cual es el motivo para mencionarlo en el presente texto. Este párrafo explica la razón del título:

"- La luces de septiembre -dijo Ismael mientras rebasaban el islote a estribor-. La leyenda, si la quieres llamar así, dice que una noche, a finales de verano, durante el baile de máscaras del pueblo, las gentes vieron cómo una mujer enmascarada tomaba un velero en el puerto y se hacía a la mar. Unos opinan que acudía a una cita secreta con su amante en el islote del faro; otros, que huía de un crimen inconfesable... Ya ves, todas las explicaciones son válidas porque, de hecho, nadie supo quien era. Su rostro estaba cubierto por una máscara. Sin embargo, mientras cruzaba la bahía, una terrible tormenta que se desató de improviso arrastró su bote contra las rocas y lo destrozó. La mujer misteriosa y sin rostro se ahogó, o al menos nunca se encontró su cuerpo. Días más tarde, la marea devolvió su máscara, destrozada por las rocas. Desde entonces, la gente dice que, durante los últimos días del verano, al anochecer, pueden verse luces en la isla..." (Página 63)

Rosamunde Pilcher (septiembre 22 de 1924), es británica y tras su matrimonio al final de la guerra, en 1946, se afincó en Escocia. Escribía relatos románticos para revistas femeninas bajo el seudónimo de Jane Fraser. A partir de la publicación de Los buscadores de conchas, en 1987, su carrera adquirió prestigio bajo su verdadero nombre -si bien Pilcher es el apellido de su marido, ella era Rosamunde Scott como soltera-. Su siguiente obra, editada en 1990, se titula precisamente Septiembre, y al igual que en el citado relato de Ruiz Zafón, alude a un baile en la misma temporada:

"En una de aquellas impetuosas salidas había conocido a Edmund Aird. Fue en septiembre, en un baile de cazadores..." (Página 111)

Otra mención del mes que da título a la novela aparece inmediatamente después:

"- Desgraciadamente, no todo el año es septiembre." (Página 112)

Desde su comienzo establece la temporada en la que transcurre la acción:

"- ¿Y para cuándo ha de ser?

- Creo que en septiembre. Es la época obligada. Habrá mucha gente para la temporada de caza, y muchos estarán aún de vacaciones. El dieciséis parece una buena fecha." (Página 15)

Por último, para conmemorar el natalicio de Agatha Christie, cuyo nombre era Agatha Mary Clarissa Miller (septiembre 15 de 1890), se celebra por estos días en Devon, Inglaterra, de donde era originaria, un festival anual con duración de una semana. Este año dio principio el pasado domingo 11 y concluirá el próximo 18. Como no soy un lector de su obra, sería incapaz de encontrar citas y referencias relativas al mes de septiembre entre sus 79 novelas o sus 19 obras teatrales -además de otra media docena de novelas románticas que escribió bajo el seudónimo bastante menos conocido de Mary Westmacott-, me limitaré a consignar que uno de sus títulos más famosos, Diez Negritos transcurre en una isla durante el verano, aunque en agosto:

"La generación actual alardeaba de un penoso descaro tanto en actitudes como en el resto de las cosas.

Nimbada por una aureola de honestidad y rígidos principios, la señorita Brent, en aquel vagón de tercera clase, repleto de viajeros, se quejaba de la falta de comodidades y del calor. En estos tiempos la gente encuentra obstáculos en todas partes. Es preferible una inyección antes que dejarse extraer una muela... se toma un somnífero si no se puede conciliar el sueño... se arrellanan en los sillones entre cojines... y las muchachas, casi desnudas, se exhiben en las playas durante el verano." (Del capítulo 1)

Un poco de literatura de consumo que se refiere al mes de septiembre. En días subsecuentes incluiré algunos poemas -para uno de los cuales abriré un paréntesis entre mis prejuicios sobre el grandilocuente Walt Whitman-, y por supuesto, también Lolita, de Vladimir Nabokov, ya que lo narrado por su protagonista en tiempo pasado establece la perspectiva de septiembre de 1952, lo cual puntualiza en repetidas ocasiones.

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